Cuántas personas caminan desoladas y solas...
Andan y sienten que sus pasos las conducen a ningun
lugar
Perdieron, hace mucho, la dirección de la esperanza...
Varias se debaten en las tinieblas de la desilusión, del
abandono, de la desdicha...
Se suceden los días, los minutos pasan como si trajesen
consigo una suma cada vez mayor de sinsabores...
La vida les parece un eterno anochecer, una oscuridad
eterna.
Miles de criaturas están al borde de un colapso.
nervioso.
Muchos corazones están casi sofocados de angustia, de
añoranza, de desesperación, deambulando en el pasado,
en busca de recuerdos perdidos.
Nosotros podemos ser un reflejo de luz.
Podemos cultivar en la intimidad un jardín de flores y
luces y sembrar esperanza.
Podemos ser la madrugada radiante que trae consigo la
melodía de los pájaros anunciando el alba.
Podemos ser el amanecer de aquellos que se debaten
en la oscuridad, trayendo los primeros rayos de sol que
vencen las tinieblas, irradiando claridad y confort.
Podemos emitir una frase de optimismo o apenas una
palabra de fe, que les devuelva la confianza en el
futuro...
Incentivarles el valor, de modo que el desaliento no se
transforme en un arma destructora.
Extender el puente del diálogo amigo, capaz de lograr
el equilibrio y la serenidad.
Seamos un reflejo tranquilo. Pero para eso es necesario
cultivarlo en el corazón.
Es preciso que sembremos flores de comprensión, de
amabilidad y dulzura.
Es tan triste caminar en la soledad... Más triste aún es
tener como compañía a la desesperanza.
Derrotemos, en definitiva, a la indiferencia,
derrumbando las murallas del orgullo, que nos impiden
ver las necesidades de los que caminan a nuestro lado.
Seamos un reflejo de luz, de paz, de esperanza.
Actuando así, sentiremos la suave felicidad invadiéndonos el alma,
penetrándonos el corazón y aliviando nuestras carencias y dolores.
En la medida en que nos sentimos útiles con alguien, recibimos las
bendiciones que tanto precisamos. Olvidemos los pies heridos en
las espinas del camino y sentiremos crecer nuestras fuerzas.
Ayudándonos unos a otros, conseguiremos alcanzar la cima de la
montaña, desde donde podremos vislumbrar la amplia planicie
cubierta de hierbas y flores, como premio a los esfuerzos
realizados.
No hay noche que perdure para siempre.
El punto más alto de la oscuridad es también el inicio de la
madrugada, que trae consigo la claridad, venciendo las tinieblas.
Las nubes, por más densas que parezcan, son efímeras y
pasajeras, pero el sol pedura.
Descargar

Recanto de Luz