1En
el principio creó Dios los cielos y la
tierra. 2Y la tierra estaba desordenada y
vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz
del abismo, y el Espíritu de Dios se movía
sobre la faz de las aguas. 3Y dijo Dios:
Sea la luz; y fue la luz. 4Y vio Dios que la
luz era buena; y separó Dios la luz de las
tinieblas. 5Y llamó Dios a la luz Día, y a las
tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la
mañana un día.
6Porque
Dios, que mandó que de las
tinieblas resplandeciese la luz, es el
que resplandeció en nuestros
corazones, para iluminación del
conocimiento de la gloria de Dios en
la faz de Jesucristo.
22Y
extendió Moisés su mano hacia el
cielo, y hubo densas tinieblas sobre
toda la tierra de Egipto, por tres días.
23Ninguno vio a su prójimo, ni nadie
se levantó de su lugar en tres días;
mas todos los hijos de Israel tenían
luz en sus habitaciones.
9El
guarda los pies de sus santos,
Mas los impíos perecen en
tinieblas; Porque nadie será
fuerte por su propia fuerza.
19Y
el ángel de Dios que iba delante del
campamento de Israel, se apartó e iba en
pos de ellos; y asimismo la columna de
nube que iba delante de ellos se apartó y
se puso a sus espaldas, 20e iba entre el
campamento de los egipcios y el
campamento de Israel; y era nube y
tinieblas para aquéllos, y alumbraba a
Israel de noche, y en toda aquella noche
nunca se acercaron los unos a los otros.
3Porque
ha perseguido el enemigo
mi alma; Ha postrado en tierra mi
vida; Me ha hecho habitar en
tinieblas como los ya muertos. 4Y mi
espíritu se angustió dentro de mí;
Está desolado mi corazón.
19Muéstranos
qué le hemos de decir;
Porque nosotros no podemos ordenar
las ideas a causa de las tinieblas.
20¿Será preciso contarle cuando yo
hablare? Por más que el hombre
razone, quedará como abismado.
21Antes
que vaya para no volver, A la
tierra de tinieblas y de sombra de
muerte; 22Tierra de oscuridad,
lóbrega, Como sombra de muerte y
sin orden, Y cuya luz es como
densas tinieblas.
10Algunos
moraban en tinieblas y
sombra de muerte, Aprisionados en
aflicción y en hierros, 11Por cuanto
fueron rebeldes a las palabras de
Jehová, Y aborrecieron el consejo
del Altísimo.
12Por
eso quebrantó con el trabajo
sus corazones; Cayeron, y no hubo
quien los ayudase.
17Fueron afligidos los insensatos, a
causa del camino de su rebelión Y a
causa de sus maldades; 18Su alma
abominó todo alimento, Y llegaron
hasta las puertas de la muerte.
15Como
salió del vientre de su madre,
desnudo, así vuelve, yéndose tal como
vino; y nada tiene de su trabajo para
llevar en su mano. 16Este también es un
gran mal, que como vino, así haya de
volver. ¿Y de qué le aprovechó trabajar
en vano? 17Además de esto, todos los
días de su vida comerá en tinieblas, con
mucho afán y dolor y miseria.
3Aunque
el hombre engendrare cien
hijos, y viviere muchos años, y los
días de su edad fueren numerosos; si
su alma no se sació del bien, y
también careció de sepultura, yo digo
que un abortivo es mejor que él.
4Porque éste en vano viene, y a las
tinieblas va, y con tinieblas su nombre
es cubierto.
11Y
entró el rey para ver a los convidados,
y vio allí a un hombre que no estaba
vestido de boda. 12Y le dijo: Amigo, ¿cómo
entraste aquí, sin estar vestido de boda?
Mas él enmudeció. 13Entonces el rey dijo a
los que servían: Atadle de pies y manos, y
echadle en las tinieblas de afuera; allí será
el lloro y el crujir de dientes. 14Porque
muchos son llamados, y pocos escogidos.
1En
el principio era el Verbo, y el Verbo
era con Dios, y el Verbo era Dios. 2Este
era en el principio con Dios. 3Todas las
cosas por él fueron hechas, y sin él nada
de lo que ha sido hecho, fue hecho. 4En
él estaba la vida, y la vida era la luz de
los hombres. 5La luz en las tinieblas
resplandece, y las tinieblas no
prevalecieron contra ella.
78Por
la entrañable misericordia de
nuestro Dios, Con que nos visitó
desde lo alto la aurora, 79Para dar
luz a los que habitan en tinieblas y
en sombra de muerte; Para
encaminar nuestros pies por camino
de paz.
19Y
esta es la condenación: que la luz vino
al mundo, y los hombres amaron más las
tinieblas que la luz, porque sus obras eran
malas. 20Porque todo aquel que hace lo
malo, aborrece la luz y no viene a la luz,
para que sus obras no sean reprendidas.
21Mas el que practica la verdad viene a la
luz, para que sea manifiesto que sus
obras son hechas en Dios.
12Otra
vez Jesús les habló, diciendo:
Yo soy la luz del mundo; el que me
sigue, no andará en tinieblas, sino
que tendrá la luz de la vida
35Entonces
Jesús les dijo: Aún por un
poco está la luz entre vosotros;
andad entre tanto que tenéis luz,
para que no os sorprendan las
tinieblas; porque el que anda en
tinieblas, no sabe a dónde va.
36Entre tanto que tenéis la luz, creed
en la luz, para que seáis hijos de luz.
13el
cual nos ha librado de la
potestad de las tinieblas, y
trasladado al reino de su amado
Hijo, 14en quien tenemos redención
por su sangre, el perdón de
pecados.
103¡Cuán
dulces son a mi paladar tus
palabras! Más que la miel a mi
boca.104De tus mandamientos he
adquirido inteligencia; Por tanto, he
aborrecido todo camino de mentira.
105Lámpara es a mis pies tu palabra,
Y lumbrera a mi camino.
29Tú
eres mi lámpara, oh Jehová;
Mi Dios alumbrará mis tinieblas.
30Contigo desbarataré ejércitos, Y
con mi Dios asaltaré muros.
13Luego
que clamaron a Jehová en
su angustia, Los libró de sus
aflicciones; 14Los sacó de las
tinieblas y de la sombra de muerte, Y
rompió sus prisiones.
16Porque
quebrantó las puertas de
bronce, Y desmenuzó los cerrojos
de hierro.
19Pero clamaron a Jehová en su
angustia, Y los libró de sus
aflicciones. 20Envió su palabra, y
los sanó, Y los libró de su ruina.
21Alaben la misericordia de Jehová,
13Y
he visto que la sabiduría
sobrepasa a la necedad, como la luz
a las tinieblas. 14El sabio tiene sus
ojos en su cabeza, mas el necio
anda en tinieblas; pero también
entendí yo que un mismo suceso
acontecerá al uno como al otro.
16Y
guiaré a los ciegos por camino
que no sabían, les haré andar por
sendas que no habían conocido;
delante de ellos cambiaré las
tinieblas en luz, y lo escabroso en
llanura. Estas cosas les haré, y no
los desampararé.
34La
lámpara del cuerpo es el ojo; cuando
tu ojo es bueno, también todo tu cuerpo
está lleno de luz; pero cuando tu ojo es
maligno, también tu cuerpo está en
tinieblas. 35Mira pues, no suceda que la
luz que en ti hay, sea tinieblas. 36Así que,
si todo tu cuerpo está lleno de luz, no
teniendo parte alguna de tinieblas, será
todo luminoso, como cuando una lámpara
te alumbra con su resplandor.
8Tú,
enemiga mía, no te alegres de
mí, porque aunque caí, me levantaré;
aunque more en tinieblas, Jehová
será mi luz. 9La ira de Jehová
soportaré, porque pequé contra él,
hasta que juzgue mi causa y haga mi
justicia; él me sacará a luz; veré su
justicia.
10¿Quién
hay entre vosotros que teme a
Jehová, y oye la voz de su siervo? El que
anda en tinieblas y carece de luz, confíe
en el nombre de Jehová, y apóyese en
su Dios. 11He aquí que todos vosotros
encendéis fuego, y os rodeáis de teas;
andad a la luz de vuestro fuego, y de las
teas que encendisteis. De mi mano os
vendrá esto; en dolor seréis sepultados.
9Entonces
invocarás, y te oirá Jehová;
clamarás, y dirá él: Heme aquí. Si quitares
de en medio de ti el yugo, el dedo
amenazador, y el hablar vanidad; 10y si
dieres tu pan al hambriento, y saciares al
alma afligida, en las tinieblas nacerá tu
luz, y tu oscuridad será como el mediodía.
11Jehová te pastoreará siempre, y en las
sequías saciará tu alma,
y dará vigor a tus huesos; y serás
como huerto de riego, y como
manantial de aguas, cuyas aguas
nunca faltan. 12Y los tuyos edificarán
las ruinas antiguas; los cimientos de
generación y generación levantarás, y
serás llamado reparador de portillos,
restaurador de calzadas para habitar.
12La
noche está avanzada, y se acerca el
día. Desechemos, pues, las obras de las
tinieblas, y vistámonos las armas de la luz.
13Andemos como de día, honestamente;
no en glotonerías y borracheras, no en
lujurias y lascivias, no en contiendas y
envidia, 14sino vestíos del Señor
Jesucristo, y no proveáis para los deseos
de la carne.
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