8Clemente
y misericordioso es Jehová,
Lento para la ira, y grande en
misericordia. 9Bueno es Jehová para
con todos, Y sus misericordias sobre
todas sus obras.
25Bueno
es Jehová a los que en él
esperan, al alma que le busca.
1Ciertamente
es bueno Dios para con
Israel, Para con los limpios de corazón.
2En cuanto a mí, casi se deslizaron mis
pies; Por poco resbalaron mis pasos.
3Porque tuve envidia de los arrogantes,
Viendo la prosperidad de los impíos.
7El
ángel de Jehová acampa alrededor
de los que le temen, Y los defiende.
8Gustad, y ved que es bueno Jehová;
Dichoso el hombre que confía en él.
9Temed a Jehová, vosotros sus santos,
Pues nada falta a los que le temen.
9 Abundante
lluvia esparciste, oh Dios; A
tu heredad exhausta tú la reanimaste.
10Los que son de tu grey han morado en
ella; Por tu bondad, oh Dios, has
provisto al pobre. 11El Señor daba
palabra; Había grande multitud de las
que llevaban buenas nuevas.
9Visitas
la tierra, y la riegas; En gran
manera la enriqueces; Con el río de
Dios, lleno de aguas, Preparas el grano
de ellos, cuando así la dispones.
10Haces que se empapen sus surcos,
Haces descender sus canales; La
ablandas con lluvias, Bendices sus
renuevos. 11Tú coronas el año con tus
bienes, Y tus nubes destilan grosura.
8
Bueno y recto es Jehová; Por tanto, él
enseñará a los pecadores el camino.
9Encaminará a los humildes por el juicio,
Y enseñará a los mansos su carrera.
10Todas las sendas de Jehová son
misericordia y verdad, Para los que
guardan su pacto y sus testimonios.
34Aclamad
a Jehová, porque él es
bueno; Porque su misericordia es
eterna. 35Y decid: Sálvanos, oh Dios,
salvación
nuestra;
Recógenos,
y
líbranos de las naciones, Para que
confesemos tu santo nombre, Y nos
gloriemos en tus alabanzas.
13cuando
sonaban, pues, las trompetas,
y cantaban todos a una, para alabar y
dar gracias a Jehová, y a medida que
alzaban la voz con trompetas y címbalos
y otros instrumentos de música, y
alababan a Jehová, diciendo: Porque él
es bueno, porque su misericordia es
para siempre; entonces la casa se llenó
de una nube, la casa de Jehová.
14Y
no podían los sacerdotes estar allí
para ministrar, por causa de la nube;
porque la gloria de Jehová había llenado
la casa de Dios.
3Cuando
vieron todos los hijos de Israel
descender el fuego y la gloria de Jehová
sobre la casa, se postraron sobre sus
rostros en el pavimento y adoraron, y
alabaron a Jehová, diciendo: Porque él
es bueno, y su misericordia es para
siempre.
7Jehová
es bueno, fortaleza en el día de
la angustia; y conoce a los que en él
confían. 8Mas con inundación impetuosa
consumirá a sus adversarios, y tinieblas
perseguirán a sus enemigos.
29¿Cuánto
mayor castigo pensáis que
merecerá el que pisoteare al Hijo de
Dios, y tuviere por inmunda la sangre del
pacto en la cual fue santificado, e hiciere
afrenta al Espíritu de gracia? 30Pues
conocemos al que dijo: Mía es la
venganza, yo daré el pago, dice el Señor.
Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo.
31¡Horrenda cosa es caer en manos del
Dios vivo!
20Ciertamente,
si habiéndose ellos
escapado de las contaminaciones del
mundo, por el conocimiento del Señor y
Salvador Jesucristo, enredándose otra
vez en ellas son vencidos, su postrer
estado viene a ser peor que el primero.
21Porque
mejor les hubiera sido no
haber conocido el camino de la justicia,
que después de haberlo conocido,
volverse atrás del santo mandamiento
que les fue dado. 22Pero les ha
acontecido lo del verdadero proverbio: El
perro vuelve a su vómito, y la puerca
lavada a revolcarse en el cieno.
19y
suceda que al oír las palabras de esta
maldición, él se bendiga en su corazón,
diciendo: Tendré paz, aunque ande en la
dureza de mi corazón, a fin de que con la
embriaguez quite la sed. 20No querrá
Jehová perdonarlo, sino que entonces
humeará la ira de Jehová y su celo sobre
el tal hombre, y se asentará sobre él toda
maldición escrita en este libro, y Jehová
borrará su nombre de debajo del cielo;
17Pues
si algunas de las ramas fueron
desgajadas, y tú, siendo olivo silvestre,
has sido injertado en lugar de ellas, y
has sido hecho participante de la raíz y
de la rica savia del olivo, 18no te jactes
contra las ramas; y si te jactas, sabe que
no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti.
19Pues
las ramas, dirás, fueron
desgajadas para que yo fuese injertado.
20Bien;
por su incredulidad fueron
desgajadas, pero tú por la fe estás en pie.
No te ensoberbezcas, sino teme. 21Porque
si Dios no perdonó a las ramas naturales,
a ti tampoco te perdonará. 22Mira, pues, la
bondad y la severidad de Dios; la
severidad ciertamente para con los que
cayeron, pero la bondad para contigo, si
permaneces en esa bondad; pues de otra
manera tú también serás cortado.
23Y
aun ellos, si no permanecieren en
incredulidad, serán injertados, pues
poderoso es Dios para volverlos a
injertar. 24Porque si tú fuiste cortado del
que por naturaleza es olivo silvestre, y
contra naturaleza fuiste injertado en el
buen olivo, ¿cuánto más éstos, que son
las ramas naturales, serán injertados en
su propio olivo?
4Pero
cuando se manifestó la bondad de
Dios nuestro Salvador, y su amor para
con los hombres, 5nos salvó, no por obras
de justicia que nosotros hubiéramos
hecho, sino por su misericordia, por el
lavamiento de la regeneración y por la
renovación en el Espíritu Santo, 6el cual
derramó en nosotros abundantemente por
Jesucristo nuestro Salvador,
7para
que justificados por su gracia,
viniésemos a ser herederos conforme a
la esperanza de la vida eterna. 8Palabra
fiel es esta, y en estas cosas quiero que
insistas con firmeza, para que los que
creen en Dios procuren ocuparse en
buenas obras. Estas cosas son buenas y
útiles a los hombres.
28Guarda
y escucha todas estas
palabras que yo te mando, para que
haciendo lo bueno y lo recto ante los
ojos de Jehová tu Dios, te vaya bien a ti
y a tus hijos después de ti para siempre.
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