El buen
pastor
Celebramos hoy el Domingo del
BUEN PASTOR.
Es una imagen muy conocida ya en el
Antiguo Testamento.
En la 1ª y 2ª Lectura, Pedro explica
cómo entrar por la Puerta:
mediante la conversión y el Bautismo.
Y a través del seguimiento de Cristo,
haciendo el bien, soportando el sufrimiento.
El Salmista atestigua las acciones del
Pastor y el deseo de habitar siempre con
él:“El Señor es mi Pastor, nada me falta".
En el Evangelio
Jesús se presenta
como
el Buen Pastor.
Es una catequesis
sobre
la Misión de Jesús:
conducir
a los hombres
a verdes praderas
y a fuentes tranquilas
de donde brota la vida en plenitud.
En aquel
tiempo
dijo Jesús:
Os aseguro que
el que no entra
por la puerta
en el aprisco
de las ovejas,
sino que salta por
otra parte, ese es
ladrón y bandido;
Pero el que entra
por la puerta
es pastor
de las ovejas.
... y las
ovejas
le siguen,
porque
conocen
su voz.
Yo soy la puerta:
quien entre por mí
se salvará….
Salmo
22
El Señor es mi pastor,
nada me falta.
El Señor es mi pastor,
nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas.
El Señor es mi pastor,
nada me falta.
Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan.
El Señor es mi pastor,
nada me falta.
Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa.
El Señor es mi pastor,
nada me falta.
Tu bondad y tu misericordia
me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término.
El Señor es mi pastor,
nada me falta.
Yo soy el buen Pastor,
-dice el Señor-,
conozco a mis ovejas
y las mías me conocen.
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