El placer de la lectura
Un libro debe
ser el hacha que
rompa el mar
helado
dentro de
nosotros.
- Franz Kafka
http://www.youtube.
com/watch?v=LUq2
Wm4jK1Q
“ Dice Nabokov que la literatura la inventó aquel
primer pastorcillo enviado a guardar los rebaños de
la tribu y que un día volvió entre los suyos gritando
“¡el lobo, el lobo!” cuando no había ningún lobo a
la vista. Pero ¿qué otra cosa es lo que llamamos
“espíritu” o subjetividad que la posibilidad de
representarnos internamente lobos que no hay y de
urdir en lo íntimo la historia de lo que ya no pasa o
de lo que aún no pasa? Si desapareciera la literatura
no perderíamos un arte, sino el alma. Como puede
imaginarse, los problemas educativos resultan casi
banales al lado de este prodigioso riesgo.”
“Por experiencia propia diré que la mayoría de los
intentos que conozco de instruir deleitando son
dudosamente instructivos y deplorablemente nada
deleitosos. El error, a mi juicio, de los partidarios de
esta edificante actitud se basa en un olvido
elemental, a saber: que en literatura lo único
inapelable y duraderamente instructivo es el deleite
mismo. Algo que hace disfrutar ya está enseñando
algo, y algo infinatamente difícil y precioso, lo más
básico para vivir cuerdamente: está enseñando a
pasarlo bien.”
Pero ante todo, la literatura –tanto para el niño
como para el adulto, tanto escrita como oral o
dibujada o filmada– es cultura, es decir, promoción,
reforzamiento y garantía de la vida en tanto
humana. Da lo mismo que ganemos por ella tal o
cual conocimiento, tal o cual destreza: lo importante
es que por medio de la ficción se asienta y crece el
alma. Y sin alma de nada sirven conocimientos ni
destrezas: miremos sin complacencia ni
desesperación a nuestro alrededor.
I. Los clásicos son esos libros de los cuales se suele oír
decir: «Estoy releyendo...» y nunca «Estoy leyendo ...».
VI. Un clásico es un libro que nunca termina de decir lo
que tiene que decir.
IX. Los clásicos son libros que cuanto más cree uno
conocerlos de oídas, tanto más nuevos, inesperados,
inéditos resultan al leerlos de verdad.
Sólo en las lecturas desinteresadas puede suceder que te tropieces con el
libro que llegará a ser tu libro
XI. Tu clásico es aquel que no puede serte indiferente y que te
sirve para definirte a ti mismo en relación y quizás en contraste
con él.
XIII. Es clásico lo que tiende a relegar la actualidad a categoría
de ruido de fondo, pero al mismo tiempo no puede prescindir
de ese ruido de fondo.
XIV. Es clásico lo que persiste como ruido de fondo incluso allí
donde la actualidad más incompatible se impone.
Y si alguien objeta que no vale la pena tanto
esfuerzo, citaré a Cioran (que no es un clásico,
al menos de momento, sino un pensador
contemporáneo que sólo ahora se empieza a
traducir en Italia): «Mientras le preparaban la
cicuta, Sócrates aprendía un aria para flauta.
"¿De qué te va a servir?", le preguntaron. "Para
saberla antes de morir"».
El placer de la lectura es prestar
libros que son como calles que
acercan las personas.
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