MENSAJE A LAS
COMUNIDADES
DE LA
PARROQUIA DE
FÁTIMA,
EL EJIDO,
SANTIAGO
Radhamés Minier
Me envían
a decir
que van a
celebrar
los 40 años
de la
inauguración
de la
Parroquia
de Fátima
en El Ejido
y que esperan
un mensaje
mío.
Bendición del nuevo templo 1984
A la mente me vienen
las palabras de
san Pablo
(1Corintios 4,15):
“Aunque como
cristianos tengan
10.000 instructores,
no tienen muchos
padres”.
Hasta 1993, cuando dejamos la Parroquia,
se habían celebrado 8,027 bautismos
y 733 matrimonios.
A muchos de ustedes
yo les engendré en la fe,
les ayudé a hacerse adultos,
bendije la formación
de su familia,
les preparé para emprender
viaje hasta la casa de Dios.
¿Cómo me voy a olvidar
de las comunidades de la
ciudad y de la loma donde
pasé los años más
intensos de mi vida y
recibí mucho más de lo
que pude aportar?
Las comunidades del
Mejoramiento y Savica,
del Ejido y Los
Platanitos, de Santa
Rosa en Gurabo Abajo.
Las de Jacagua Adentro:
San Antonio, El Níspero,
El Pley, El Chivo, La
Búcara, El Buzo...
La del Corazón de María en
el Reparto Henríquez.
Un recuerdo y una oración para
tantas personas que trabajaron
en la viña del Señor:
Los párrocos Francisco Gayá
(1968-1974), Jaime Reynés
(1974-1984), Pedro Santos
(1984-1987) y de nuevo Jaime
Reynés (1987-1993)
Como cantaba Ana Cacao: “por
este pueblo que sufre y que canta
en El Ejido”.
Los coadjutores: Cándido del
Val, Ramon Ballester, Miguelito
Arrom, Juan Arbona, Guillermo
Celiá, Leoncio Mejía, Francisco
Javier Oviedo, Manuel Soler,
Daniel de Yzaguirre, Ricardo
Sepúlveda, Leopoldo Bartolomé,
Ramón Secundino Ramos....
Tantas comunidades
religiosas que se sembraron
en los barrios y en los
campos:
Los primeros los Hermanos
de La Salle (hoy mismo vino
Angel a visitarme!),
los Novicios y Estudiantes
MSSCC, las Hijas de Jesús,
las Dominicas del Santísimo
Sacramento,
las Dominicas del Rosario,
las Carmelitas Teresas de
San José
y muchos otros religiosos y
religiosas que colaboraron
en la evangelización y en la
promoción.
¿Y quién puede contar los
laicos y laicas comprometidos
con la parroquia?
Sus nombres
están escritos en el libro
de la vida.
Mencionemos a los Diáconos y
Presidentes de Asamblea,
a los Consejos Parroquiales,
a los encargados de
Comunidad,
a los Catequistas, a los que
trabajaron en las Prioridades
Pastorales y en los grupos
apostólicos...
En 1984
sonaban
estos
nombres,
recogidos en
la Dedicatoria
del folleto
Santa María
del Pueblo,
que nunca se
llegó a
publicar
“DEDICADO
a tinto, otilia y sus hijos, a vale y mery, a cuco y
socorro, a rafael y brígida, a ligia y sijo, a las tres
marías tatica-trina-rosita, a los tres jóvenes rubéndarío-manuel y a toda la valerosa gente de la loma;
a lulo, flora, ena, hilda, hélida, miguel, lidia y rafaelito,
nidia y familia, antonia y sus tigres, teodosia,
germania, fellito, maíta, casimira, conchita, ángela,
ramona y las mellizas, gerardo y negrita, altagracia,
luz y las hermanas, celestina, ana, flora y miguel,
matilde y la otra ana, morena, yaya, antonio y félix,
tomasa y vicente, altagracia y felipe, cecilia y colón,
los que se reunen en casa del chino, césar y morito y
toda la buena gente del ejido;
a josé, saturnino, campeón, félix, alejandra y las
comunidades de santa rosa;
a benjamín, gladys, miguel, nino y riqui, delio y javier,
manuel, darío y la comunidad de arancha, a avelino y
parra;
a todos ustedes que
están escritos con
letras minúsculas
porque son gente
pequeña a los ojos
del mundo y no
destacan, pero en
primera página
porque saben que
entre todos y
muchos más
formamos el gran
PUEBLO DE DIOS y
de SANTA MARÍA”.
Estos son los de los años
80, después ¿quién los
contará?
Y voy a acabar con la
parábola del pequeño Reynés:
¿No saben ustedes que
mi ahijado Frank Monción se empeñó en
bautizar a su hijo con el nombre de Reynés?
Yo le decía que era un disparate, pero lo hizo.
Ahora yo estoy lejos, en España,
haciéndome viejo, y el pequeño Reynés crece
en los países, ha hecho su primera comunión,
toca el violín, un dominikanyork..
Mi semilla sembrada entre ustedes para
siempre.
“La Virgen de Fátima es nuestra Patrona,
no nos deja solos ni nos abandona.
Ella es nuestra Madre, ella es nuestro Apoyo,
ella es nuestro Palo, Jesús el Repollo”.
¡Así es la vida misionera! ¡Soplen fuerte
las velas y muchas felicidades!
P. Jaume Reynés, msscc
19 de abril de 2008
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