Consagramos nuestro día de
trabajo al Señor
en el nombre del Padre,
del Hijo
y del Espirítu Santo.
Puestos en la presencia de Dios…
Escuchamos su PALABRA...
Palabra de Dios
(Mc. 4, 26-29)
También les dijo: “El Reino de Dios es como un
hombre que echa una semilla en la tierra. Lo mismo si
está dormido como si está despierto, sí es de noche
como si es de día, la semilla sin que él sepa cómo,
germina y crece. La tierra por sí misma da el fruto:
primero la hierba, luego la espiga, después el grano
gordo en la espiga. Y cuando el fruto está maduro, el
hombre echa la hoz porque es el tiempo de la cosecha.
(Reflexionamos en silencio su Palabra)
Reflexión
Cada día que amanece es una oportunidad que Dios
te da para empezar de nuevo. La vida, tu vida, es
como esa semilla que va creciendo sin que apenas lo
percibas. Aprovecha este día como si fuera el único
que vas a vivir: mira la vida con ojos nuevos, ve el
lado bueno de las cosas, disfruta de la amistad, de la
compañía de aquellos a quienes amas y sé feliz. Al
final del día, pon todo en manos de Dios con la
confianza que da el saber que te ama inmensamente, así como eres.
Unidos oramos
Un día nuevo
Todos
Mi corazón es pobre, Señor,
yo me siento de barro;
soy como arcilla abandonada
que espera las manos
del alfarero
.
Solista
Pon Tus manos, Señor,
Tu corazón, en mi miseria,
y llena el fondo de mi vida
de tu misericordia.
Todos
Quisiera decirte lo que eres para mí:
tú eres mi Dios,
tú eres mi Padre,
tú me quieres.
Solista
Te estoy llamando todo el día.
Concede alegría a quien
quiere ser tu amigo,
que mi confianza
la he puesto en ti.
Todos
Me callo ante tu presencia,
porque tú conoces lo íntimo
de mi vida.
Todos
Aquí estoy, Señor, con mi
corazón como es…
Aquí estoy como arcilla fresca
esperando ser modelada por tus manos
misericordiosas.
Todos
Tú eres grande.
Tú haces maravillas.
Tú, el único Dios.
solista
Enséñame, Señor, tu camino
y que mis pasos sigan tus
huellas con fidelidad.
Todos
Que mi corazón,
sin dividirse,
sea todo tuyo.
Todos
Te doy gracias de todo
corazón,
Señor, Dios mío,
te diré siempre que tú
eres amigo fiel.
Todos
Señor, yo me alegro, porque eres un Dios compasivo.
Me alegro porque eres piadoso y paciente.
Me alegro porque eres misericordioso y fiel.
Solista
Señor, mírame.
Ten compasión de mí.
Dame fuerza, para amarte y
servirte este día.
Todos
Tú, Señor, siempre estás pronto a ayudarme
y a animar mi corazón cuando decae.
Tú, Señor, toma mi corazón de barro
y moldéalo según la grandeza de tu misericordia.
Todos
Señor, hoy contigo viviré…un
día nuevo
¡Buenos días, Señor!
Todos
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