Oración de perdón
al Espíritu Santo
Diseño:
JL Caravias sj.
Creo en ti,
Espíritu Santo,
que desde mi bautismo
vives en mí
como regalo maravilloso de Jesús.
Quieres ser mi abogado.
mi consolador,
fuego que me encienda,
viento que me eleve,
agua que me purifique,
Verdad plena.
Vida
dentro de mí.
Pero
te
ignoro
Perdón porque prescindo de ti
continuamente,
¡como si no existieras!
Te considero basura desechable,
desfasada…
Ni te escucho,
ni te quiero escuchar,
a pesar de tus gritos
desgarrados.
Soy un hipócrita:
te ruego constantemente
que vengas,
y resulta que
tú viniste a mí
hace ya mucho tiempo,
el día de mi bautismo.
Pido lo que ya tengo,
lo que no quiero usar.
Quiero justificar mis torpezas con la excusa de qué tú no vienes
a ayudarme.
Insisto en que vengas
a ayudarme,
pero no quiero
dejarme ayudar
por ti.
¡Realmente
soy un tarado!
Soy torpe, deslucido;
necio y tozudo.
Sucio y maloliente.
Tengo a la mano
tu ayuda maravillosa,
pero me mantengo
neciamente postrado
en la suciedad.
Mi orgullo me encierra.
Neciamente,
por no levantarme de mi poltrona,
no me enchufo a tu energía.
¡Y luego me quejo de que vivo a oscuras!
¿Por qué soy tan duro
para prenderme
en el fuego
de tu Amor?
¿Por qué no me dejo llevar
por la fuerza de tu viento?
¿Por qué no me dejo defender por ti, yo,
que tengo enemigos
dentro de
mi propia casa?
¿Por qué no me dejo
consolar por ti, ya que
tengo tantos
problemas?
Mi oración
es tu clamor
que grita
desde lo
más
profundo
de mi ser.
Quiero dejarte actuar en mí,
Espíritu de Fortaleza,
para que pueda caminar
a la luz de Jesús.
Sin tu luz y tu guía,
nunca me liberaré
de mis torpezas y mentiras;
nada nuevo y verdadero
nacerá en mí.
Sin tu luz me desboco,
desfiguro y ensucio
el rostro lindo de Dios.
Sin tu energía la Buena Nueva de Jesús
se pudre en “malas viejas”.
Sin tu vida, me vendo a los poderosos
y desprecio a los sufrientes.
Sin ti todo se vuelve viejo y marchito.
¡Sólo contigo
puedo vivir
una auténtica
juventud creativa!
No tendremos audacia
para construir
un mundo
humanamente fraterno
según los sueños de Dios.
Sin tu fuerza renovadora,
nuestro corazón
estará siempre cansado.
Sin ti estaremos
siempre adormecidos
en nuestra
religión conformista.
Espíritu de Amor,
enséñanos a
amarnos
unos a otros
con el amor
que Jesús
quiere entregarnos
a través tuyo.
Ayúdanos a aceptar
con cariño,
solidariamente,
a todos los marginados de hoy,
viendo en ellos a los predilectos
de Papá-Mamá Dios.
¡Haznos colaboradores de los ideales de Jesús!
Sin tu fuerza y tu verdad,
nuestro seguimiento de Jesús
se convierte en moral de esclavos.
Sin ti no se desarrolla
un amor intenso
que dé vida,
sino nuestros egoísmos
de muerte.
Si tu fuego no enciende en nosotros
la llama de la libertad,
no acertamos a crecer
como hijos e hijas de Dios.
Si no sabemos conectarnos a tu Amor,
los humanos seremos más violentos,
más opresores, más destructivos.
Sin tu valor,
seremos,
cada vez más,
víctimas de
miedos,
cobardías
y fanatismos.
¡Defiéndenos de nuestras propias necedades,
tú que eres nuestro abogado!
Restaña nuestras heridas,
tú, nuestro médico.
Levanta nuestro ánimo,
tú, nuestro consolador.
Contágianos la
libertad creativa
del amor fraterno,
tú que eres
fuego y
viento arrollador
Haznos crecer
hasta la medida
planificada por el Ingeniero jefe,
tú que eres
nuestro constructor.
Quiero dejarme mover por ti,
Soplo de Dios
Hacerte caso
Dejarte
impulsar
mi velamen.
¡Quiero querer!
¿Por qué respetas tanto mi necio albedrío?
Todo depende de ti.
Pero como tú eres absolutamente fiel,
resulta que todo depende de mí,
de que de veras quiera escucharte,
de que de veras me ponga en tus manos,
de que me deje llevar por ti,
de que de veras deje correr tu sangre
por mis venas.
¡Quiero!
Te agradecemos inmensamente las veces en
que hemos logrado ponernos de acuerdo
y hemos trabajado juntos,
haciendo así mucho bien a muchas personas
Que sepamos dejarte
prender en nosotros
cada vez con más intensidad
el fuego de tu Amor
María,
ayúdanos
a saber
recibir
el fuego
del
Espíritu
Sí,
ven más
adentro,
Abogado
consolador,
y enciende
en nosotros
el fuego
de tu Amor
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