Nacida en Corinaldo (en la región italiana de las
Marcas) el 16 de octubre de 1890, de una familia de
campesinos pobres pero honrados y religiosos,
María Goretti transcurrió su infancia en Nettuno, donde
está considerada la Patrona de la juventud; ayudaba a
la madre en las labores domésticas y era asidua en la
oración.
Sta. Mª
Goretti
(dcha) y
su
madre
(izda)
El 6 de julio de 1902, un muchacho de veinte años
llamado Alessandro Serenelli intentó abusar de ella.
Frente a la fuerte resistencia de la niña,Alessandro le
propinó 14 cuchilladas con un punzón.
Lugar de la cocina
donde cometió el
asesinato
Fue internado en la cárcel de Sicilia, y
trasladado a la Penitenciaria Nacional,
de la vía Regina Coeli, en Roma, en
1925, donde cumplió su condena,
hasta fines de la década de los 30,
cuando salió en libertad.
Según cuenta Serenelli en diversas
cartas, María Goretti se le apareció en
sueños con 14 lirios blancos, que
simbolizan las 14 puñaladas que le dio
con el punzón, y le decía que lo había
perdonado y que lo esperaba en el
cielo. A partir de entonces Alessandro,
que había estado ya varios años
aislado del resto de los presos, empezó
a buscar la compañía del capellán de la
cárcel, redimiéndose y educándose.
Según el testimonio del propio agresor,
María prefirió ser bárbaramente
asesinada que perder su pureza,
cultivada como una flor intacta y
defendida con gran valor.
El agresor fue encerrado en la cárcel
siciliana de Noto, donde permaneció
quince años, y donde tuvo lugar su
conversión.
Alessandro Serenelli, el
asesino
En la celda 45, donde actualmente se encuentra una capilla,
María Goretti se apareció en sueños a Alessandro: estaba vestida
de blanco y recogía lirios blancos que, puestos en las manos de
su asesino, se transformaban en luces encendidas parecidas a
velas.
Alessandro Serenelli cumplió su pena y, a su salida de la cárcel,
se retiró a un convento de los frailes menores para terminar allí su
vida.
María Goretti fue proclamada beata como mártir de la fe el 27 de
abril de 1947 por Pío XII, el mismo que el 24 de junio de 1950 la
proclamó santa en la plaza de san Pedro, en presencia, entre
muchos miles de fieles, de la vieja madre Assunta y de su
asesino.
Después de numerosos
estudios, Pio XII la
canonizó el 24 de junio
de 1950 en una
ceremonia que se tuvo
que realizar en la Plaza
de San Pedro debido a
la cantidad de
asistentes que se
calculaban en más de
quinientas mil personas
La madre y el asesino
asistieron a la canonización
Descargar

Diapositiva 1