Lectio divina Jueves Santo
Ciclo A. 17 Abril 2014
Secretariado Dioc. Cádiz y Ceuta
Música: Ubi Caritas. Taizé
Montaje: Eloísa DJ
Avance manual
Oración inicial
Señor, tu sabes que es lo mejor para mi.
Dame lo que quieras y como quieras.
Trátame como Tú quieras, porque me fío de ti.
Estoy en tus manos, quiero servirte, estoy dispuesto a todo.
Señor, quiero vivir sólo para ti.
Que tu voluntad sea la mía, que quiera lo que Tú quieres.
Señor, sé Tú mi único descanso…
Jesús sólo quiero estar contigo.
TEXTO BÍBLICO Jn.13.1-15
El lavatorio de los pies
1 Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había
llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a
los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. 2
Estaban cenando; ya el diablo había suscitado en el corazón de
Judas, hijo de Simón Iscariote, la intención de entregarlo;
3 y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos,
que venía de Dios y a Dios volvía, 4 se levanta de la cena, se quita
el manto y, tomando una toalla, se la ciñe;
5 luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los
discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido.
6 Llegó a Simón Pedro y este le dice: «Señor, ¿lavarme los pies tú a
mí?».
7 Jesús le replicó: «Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora, pero lo
comprenderás más tarde».
8 Pedro le dice: «No me lavarás los pies jamás». Jesús le contestó:
«Si no te lavo, no tienes parte conmigo».
9 Simón Pedro le dice: «Señor, no solo los pies, sino también las
manos y la cabeza».
10 Jesús le dice: «Uno que se ha bañado no necesita lavarse más
que los pies, porque todo él está limpio. También vosotros estáis
limpios, aunque no todos».
11 Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: «No todos
estáis limpios». 12 Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el
manto, se lo puso otra vez y les dijo:
«¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros?
13 Vosotros me llamáis “el Maestro” y “el Señor”, y decís bien,
porque lo soy.
14 Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también
vosotros debéis lavaros los pies unos a otros:
15 os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros,
vosotros también lo hagáis».
lectura
¿Qué dice el Texto?
La Pascua era la fiesta de los
judíos.
Celebraban la salida de la esclavitud de Egipto.
Cada familia desarrollaba todo un ceremonial para
recordar aquella hazaña tan importante en la historia
de Israel.
El sacrificio y comida del
cordero, de hierbas amargas y
pan sin fermentar,
alternando con el recitado de salmos,
constituía lo central de la cena
conmemorativa.
Jesús quiere renovar y dar sentido pleno a la
acción liberadora de la Pascua antigua.
El mismo se entrega
al sacrificio
voluntariamente y por
amor, como cordero
inocente.
Jesús va a
emprender el
éxodo y la
Pascua
definitiva, que
concederá la
liberación de la
esclavitud del
pecado a todos
los que crean
en Él.
Juan quiere evidenciar en la
narración de la última cena la
total entrega de Jesús por
amor, que anticipa para
"los suyos" el sacrificio de la
cruz;
pero en vez de describir
la institución de la
eucaristía expresa el
significado del
acontecimiento por
medio del episodio del
lavatorio de los pies.
La acción de Jesús debió dejar desconcertados a
los discípulos.
Lo normal era que el
anfitrión ofreciera agua
a los invitados que
entraban en su casa
para que ellos mismos
se lavaran los pies.
A veces, un criado o un esclavo se encargaban de la tarea.
Sólo en algunas ocasiones los discípulos podían lavarle los pies
a su maestro.
Pero jamás sucedía lo contrario. El gesto no tenía precedentes.
Pedro protesta enérgicamente,
pero acaba cediendo aunque no
acaba de entender lo que se
propone Jesús y pide una
purificación de pies a cabeza.
En esta acción
práctica, Jesús
da una lección
muy importante a
los discípulos y a
nosotros:
tenemos que
servirnos los unos
a los otros, tal
como él nos sirve.
La humildad y el espíritu de servicio son la
marca de la verdadera condición de discípulo.
meditación
¿Qué me dice el Señor en el Texto?
Los gestos y palabras de Jesús
contienen una gran carga de:
amor, entrega, servicio, fraternidad.
Jesús todo lo hace llevado de su amor.
La pasión y la muerte son
consecuencia de la actitud
de Jesús, que nos amó
hasta el extremo.
Agradece a Jesús lo
que hizo y sigue
haciendo por ti.
El mandamiento que Jesús nos da es el del amor.
La iniciativa parte de Jesús. Él nos amó primero.
¿Te sientes amado por Él?
El amor verdadero siempre es
gratuito y siempre está
disponible: se da pronta y
totalmente.
¿Te sientes llamado, a servir y amar a los hermanos?
¿En quiénes se concreta esa llamada?
Preséntale
hoy a Jesús
tu entrega, tu
servicio y
amor a Él y a
los demás.
oración
¿Qué respondo al Señor que me habla en el Texto?
Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad,
mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad;
todo mi haber y mi poseer.
Vos me lo disteis, a Vos, Señor, lo torno.
Todo es Vuestro:
disponed de ello según Vuestra Voluntad.
Dadme Vuestro Amor y Gracia,
que éstas me bastan.
contemplación
¿Cómo reflejo en mi vida lo que me dice Dios en el Texto?
Interioriza como Jesús te dice:
“Os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros,
vosotros también lo hagáis”
¿Qué le respondes?
Este es el ejemplo del
Señor:
Él, el más importante lava los pies porque, entre
nosotros, el que está más en alto debe estar al
servicio de los otros.
¿quieres verdaderamente
servir y ayudar a tus
hermanos?
Él hoy te dice:
«yo estoy a tu servicio»,
Contempla como Jesús
Instituye la Eucaristía, nueva y
eterna Pascua, pan y vino en
sus manos.
Sin la Eucaristía no
seríamos capaces de
amar.
Por la gracia de la entrega
de Jesús, ya estamos
capacitados para amarnos
mutuamente.
Contempla a Jesús que se
entrega con toda decisión a la
muerte por tu amor y a ti mismo,
tan necesitado de la fortaleza y
constancia que Él te ofrece.
ACCIÓN
¿A qué me comprometo?
Repite con
frecuencia y
vive hoy la
Palabra:
“Os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros,
vosotros también lo hagáis”
Busca momentos y espacio en este día para encontrarte, para
conocer, para vivir con Jesús y crecer en su intimidad.
Pídele que te muestre qué necesitas para ser más humilde,
servir y llevar su mensaje a la sociedad y al mundo de hoy.
Haz un gesto de amor, como Jesús,
humillándote, acercándote al que
menos lo espera.
Renueva tus
sentimientos de
fraternidad con
tu familia, con tu
comunidad
cristiana, con
todos los que
alguna manera
se acercan a ti.
FIN
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