EL PUENTE DE MANTIBLE
Hacia la mitad del siglo II d. C., los arquitectos
romanos construyen este colosal puente sobre el
río Ebro. Bloques de piedra perfectamente tallados
al exterior, y argamasa con canto rodado en el
interior, conforman esta impresionante obra de
ingeniería.
A la izquierda de la carretera a Vitoria, como a una legua de Logroño, en un
paraje solitario, se alzan sobre el río Ebro las ruinas de un vetusto puente; dos
arcos, uno al lado de la margen derecha o riojana y otro más cerca de la
izquierda o alavesa, y restos de otros cinco desaparecidos; es el que en el
inmediato barrio de El Cortijo es conocido por «el puente de Carlomagno» y
tiene por nombre el de Mantible, que significa antiguo.
Sus contrafuertes o estribos están
asentados en las lastras del cauce.
Para su construcción se utilizaron las
llamadas ataguías, represas que
permitían hacer los cimientos dentro
del lecho del río en seco.
Su longitud era de 164 metros,
tenía una altura máxima de 30
metros y estaba compuesto por
siete arcos de medio punto.
Mediante un armazón de madera semicircular
que tenía la misma medida y forma que el
interior e inferior del arco se iban asegurando
los bloques de piedra o dovelas hasta que se
ponía la dovela central, llamada clave.
Sección del arco más
cercano a la ribera alavesa
Cepa del arco central
La Puente de Mantible ,2ª jornada
Don Pedro Calderón de la Barca
¿Ves ese monstruo terrible
que del agua nace? ¿Ves
ese prodigio? Esa es
la gran puente de Mantible.
El edificio eminente
que, no sin fatiga suma,
sustenta sobre la espuma
esa lóbrega corriente
es, Guarín, la excelsa puente.
Y este piélago que veo
correr tarde, triste y feo
es, si el ser de cristal pierde,
el río del Agua Verde,
desatado del Leteo,
pues ese campo profundo,
que montes cerúleos hace
con él, del infierno nace
y, dando una vuelta al mundo,
fatal, lóbrego e inmundo
en el mar de África muere,
[...]
el puente Mantible
en la literatura
-Pues yo -replicó don Quijote- hallo por mi cuenta que el sin juicio y el encantado es vuestra merced, pues se ha puesto a decir tantas blasfemias
contra una cosa tan recebida en el mundo, y tenida por tan verdadera, que el que la negase, como vuestra merced la niega, merecía la mesma pena que
vuestra merced dice que da a los libros cuando los lee y le enfadan. Porque querer dar a entender a nadie que Amadís no fue en el mundo, ni todos los
otros caballeros aventureros de que están colmadas las historias, será querer persuadir que el sol no alumbra, ni el yelo enfría, ni la tierra sustenta;
porque, ¿qué ingenio puede haber en el mundo que pueda persuadir a otro que no fue verdad lo de la infanta Floripes y Guy de Borgoña, y lo de
Fierabrás con la puente de Mantible, que sucedió en el tiempo de Carlomagno; que voto a tal que es tanta verdad como es ahora de día? Y si es
mentira, también lo debe de ser que no hubo Héctor, ni Aquiles, ni la guerra de Troya, ni los Doce Pares de Francia, ni el rey Artús de Ingalaterra, que
anda hasta ahora convertido en cuervo y le esperan en su reino por momentos. Y también se atreverán a decir que es mentirosa la historia de Guarino
Mezquino, y la de la demanda del Santo Grial, y que son apócrifos los amores de don Tristán y la reina Iseo, como los de Ginebra y Lanzarote, habiendo
personas que casi se acuerdan de haber visto a la dueña Quintañona, que fue la mejor escanciadora de vino que tuvo la Gran Bretaña. [...]
(Capítulo XLIX, Donde Se Trata Del Discreto Coloquio Que Sancho Panza Tuvo Con Su Señor Don Quijote)
He aquí su leyenda, tal como figura en el cantar de gesta francés del siglo XII Fierabrás, en La historia del emperador
Carlomagno y los doce pares de Francia, publicada en Alcalá, en 1789
Prisioneros los doce pares de Francia en tierras de España por los moros, Carlomagno, con un gran ejército, entra en España
para libertarlos; pero encuentra en su camino un caudaloso río que solamente se podía atravesar por un gran puente de
mármol, de treinta arcos, llamado Mantible, guardado por dos torres cuadradas, también de mármol, y defendido por un
espantoso y descomunal gigante, llamado Galafré, que exigía a los cristianos que lo atravesaban unos derechos subidísimos,
so pena de la vida.
…
Al fin, Galafre y Anfión
murieron heroicamente,
defendiendo a la puente
más feroces que un león;
la historia nos da razón
del modo que se portaron
los triunfantes caminaron,
como en este verso advierto;
atravesando el desierto
hasta la torre llegaron.
[…]
Fierabras, la historia del emperador
Carlomagno y los doce pares de Francia
Más información
1 Habían cuatro gigantes
en el reino de Turquía,
eran por su valentía
vasallos del almirante.
5 Carlo Magno, el soberano,
propuso un día en sí mismo,
llevar el santo bautismo
a aquel imperio pagano;
partió con gozo el anciano
10 en los solemnes instantes,
y en todas partes triunfantes
salieron con gran decoro,
y en el Ejército moro
habían cuatro gigantes.
15 Fiando en la Providencia
los caballeros marcharon,
y a Aguas Muertas llegaron
sin encontrar resistencia;
la Divina Omnipotencia
20 los protegió en aquel día;
sin Dios ni Santa María
la cruel morisca peleaba,
y la ignorancia reinaba
en el reino de Turquía.
25 De todas armas se armaron
y partieron de su tierra;
con sus máquinas de guerra
muchos pueblos conquistaron;
la puente a sangre pasaron
30 y ni uno cara volvía;
quedó la carnicería
de dos gigantes formales;
del reino los principales
eran por su valentía.
35 Después de que se tomaron
la Villa, según creer,
llegó una horrible mujer
que a hondazos la ultimaron;
el triunfo allí coronaron
(http://www.vallenajerilla.com/berceo/galarreta/puentemantible.htm)
40 y pasaron adelante,
los moros con mucho aguante
combatían por sus leyes,
y fueron, pues, los virreyes
vasallos del almirante.
45 Al fin, Galafre y Anfión
murieron heroicamente,
defendiendo a la puente
más feroces que un león;
la historia nos da razón
50 del modo que se portaron
los triunfantes caminaron,
como en este verso advierto;
atravesando el desierto
hasta la torre llegaron.
FOTOGRAFÍA, DISEÑO Y MONTAJE
BIBLIOTECA GONZALO DE BERCEO
La Rioja, 2008
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Puente de Mantible (La Rioja) - Biblioteca Gonzalo de Berceo