21No
todo el que me dice: Señor, Señor,
entrará en el reino de los cielos, sino el que
hace la voluntad de mi Padre que está en los
cielos. 22Muchos me dirán en aquel día: Señor,
Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu
nombre echamos fuera demonios, y en tu
nombre hicimos muchos milagros? 23Y
entonces les declararé: Nunca os conocí;
apartaos de mí, hacedores de maldad.
1De
nuevo alcé mis ojos y miré, y he aquí un
rollo que volaba. 2Y me dijo: ¿Qué ves? Y
respondí: Veo un rollo que vuela, de veinte
codos de largo, y diez codos de ancho.
3Entonces me dijo: Esta es la maldición que
sale sobre la faz de toda la tierra; porque todo
aquel que hurta (como está de un lado del
rollo) será destruido; y todo aquel que jura
falsamente (como está del otro lado del rollo)
será destruido.
4Yo
la he hecho salir, dice Jehová de los
ejércitos, y vendrá a la casa del ladrón, y a la
casa del que jura falsamente en mi nombre; y
permanecerá en medio de su casa y la
consumirá, con sus maderas y sus piedras. 5Y
salió aquel ángel que hablaba conmigo, y me
dijo: Alza ahora tus ojos, y mira qué es esto
que sale. 6Y dije: ¿Qué es? Y él dijo: Este es
un efa que sale. Además dijo: Esta es la
iniquidad de ellos en toda la tierra. 7Y he aquí,
levantaron la tapa de plomo, y una mujer
estaba sentada en medio de aquel efa.
8Y
él dijo: Esta es la Maldad; y la echó dentro
del efa, y echó la masa de plomo en la boca
del efa. 9Alcé luego mis ojos, y miré, y he aquí
dos mujeres que salían, y traían viento en sus
alas, y tenían alas como de cigüeña, y alzaron
el efa entre la tierra y los cielos. 10Dije al ángel
que hablaba conmigo: ¿A dónde llevan el efa?
11Y él me respondió: Para que le sea edificada
casa en tierra de Sinar; y cuando esté
preparada lo pondrán sobre su base.
14Tienen
los ojos llenos de adulterio, no se sacian
de pecar, seducen a las almas inconstantes,
tienen el corazón habituado a la codicia, y son
hijos de maldición. 15Han dejado el camino recto, y
se han extraviado siguiendo el camino de Balaam
hijo de Beor, el cual amó el premio de la maldad,
16y fue reprendido por su iniquidad; pues una
muda bestia de carga, hablando con voz de
hombre, refrenó la locura del profeta. 17Estos son
fuentes sin agua, y nubes empujadas por la
tormenta; para los cuales la más densa oscuridad
está reservada para siempre.
11Y
muchos falsos profetas se levantarán, y
engañarán a muchos; 12y por haberse
multiplicado la maldad, el amor de muchos se
enfriará. 13Mas el que persevere hasta el fin,
éste será salvo. 14Y será predicado este
evangelio del reino en todo el mundo, para
testimonio a todas las naciones; y entonces
vendrá el fin.
6Y
habiendo atravesado toda la isla hasta
Pafos, hallaron a cierto mago, falso profeta,
judío, llamado Barjesús, 7que estaba con el
procónsul Sergio Paulo, varón prudente. Este,
llamando a Bernabé y a Saulo, deseaba oír la
palabra de Dios. 8Pero les resistía Elimas, el
mago (pues así se traduce su nombre),
procurando apartar de la fe al procónsul.
9Entonces Saulo, que también es Pablo, lleno
del Espíritu Santo, fijando en él los ojos,
10dijo:
¡Oh, lleno de todo engaño y de toda
maldad, hijo del diablo, enemigo de toda
justicia! ¿No cesarás de trastornar los caminos
rectos del Señor? 11Ahora, pues, he aquí la
mano del Señor está contra ti, y serás ciego, y
no verás el sol por algún tiempo. E
inmediatamente cayeron sobre él oscuridad y
tinieblas; y andando alrededor, buscaba quien
le condujese de la mano. 12Entonces el
procónsul, viendo lo que había sucedido,
creyó, maravillado de la doctrina del Señor.
20Entonces
Pedro le dijo: Tu dinero perezca
contigo, porque has pensado que el don de
Dios se obtiene con dinero. 21No tienes tú
parte ni suerte en este asunto, porque tu
corazón no es recto delante de Dios.
22Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y
ruega a Dios, si quizá te sea perdonado el
pensamiento de tu corazón; 23porque en hiel
de amargura y en prisión de maldad veo que
estás.
7Vinieron
los días del castigo, vinieron los días
de la retribución; e Israel lo conocerá. Necio es
el profeta, insensato es el varón de espíritu, a
causa de la multitud de tu maldad, y grande
odio. 8Atalaya es Efraín para con mi Dios; el
profeta es lazo de cazador en todos sus
caminos, odio en la casa de su Dios. 9Llegaron
hasta lo más bajo en su corrupción, como en
los días de Gabaa; ahora se acordará de su
iniquidad, castigará su pecado.
37Luego
que hubo hablado, le rogó un fariseo
que comiese con él; y entrando Jesús en la
casa, se sentó a la mesa. 38El fariseo, cuando
lo vio, se extrañó de que no se hubiese lavado
antes de comer. 39Pero el Señor le dijo: Ahora
bien, vosotros los fariseos limpiáis lo de fuera
del vaso y del plato, pero por dentro estáis
llenos de rapacidad y de maldad. 40Necios, ¿el
que hizo lo de fuera, no hizo también lo de
adentro? 41Pero dad limosna de lo que tenéis,
y entonces todo os será limpio.
48Vivo
yo, dice Jehová el Señor, que Sodoma
tu hermana y sus hijas no han hecho como
hiciste tú y tus hijas. 49He aquí que esta fue la
maldad de Sodoma tu hermana: soberbia,
saciedad de pan, y abundancia de ociosidad
tuvieron ella y sus hijas; y no fortaleció la
mano del afligido y del menesteroso. 50Y se
llenaron de soberbia, e hicieron abominación
delante de mí, y cuando lo vi las quité.
23Y
sucedió que después de toda tu maldad
(¡ay, ay de ti! dice Jehová el Señor), 24te
edificaste lugares altos, y te hiciste altar en
todas las plazas. 25En toda cabeza de camino
edificaste lugar alto, e hiciste abominable tu
hermosura, y te ofreciste a cuantos pasaban, y
multiplicaste tus fornicaciones. 26Y fornicaste
con los hijos de Egipto, tus vecinos, gruesos
de carnes; y aumentaste tus fornicaciones
para enojarme.
27Por
tanto, he aquí que yo extendí contra ti mi
mano, y disminuí tu provisión ordinaria, y te
entregué a la voluntad de las hijas de los
filisteos, que te aborrecen, las cuales se
avergüenzan de tu camino deshonesto.
28Fornicaste también con los asirios, por no
haberte saciado; y fornicaste con ellos y
tampoco te saciaste. 29Multiplicaste asimismo tu
fornicación en la tierra de Canaán y de los
caldeos, y tampoco con esto te saciaste.
30¡Cuán inconstante es tu corazón, dice Jehová
el Señor, habiendo hecho todas estas cosas,
obras de una ramera desvergonzada,
13Heme
aquí contra ti, dice Jehová de los
ejércitos. Encenderé y reduciré a humo tus
carros, y espada devorará tus leoncillos; y
cortaré de la tierra tu robo, y nunca más se
oirá la voz de tus mensajeros.
1¡Ay
de ti, ciudad sanguinaria, toda llena de
mentira y de rapiña, sin apartarte del pillaje!
2Chasquido de látigo, y fragor de ruedas,
caballo atropellador, y carro que salta; 3jinete
enhiesto, y resplandor de espada, y resplandor
de lanza; y multitud de muertos, y multitud de
cadáveres; cadáveres sin fin, y en sus
cadáveres tropezarán, 4a causa de la multitud
de las fornicaciones de la ramera de hermosa
gracia, maestra en hechizos, que seduce a las
naciones con sus fornicaciones, y a los
pueblos con sus hechizos.
5Heme
aquí contra ti, dice Jehová de los
ejércitos, y descubriré tus faldas en tu rostro, y
mostraré a las naciones tu desnudez, y a los
reinos tu vergüenza. 6Y echaré sobre ti
inmundicias, y te afrentaré, y te pondré como
estiércol. 7Todos los que te vieren se apartarán
de ti, y dirán: Nínive es asolada; ¿quién se
compadecerá de ella? ¿Dónde te buscaré
consoladores?
17Tus
príncipes serán como langostas, y tus
grandes como nubes de langostas que se
sientan en vallados en día de frío; salido el sol
se van, y no se conoce el lugar donde están.
18Durmieron tus pastores, oh rey de Asiria,
reposaron tus valientes; tu pueblo se derramó
por los montes, y no hay quien lo junte. 19No
hay medicina para tu quebradura; tu herida es
incurable; todos los que oigan tu fama batirán
las manos sobre ti, porque ¿sobre quién no
pasó continuamente tu maldad?
7Limpiaos,
pues, de la vieja levadura, para que
seáis nueva masa, sin levadura como sois;
porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue
sacrificada por nosotros. 8Así que celebremos
la fiesta, no con la vieja levadura, ni con la
levadura de malicia y de maldad, sino con
panes sin levadura, de sinceridad y de verdad.
6Huid
de en medio de Babilonia, y librad cada uno su
vida, para que no perezcáis a causa de su maldad;
porque el tiempo es de venganza de Jehová; le dará
su pago. 7Copa de oro fue Babilonia en la mano de
Jehová, que embriagó a toda la tierra; de su vino
bebieron los pueblos; se aturdieron, por tanto, las
naciones. 8En un momento cayó Babilonia, y se
despedazó; gemid sobre ella; tomad bálsamo para
su dolor, quizá sane. 9Curamos a Babilonia, y no ha
sanado; dejadla, y vámonos cada uno a su tierra;
porque ha llegado hasta el cielo su juicio, y se ha
alzado hasta las nubes. 10Jehová sacó a luz nuestras
justicias; venid, y contemos en Sion la obra de
Jehová nuestro Dios.
28Por
tanto, mirad por vosotros, y por todo el
rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto
por obispos, para apacentar la iglesia del Señor,
la cual él ganó por su propia sangre. 29Porque
yo sé que después de mi partida entrarán en
medio de vosotros lobos rapaces, que no
perdonarán al rebaño….
32Y
ahora, hermanos, os encomiendo a Dios, y
a la palabra de su gracia, que tiene poder para
sobreedificaros y daros herencia con todos los
santificados.
8Si
decimos que no tenemos pecado, nos
engañamos a nosotros mismos, y la verdad no
está en nosotros. 9Si confesamos nuestros
pecados, él es fiel y justo para perdonar
nuestros pecados, y limpiarnos de toda
maldad. 10Si decimos que no hemos pecado,
le hacemos a él mentiroso, y su palabra no
está en nosotros.
18¿Qué
Dios como tú, que perdona la maldad,
y olvida el pecado del remanente de su
heredad? No retuvo para siempre su enojo,
porque se deleita en misericordia. 19El volverá
a tener misericordia de nosotros; sepultará
nuestras iniquidades, y echará en lo profundo
del mar todos nuestros pecados. 20Cumplirás
la verdad a Jacob, y a Abraham la
misericordia, que juraste a nuestros padres
desde tiempos antiguos.
3Clama
a mí, y yo te responderé, y te enseñaré
cosas grandes y ocultas que tú no conoces.
6He
aquí que yo les traeré sanidad y medicina;
y los curaré, y les revelaré abundancia de paz y
de verdad. 7Y haré volver los cautivos de Judá
y los cautivos de Israel, y los restableceré
como al principio. 8Y los limpiaré de toda su
maldad con que pecaron contra mí; y
perdonaré todos sus pecados con que contra
mí pecaron, y con que contra mí se rebelaron.
Descargar

Diapositiva 1