PALABRAS
de
VIDA
Benedictinas Montserrat
Pedro y el otro discípulo se fueron rápidamente al sepulcro. Salieron corriendo
los dos juntos, pero el otro discípulo adelantó a Pedro y llegó antes que él.
Al asomarse al interior vio que las vendas de lino estaban allí; pero no entró.
Siguiéndole los pasos llegó Simón Pedro que entró en el sepulcro, y comprobó
que las vendas de lino estaban allí.
Puerta del Sto.
Sepulcro.
Jerusalén
Para el discípulo ideal ver el sepulcro vacío, las vendas y el sudario
son pruebas suficientes de la resurrección.
Pedro y otros discípulos necesitan apariciones y hasta tocar.
El amor, la unión profunda y la intimidad parece que abren los ojos de la fe
más que la autoridad y el poder.
Es el amor el que hace testigos de lo invisible, de lo “increíble”.
Estaba también el paño que habían colocado sobre la cabeza de Jesús, pero no
estaba con las vendas, sino doblado y colocado aparte. Entonces entró también
el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro. Vio y creyó.
Para el discípulo ideal ver el sepulcro vacío, las vendas y el sudario
son pruebas suficientes de la resurrección.
Pedro y otros discípulos necesitan apariciones y hasta tocar.
El amor, la unión profunda y la intimidad parece que abren los ojos de la fe
más que la autoridad y el poder.
Es el amor el que hace testigos de lo invisible, de lo “increíble”.
Y es que hasta entonces, los discípulos no habían entendido la
Escritura, según la cual Jesús tenía que resucitar de entre los muertos.
Ahora somos nosotr@ s quienes nos comprometemos a vivir como
personas resucitadas, anunciando a Cristo en medio de la vida
cotidiana, en nuestros encuentros, relaciones, ocupaciones...
Jesús está con nosotros. Que Él nos haga cultivadores de nuevas
pascuas. Que ayudemos a Cristo a resucitar siendo testigos con
nuestra palabra
y nuestra vida, de que Cristo
¡¡ha resucitado!!.
Puesto que Cristo ha resucitado,
creemos en la Vida, ¡para siempre!
Puesto que Cristo ha resucitado,
creemos que el ser humano es un
proceso ilimitado
y que nada de cuanto podamos
imaginar
es demasiado grande para Él.
Puesto que Cristo ha resucitado,
creemos que podemos empezar
una nueva vida de resucitad@ s,
¡cuánto antes!.
Puesto que Cristo ha resucitado,
creemos que la fuerza del
presente es el futuro.
Puesto que Cristo ha resucitado,
creemos que hay un Amor y una
Casa, ¡para tod@ s!.
Puesto que Cristo ha resucitado,
creemos en una Tierra Nueva.
Y cuanto más en serio nos
tomamos vivir según sus valores y
sus criterios, más profundamente
nos persuadimos de que no hay
manera más humana de vivir
y más creemos en Él.
Seamos para los demás un testimonio
vivo de la Presencia de Jesús en
nuestras comunidades, familias,
Colegios, Grupos, Asociaciones…
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