Los padres de Einstein, Hermann y Pauline, alemanes de clase media.
“Fui el hijo de unos padres (judíos) completamente no religiosos”, señaló Einstein.
“Existía ese inmenso mundo fuera, independiente de nosotros los seres
humanos y anterior a nosotros como un gran misterio eterno, aunque
accesible en parte a nuestra observación y conocimiento. La contemplación
de ese mundo supone una liberación”
La casa en la que
nació Einstein.
Una anécdota que a Einstein le gustaba contar acerca de su niñez era la
“maravilla” que vio, cuando tenía cuatro o cinco años: una brújula
magnética. El invariable giro hacia el norte de la aguja, guiada por una
fuerza invisible, impresionó intensamente al niño. La brújula le
convenció de que tenía que haber “algo detrás de aquello, algo
profundamente oculto”. Einstein, siendo aún un muchacho, era
autosuficiente y pensador. De acuerdo con la leyenda familiar al
principio hablaba con lentitud, considerando pausadamente lo que
decía. Su hermana recordaba la concentración y perseverancia con las
que él fantaseaba sobre muchas historias. Las ideas del muchacho las
estimulaba su tío, un ingeniero, y un estudiante de medicina que comía
una vez por semana en casa de los Einstein.
“A la edad de doce años, quedé sorprendido con un trabajito que
desarrollaba la geometría plana euclidiana, que cayó en mis manos al
comienzo de un año escolar. Había allí afirmaciones, como por ejemplo, que
las tres alturas de un triángulo se cortan en un punto, lo cual –aunque no
parecía evidente– no obstante podría probarse con tal certidumbre que no
había duda alguna sobre esa cuestión. Esta lucidez y certeza me impresionó
indescriptiblemente”
Fotografía de la escuela en Munich,
en 1889. Einstein es el segundo por
la derecha de la fila de abajo.
Aunque generalmente obtuvo buenas notas (y se destacó en
matemáticas), Einstein aborreció la escuela superior académica
a la que fue enviado en Munich, donde el éxito dependía de la
memorización y del acatamiento a una autoridad arbitraria. Sus
verdaderos estudios los realizó en casa con libros de
matemáticas, física y filosofía. Un profesor le sugirió a
Einstein que abandonase la escuela, ya que su misma presencia
perjudicaba al respeto de los otros estudiantes al profesor. El
muchacho de quince años dejó a medio realizar sus estudios al
unirse a sus padres, que se trasladaron a Italia.
“Es casi un milagro que los modernos métodos de enseñanza todavía no hayan
estrangulado totalmente la sagrada curiosidad de investigar; porque este
delicado germen necesita algo más, además de estímulo, libertad”
La familia de Einstein se trasladó a Italia con el propósito de establecer un
negocio, y él se unió a ellos durante medio año glorioso de libertad en el
trabajo y meditación. En 1895 realizó el examen de ingreso en el Instituto
Federal Suizo de Tecnología y no lo superó. Se le recomendó estudiar en
una escuela suiza, en Aarau; allí sus profesores fueron humanos y sus ideas
se desarrollaron libremente. Sus inquietudes se dirigieron a la teoría del
electro-magnetismo formulada por James Clerk Maxwell, raramente
explicada con regularidad en las universidades de final de siglo.
Einstein con su hermana.
En un examen de clase, en Francia, Einstein, a la edad de
dieciséis años escribía explicando por qué le gustaría
estudiar matemáticas teóricas o física: “Por encima de todo
está mi disposición personal para la reflexión abstracta y
matemática, mi falta de imaginación y de talento práctico.
Mis inclinaciones me conducen también a esta decisión.
Lo cual es muy natural; a uno siempre le gusta hacer
aquellas cosas para las que se tiene talento. Y además
existe una cierta independencia en la profesión científica
que me place mucho.”
El Instituto Federal Suizo de
Tecnología, Zurich.
Einstein se graduó en la escuela de Aarau e ingresó en el Instituto de Tecnología de Zurich. Durante ese
tiempo se percató de que la física era su verdadero objetivo. Solamente tenía que “buscar el camino que le
condujese hasta el fondo”. También se convenció de que él nunca sería un estudiante destacado.
Afortunadamente, su amigo Marcel Grossmann tenía actitudes convencionales de las que Einstein carecía.
Mientras Einstein trabajaba en la biblioteca o en el
laboratorio, Grossmann tomaba excelentes apuntes en las
clases de matemáticas y gustosamente los compartía con
su amigo antes de los exámenes. Más tarde Einstein
escribió, “preferiría no especular sobre lo que hubiera sido
de mí sin esos apuntes”.
Einstein se familiarizó con los trabajos de los físicos del
pasado, los cuales habían intentado explicar
completamente el mundo a través de átomos o fluidos,
interaccionando como piezas de una máquina. Pero él
comprendió que la teoría de Maxwell de la electricidad y
magnetismo desafiaba los esfuerzos realizados para
reducirla a procesos mecánicos. A través de un nuevo
amigo, el ingeniero Michele Besso, Einstein se hizo con
los escritos de Ernst Mach – un crítico escéptico de las
ideas aceptadas en física.
Einstein con su amigo Marcel
Grossmann (a su derecha).
“Como un joven un tanto precoz, yo estaba impresionado por la futilidad de
las esperanzas y los esfuerzos que muchos hombres perseguían sin descanso a
lo largo de su vida. Y pronto me di cuenta de la crueldad de esa persecución
que en aquellos días se encubría con hipocresía y brillantes palabras más
cuidadosamente que lo que sucede hoy”
La oficina de patentes de Berna.
Después de que Einstein se graduara con un expediente no muy brillante, hizo todo lo posible por
conseguir un trabajo en la Universidad pero no lo logró. Sólo encontraba trabajos ocasionales en el
entorno del mundo académico. Einstein se sentía como una carga para su no demasiado próspera familia
y se preguntaba si no se habría equivocado tratando de ser físico. Finalmente logró un puesto de trabajo
en la Oficina Suiza de Patentes de Berna. Fue, según dijo, “una especie de salvación”. El salario regular y
el estimulante trabajo de evaluación de las demandas de patentes hicieron a Einstein sentirse libre. Ahora
tenía tiempo para dedicar su atención a los problemas más básicos de la física de su tiempo y comenzó a
publicar artículos científicos.
El amigo más próximo de Einstein con el cual iba paseando a casa
cada día desde la Oficina de Patentes, era Michele Besso. Einstein lo
consideraba como “la mejor caja de resonancia de Europa” para las
ideas científicas. Einstein se reunía con otros amigos de Berna, todos
desconocidos en el mundo académico, para leer y discutir libros de
ciencia y filosofía. Ellos se llamaban a sí mismos la Academia
Olimpia, remedando las instituciones oficiales que dominaban la
ciencia.
Michele Besso
Miembros de la “Academia”,
Konrad Habricht, Maurice
Solovine y Albert Einstein.
Einstein comenzó a ser respetado gracias a los artículos publicados
(descritos en la siguiente sección) y en 1909 fue nombrado Profesor
Asociado de la Universidad de Zurich. También fue invitado a
exponer sus teorías antes de la convención anual de científicos
alemanes. Allí encontró a muchas personas a las que conocía
únicamente a través de sus escritos tales como el físico Max Planck
de Berlín. Pronto Einstein fue invitado como profesor a la
Universidad Alemana de Praga. Aquí conoció a un físico austriaco
visitante, Paul Ehrenfest. Einstein recordaba que “a las pocas horas
éramos verdaderos amigos al comprobar que compartíamos nuestros
sueños y aspiraciones”.
En el Politécnico de Zurich había surgido un romance
entre el elegante y gracioso aspirante a profesor de
ciencia y una joven serbia, la única mujer en la clase de
Física de Albert. La familia de Einstein se oponía a
hablar de matrimonio incluso después de que Mileva
diera a luz a una hija (que aparentemente fue dada en
adopción). La pareja finalmente se casó en 1903 después
de que Einstein lograra el puesto de trabajo en la Oficina
de Patentes. Einstein discutía de Física con Mileva pero
no hay evidencia sólida de que ella hiciera ninguna
contribución significativa a su trabajo. Tuvieron un hijo
en 1904 y un segundo hijo en 1910.
Einstein, su esposa
Mileva y su hijo.
Por medio de cartas, visitas y reuniones científicas,
Einstein llegó a conocer a muchos de los más
importantes físicos de Europa (no había muchos en
aquellos días). En 1912 Einstein fue invitado a volver
como profesor al Instituto Federal Suizo de Tecnología.
Allí se reencontró con su viejo amigo, Marcel
Grossmann, ahora profesor de matemáticas. Con la
ayuda de Grossmann, Einstein estudió las teorías y
técnicas matemáticas necesarias para su trabajo hacia
una nueva teoría de la gravitación. Mientras tanto,
Einstein estaba siendo introducido en un nuevo tipo de
mundo por otro de sus amigos, Friedrich Adler: el
mundo de la Segunda Internacional y su intento de
detener el crecimiento de rivalidades internacionales en
Europa.
Einstein en 1912.
En 1914, Einstein fue nombrado por el gobierno alemán investigador senior en Berlín y al mismo
tiempo fue admitido como miembro de la prestigiosa Academia Prusiana de Ciencias. Einstein
había renunciado a la ciudadanía alemana y a la militarista sociedad alemana cuando, siendo joven,
abandonó su tierra natal. Pero – sin obligaciones docentes y con una pléyade de científicos de alto
nivel como colegas – no pudo resistirse a Berlín. Era el nivel más alto que se podía alcanzar
normalmente en la carrera científica.
“Con tal fama, no le queda mucho tiempo para su esposa” se quejaba Mileva. “Estoy hambrienta
de amor”. Einstein se sentía asfixiado por aquella sombría, y cada vez más tirante, relación.
Encontró consuelo en una relación amorosa con su prima Elsa Löwenthal. Tras amargas
discusiones, Mileva y Albert se separaron en 1914 y se divorciaron en 1919. Ese mismo año,
Einstein se casó con Elsa y se instaló con ella y con sus dos hijas, ya mayores, de un matrimonio
anterior. Más tarde Elsa escribió: “Es tan hermoso lo que el Señor ha puesto en él que yo lo
encuentro maravilloso incluso aunque la vida a su lado sea enervante y difícil”.
“Una tormenta se desencadenó en mi mente”
Einstein en la oficina de patentes.
Einstein envió a Annalen der Physik, la principal revista alemana de física, un artículo con un nuevo
concepto de la estructura de la luz. En él argüía que la luz puede actuar como si estuviera formada por
partículas de energía, discretas e independientes, de forma similar a las partículas de un gas. Unos pocos
años antes, el trabajo de Max Planck ya contenía la primera sugerencia de discontinuidad (discretitud) de la
energía, pero Einstein fue más allá. Su propuesta revolucionaria parecía contradecir la teoría,
universalmente aceptada, de la luz como ondas electromagnéticas suavemente oscilantes. Pero Einstein
mostró que los cuantos de luz, como él llamó a las partículas de energía, podían ayudar a explicar
fenómenos que estaban siendo estudiados por los físicos experimentales. Por ejemplo, explicó como la luz
arranca electrones de los metales.
La bien conocida teoría de la energía cinética explicaba el calor como una consecuencia del movimiento
continuo de agitación de los átomos; Einstein propuso una forma de someter a la teoría a una nueva y
crucial prueba experimental. Él decía que, si en un líquido se suspendían partículas muy pequeñas pero
visibles, el bombardeo irregular de éstas por los átomos invisibles del líquido debería producir que las
partículas suspendidas efectuaran una danza agitada y al azar. Justamente tal danza aleatoria de partículas
microscópicas había sido observada hacía tiempo por biólogos (era llamado el “movimiento Browniano” y
era un misterio sin resolver). Ahora Einstein explicaba este movimiento con detalle. Además había
reforzado la teoría cinética y había creado una nueva y poderosa herramienta para estudiar el movimiento de
los átomos.
“Cuando la Teoría Especial de la Relatividad comenzó a germinar en
mí, me afectaban toda clase de conflictos nerviosos. Solía estar durante
aquellas semanas en un estado de confusión”
Tiempo y movimiento: el viejo reloj de la torre y un tranvía en Berna.
Einstein envió a Annalen der Physik un artículo sobre electromagnetismo y movimiento. Desde los tiempos
de Galileo y Newton, los físicos sabían que las medidas de procesos mecánicos no podían mostrar
diferencias entre un aparato en reposo y uno que se moviera a velocidad constante en línea recta.
Los objetos se comportan de la misma forma sobre un barco que se mueve uniformemente que sobre un
barco que está en el muelle; es el llamado Principio de Relatividad. Pero de acuerdo con la teoría
electromagnética, desarrollada por Maxwell y perfeccionada por Lorentz, la luz no debería obedecer a este
principio. Su teoría electromagnética predecía que las medidas de la velocidad de la luz mostrarían los
efectos del movimiento. Sin embargo, no se había detectado todavía ningún efecto en ninguno de los
ingeniosos y delicados experimentos que los físicos habían ideado: la velocidad de la luz no variaba.
Einstein estaba convencido hacía tiempo de que el Principio de la Relatividad tenía que aplicarse a todos
los fenómenos, mecánicos o no. En este trabajo encontró una forma de mostrar que este principio era
compatible con la teoría electromagnética. Como Einstein hizo notar más tarde, la reconciliación de estas
ideas aparentemente incompatibles “sólo” requería una nueva y más cuidadosa consideración del concepto
de tiempo. Su nueva teoría, posteriormente llamada teoría especial de la relatividad, se basaba en un nuevo
análisis del espacio y tiempo – un análisis tan claro y revelador que puede ser comprendido por estudiantes
principiantes de ciencia.
Einstein publicó una consecuencia notable de la teoría especial de la relatividad: si un cuerpo emite una
cierta cantidad de energía, entonces su masa debe disminuir en una cantidad proporcional. Mientras tanto
escribía a un amigo “el principio de la relatividad, en conexión con las ecuaciones de Maxwell, exige que la
masa sea una medida directa de la energía contenida en los cuerpos; la luz transfiere masa…. Esta idea es
divertida y contagiosa pero posiblemente no puedo saber si el buen Dios no se ríe de ella y está tratando de
embaucarme.”. Einstein y muchos otros pronto se convencieron de su verdad. La relación se expresa como
una ecuación: E=mc2.
“A la luz del conocimiento alcanzado, el feliz logro parece casi una cosa natural y
cualquier estudiante inteligente puede comprenderlo sin demasiados problemas. Pero
sólo aquellos que lo han experimentado pueden comprender los años de ansiosa
búsqueda en la oscuridad, con su intenso anhelo, sus momentos de confianza y
agotamiento y la salida final a la luz”
Interferómetro de Michelson-Morley.
Las teorías de Einstein dimanaban de una base de ideas surgidas de décadas de experimentos. Uno de los
más sorprendentes, visto retrospectivamente, fue realizado en Cleveland, Ohio, por Albert Michelson y
Edgard Morley en 1887. Su aparato, mostrado arriba, era un masivo bloque de piedra con espejos y haces
de luz que se cruzaban y daba una medida exacta de cualquier cambio de la velocidad de la luz. Michelson
y Morley esperaban ver desplazados sus haces de luz debido al movimiento acelerado de la tierra en el
espacio. Para su sorpresa, no pudieron detectar ningún cambio. Es discutible si Einstein prestó atención a
este experimento en particular, pero su trabajo proporcionó una explicación del inesperado resultado a
través de un nuevo análisis del espacio y el tiempo.
Como se apuntó en el poster anterior, cuando Einstein usó sus ecuaciones para estudiar el movimiento de
un cuerpo, éstas le condujeron a una sorprendente relación entre la masa del cuerpo y su energía.
La profunda conexión que descubrió Einstein entre la energía y la
masa se expresaba en la ecuación E=mc2. Aquí E representa energía,
2
m representa masa y c es un número muy grande, el cuadrado de la
velocidad de la luz. La confirmación completa tardó en llegar. En
París en 1933, Irene y Frederic Joliot-Curie tomaron una fotografía
que mostraba la conversión de energía en masa. En ella un cuanto
de luz, invisible aquí, transporta energía desde abajo. En el medio se
transforma en masa – dos partículas recién creadas que se curvan en
direcciones opuestas.
Conversión de energía en masa.
Mientras tanto en Cambridge, Inglaterra, se observó el proceso inverso: la
conversión de masa en energía pura. Con su aparato John Cockcroft y
E.T.S.Walton partieron un átomo. Los fragmentos tenían una masa total
ligeramente menor que el átomo original pero se separaban con una gran
energía.
“Los cuatro hombres que situaron los fundamentos de la física, sobre los
cuales yo he sido capaz de construir mi teoría...”
Galileo
James Clerk Maxwell
Isaac Newton
Hendrik Antoon Lorentz
En 1907, mientras Einstein y otros exploraban las implicaciones de su teoría especial de la relatividad, él estaba
pensando ya en una teoría más general. La teoría especial había mostrado cómo relacionar las medidas hechas en un
laboratorio con las realizadas en otro que tuviera un movimiento uniforme respecto del primero. ¿ Podría extender la
teoría a laboratorios moviéndose de forma arbitraria, acelerando, frenando, cambiando de dirección? Einstein vio un
posible lazo entre dicho movimiento acelerado y la familiar fuerza de gravedad. Estaba impresionado por un hecho
conocido por Galileo y Newton, pero no completamente apreciado hasta que Einstein se intrigó con ello. Todos los
cuerpos aunque diferentes, cuando se dejan caer desde la misma altura, lo hacen con la misma aceleración (en
ausencia de resistencia del aire). Como la invarianza de la velocidad de la luz que había establecido en su teoría
especial de la relatividad, había aquí una invarianza que podría ser el punto de partida para una teoría.
“El físico no puede simplemente entregar al filósofo la contemplación crítica de los fundamentos
teóricos; así como él mismo conoce mejor y siente con mayor certeza dónde aprieta el zapato... debe
intentar esclarecer en su propia mente hasta dónde están justificados los conceptos que utiliza... El
conjunto de la ciencia no es sino un refinamiento del pensamiento diario”
Como hizo a menudo en su trabajo, Einstein utilizó un “experimento virtual”. Suponga que un científico está
encerrado en una gran caja en alguna parte y suelta una piedra. El científico ve la piedra caer al suelo de la caja con
una aceleración constante. Podría concluir que esa caja está en un lugar donde hay una fuerza de gravedad
empujando hacia abajo. Pero podría no ser cierto. La caja entera podría estar libre de gravedad, pero acelerándose
hacia arriba en el espacio vacío sobre un cohete: la piedra podría estar estacionaria y el suelo subiendo hacia ella. El
físico en la caja no puede, según indicó Einstein, decir la diferencia entre ambos casos. Por lo tanto debe haber una
profunda conexión entre el movimiento acelerado y la fuerza de gravedad. Queda investigar dicha conexión.
Einstein comenzó a buscar ecuaciones particulares ––a aquellas que relacionasen las medidas realizadas por los dos
observadores que se mueven entre sí de forma arbitraria. La investigación fue ardua, con años enteros gastados en
callejones sin salida. Einstein necesitaba desarrollar técnicas matemáticas más elaboradas de las que había supuesto,
y trabajar en un grado de abstracción mayor que nunca. Su amigo Michele Besso le dio la ayuda necesaria.
Entretanto su vida se hizo inestable. Se separó de su mujer. Y comenzó a participar en política tras estallar la Primera
Guerra Mundial.
El éxito le sobrevino en 1915. Las nuevas ecuaciones de la gravitación tenían una simplicidad lógica esencial, a
pesar de su forma matemática poco corriente. Para describir la acción de la gravedad, las ecuaciones mostraban
cómo la presencia de materia deformaba el propio entramado del espacio y del tiempo. Esta deformación
determinaría cómo se mueve un objeto. Einstein probó esta teoría calculando correctamente una ligera discrepancia
en el movimiento del planeta Mercurio, que los astrónomos no habían logrado explicar desde hacía mucho tiempo.
“Acabo de completar el trabajo más espléndido de mi vida...”
––a su hijo Hans Albert, 1915
“Querida Madre, –– Hoy, buenas noticias. H.A. Lorentz me ha
telegrafiado que las expediciones Británicas acaban de probar la
deflexión de la luz cerca del Sol”
La nueva teoría de la Relatividad General de Einstein
predecía un efecto notable cuando un rayo de luz pasaba
cerca de un cuerpo masivo, que se curvaría. Por ejemplo,
la luz de las estrellas pasando cercana al Sol debería
curvarse ligeramente por la gravedad. Esta deflexión
podría ser medida cuando la propia luz del Sol estuviese
oculta durante un eclipse. Einstein predijo una cierta
deflexión, y la predicción incitó a los astrónomos
británicos a intentar observarlo en un eclipse total en
Mayo de 1919. Las enardecidas preparaciones
comenzaron tras el final de la guerra. Dos expediciones,
una en una isla al oeste de África y otra en Brasil,
lograron fotografiar las estrellas cercanas al Sol
eclipsado. La luz estelar se había deflectado tal como
Einstein había predicho.
En una carta a un astrónomo en 1913, Einstein incluyó un esquema (a la derecha) que mostraba cómo la
gravedad debería curvar la luz cerca del Sol, haciendo que pareciera que las estrellas habían cambiado sus
posiciones. Una fotografía (abajo) de una de las expediciones muestra el eclipse de Sol. Algunas estrellas
están señaladas con un círculo y realzadas artificialmente en esta reproducción. Estas posiciones aparentes
se desvían de las posiciones de las estrellas fotografiadas cuando el Sol ocupaba otro lugar en el cielo. Del
mismo modo que los objetos vistos a través de un cristal se ven distorsionados, asimismo se detecta aquí
una distorsión del propio espacio.
“Desde el diluvio de artículos científicos he estado tan ahogado con cuestiones,
invitaciones, sugerencias, que me siento como si estuviera quemándome en el
infierno, y el cartero es el demonio chillándome eternamente, derramando sobre mi
cabeza más fajos de cartas porque no he respondido las anteriores”
El anuncio de los resultados del eclipse causaron sensación, no sólo entre
los científicos. Esto provocó una transformación de la física para
Einstein y otros, de modo que se derrumbaron los conceptos establecidos
de espacio, tiempo, materia y energía. Einstein se convirtió en el
símbolo mundial de la nueva física. Algunos periodistas se deleitaron
con perversidad exagerando la incomprensibilidad de su teoría, clamando
que sólo un genio podría entenderla. Pensadores más serios -- filósofos,
artistas, gente curiosa y culta -- se molestaron en estudiar los nuevos
conceptos. También éstos escogieron a Einstein como el máximo símbolo
del pensamiento.
Viñeta de 1929: “Poco a poco la gente se acostumbró
a la idea de que los estados físicos del espacio eran la
propia realidad física final”, Profesor Albert Einstein.
“He llegado a ser como el Rey Midas, salvo que no convierto todo en
oro sino en un circo”
Einstein y Elsa de camino a los US a bordo
del SS Rotterdam. Tras el fracaso de su primer
matrimonio Einstein había encontrado una
compañera. Elsa tenía pocas exigencias y se
encargaba de cosas como la ropa y el dinero, a
las que Einstein daba poca importancia.
“¡Un momento! El profesor
Einstein nos lo explicará todo.”
Einstein visitó los Estados Unidos por
primera vez para ayudar a conseguir fondos
para la Universidad Hebrea de Jerusalén. “Me
siento como una prima donna”, dijo.
“Mr. Dempsey (famoso boxeador en 1920),
¿puedo presentarle al profesor Einstein? Ya
ve que han acudido todas las celebridades.”
Einstein y Elsa con la tribu Hoppi,
en el Gran Cañón, Arizona.
“El instinto dice cerveza. La razón dice
Carlsberg.” Anuncio italiano de los 70.
Con su segunda mujer, Elsa, Einstein visitó los Estados Unidos en 1921 como una
celebridad. Su nombre y figura llegó a hacerse familiar incluso en cómics y anuncios.
“Como un joven un tanto precoz, yo estaba impresionado por la futilidad de las esperanzas y los
esfuerzos que muchos hombres perseguían sin descanso a lo largo de su vida. Y pronto me di
cuenta de la crueldad de esa persecución que en aquellos días se encubría con hipocresía y
brillantes palabras más cuidadosamente que lo que sucede hoy”
El estallido de la Primera Guerra Mundial hizo aparecer públicamente las simpatías pacifistas de Einstein. Noventa y
tres intelectuales alemanes de primera fila, incluyendo físicos como Planck, firmaron un manifiesto defendiendo la
posición de Alemania en la guerra. Einstein y otros tres firmaron un contra-manifiesto antibelicista. Además, ayudó a
formar una coalición no partidista que luchó por una paz justa y por una organización supranacional que ayudara a
prevenir futuras guerras. En su condición de ciudadano suizo, Einstein pudo dedicar su tiempo a la física teórica,
pero continuó buscando medios de reconciliar los bandos opuestos. “Mi pacifismo es un sentimiento instintivo,”
declaró, “un sentimiento que se apodera de mí porque el asesinato es repugnante. Mi actitud no proviene de
ninguna teoría intelectual sino que está basada en mi profunda antipatía hacia toda clase de odio y
crueldad”.
Con el colapso militar de Alemania en Noviembre de 1918, proliferaron de forma
caótica los comités de trabajadores y de soldados. Una de las lecciones de
Einstein en la Universidad de Berlín fue “cancelada debido a la revolución”. El
16 de Noviembre, Einstein fue uno de los firmantes iniciales de un manifiesto
anunciando la creación de un partido progresista de clase media, el Partido
Democrático Alemán. Después del establecimiento en Weimar de una asamblea
democráticamente elegida, Einstein aceptó formalmente la ciudadanía alemana
como un gesto de apoyo hacia la naciente república.
El “Kapp Putsch”, un intento de
golpe monárquico, fue solamente
uno de los múltiples disturbios
ocurridos en Berlín.
Einstein en Berlín con
personalidades políticas.
Debido a su prestigio científico Einstein pudo actuar como portavoz no oficial de
la República de Weimar, y protestó por la continua hostilidad de los antiguos
enemigos de Alemania. En 1921 rehusó asistir a la tercera Conferencia Solvay en
Bélgica, ya que todos los demás científicos alemanes habían sido excluidos de la
misma. En 1922 se unió al recientemente creado Comité de Cooperación
Intelectual establecido dentro de la Liga de Naciones. Al año siguiente lo
abandonó, disconforme con la impotencia de la Liga frente a la ocupación
francesa de la zona del Ruhr en Alemania. Sin embargo, enseguida retornó al
mismo. Como uno de los líderes de la Liga Alemana por los Derechos Humanos,
trabajó intensamente por mejorar las relaciones con Francia. También hizo
numerosas manifestaciones en contra del militarismo.
Einstein llamó la atención sobre numerosas causas, tales como la liberación de
presos políticos y la defensa de la democracia frente a la expansión del fascismo.
Hizo discursos públicos, declaraciones en la prensa, firmó peticiones. En 1924
defendió las posiciones radicales de la Escuela de Arquitectura de la Bauhaus; en
1927 firmó una protesta contra el fascismo italiano; en 1929 firmó apelaciones
para la conmutación de las sentencias de muerte dictadas contra los agitadores
árabes en la Palestina británica.
Aunque no fue un judío
practicante, Einstein manifestó
su apoyo a la comunidad judía
de Alemania cuando ésta sufrió
ataques antisemitas.
“¡Cómo me gustaría que en algún sitio existiera una isla para aquellos que son prudentes
y bondadosos! En tal lugar hasta yo mismo sería un ardiente patriota”
Einstein viajó ampliamente durante los años veinte, tanto como orador a
favor de causas progresistas como en calidad de miembro estimado de la
comunidad de físicos. Visitó Inglaterra, Francia, Austria, Checoslovaquia
y América del Sur y viajó hacia el este hasta Japón, volviendo por
Palestina y España. En 1922 fue a Suecia a recoger el Premio Nóbel en
física. Entre 1930 y 1933 pasó los inviernos en Pasadena en el Instituto
de Tecnología de California, las primaveras en Berlín, y los veranos
cerca de Berlín en su casa en Caputh.
Visita de Einstein al Instituto de
Física de Leiden, en Holanda.
El antisemitismo se desarrolló abiertamente por parte de los
poderosos partidos de la derecha y por el emergente partido Nazi
desde 1919. Los físicos nazis y sus seguidores denunciaron
violentamente la teoría de la relatividad de Einstein como “física
judeo-comunista”. A veces sus amigos temieron por su seguridad.
La extensión de tal antisemitismo fue una de las razones por las
que Einstein, aunque creía en un gobierno global más que en los
nacionalismos, dio apoyo público al Sionismo. “En la medida en
que una comunidad particular es atacada como tal,”, dijo,
“está obligada a defenderse como comunidad, de forma que sus
miembros individuales puedan ser capaces de mantener tanto
sus intereses materiales como espirituales... En las presentes
circunstancias, la reconstrucción de Palestina es el único asunto Una viñeta
La “Torre Einstein”
que tiene un atractivo lo suficientemente fuerte como para antisemita de 1932.
en Alemania.
estimular a los judíos a una acción colectiva común.”.
Sin embargo, estuvo en contra de una ley que le obligaba a unirse a la comunidad religiosa judía oficialmente
establecida en Berlín. Dijo: “Tanto como me siento a mí mismo judío, me siento también fuera de las formas
religiosas tradicionales.”
A medida que el movimiento Nazi crecía, Einstein contribuyó a organizar un
grupo no partidista, dentro de la comunidad judía, que proponía una acción
unida contra el fascismo. La llegada de Hitler al poder, dando apoyo oficial al
peor anti-semitismo, fue haciendo imposible la posición de los judíos y de
otros opositores. Después de su salida de Alemania en 1932, Einstein no
retornaría nunca. En Marzo de 1933 renunció de hecho a la ciudadanía
alemana. La propiedad que había dejado en Alemania fue confiscada, y su
nombre apareció en la primera lista elaborada por los nazis con ciudadanos a
los que despojaban de su ciudadanía.
Muchas universidades extranjeras estaban ansiosas por invitar al renombrado
científico, pero ya había aceptado una oferta para unirse al Instituto de Estudios
Avanzados de Princeton, New Jersey. Llegó a los Estados Unidos en Octubre
de 1933, y en 1940 se hizo ciudadano americano. Su esposa Elsa murió en
1936. Una de las hermanas de Elsa y la secretaria de siempre de Einstein,
vivieron con él en Princeton y le ayudaron en las tareas cotidianas.
Einstein poco antes de
abandonar su tierra natal.
Durante una estancia en Inglaterra, en Septiembre de 1933, Einstein se reunió
con Winston Churchill, Lloyd George y destacados científicos e intelectuales
británicos. Intentó advertirlos del peligro nazi. Muchos académicos destacados
se estaban marchando de Alemania; pocos eran recibidos tan cálidamente como
lo fue Einstein. Trabajó a favor del Comité de Emergencia para la Ayuda a los
Académicos Alemanes Desplazados y otras organizaciones que trataban de
encontrar hogares tanto para los judíos como para refugiados políticos.
En Londres, 1933.
Una muestra de las actividades públicas de Einstein: 1930-1935.
• Con Stefan Zweig, Bertrand Russell y otros, firma la petición a favor del pacto Kellog-Briand de
limitación de armamento.
• Peticiones contra el reclutamiento y entrenamiento militar de los jóvenes: firma la petición con Thomas
Mann, Romain Rolland y otros.
• Conferencias en la New History Society de Nueva York, traducidas por la pacifista Rosika Schwimmer.
• Asiste a la proyección especial, en Hollywood, de “Todo Tranquilo en el Frente Occidental”, película
prohibida en Alemania; apoya la campaña de la Liga Alemana por los Derechos Humanos para que se
exhiba el film en Alemania.
• Conferencia en el Instituto Tecnológico de California sobre el papel social de la ciencia.
• Discurso ante un grupo pacifista en la estación de ferrocarril de Chicago.
• Se une a la protesta internacional para salvar la vida de ocho negros de Scottsboro, Alabama, condenados
erróneamente por violación.
• Discurso en un mitin de protesta en apoyo de E.J. Grumbel, un profesor liberal atacado en Alemania.
• Apoya la Unión Internacional de Clérigos y Ministros religiosos Antimilitaristas que reclaman una
conferencia de paz en Ginebra.
• Discurso en un mitin estudiantil de la Asociación de la Liga de las Naciones.
• Encuentro con la War Resiters International; envía un mensaje a su conferencia en Francia.
• Asiste al mitin de Relaciones Internacionales de la Universidad de los Ángeles.
• Discurso ante el Joint Peace Council, con Lord Ponsonby, sobre el fracaso de las conferencias de desarme.
• Intercambio de cartas con Freud bajo los auspicios del Instituto Internacional de Cooperación Intelectual,
que conduce a la publicación del panfleto “¿Por qué la guerra?”.
• Discurso ante un grupo de estudiantes en el Instituto Tecnológico de Pasadena, California.
• Dimite de las Academias Prusiana y Bávara de Ciencias como protesta tras la toma del poder por Hitler;
en una carta abierta, rechaza la acusación de que difunda propaganda sobre atrocidades antisemíticas.
• Acepta su elección, como Miembro Fundador, junto con Lord Davies, de la New Commonwealth Society;
discute la fuerza policial de ejército y marina internacionales.
• Discurso ante una reunión en Londres del Fondo de Ayuda a los Refugiados para ayudar a las víctimas de
los nazis.
• Invitado de honor en la cena de World Peaceways en Nueva York.
• Discurso ante la conferencia estatal sobre Causas y Remedios de la Guerra en Princeton, New Jersey.
• Envía una carta al Comité Anti-Guerra de la Universidad de Nueva York.
• Da un discurso por radio a la nación en el Brotherhood Day, patrocinado por la Conferencia Nacional de
Cristianos y Judíos.
• Envía mensajes a la Conferencia “Educadores y Paz Mundial” de la Asociación de Educación Progresista
de Nueva York.
• Junto con Alfred E. Smith, habla en la radio nacional y en una cena en Nueva York en ayuda de refugiados
políticos y no judíos alemanes.
• Ayuda a iniciar la campaña pro Premio Nobel de la Paz a favor del pacifista Carl von Ossietzky, enfermo
en ese momento en un campo de concentración alemán.
• Junto con John Dewey y Alvin Jonson, se hace miembro de la Sección Estadounidense de la Liga
Internacional por la Libertad Académica.
• Discurso en la celebración de la Pascua Judía en el Manhattan Opera House, urgiendo la amistad JudíoÁrabe en Palestina.
“De todas las comunidades posibles, no hay ninguna a la que me gustaría dedicarme, excepto la
sociedad de los buscadores de la verdad, que siempre ha tenido muy pocos miembros activos a
lo largo de la historia”
El congreso Solvay
de 1927
Werner Heisenberg
Louis de Broglie
Erwin Schödinger
H. A. Lorentz
Max Planck
Einstein
Max Born
Niels Bohr
Max Planck encontró las primeros pistas de la teoría cuántica en 1900.
H.A. Lorentz “Él fue el que más me influyó de todos los que me he encontrado a lo largo de mi vida.”
Erwin Schrödinger y Louis de Broglie desarrollaron una teoría cuántica que despertó la curiosidad de
Einstein. Éste Comentó: de Broglie ha “eliminado un obstáculo en un gran misterio”. Pero pronto se
averiguó que esta teoría era matemáticamente equivalente a la teoría de Heisenberg que Einstein discutía.
Max Born, otro pionero de la teoría cuántica, fue amigo de Einstein durante muchos años.
En 1916 Einstein elaboró una mejora sobre la teoría
del Calor basada en cálculos estadísticos postulando el
cuanto de energía. Su teoría predecía que cuando la
luz pasaba a través de una sustancia, podría estimular
la emisión de más luz. Este efecto es el soporte del
láser moderno.
Esta teoría fue desarrollada posteriormente por el
físico indio S.N. Bose. Él envió un borrador de
artículo a Einstein, que a su vez hizo que éste
desarrollara una aproximación todavía más general.
Los nuevos conceptos como estimulación y fenómeno
cooperativo, usados para entender la física de láseres,
podrían utilizarse también para lo que fue el proceso
histórico del descubrimiento.
LASER: Light Amplification
by Stimulated Emission of
Radiation.
“La mecánica cuántica se está ciertamente imponiendo... Pero una voz interna me dice que no
explica todavía la plena realidad. La teoría aclara mucho, pero realmente no nos acerca al
secreto de la creación. En cualquier caso, yo estoy convencido de que Dios no juega a los dados”
El físico danés Niels Bohr
mostró en 1930 cómo la idea
cuántica podría explicar el
movimiento de los electrones
en el interior de los átomos.
Ya en los años 20 la mayoría de los
físicos se habían dado cuenta que la
Mecánica tradicional, desarrollada
durante siglos por Newton y otros
muchos, no podía describir totalmente
el mundo de los átomos. La Física
tenía que ser reconstruida para
considerar el aspecto fundamental de
que la energía es discreta, que fue
señalado por primera vez por Planck y
Einstein.
El
mismo
Einstein
contribuyó a varias de las ideas clave
del desarrollo de la teoría cuántica.
Pero al principio de los años 20
todavía muchos aspectos de la teoría
cuántica permanecían oscuros.
El físico alemán Werner
Heisenberg. Sus ecuaciones
cuánticas de 1925 abrieron
el camino hacia una
descripción completa de la
Mecánica Atómica.
A principios de 1925 surgió una nueva teoría cuántica, creación de una generación completa de físicos
teóricos de diferentes naciones. Inmediatamente los científicos comenzaron a debatir con gran ardor
sobre cómo interpretar los nuevos mecanismos cuánticos. Einstein tomó parte activa en esas discusiones.
Heisenberg, Bohr y otros creadores de la teoría, insistieron en que no tenía significado discutir sobre
ciertos detalles del comportamiento individual de un átomo, imposibles de establecer según la teoría
cuántica. Por ejemplo, uno nunca puede predecir el momento preciso en el que un átomo emitirá un
cuanto de luz. Einstein no podía aceptar este grado de incertidumbre, y ponía una objeción tras otra. En
las conferencias Solvay de 1927 y 1930 el debate entre Bohr y Einstein fue constante, y ninguno de los
dos se rindió.
En la mitad de los años 30, Einstein había aceptado la mecánica
cuántica como una teoría consistente para el comportamiento
estadístico de los átomos. Él reconoció que era “la teoría física más
importante de nuestro tiempo”. Esta teoría, que él ayudo a crear, puede
explicar la mayoría de los fenómenos físicos de nuestro mundo
cotidiano. Al fin y al cabo, las aplicaciones incluyen los transistores,
los láseres, una nueva química y mucho más. A pesar de todo, Einstein
no pudo aceptar la mecánica cuántica como una teoría completa, ya
que sus matemáticas no describían eventos individuales. Einstein sentía
que una teoría más básica, una que pueda describir completamente
cómo se comporta cada átomo individual, debería ser todavía
encontrada. Siguiendo la aproximación de su teoría general de la
relatividad, él esperaba ir mas allá de la mecánica cuántica. La
búsqueda de una teoría más precisa iba a ocupar gran parte del resto de
su vida.
“Creo en el Dios de Spinoza, que se nos revela por medio de la armonía de todo
cuanto existe, no en un Dios que se preocupa del destino y las acciones de los
seres humanos”
La teoría general de la relatividad, a diferencia de la teoría cuántica, no
fue desarrollada rápidamente desde que Einstein estableció su
contenido. La gravedad no fue entendida de un nuevo modo por la
dificultad en el desarrollo de las ecuaciones. Y las características de la
teoría se manifestaron claramente sólo bajo condiciones extremas,
enormes densidades o inmensos espacios o medidas de la más alta
precisión. En último término la tecnología lo consiguió (el moderno
Sistema de Posicionamiento Global no puede concretar una
localización sin usar las ecuaciones de la relatividad general para
ajustar los efectos de gravedad y velocidad). Y los astrónomos han
descubierto agujeros negros, objetos con una masa tan grande que no
pueden ser entendidos completamente sin las ecuaciones de Einstein.
Pero durante la vida de Einstein sólo un objeto era conocido: el
universo considerado como un todo.
Galaxia.
En 1917 Einstein y el astrónomo holandés Willem de Sitter
demostraron que las ecuaciones de Einstein podían ser utilizadas para
describir un universo altamente simplificado. Otros científicos
desarrollaron este modelo, adaptándolo al universo real lleno de
estrellas. Pero encontraron una dificultad: el modelo tenía que
demostrar o que todas las estrellas se movían separadamente, como si
procedieran de una gigantesca explosión, o que todas colapsaban juntas
interaccionando mutuamente. Sólo Einstein encontró cabida en sus
ecuaciones para un término matemático extra, el “término
cosmológico”, como lo denominó. Él pudo ajustar este término para
ofrecer un nuevo modelo: un modelo de universo invariable.
Einstein con de Sitter.
Hubble con su telescopio.
En 1929 el astrónomo americano Edwin Hubble descubrió pruebas de
que distantes galaxias de estrellas se mueven fuera de nuestra galaxia, y
alejándose entre sí, como si todo el universo se expansionara. Las
ecuaciones originales de Einstein pueden dar una descripción exacta de
nuestro universo, después de todo. Rápidamente convencido por las
ideas de Hubble, Einstein percibió que su noción de un “ término
cosmológico” era una equivocación. Otros científicos discreparon, y
actualmente aún debaten acerca del término cosmológico. Pero muchos
astrónomos reconocieron que con o sin el término cosmológico, las
ecuaciones de Einstein proporcionan el mejor lenguaje disponible para
una descripción de la estructura global del universo.
“Deseo saber cómo Dios creó este mundo. No estoy interesado en este o aquel
fenómeno, en el espectro de este o aquel elemento. Deseo saber sus
pensamientos; el resto son detalles”
“Soy feliz porque yo no deseo nada de nadie. No tengo inquietud por el dinero.
Condecoraciones, títulos o distinciones no significan nada para mí. No anhelo
alabanzas. La única cosa que me proporciona placer, aparte de mi trabajo, mi violín y
mi barco de vela, es el aprecio de mis colegas”
“La preocupación por el hombre debe constituir siempre el objetivo principal de todo esfuerzo
tecnológico. Preocupación por los grandes problemas no resueltos de cómo organizar el trabajo
humano y la distribución de la riqueza de manera que se asegure que los resultados de nuestro
esfuerzo científico sean una bendición para los seres humanos, y no una maldición”
Los científicos de los años 1930 confirmaron la fórmula de Einstein
E=mc² utilizando máquinas que podían romper los núcleos de los átomos.
La energía liberada en una transformación nuclear era tan grande que podía
causar un cambio apreciable en la masa del núcleo. Pero el estudio de los
núcleos –en aquellos años el área de la física en más rápido desarrollo–
tuvo poco efecto sobre Einstein. Los físicos nucleares se agrupaban en
equipos cada vez mayores de científicos y técnicos, financiados
abundantemente por gobiernos y fundaciones, ocupados en experimentos
que utilizaban grandes aparatos. Tales actividades eran muy diferentes a la
usual de Einstein de dedicarse al pensamiento abstracto, trabajando sólo o
con ayuda de un matemático. Por otra parte los físicos experimentales de
los años 30 tenían poca necesidad de las teorías de Einstein.
Carta de Einstein a F. D. Roosevelt
considerando la posibilidad de
fabricación de una bomba nuclear.
Una reconstrucción de la firma de la
carta durante la posguerra.
En agosto de 1939 los físicos nucleares fueron a ver a Einstein, no en busca
de ayuda científica, sino de ayuda política. Recientemente se había
descubierto la fisión del uranio. Un amigo de hacía años, Leo Szilard, y
otros científicos se dieron cuenta de que el uranio se podría usar para
construir bombas devastadoras. Tenían buenas razones para creer que la
Alemania Nazi podría construir tales armas. Einstein, como reacción al
peligro de agresión por parte de Hitler, ya había abandonado su estricto
pacifismo. Ahora firmó una carta dirigida al Presidente Norteamericano,
Franklin D. Roosevelt, aconsejándole entrar en acción. Esta carta, y otra de
marzo de 1940 firmada por Einstein y Szilard, se unieron a los esfuerzos de
otros científicos para empujar al gobierno de los Estados Unidos a que se
preparase para la guerra nuclear. Einstein no jugó ningún otro papel en el
proyecto de la bomba nuclear. Como alemán que había apoyado causas
izquierdistas, no fue autorizado a trabajar en un proyecto tan sensible a
temas de seguridad. Pero durante la guerra sí hizo algún trabajo útil como
consultor de una Oficina de la Armada de Estados Unidos.
“El sentimiento de lo que debe ser o lo que no debe ser crece y muere como un árbol, y no hay
fertilizante que pueda ayudar mucho. Lo que el individuo debe hacer es dar buen ejemplo, y
tener el valor de mantener las convicciones éticas en una sociedad de cínicos. Yo he tratado
durante mucho tiempo de comportarme de ese modo, con éxito variable”
Después de que el Japón se rindiese tras el bombardeo nuclear, Einstein
estuvo muchas veces en el punto de mira del público. En mayo de 1946 se
convirtió en el presidente del recientemente formado Comité de Emergencia
de los Científicos Atómicos, que unieron sus esfuerzos para impulsar el
control internacional y civil de la energía nuclear. Grabó mensajes de radio y
escribió un artículo ampliamente leído sobre las actividades del grupo. Los
llamamientos de Einstein para el desarme nuclear tuvieron gran influencia
tanto en los científicos como en el público en general. Habló también en
contra del rearme alemán, defendió a los objetores de conciencia en contra
del servicio militar, y criticó la política de la Guerra Fría del gobierno de
Estados Unidos. Fue un firme defensor de las Naciones Unidas y estuvo
convencido de que la solución de los conflictos internacionales era la
existencia de una ley mundial, un gobierno mundial y una fuerte policía
internacional. “Soy opuesto al uso de la fuerza en cualquier circunstancia,
excepto cuando se trate de un enemigo que tenga como finalidad la
destrucción de la vida”.
Como muchos de los que apoyaron causas liberales en los
años 50, Einstein fue acusado de deslealtad. Se opuso
públicamente al McCartismo. Preguntado sobre cómo
deberían responder los intelectuales dijo “Yo sólo veo el
método revolucionario de la no cooperación”.
“Este es el problema que presento ante ustedes, duro, terrible e inevitable: ¿Debemos
poner fin a la vida humana sobre la Tierra o renunciar a la guerra? La gente no se
plantea esta alternativa porque es muy difícil abolir la guerra”
Aunque su actividad fue decreciendo con la edad por su salud precaria, Einstein mantuvo su
clara actitud de defensa de las libertades civiles. Atacó los prejuicios raciales y apoyó el
movimiento por los derechos civiles de los negros. Hizo un llamamiento al pueblo judío a favor
de un territorio para los palestinos, en el que fueran respetados los derechos de los árabes. Al
mismo tiempo apoyó la creación de una Universidad Judía en los Estados Unidos (la futura
Universidad Brandeis). Cuando la Comisión del Congreso para Actividades Antiamericanas
difamó a profesores y otros intelectuales, Einstein públicamente aconsejó a las personas atacadas
no cooperar, sino seguir el principio de desobediencia civil. Igualmente rehusó ser relacionado
con Alemania. Es más, renunció a recibir honores por parte de su tierra natal –nunca pudo
olvidar los crímenes de los alemanes contra los judíos.
Bertrand Russell.
En 1952 se ofreció a Einstein el puesto de Presidente de Israel, un cargo más bien honorífico.
Viejo y enfermo, pero tranquilo en su casa y su despacho en Princeton, rechazó la invitación. Sin embargo su interés por
los asuntos públicos continuó. En 1955 se unió a Bertrand Russell para urgir a los científicos a que mediaran en el
conflicto entre el Oeste y el Este y para que se limitara el armamento nuclear. Mientras tanto estaba escribiendo un
discurso para el aniversario de la independencia de Israel. Un borrador incompleto de ese discurso se encontró junto a su
cama el día que murió.
“La abolición de la guerra requerirá desagradables limitaciones a la soberanía nacional. Pero
quizás lo que más estorba para entender la situación es que la frase “seres humanos” es vaga y
abstracta. La gente... difícilmente puede captar que cada uno individualmente y todas las
personas a las que ama están en peligro inminente de perecer. Y por eso mantienen la esperanza
de que quizás puede permitirse que continúen las guerras... esta esperanza es ilusoria”
“He viajado continuamente; me he sentido como un extraño en
todas partes... Alguien como yo, añora un hogar en cualquier sitio
junto a la familia”
Siluetas de la segunda familia de Einstein.
Primera esposa de Einstein con sus
hijos.
En su casa de Berlín.
La casa de Einstein en Princeton.
Einstein con su segunda
esposa, Elsa, y su hija.
“Aquí me he establecido espléndidamente:
he hibernado como un oso en su guarida, y
sinceramente me siento en casa como nunca
antes me había sentido.”
En su casa de Princeton.
“Una cosa he aprendido a lo largo de mi vida: toda nuestra ciencia, contrastada con la realidad, es
primitiva e infantil -- pero, aun así, es lo más preciado que poseemos”
Algunos artículos de Einstein sobre la teoría unificada de campos.
Desde antes de 1920 hasta su muerte en 1955, Einstein se dedicó con ahínco a
encontrar leyes físicas mas generales que las hasta entonces conocidas. En su
teoría de la relatividad, la fuerza de la gravedad había llegado a ser una
simple expresión de la geometría espacio temporal. Sin embargo, las otras
fuerzas de la naturaleza, sobre todo las electromagnéticas, no se habían
podido describir de una forma similar. No obstante, Einstein tuvo el
presentimiento de que electromagnetismo y gravedad podían ser explicados
como entes emergentes en el contexto de una estructura matemática más
general. La búsqueda de una solución a una “teoría unificada” que aunase
electromagnetismo y gravedad, espacio y tiempo, todo junto, le llevó más
tiempo que cualquier otra actividad en toda su vida.
Con Peter Bergmann y
Leopold Infeld
"En la naturaleza veo una magnífica estructura ... que debe
llenar a cualquier pensador con una actitud de humildad...”
Einstein pensaba que, si pudiese hallar una teoría de
campo unificada, esa teoría podría explicar también la
estructura de la materia. Así podría rellenar un inquietante
vacío en la teoría cuántica: su incapacidad para describir
el mundo más que en términos probabilísticos. El dudaba
de su competencia para descubrir una “teoría más
satisfactoria”, pero estaba convencido que algún día,
alguien la hallaría. Einstein decía al respecto: “Yo sé que
no baso esta convicción en razones lógicas y que mi
único argumento es mi propia intuición”.
Einstein dando una clase
en Princeton.
Durante años Einstein propuso una teoría de campo unificada mediante diversas formulaciones
matemáticas. Los defectos en su teoría fueron hallados, uno a uno, por el mismo Einstein. Continuó
trabajando con ilusión, sin desanimarse, buscando nuevas formulaciones, para seguidamente ver los
fallos. Otros científicos que participaban en esta
investigación, más tarde o más temprano se dieron por
vencidos. Einstein siguió investigando, consciente de
que muchos de sus colegas juzgaban que perseguía un
sueño imposible. Un joven físico le describió como una
estrella resplandeciente en desvalida soledad. Einstein
conocía mejor que nadie las limitaciones de sus
esfuerzos, pero el duro trabajo ejercía sobre él una
fascinante atracción. “Uno no puede por menos que
asombrarse cuando contempla los misterios de la
eternidad, de la vida, de la maravillosa estructura de la
realidad “, escribió y añadió: “Es suficiente, si uno
intenta comprender un poco de este misterio cada día”.
“Nunca abandones una sagrada
Con este sentimiento Einstein dio a la humanidad una
curiosidad”
nueva visión del Universo físico y un modelo a imitar
por cualquier persona responsable.
La pizarra de Einstein
después de su muerte.
“Lo esencial en la existencia de un hombre como yo es lo que
él piensa y cómo piensa; no lo que realice o sufra”
¡Qué raros somos los mortales! Cada uno de nosotros está aquí para
una breve estancia; con qué objetivo no sabemos, aunque pensamos
a veces que podemos sentirlo. Pero sin una reflexión más profunda
uno sabe por su vida diaria que existe para otra gente —antes que
nada para aquellos cuyas sonrisas y bienestar sustentan totalmente
nuestra propia felicidad, y después para los muchos desconocidos a
cuyos destinos está ligado por los lazos de la simpatía. Todos los
días me recuerdo a mi mismo cientos de veces que mi vida interior y
exterior está basada en el trabajo de otros hombres, vivos y muertos,
y que me debo dedicar yo mismo a dar en la misma medida que he
recibido y sigo recibiendo...
Nunca he visto la comodidad y felicidad como fines en sí mismos —
a esta base crítica la llamo el ideal de la pocilga. Los ideales que han
iluminado mi camino, y una vez tras otra me han dado valor para
enfrentarme a la vida con alegría, han sido Amabilidad,
Belleza y Verdad. Sin el sentimiento de parentesco con hombres de mente similar, sin la ocupación con el
mundo objetivo, en lo eternamente inalcanzable en el campo de los esfuerzos artísticos y científicos, la
vida me hubiese parecido vacía. Los objetivos banales de los esfuerzos humanos —posesiones, éxito
exterior, lujo— me han parecido siempre deleznables.
“Mi apasionado sentido de la justicia social y de la responsabilidad social siempre ha contrastado
extrañamente con mi ausencia de necesidad de contacto con otros seres y comunidades humanos. Soy
verdaderamente un “viajero solitario” y nunca he pertenecido en lo más profundo de mi corazón a mi país,
a mi casa, a mis amigos, o incluso a mi familia más próxima; frente a estos lazos, nunca he perdido el
sentimiento de distancia y la necesidad de soledad...”
Mi ideal político es la democracia. Respetar cada hombre como un individuo y no idolatrar a ninguno. Es
una ironía del destino que yo mismo haya sido receptor de una excesiva admiración y reverencia por parte
de mis congéneres, sin haber faltas o méritos por mi parte. La causa de esto puede ser perfectamente el
deseo, inalcanzable para muchos, de entender las pocas ideas que con mis débiles poderes he alcanzado
después de una lucha incesante. Soy consciente de que para cada organización que alcanza sus objetivos,
un hombre tiene que ser quien piense, dirija y generalmente cargue con la responsabilidad. Pero la
dirección no debe ser obligada, ellos tienen que poder elegir a sus dirigentes. En mi opinión, un sistema
autocrático de coerción pronto degenera; la fuerza atrae a hombres de moralidad pobre... Lo realmente
valioso en el desfile de la vida humana no me parece el estado político, sino el individuo sensible,
creativo, con personalidad; sólo ellos crean lo noble y lo sublime, mientras el rebaño como tal queda
embotado en pensamiento y embotado en sentimiento.
Este tema me lleva al peor afloramiento de la vida del rebaño, el sistema militar, al que yo aborrezco...
Esta plaga de la civilización debería ser abolida con la mayor rapidez posible. El heroísmo del mando,
violencia sin sentido y todo el repugnante sinsentido que va junto al nombre del patriotismo— ¡qué
apasionadamente los odio!
“La experiencia más bella que puedo tener es el misterio. Es la emoción fundamental que se encuentra en
la cuna del verdadero arte y la verdadera ciencia. Quien no lo conozca y no se pregunte por ello, no se
maraville, está como muerto, y sus ojos están oscurecidos. Fue la experiencia de misterio —aunque
mezclada con temor— la que engendró la religión. Un conocimiento de la existencia de algo que no
podemos penetrar, nuestras percepciones de la razón más profunda y de la belleza más radiante, que sólo
son accesibles a nuestras mentes en sus formas más primitivas: es este conocimiento y esta emoción lo
que constituyen la verdadera religiosidad. En este sentido y sólo en este sentido soy un hombre
profundamente religioso... Estoy satisfecho con el misterio de la vida eterna y con un conocimiento, un
sentimiento, de la maravillosa estructura de la existencia —así como del humilde intento de entender
incluso una pequeña porción de la Razón que se manifiesta en la naturaleza”.
(Traducción de la trasncripción del documento público)
Albert Einstein
Old Grove Rd.
Nassau Point
Peconic, Long Island
2 de Agosto de 1939
F. D. Roosevelt
President of the United States
White House
Washington, D.C.
Señor;
Algunos trabajos recientes de E. Fermi y L. Szilard, que me han sido comunicados mediante manuscritos, me
llevan a esperar que en el futuro inmediato el elemento uranio puede ser convertido en una nueva e importante
fuente de energía. Algunos aspectos de la situación que se han producido parecen requerir atención y, si fuera
necesario, acción inmediata de parte de la Administración. Por ello creo que es mi deber llamar su atención
sobre los siguientes hechos y recomendaciones.
En el curso de los últimos cuatro meses se ha hecho probable -a través del trabajo de Joliot en Francia así como
también de Fermi y Szilard en Estados Unidos- que podría ser posible el iniciar una reacción nuclear en cadena
en una gran masa de uranio, por medio de la cual se generarían enormes cantidades de potencia y grandes
cantidades de nuevos elementos parecidos al radio. Ahora parece casi seguro que esto podría ser logrado en el
futuro inmediato.
Este nuevo fenómeno podría conducir a la construcción de bombas, y es concebible –pienso que inevitable–
que pueden ser construidas bombas de un nuevo tipo extremadamente poderosas. Una sola bomba de ese tipo,
llevada por un barco y explotada en un puerto, podría muy bien destruir el puerto por completo, conjuntamente
con el territorio que lo rodea. Sin embargo, tales bombas podrían ser demasiado pesadas para ser transportadas
por aire.
Los Estados Unidos tiene muy pocas minas de uranio, con vetas de poco valor y en cantidades moderadas.
Hay muy buenas vetas en Canadá y en la ex-Checoslovaquia, mientras que la fuente más importante de uranio
está en el Congo Belga.
En vista de esta situación usted podría considerar que es deseable tener algún tipo de contacto permanente
entre la Administración y el grupo de físicos que están trabajando en reacciones en cadena en los Estados
Unidos. Una forma posible de lograrlo podría ser comprometer en esta función a una persona de su entera
confianza quien podría tal vez servir de manera extra oficial. Sus funciones serían las siguientes:
a) Estar en contacto con Departamentos del Gobierno, manteniéndolos informados de los próximos desarrollos,
y hacer recomendaciones para las acciones de Gobierno, poniendo particular atención en los problemas de
asegurar el suministro de mineral de uranio para los Estados Unidos.
b) Acelerar el trabajo experimental, que en estos momentos se efectúa con los presupuestos limitados de los
laboratorios de las universidades, con el suministro de fondos, si fueran necesarios, con contactos con personas
privadas que estuvieran dispuestas a hacer contribuciones para esta causa, y tal vez obteniendo la cooperación
de laboratorios industriales que tuvieran el equipo necesario.
Tengo entendido que Alemania actualmente ha detenido la venta de uranio de las minas de Checoslovaquia que
han sido tomadas. Que Alemania haya hecho tan claras acciones puede quizás entenderse sobre la base de que
el hijo del Subsecretario de Estado Alemán, von Weizacker, está asignado al Instituto Kaiser Wilheln de Berlín,
donde algunos de los trabajos americanos están siendo duplicados.
Su Seguro Servidor,
A. Einstein
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