SEMINARIO
EDUCACIÓN CRISTIANA
POR: FREDY MONTERROZA
IGLESIA EMMANUEL, L.A.
10/22/11
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EDUCACIÓN CRISTIANA
"Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres" (Juan 8:32).
Esta gran realidad tiene como contexto la tradición
judía. Las palabras de Jesús (vers. 31) proveen
liberación de las ataduras religiosas que impiden a la
gente poder gozar de las virtudes y realidades
espirituales que el Señor proclamaba.
INTRODUCCION:
La educación cristiana no es solamente entregar al estudiante las
historias que aparecen en la Biblia, sino también los mandamientos
y decretos, que son las herramientas para que pueda conducirse en
la vida como una persona equilibrada.
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La educación cristiana consiste en divulgar o propagar las
características de la historia y las verdades de la Biblia a través
de la información; para que el estudiante pueda adquirir
valores, actitudes y una forma de vida cristiana que tiene que
ver con la formación de su carácter, para promover el cambio
en la comunidad, y la sociedad por medio de la
transformación y el poder del Espíritu Santo.
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I. EL PROPOSITO DE LA EDUCACION CRISTIANA
A. QUE LA GENTE PUEDA CONOCER A DIOS
La educación cristiana es comunicar la experiencia de la salvación
en Jesucristo de tal forma que la vida del alumno sea transformada,
y llegue a desarrollarse, enriquecerse y perfeccionarse mediante su
relación cambiada con Cristo.
Este proceso es necesario para lograr lideres eficientes, capaces de sobreponerse a
cualquier adversidad que pueda tener en la vida, y sepan sobrellevar las cargas de
aquellas personas que tengan que ver con su liderazgo o ministerio. Eso será posible
solo a través del crecimiento de la madurez espiritual. Con Cristo estoy juntamente
crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo
vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. Gálatas
2.20 RVA60; “He peleado la buena batalla, he guardado la fe. 2 Timoteo 4.7
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B. LA MADUREZ ESPIRITUAL ES MULTIFACETICA
Cuando hablamos de madurez espiritual, es mucho más que saber. Una
persona puede saber todo sobre la Biblia y no ser cristiano. Es mucho más
que sus acciones. Usted puede actuar como un cristiano, pero usted no sería
cristiano. Es necesario unir algunos factores:
1). Comprensión de la Palabra de Dios. (2 Tim. 3.14-17, RV60; 2 Tim. 2.15, BLA)
2). Deseo de vivir una vida santa. Heb. 12.14-17; 1 Ped. 1.16-23).
3). Ser modelo de los demás en fe, fidelidad. Ro. 1.16-17
Cuando unimos estos factores, tenemos un perfil de la madurez espiritual.
No existe un fin en el proceso del crecimiento, aunque tenga varios títulos
teológicos debe continuar creciendo a través de la investigación. Ayudar a
otros a crecer espiritualmente en Cristo es el objetivo de la educación
cristiana.
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C. SE DEBE ENTENDER POR “MADUREZ”, LO SIGUIENTE:
MADUREZ es la habilidad de controlar y equilibrar pensamientos, voluntad y
sentimientos.
MADUREZ es perseverancia. Es la habilidad para cumplir las metas y sacar
adelante un proyecto o una situación a pesar de las dificultades.
MADUREZ es la capacidad de tomar una decisión y sostenerla. Los inmaduros
pasan su vida explorando posibilidades para al fin no hacer nada.
MADUREZ es la capacidad de encarar disgustos y frustraciones,
incomodidades y derrotas, sin queja ni abatimiento.
MADUREZ es humildad. Es ser suficientemente grande para decir "me
equivoqué" y, cuando se esté en lo correcto, la persona madura no necesita
experimentar la satisfacción de decir "te lo dije".
MADUREZ significa confiabilidad. Mantener la palabra, superar las crisis. Los
inmaduros son maestros de la excusas; son confusos y desorganizados. ¡Sus
vidas son una confusión de promesas rotas, amigos perdidos, negocios sin
terminar y buenas intenciones que nunca se convierten en realidad!
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La siguiente grafica nos muestra algunas características y actitudes que
tiene que ver con personas no regeneradas.
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II. LA EDUCACION CRISTIANA EN EL ANTIGUO TESTAMENTO
El antiguo Testamento presenta una declaración teológica muy importante
que tiene que ver con la educación cristiana: En los inicios de la historia del
pueblo de Israel, encontramos que se instituyó un sistema de educación
teocéntrica que se encuentra resumido en Deut. 6:1−9:
1Estos, pues, son los mandamientos, los estatutos y los juicios que el Señor vuestro Dios
me ha mandado que os enseñe, para que los pongáis por obra en la tierra que vais a
poseer, 2 para que temas al Señor tu Dios, guardando todos sus estatutos y sus
mandamientos que yo te ordeno, tú y tus hijos y tus nietos, todos los días de tu vida,
para que tus días sean prolongados. 3 Escucha, pues, oh Israel, y cuida de hacerlo, para
que te vaya bien y te multipliques en gran manera, en una tierra que mana leche y miel,
tal como el Señor, el Dios de tus padres, te ha prometido. 4 Escucha, oh Israel, el Señor
es nuestro Dios, el Señor uno es. 5 Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con
toda tu alma y con toda tu fuerza. 6 Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán
sobre tu corazón; 7 y diligentemente las enseñarás a tus hijos, y hablarás de ellas
cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y
cuando te levantes. 8 Y las atarás como una señal a tu mano, y serán por insignias
entre tus ojos. 9 Y las escribirás en los postes de tu casa y en tus puertas. BLA
8
Este decreto fue la norma de conducta que Dios estableció para su pueblo,
el mismo debía ser transmitido a las futuras generaciones, por eso Israel
llamó a este pasaje el shemá, que quiere decir “escucha.”
A. LA EDUCACION CRISTIANA EN EL PUEBLO DE ISRAEL
La educación de los israelitas como pueblo escogido por Dios
es siempre teocéntrica. Su enseñanza está dirigida para que
todos vivan en la voluntad del Señor, cumpliendo la ley.
Su enseñanza se basa en tres propósitos a saber:
•Transmitir la herencia histórica. Generalmente se hacía en
forma oral.
•Enseñar la conducta ética y moral. Se enseñaban los principios básicos de
disciplina y conducta.
•Asegurar la presencia y adoración de Dios.
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B. LA EDUCAION EN EL HOGAR: Deut. 6.5-7
Desde el principio, la familia ha sido la institución formadora por
excelencia. Una de las funciones más importantes de los padres era la
correcta formación de sus hijos, la cual comenzaba desde muy pequeños,
esta educación estaba basada en la ley y las tradiciones.
El problema en la actualidad es que los padres no dedican tiempo para enseñar a sus
hijos estos principios de conducta. Y casi siempre nos encontramos con jóvenes que
han crecido en las calles y han adoptado actitudes antisociales, muchos de ellos
cuando están en las escuelas son agresivos, pelean, roban, y dañan las propiedades. La
obediencia a las normas que Dios establece resulta en una buena vida, con años
prolongados y la seguridad de recibir sus bendiciones.
Proverbios 22.6: Instruye al niño en su camino…
Salmo 127.3: herencia de Jehová son los hijos…
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C. LOS SACERDOTES
Ellos jugaban un papel importante dentro del pueblo de Dios,
ministrando a las personas el contenido de la ley. También
está el caso de Samuel que fue entregado al sacerdote Eli para
que lo educara.
C.1. LOS PROFETAS
El profeta es el vocero de Dios, el que habla en lugar de Dios, su
llamado tiene que ver con la educación de anunciar los
propósitos de Dios a través de la predicación y la exhortación.
Muchas veces su papel no era entendido, especialmente en los
periodos difíciles que el pueblo sufría, ya que el profeta debía
recriminar la mala conducta y exhortarlos a vivir una vida digna
ante Dios.
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C.2. LOS ESCRIBAS
Su responsabilidad no se limitaba a la labor de copistas a fin
de preservar las tradiciones escritas y orales de Israel,
también eran redactores e intérpretes de la ley. Revistieron
gran importancia durante el exilio babilónico. Esdras fue un
fiel representante de este grupo, su labor de intérprete es
bastante reconocida.
III. LAS SINAGOGAS
La educación hebrea llegó a su término con el exilio
babilónico, aunque no dejó de existir, sino que cambió de
nombre y se le llamó educación judaica. Esta no llegó a
transformarse en una educación formal hasta la
instauración de las sinagogas.
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Los judíos habían sido deportados a Babilonia en 586 A.C., donde hicieron un
gran intento por mantener su tradición y crearon para este fin la educación
elemental, donde se reunían en centros de enseñanza, y con el pasar del
tiempo le llamaron sinagogas.
Esta institución se desarrolló para solventar las necesidades del pueblo de
Dios en el exilio y la dificultad nacional que estaban pasando en Babilonia.
Salmo 137.4, ¿Cómo cantaremos cantico a Jehová, en tierra de extraños?, fue
en esa condición que surgió la sinagoga para convertirse en el centro de
adoración y educación de la comunidad ayudando así a Judá a preservar su
tradición en circunstancias adversas.
Las sinagogas como centros de enseñanza eran usadas por los judíos de la
diáspora, y también por los judíos que regresaron del exilio.
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A. LA EDUCACION ELEMENTAL
Para los judíos era muy importante transmitir las enseñanzas a las nuevas
generaciones, en cada sinagoga se contaba con una escuela. En el Talmud, la
importancia de las escuelas se menciona en varias oportunidades, un
historiador dijo: Tan importantes fueron las escuelas que el Talmud
recomienda que los pueblos sin escuela deben destruirse.
En cuanto a los métodos de enseñanza, debemos recordar que se basaba en
la instrucción oral a través de la repetición y memorización de textos. Los
alumnos debían memorizar gran cantidad de los pasajes citados, teniendo en
mente que su libro principal eran las Sagradas Escrituras.
Fueron Simon Ben-Shetach y Joshua Ben Gamala los que contribuyeron en
gran manera a la educación elemental en Israel. Simon Ben-Shitach declaró
la educación elemental, y Joshua Ben Gamala decretó que debían
nombrarse maestros para todos los distritos y que debían llevarse a los
niños de 6 a 7 años de edad para ser educados en las tradiciones.
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Barclay dice que el ideal primordial de su educación, es el de la santidad, y
la separación de todas las naciones para pertenecer a Dios. Por lo tanto su
sistema educativo fue nada menos que el instrumento de su existencia
como nación, y el cumplimiento de su destino, fueron asegurados.
IV. LA EDUCACION CRISTIANA EN EL NUEVO TESTAMENTO
La importancia de la educación cristiana radica en enseñar las
verdades de las Sagradas Escrituras. Los maestros, pastores y
líderes pueden apoyarse en libros de metodología, pero el
fundamento central debe basarse en la Biblia, pues, ella es
quien nos habla de la gracia de Dios, de la obra redentora de
Jesucristo y de la labor que ejerce el Espíritu Santo en la vida
del creyente.
La Biblia dice: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar,
para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, 17a fin de que el
hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena
obra.” (2 Timoteo 3:16−17) RVR60
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A. TERMINOS GRIEGOS SOBRE EL CARÁCTER DE UN LIDER
• Didaskalos: Esta palabra que describe al maestro es usada para hablar de Jesús y
otros maestros cristianos como Pablo. Así vemos que este título era llevado solo
por cristianos talentosos.
• Paidagogo: Este es uno término griego de mucha riqueza. Ya que implica
dirección y entrenamiento. Describe la actividad dirigida al enriquecimiento y
entrenamiento moral y espiritual de un niño para influir en la voluntad y la acción.
• Oikodomeo: Esta palabra es usada en el contexto de crecimiento y madurez
espiritual. Lo cual significa: Edificar o literalmente construir.
Estos términos nos dan la idea de guiar, dirigir y enseñar. Podemos decir
que se refieren al discipulado. El término discípulo se refiere a que la
persona debe llegar a ser como su maestro y seguir sus pasos. Debemos
reconocer la relevancia que tienen otras ciencias como el arte y la música,
pero carecen de los aspectos necesarios para que una persona sea un buen
ciudadano.
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La educación cristiana consiste en lograr la formación y el desarrollo integral
del hombre por medio de la madurez espiritual, en otras palabras, se refiere
a hacer del hombre lo que Dios quiso que sea desde el principio.
B. JESÚS Y LA NECESIDAD DE LIDERES CALIFICADOS
35 Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las
sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y
sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. 36 Y al
ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban
desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor.
37 Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha,
mas los obreros pocos. 38 Rogad, pues, al Señor de la mies, que
envíe obreros a su mies. Mt. 9.35-38 RVR60
17
1Entonces llamando a sus doce discípulos, les
dio autoridad sobre los espíritus inmundos,
para que los echasen fuera, y para sanar toda
enfermedad y toda dolencia. (Mateo 10.1)
RVR60
7 “Y cuando vayan, prediquen diciendo: ‘El
reino de los cielos se ha acercado.’
8 “Sanen enfermos, resuciten muertos,
limpien leprosos, expulsen demonios; de
gracia recibieron, den de gracia. (Mateo 10.78) NBH05
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Jesús no solo visitó las ciudades grandes y ricas, sino las aldeas
pobres y oscuras, y allí predicó, y sanó. Las almas de los más viles del
mundo son tan preciosas para Cristo, y deben serlo también para
todos los creyentes.
Había sacerdotes, levitas, y escribas en toda la tierra en la época del Señor; pero
eran pastores inútiles como dice Zacarías 11: 17; pero Jesús tuvo compasión de ellos
porque eran como ovejas desamparadas y dispersas, como hombres que perecen
por falta de conocimiento. Hoy en día existen enormes multitudes que son como
ovejas sin pastor, y debemos tener compasión y hacer todo lo que podamos para
ayudarles.
Pero antes debemos aprender de nuestros líderes, sus actitudes y características,
aquellas que muestran la transformación lograda a través de los años de entrega,
experiencia con el autor y dador de la v ida. Las multitudes deseaban ser instruidas
espiritualmente y formaban una cosecha abundante que necesitaba muchos obreros
activos; pero en los tiempos de Jesús muy pocos merecían ese carácter. Cristo es el
Señor de la mies. Seamos fieles, firmes para llegar a ser esos obreros dignos a los
ojos de Cristo y oremos para que otros acepten el llamado y sean enviados a
enseñar, predicar y sanar. Podemos percibir la señal de Dios que está por conceder
alguna gracia especial a un pueblo cuando los invita a orar por obreros.
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C. JESÚS COMO MAESTRO
Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que
en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan
testimonio de mí. Juan 5:39 RVR60
Jesús es el fundamento de la base bíblica en la educación cristiana. Es por Jesús que la
educación hebrea y la educación judaica empezaron a caracterizarse a través de un
período largo de tiempo, con características cristianas. Por eso es importante que el
estudiante de teología piense en esta base, la cual permitió que las influencias hebreas
y judías se convirtieran en educación cristiana para quienes eligieron creer lo que
Jesús enseñaba. Es obvio que Jesús fue conocido como un maestro, y eso lo sabemos
por las Sagradas Escrituras. Nicodemo mismo confesó que Jesús había venido de Dios
como maestro, y hay muchas referencias a él como uno que enseñaba. La palabra
discípulo (alumno) se usa más de doscientas veces refiriéndose a sus seguidores. No
hay duda en el texto bíblico de que Jesús es el maestro de maestros. Si usted va a estar
involucrado en la educación cristiana debe cumplir bien con su responsabilidad, debe
comprender que Jesús fue un gran educador cristiano, además de ser él, el Salvador
de todo aquel que cree. Juan 3.1-13
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D. JESÚS Y EL PROPÓSITO DE LA ENSEÑANZA
El propósito principal de Jesús en la enseñanza fue cambiar vidas y no afectar
solamente las emociones. Veamos algunos factores que indican el interés
que Jesús tenía sobre el cambio de vida de las personas.
1. Jesús buscaba convertir sus alumnos a Dios. Fue por eso que Jesús vino al
mundo: para iniciar el reino de Dios en la tierra a través de vidas
transformadas. Mt. 22.34-39
2. Jesús quería que sus alumnos formaran ideales correctos (Mt. 5:48). Su
enseñanza introdujo una nueva ética y una nueva interpretación de las
reglas y normas sociales.
3. Jesús enfatizó la armonía entre las personas. Dijo que el segundo
mandamiento era amar al prójimo. El primero y mayor decreto es el amor a
Dios Mr.12:28-31
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4. Jesús quiso profundizar las convicciones de sus alumnos usando técnicas para
ayudarlos a verificar y fortalecer sus creencias y convicciones, Jn.21:15- 17.
Usaba con ellos preguntas que sondeaban sus pensamientos y sentimientos
más profundos como lo podemos ver en la conversación con Pedro.
5. Jesús tenía el propósito claro de entrenar a sus discípulos para continuar su
enseñanza después de él. Les dejó hasta una fórmula para seguir sus enseñanzas y
por extensión también a nosotros, Mateo. 28:18-20.
Jesús fue directo y especifico en la enseñanza. Empezaba su enseñanza en el
punto preciso en el cual se encontraban sus oyentes y desde allí les guiaba
hasta donde él quería que llegaran en su entendimiento. También empleó
un lenguaje entendido por ellos para enseñarles cosas que no entendían.
Por ejemplo, usó el término "agua" para enseñar acerca del agua viva, o sea,
de la salvación. También habló de la ley, un concepto entendido por todo
Judá, para enseñar la teología nueva, que todavía no entendían.
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También enseñó conceptos abstractos en términos
concretos. Es decir, para enseñar abstracciones
espirituales, tuvo que usar ejemplos concretos para que
fueran entendidos.
Un ejemplo de este método se puede ver en el uso de la
frase "el reino de DIOS es semejante... "Su enseñanza
incluía muchas técnicas, de las cuales mencionaremos cinco que
generalmente se recomiendan como métodos para maestros y ministros de
nuestra época.
1. Jesús usaba el método de hacer preguntas. En los cuatro relatos del evangelio
(Mateo, Marcos, Lucas, Juan) se registran más de Cien preguntas que hizo Jesús.
2. Jesús contaba historias de la vida diaria (parábolas). Las parábolas que contó
estaban dentro del nivel de comprensión de los oyentes, fueron concisas, despertaron
el interés y fueron lógicas.
3. Jesús también usó el discurso o la conferencia. Hay por lo menos tres discursos de
Jesús registrados en el Nuevo Testamento: uno que se conoce como el Sermón del
Monte, el del aposento alto y el del JUICIO final.
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4. Si usa la imaginación, se puede ver el uso, por parte de Jesús, de las ayudas, usó un
árbol estéril para enseñar la necesidad de fe (Mt. 21:18-22); una moneda para
enseñar la responsabilidad ante el gobierno (Mr. 12: 13-17); los campos listos para la
siega para enseñar urgencia (Jn. 4 :35-39); y otros, no excluyendo, por supuesto, los
milagros.
5. Jesús, más que cualquier maestro en la historia de la humanidad, enseñó usando el
método de ser un modelo bueno en todo lo que hizo. Vivía lo que enseñaba y
predicaba.
En virtud de lo anterior, podemos ver la función de Jesús como educador. Jesús fue
conocido y reconocido como maestro, los evangelios nos muestran el perfil perfecto de
Jesús enseñando a las personas, en forma individual o en grupo. Aunque el objetivo
final de Jesús era la redención del hombre, no desperdició oportunidad de hablar acerca
del Reino de Dios que él venía a instaurar, sobre las necesidades de las personas, alentó
a los oprimidos, sanó a los enfermos, dio vida a los muertos, alimentó a los hambrientos
físicos como espirituales. Etc.
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El Señor les enseñaba con autoridad, demostraba un amplio manejo de los
temas que trataba y lo podemos apreciar en el uso que hacía de las escrituras
(la ley y los profetas). Al hablar de las necesidades del hombre nos muestra,
que conocía la naturaleza del hombre y sus debilidades. Su manera de
enseñar era directa y franca, conocía de antemano lo que las personas
necesitaban o querían decirle.
De todos los métodos que utilizó Jesús con sus oyentes, el que más debe
haber calado hondo en las personas, es que él vivía lo que predicaba. Jesús
era intachable, poseía un estilo de vida ejemplar, digno de imitar, como dijo
Pablo: sed imitadores de mí como yo de Cristo. Imitar buenos principios de
conducta no es difícil.
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V. LA IGLESIA PRIMITIVA Y LA EDUCACION CRISTIANA
La educación cristiana no estaba organizada formalmente en la era
apostólica, aunque sí habían organismos educativos, los cuales revestían
gran importancia.
A. LA GRAN COMISION
Fue la gran comisión encomendada por Jesucristo lo que
marcó los pasos de sus seguidores y discípulos.
18Y
Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada
en el cielo y en la tierra. 19Por tanto, id, y haced discípulos a todas
las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y
del Espíritu Santo; 20enseñándoles que guarden todas las cosas
que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los
días, hasta el fin del mundo. Amén. (Mateo 28.18-20) RVR60
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Esta comisión implica hacer llegar las buenas nuevas a otros e indica claramente que
estos nuevos creyentes deben ser enseñados e instruidos en las Escrituras, o sea, los
principios cristianos.
Esta labor no hubiera obtenido la trascendencia que alcanzó si no hubiera recibido la
unción, el poder y dirección del Espíritu Santo.
B. EL APOSTOL PABLO
Pablo fue uno de los primeros que llevó a cabo la gran comisión y uno
de sus más grandes teólogos y maestros. Predicó las grandes
verdades del cristianismo a los judíos y a los gentiles por toda Asia
menor y en Europa.
De esta forma, Pablo le da un fuerte apoyo a la educación cristiana, por cuanto sus
escritos sirvieron y sirven de apoyo para ayudar a conocer y comprender la verdad de
la Deidad de Cristo.
Las cartas de Pablo a Timoteo y Tito, muestran un interés especial en la enseñanza, las
mismas muestran la preocupación del apóstol en propagar las doctrinas cristianas.
Pablo estaba estableciendo iglesias continuamente, por lo que después exhortaba y
animaba a los nuevos creyentes mediante sus visitas o cartas dirigidas a estas iglesias.
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James E. Giles, dice que la base del mensaje de Pablo era: La necesidad de
una experiencia como la que él mismo experimentó en el camino a Damasco.
Estaba convencido que cada persona necesitaba ese encuentro con Dios que
transforma la vida, incluyendo las metas, los valores y la motivación en vivir.
Pablo era un hombre letrado, instruido bajo la tutela del mejor maestro de
su época “Gamaliel”, Pablo conocía muy bien la filosofía griega y el judaísmo
y como maestro enseñaba a través de la discusión, la persuasión y la
argumentación.
A medida que la iglesia crecía, se hacía necesario enseñarles a los nuevos
convertidos acerca de los mandamientos de Jesucristo, fortalecerlos en la fe
y en la vida cristiana, es decir, comunicarles las normas bíblicas de doctrina y
conducta.
Podemos clasificar la enseñanza en estos tiempos, en dos áreas:
1. El bautismo. Se debía enseñar al nuevo creyente a comprender por qué y para
qué se bautizaba.
2. Ser el medio para conservar y comunicar la tradición cristiana.
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VI. LA EDUCACION CRISTIAN EN LA ERA MODERNA
Es necesario hablar de las iglesias que surgieron después de la reforma.
Existieron movimientos importantes que influenciaron a países mayormente
protestantes, como Inglaterra y América del Norte.
Tres grupos se distinguen en la iglesia inglesa:
1. El romanista, que buscaba una nueva unión con Roma
2. El anglicano
3. El radical protestante. Este último llegó a ser conocido como los puritanos del cual
nacieron tres iglesias: la Presbiteriana, la Congregacional y la Bautista.
En los primeros cincuenta años del Siglo XVIII, las iglesias de Inglaterra
cayeron en un estado de decaimiento espiritual y carencia moral.
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En esta época surgió el gran despertar o avivamiento que despertó a la
nación de ese estado carente espiritual dirigido por Juan y Carlos Wesley y
Jorge Whitefiel, siendo de estos tres el más destacado Juan Wesley, quien
fundó el movimiento metodista el cual tenía adeptos en Inglaterra y Estados
Unidos.
En cuanto a nuestro tema, la educación cristiana en la era moderna vio surgir
uno de sus más grandes logros: “El nacimiento de la Escuela Dominical”.
A través de los años la escuela dominical se ha convertido en el pilar de la
iglesia en cuanto a la educación de los creyentes, la misma fue funda por
Robert Raikes (1735-1810)
Los anales de la historia registran que en 1780, en Gloucester, Inglaterra,
Robert Raikes inició su trabajo dando clases dominicales a niños de la calle
con el objetivo de apartarlos de la delincuencia. Esta nueva visión se
difundió rápidamente y otros lugares comenzaron a implementar la
escuela dominical como una herramienta para la educación cristiana.
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Armstrong dice que el objetivo de la escuela dominical era prevenir el vicio,
animar la industria y las virtudes, difundir la luz del conocimiento y ayudar al
hombre a entender su lugar social en el mundo.
Este sistema de la escuela dominical llegó a América y se difundió
rápidamente convirtiéndose en el ente educacional y evangelistico más
importante de las iglesias.
A. LA EDUCACION EN LA ERA CONTEMPORANEA
A mediados del siglo XX, la atención se centró en el tema
educativo con el fin de que la educación llegara a todos
los estratos sociales, como un mecanismo de desarrollo
personal y social. En la mayoría de los países se decretó
la necesidad de contar con una educación elemental
obligatoria.
31
La preocupación por mantener sistemas nacionales de educación es
característica de esa época: el Estado se convirtió en un agente educador
importante, por lo tanto la planificación educativa es tarea y preocupación
del gobierno. Estos son los que orientan, supervisan, administran y financian
los sistemas de educación pública, cada uno según su peculiar modalidad.
Para una buena comprensión de los sistemas de educación, es necesario
conocer las fuentes políticas y sociales, porque generalmente se reflejan en
ellos. La situación histórica y cultural de las diversas naciones fue el marco de
referencia para la elaboración de sus respectivos sistemas educativos; dicha
situación se manifiesta en el desarrollo industrial y económico, en la tradición
cultural y religiosa. Los Estados Unidos, por ejemplo, a inicios del siglo XX,
fueron pioneros en educación, en tanto intentaban ofrecer una educación
pública y libre a todos con el propósito de dar una preparación cívica. El
índice de analfabetismo disminuyó considerablemente al aumentar la
asistencia en la escuela elemental.
Se valoró, la educación como el remedio contra el analfabetismo, la miseria,
el subdesarrollo y la tiranía.
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B. EL PERFIL DEL MAESTRO CRISTIANO
Estamos viviendo tiempos difíciles en la que necesitamos maestros
consagrados a Dios; que dediquen todo su corazón, entusiasmo, tiempo y
energía para educar a otros, para que los niños, jóvenes y adultos crezcan
espiritualmente en nuestras iglesias. El resultado será una iglesia fuerte, con
creyentes llenos del Espíritu Santo, dispuestos a honrar y servir al Señor.
El maestro, para que pueda cumplir con su responsabilidad, debe ser una
persona nacida de nuevo, convertida a Jesucristo y llena del Espíritu Santo. El
maestro que no es cristiano en hechos y en verdad, desacredita el puesto
sagrado que le ha sido confiado, y su primera responsabilidad es arreglar su
vida con Dios o renunciar al cargo que desempeña en la iglesia.
La enseñanza es diferente a la predicación, porque establece un contacto
personal entre el maestro y el alumno. Alguien dijo que “predicar” es hablar
por radio, pero “enseñar” es hablar por teléfono. En toda relación, influimos,
o somos influidos. Es por eso que el carácter y experiencia del maestro de
Escuela Dominical debe revelar las siguientes características:
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1. Una experiencia real y definida de su salvación personal. Su vida debe estar ligada
a Jesucristo a través de una experiencia profunda. Su personalidad debe reflejar los
frutos del fruto del Espíritu Santo según Gálatas 5:22-23: “amor, gozo, paz, paciencia,
benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza”. El contacto con una persona
llena del Espíritu de Cristo, no puede menos que encender en el alma de otros la
chispa del deseo de una experiencia más aguda y profunda con Dios. Cuando Cristo
es el único modelo, sus discípulos son epístolas leídas y conocidas por los hombres.
2. Una personalidad fuerte. El maestro enseñará algo por lo que dice, algo más por lo
que hace, pero más que todo por lo que es. La enseñanza es transmitir la vida de
Cristo a otra, y la vida de quien enseña.
3. Debe mostrar un vivo interés en que sus alumnos sean salvos. Si un maestro de
Escuela Dominical no tiene conversiones en su clase, ha fracasado en su deber de
llevar a sus alumnos a una experiencia personal con Cristo. Si un alumno de la Escuela
Dominical no ha sido salvo durante los años que ha recibido educación cristiana sólo
hemos llenado su cabeza de conocimientos bíblicos, pero su alma está vacía. Toda
persona necesita dar este paso para iniciar su crecimiento espiritual.
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4. Debe ser entusiasta en las siguientes obligaciones para tener éxito.
A. LA ORACIÓN. Es un requisito indispensable para el maestro. Sin la ayuda
de Dios no podrá desempeñar su tarea. Necesita pedir ayuda, sabiduría
y fortaleza de Dios. Además, debe interceder por las necesidades de
sus alumnos.
B. LA LECTURA DE LA BIBLIA. Debe leerla porque es el libro más importante
para su enseñanza, pues es su libro de texto y también porque el estudio
devocional de ella le nutrirá espiritualmente, manteniéndole fuerte y en
capacidad para desempeñar su ministerio. Debe tener una fe profunda en
Dios y en Sus promesas.
C. ASISTENCIA A LOS SERVICIOS DE SU IGLESIA y su contribución al
sostenimiento de la misma. Estas cosas también hablan altamente del
carácter del maestro cristiano.
D. Debe tener fe en el ministerio que Dios le ha confiado.
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5. Abnegación. Por el bien de sus alumnos, el maestro está llamado a realizar
actos de abnegación en cuanto a cosas que su conciencia puede justificar en
sí mismo, pero que pueden ofender a otros. Pablo nos da esta regla. Esto es
necesario porque “el ejemplo habla más fuerte que las palabras”.
6. Debe presentar una apariencia adecuada. Como hijo de Dios debe tener
una buena presentación personal en todos sus aspectos. Debe observar
hábitos de aseo en su cuerpo y en su ropa.
7. Amabilidad. Esta es otra característica del maestro cristiano.
Amistad. La amistad que un maestros brinda a los niños y jóvenes, les
impresiona de una manera perdurable. Haciéndose amigo de sus alumnos,
el maestro podrá conocerlos mejor y llegará a saber de sus necesidades. El
maestro debe ser sincero y paciente con ellos.
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C. EL PROPOSITO DEL MAESTRO CRISTIANO
Muchos maestros trabajan mes tras mes sin ningún propósito definido,
excepto el de presentar el material que se les ha dado. No tienen un objetivo,
les falta interés, vigor y propósito. No sabe a dónde se dirige, por eso no sabe
si ha llegado al lugar deseado. Es por eso que una de las ayudas más
importantes en la enseñanza es la de tener propósitos claros y definidos.
Jesús nunca enseñó sólo porque se lo pedían. Él lo hizo con un propósito, y
siempre tenía fines definidos que lograr. Él sabía lo que quería y se disponía a
realizarlo. Él entendía a donde iba, y caminaba hasta llegar a la meta, sin
importarle los obstáculos y la oposición que encontrara.
El dijo: “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en
abundancia (Juan 10:10).
“No temáis, manada pequeña; porque al Padre le ha placido daros el reino”
(Lucas 12:32).
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La vida que Él trajo y de la cual enseñaba era eterna, no temporal; era
espiritual, antes que material. Insistió en fijar su atención en las cosas más
importantes (Mateo 5:10-12).
Jesús no sólo trató de ganar a sus discípulos a una fe en Sí mismo como
Salvador, sino también como Rey. Quería que ellos creyeran que Él era el
Mesías prometido y el Rey que vendría (Juan 4:25,26).
También Jesús tenía como propósito preparar y ensañar a sus discípulos a
que fueran sus testigos. Él les dijo: “Venid en pos de Mí, y os haré
pescadores de hombre” (Mateo 4:19).
Con este fin los envió a enseñar y evangelizar bajo su dirección (Mateo
28:19).
Si leemos detenidamente las enseñanzas de Jesús descubriremos que Él
siempre tenía un propósito definido que deseaba lograr.
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¿Cuál debe ser el propósito del maestro cristiano al enseñar? Para formar el
destino inmortal de un alma de acuerdo con la Palabra de Dios, el maestro
debe:
A. Revelar el plan eterno de Dios para sus hijos.
La vida más abundante que Cristo enseñó a sus discípulos debe ser el tema
principal del maestro cristiano. I Corintios 2:9 dice: “Cosas que ojo no vio, ni
oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha
preparado para aquellos que le aman”.
Es el privilegio del maestro cristiano revelar al Dios cuya grandeza es
inescrutable, y Sus propósitos llenos de gracia para sus hijos. Es en la Biblia
donde aprendemos el interés que nuestro Dios todopoderoso tiene en esta
tierra, y de Su gran amor para todas las criaturas sin esperanza. Todo
maestro debe estar consciente del precio tan alto que Jesucristo pagó y de la
eterna felicidad que Dios quiere brindar a cada ser humano. “Porque de tal
manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo
aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).
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B. Guiar a cada alumno a recibir y confesar a Jesucristo como
Salvador y Señor.
Tal como lo hizo Jesús procurando despertar en sus seguidores esa fe
salvadora en Sí mismo como el único Redentor, el maestro necesita
reconocer su responsabilidad de presentar a Cristo como el único Camino, el
único medio de salvación y vida eterna. Cada alumno debe ser guiado a
poner en el Señor Jesús su fe y confianza, acepándole como su Salvador
personal. Para lograrlo, el maestro no dejará de presentar claramente el plan
de salvación tal como lo encontramos en la Palabra de Dios. Debe orar por
cada alumno en forma sincera, procurando por medio de palabras oportunas
y amables, traerlo a una entrega total con Cristo.
Nunca debemos presionar a ninguno para que haga tal decisión, pues debe
ser espontánea y voluntaria, como resultado de un tiempo de preparación
cuidadosa, y no por insistencia del maestro. El alumno ha de estar convencido
de su necesidad personal y anhelar lo que Cristo le ofrece. Aceptar a Cristo es
sólo el primer paso. El maestro no estará satisfecho hasta que haya logrado
que cada alumno rinda su vida completamente a Cristo como el Señor de su
vida.
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C. Preparar y enseñar a cada alumno a cumplir los propósitos de Dios en su vida.
Todo cristiano debe “crecer en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y
Salvador Jesucristo”. Por lo tanto, el maestro debe ser un edificador de vidas
y un ganador de almas. Es su responsabilidad obedecer al mandato divino:
“apacienta mis corderos” (Juan 21:15).
El conocimiento continuo de la Biblia, la obediencia a la voluntad y a la
Palabra de Dios, el constante reconocimiento de Jesucristo como Señor de la
vida, y la comunión diaria con Dios por medio de la oración, harán que
nuestro carácter cristiano se desarrolle. El crecimiento espiritual debe ser
expresado por medio de:
C.1. Adoración
La adoración es un medio de comunión con Dios, pues nos permite experimentar la
realidad y la presencia misma de Él. Es muy importante que el maestro dedique
tiempo al cultivo de la vida devocional de sus alumnos en la clase y en los servicios de
la iglesia. Se enseñará reverencia, gratitud, amor y fe; pueden usarse coros, historias
y oraciones adecuadas a la edad de los alumnos. Ellos deben tener oportunidad de
practicar la adoración. Se aprende a orar, orando; y adorar, adorando.
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Ha de estimularse a los alumnos a que practiquen la adoración en público y
en privado. Se les ayudará para que se formen los hábitos de leer la Biblia y
orar diariamente. Si cultivamos el espíritu de la adoración en vez de la
rutina, lograremos estos objetivos. En la Palabra de Dios encontramos no
sólo la enseñanza, sino también la inspiración para nuestra vida devocional.
C.2. Conducta Recta
Toda enseñanza será vana, si las verdades impartidas a los alumnos no han
hallado cabida en su corazón y expresión en su vida y conducta diaria. El
testimonio del alumno será de valor cuando su fe se manifieste
consistentemente por medio de las acciones. Todo maestro debe relacionar
las verdades enseñadas con la vida diaria de los alumnos para que éstos
lleguen a ser “Hacedores de la Palabra y no tan solamente oidores” (Santiago
1:22); así serán epístolas vivas y conocidas por todos los hombres”. La
verdad que poseen los cristianos no sirve para profesarla solamente, sino
para que transforme nuestras vidas.
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Los hábitos cristianos dependen de la enseñanza del hogar y de la iglesia; y
éstos forman el carácter cristiano. No se hereda, sino que se adquiere por el
aprendizaje recibido de los padres y maestros. Todo maestro debe cultivar los
hábitos de atención, interés, cortesía, reverencia, puntualidad,
etc. Recordemos que cada acto de nuestra vida ayuda a la formación de un
hábito, ya sea bueno o malo.
Aunque la influencia del maestro no es tan poderosa como la de los padres
(pues él tiene al niño sólo una vez por semana por unos cuantos minutos), sí
puede ayudar a la formación de ciertos hábitos que serán de bendición en la
vida de sus alumnos. El mandamiento de instruir es para todos. Cada
maestro debe velar para que todo en su clase tienda a la formación de
hábitos correctos en sus alumnos; esta es su oportunidad y obligación.
C.3. Servicio
El crecimiento espiritual se manifiesta también con hechos por medio del
servicio. El niño creyente debe ser tomado en cuenta como un cristiano
activo, listo y deseoso de servir al Señor.
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Muchas veces hay quejas de que en nuestras iglesias no existe entusiasmo
por servir. Se le deja la responsabilidad a una sola persona habiendo
jóvenes, niños y adultos creyentes con deseos de aprender, pero ninguno se
ofrece para hacer algo. ¡Este es un concejo par el Padre cristiano, pastor y
maestro de Escuela Dominical, ustedes tienen en sus manos la gran
oportunidad y el privilegio de dar esta clase de enseñanza! Ya que hablamos
del maestro le diremos que, a Él le toca sugerirles a sus alumnos, niños,
jóvenes o adultos, las oportunidades de servicio que se le puedan presentar
en el hogar, en la iglesia o en la escuela.
Cuando un alumno de la Escuela Dominical se ha identificado con la iglesia
mediante su conversión, debe ser considerado disponible para la multitud de
oportunidades de servicio que existen en la Iglesia. Estos servicios pueden
ser: visitas de enfermos, distribución de tratados, asistencia a cultos en
barrios, aldeas o lugares vecinos, ayudando a maestros, colaborando con las
diferentes sociedades de la iglesia o cooperando en la limpieza del templo,
etc.
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El servicio no sólo utiliza nuestro tiempo y energía, sino también nuestras
ofrendas y diezmos, dadas con liberalidad y alegría para la obra del Señor. El
hábito de dar ha de ser cultivado desde el principio, y debe formar parte de la
instrucción en la adoración.
Nuestro servicio es aceptable a los ojos de nuestro Dios cuando lo hacemos
impulsados porque “el amor de Cristo nos constriñe”, haciéndolo todo “sea
de palabra o de hecho, en el nombre del Señor Jesús”. Si nosotros como
maestros lo hacemos así y enseñamos de esta manera a nuestros alumnos,
no sólo experimentaremos crecimiento en la gracia y gozo en el trabajo del
Señor, sino también habrá recompensa reservada para los fieles.
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CONCLUSION:
En el Antiguo Testamento aprender requería necesariamente actuar en
obediencia a la ley de Dios, enfatizando a las personas a cumplir su
voluntad.
En el Nuevo Testamento aprender está enfatizado con el llamamiento a ser
un discípulo de Jesucristo, en estricto rigor, implica tener una vida de
discipulado, servicio y obediencia a Dios. En ambos casos, el aprendizaje
implica una respuesta de la persona a la enseñanza de Dios.
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