LA
SAMARITANA
DOMINGO 27
III DE CUARESMA
ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO
(de San Agustín)
Espíritu Santo, inspíranos, para que pensemos
santamente.
Espíritu Santo, incítanos, para que obremos santamente.
Espíritu Santo, atráenos, para que amemos las cosas
santas.
Espíritu Santo, fortalécenos, para que defendamos las
cosas santas.
Espíritu Santo, ayúdanos, para que no perdamos nunca
las cosas santas.
Primera lectura
Lectura del libro del Éxodo (17,3-7):
En aquellos días, el pueblo, torturado por la sed, murmuró contra Moisés: «¿Nos
has hecho salir de Egipto para hacernos morir de sed a nosotros, a nuestros hijos
y a nuestros ganados?»
Clamó Moisés al Señor y dijo: «¿Qué puedo hacer con este pueblo? Poco falta
para que me apedreen.»
Respondió el Señor a Moisés. «Preséntate al pueblo llevando contigo algunos de
los ancianos de Israel; lleva también en tu mano el cayado con que golpeaste el
río, y vete, que allí estaré yo ante ti, sobre la peña, en Horeb; golpearás la peña, y
saldrá de ella agua para que beba el pueblo.»
Moisés lo hizo así a la vista de los ancianos de Israel. Y puso por nombre a aquel
lugar Masá y Meribá, por la reyerta de los hijos Israel y porque habían tentado al
Señor, diciendo: «¿Está o no está el Señor en medio de nosotros?»
Palabra de Dios
Salmo Sal 94,1-2.6-7.8-9
R/. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor:
«No endurezcáis vuestro corazón.»
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos. R/.
Entrad, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo, el rebaño que él guía. R/.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras.» R/.
Segunda lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (5,1-2.5-8):
Ya que hemos recibido la justificación por la fe, estamos en paz con
Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo. Por él hemos obtenido
con la fe el acceso a esta gracia en que estamos: y nos gloriamos,
apoyados en la esperanza de alcanzar la gloria de Dios. Y la esperanza
no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros
corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado. En efecto, cuando
nosotros todavía estábamos sin fuerza, en el tiempo señalado, Cristo
murió por los impíos; en verdad, apenas habrá quien muera por un
justo; por un hombre de bien tal vez se atrevería uno a morir; mas la
prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía
pecadores, murió por nosotros.
Palabra de Dios
Evangelio
Lectura del Santo Evangelio
según san Juan (4, 5-42)
5En
aquel tiempo, llegó Jesús a un pueblo de Samaría llamado Sicar,
cerca del campo que dio Jacob a su hijo José: 6allí estaba el pozo de
Jacob. Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al
manantial. Era alrededor de la hora sexta. 7Llega una mujer de
Samaría a sacar agua, y Jesús le dice: - Dame de beber. (8 Sus
discípulos se habían ido al pueblo a comprar comida). La samaritana
le dice: - 9 ¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy
samaritana? (Porque los judíos no se tratan con los samaritanos).
10Jesús le contestó : - Si conocieras el don de Dios y quién es el que
te pide de beber, le pedirías tú, y él te daría agua viva. 11La mujer le
dice: - Señor, si no tienes cubo y le pozo es hondo, ¿de dónde sacas
el agua viva?; 12¿eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio
este pozo y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados? 13Jesús le
contesta: - El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; 14pero el
que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed; el agua que
yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta
hasta la vida eterna.
15La
mujer le dice: - Señor, dame esa agua: así no tendré más sed, ni tendré que
venir aquí a sacarla. 16Él le dice: -Anda, llama a tu marido y vuelve. 17La mujer le
contesta: - No tengo marido. Jesús le dice: - Tienes razón, que no tienes marido:
18has tenido ya cinco y el de ahora no es tu marido. En eso has dicho verdad. 19La
mujer le dice: -Señor, veo que tú eres un profeta. 20Nuestros padres dieron culto en
este monte, y vosotros decís que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén.
21Jesús le dice: - Créeme mujer: se acerca la hora en que ni en este monte ni en
Jerusalén daréis culto al Padre. 22Vosotros dais culto a uno que no conocéis; nosotros
adoramos a uno que conocemos, porque la salvación viene de los judíos.
23Pero se acerca la hora, ya está aquí, en que los que quieran dar culto verdadero
adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque el Padre desea que le den culto así.
24Dios es espíritu, y los que le dan culto deben hacerlo en espíritu y verdad. 25La
mujer le dice: - Sé que va a venir el Mesías, el Cristo, cuando venga él nos lo dirá
todo.
26Jesús
le dice: - Soy yo: el que habla contigo. 27En esto llegaron sus
discípulos y se extrañaban de que estuviera hablando con una mujer,
aunque ninguno le dijo: “¿qué le preguntas o de qué le hablas?”. 28La
mujer, entonces, dejó su cántaro, se fue al pueblo y dijo a la gente: 29Venid a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho: ¿será
éste el Mesías? 30Salieron del pueblo y se pusieron en camino adonde
estaba él. 31Mientras tanto sus discípulos le insistían: - Maestro, come.
32Él les dijo: - Yo tengo por comida un alimento que vosotros no conocéis.
33Los discípulos comentaban entre ellos: - ¿Le habrá traído alguien de
comer? 34Jesús les dijo: - Mi alimento es hacer la voluntad del que me
envió y llevar a término su obra (...). 39En aquel pueblo muchos
samaritanos creyeron en él por el testimonio que había dado la mujer: “Me
ha dicho todo lo que he hecho”. 40Así, cuando llegaron a verlo los
samaritanos, le rogaban que se quedara con ellos. Y se quedó dos días.
41Todavía creyeron muchos más por su predicación, 43y decían a la mujer:
- Ya no creemos por lo que tú dices, nosotros mismos lo hemos oído y
sabemos que él es de verdad el Salvador del mundo.
1. Diálogo de Jesús con la
Samaritana (4, 5-26)
EL RELATO DE LA
MUJER
SAMARITANA, TIEN
TRES UNIDADES
BIEN
DIFERENCIADAS
2. Diálogo de Jesús con sus
discípulos (4, 27-38)
3. El coro final en que aparecen
todos los actores (4, 39-42)
Cf. Levoratti A., Comentario Bíblico Latinoamericano, Editorial Verbo Divino, Navarra 2003, 614.
Estamos en el tercer
domingo de cuaresma.
A partir de este domingo, hasta el final de la
cuaresma, los evangelios que escuchamos tienen
un contenido bautismal: nos hablan,
sucesivamente de:
AGUA, LUZ Y VIDA
Lo interesante de estos evangelios es que
expresan un encuentro personal con
Jesucristo
http://www.iglesiaendaimiel.com/Homil%C3%ADa.htm
UN TEMA IMPORTANTE EN LAS LECTURAS
ES LA IDEA DE LA SED
La sed física, principalmente,
que tiene el pueblo de Israel,
como dice la primera lectura,
cuando va por el desierto; sed
que le hace dudar de si Dios
está con ellos o no, de si los ha
hecho salir de Egipto para
morir de sed.
La sed física que
tiene Jesucristo en
su diálogo con la
samaritana, que es la
sed que ella entiende,
en principio.
Esta sed adquiere un significado existencial más amplio que podríamos
traducir por el deseo de felicidad que todo ser humano experimenta
en su interior.
http://www.iglesiaendaimiel.com/Homil%C3%ADa.htm
JESÚS Y LA SAMARITANA:
Jesús está en
Samaría, una
región enfrentada
con los judíos; los
samaritanos y los
judíos no se
entienden.
El contenido del
diálogo de Jesús
y la samaritana
tiene dos
partes.
En primer lugar, Jesús le pide de
beber a ella y dialogan en torno al
agua y la sed. Jesús le termina
diciendo que "el agua que yo te daré
se convertirá dentro de ti en un
surtidor de agua que salta hasta la
vida eterna". Ante lo que la
samaritana le dice que le dé de esa
agua. El sacramento del bautismo
pone en nuestro interior la semilla
de la vida nueva, vida que se debe
ir alimentando hasta que llegue a ser
vida eterna.
http://www.iglesiaendaimiel.com/Homil%C3%ADa.htm
Se pone a hablar
con una mujer,
cuando lo normal
era el no hablar
con ellas.
En segundo lugar, la samaritana le
pregunta dónde hay que dar culto a
Dios: si en Jerusalén, que es donde le
dan culto los judíos, o en el monte
Garizín, que es donde le dan culto los
samaritanos. Jesús le responde no por el
lugar, que es lo de menos, sino la forma:
hay que darle culto en espíritu y verdad,
que quizá podríamos traducir como que
a Dios hay que darle culto con la propia
vida. Las celebraciones litúrgicas nos
deben de ayudar a que la vida de cada
día sea como una ofrenda agradable a
Dios.
JESÚS Y SUS DISCÍPULOS:
Donde se viene a decir que el alimento de Jesús, otra vez se
habla de un modo simbólico, es hacer la voluntad del Padre
y llevar a término su obra.
¡Que tengamos la dicha de
encontrar en Jesús, como la
samaritana, el agua viva que
sacie nuestra sed para
siempre!
La Samaritana se convierte en Discípula misionera de Jesucristo,
aquella que comunica lo que Dios ha hecho en su vida.
(Plan quinquenal Diocesano).
http://www.iglesiaendaimiel.com/Homil%C3%ADa.htm
SIMBOLOGÍA EN EL EVANGELIO
El agua material, vista en sentido simbólico como vida y como gracia.
El pozo en persona, o sea Cristo, sale en busca de sus sedientos.
Ante Cristo, lo que parecían motivos de menosprecio se truecan en títulos
de gloria.
Si el agua es viva, el recipiente ha de serlo también. La gracia divina se
saca, se contiene y se trasiega en vasijas de carne y hueso.
Jacob cava un pozo en vuestra tierra pero Jesús abre una fuente en
nuestro pecho.
http://www.darfruto.com/77_samaritana.htm
MEDITEMOS
¿Nos hemos
encontrado nosotros
con Jesucristo?
¿Es para nosotros
alguien significativo en
nuestras vidas?
OREMOS
Así como la mujer Samaritana, busque tener un
encuentro con el Señor, a lo largo de esta
semana. En la Eucaristía, en la reconciliación, en
su oración personal.
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