Mi madre tenía un solo ojo… yo la odiaba… porque me causaba mucha vergüenza. Ella
trabajaba de cocinera en la escuela donde estudiaba, para mantener a mi familia.
Un día, yo estaba en secundaria, ella vino para ver cómo transcurrían mis estudios,
sentí mucha vergüenza…¿Cómo has podido hacerme esto? La ignoré y la miré con
mucho odio.
Al día siguiente, mis compañeros de clase se burlaban de mí: “Tu madre tiene un solo
ojo, jaja”. Entonces quise morirme y que mi madre desapareciera de mi vida para
siempre.
Al volver a casa, me enfrenté a ella y le dije: “Has hecho de mí el hazmerreír de mi
clase ¿por qué no te mueres?” Pero no me respondió, no sentí remordimiento alguno,
porque estaba muy enfadado. No me importaron sus sentimientos. Quise irme de
ese lugar.
Estudié bien, me dieron la beca y me fui a Singapur.
Así fue, me fui, estudié, me casé, me compré una casa, tuve hijos y viví feliz junto a
mi familia.
Un día vino mi madre a visitarme, ya que hacía muchos años que no me veía y nunca
había visto a sus nietos.
Le grité:”¿Cómo te atreviste a venir aquí a asustar a mis hijos?¡Sal y vete ahora mismo!”
Me respondió con calma: “Lo siento, creo que me equivoqué de dirección” Y se fue…
Pasó el tiempo y recibí una carta de la escuela, era una invitación para una reunión de
familias.
Le mentí a mi esposa informándole de que iba a un viaje a causa de trabajo.
Cuando acabó la reunión, me acerqué a la casa en
la que vivía antes y los
vecinos me informaron de que mi madre había
muerto. No derramé ni una sola
lágrima. Me entregaron una carta que me había
dejado mi madre, ponía:
‘Querido hijo, he pensado mucho en ti. Siento
mucho venir a Singapur y asustar a tus
hijos… esa no fue mi intención. Estaba muy
contenta de oír que ibas a ir a esa reunión,
pero no pude levantarme de la cama para verte.
Siento mucho en muchas ocasiones de tu
vida causarte vergüenza… Cuando eras pequeño
tuviste un accidente y perdiste un ojo, y
como buena madre no pude dejar que
crecieras con un solo ojo… y por eso te di el mío,
y estuve contenta y orgullosa de que mi hijo
pudiera ver el mundo con mi ojo.
Con todo mi amor, tu madre.’




Esta historia demuestra todo lo que una
madre está dispuesta a hacer por nosotros,
todo lo que es capaz de sufrir en silencio
para que a nosotros no nos falte de nada.
María, es esa madre que nos acoge y nos guía
en todo momento, dándonos serenidad y
tranquilidad en el transcurso de la vida y
de los malos momentos, por eso es tan
importante tenerla siempre presente en
nuestra vida.
Muchas veces no valoramos el amor de una
madre, y le ponemos malas caras o incluso le
gritamos, sin tener en cuenta que todo
lo que hace es por nuestro bien y porque nos
quiere.
Nosotros, tenemos que demostrarle a
nuestra madre que la queremos, y
agradecerle lo que nos da. Por eso, cuando
la veas díselo, dale un beso y un abrazo y
dile que la quieres, al igual que se lo tienes
que decir a María, nuestra madre del Cielo.
 Ponte
en el lugar de la madre, ¿cómo
actuarías si tu hijo te dijera todas esas cosas?
 ¿Piensas
que la madre le debería haber dicho
a su hijo por qué no tenía ojo cuando empezó
a insultarle?
 ¿Cómo
crees que se quedaría el hijo al saber
que el ojo que tiene el es de su madre?
Señor nuestro que estás en cielo;
cuida a cada madre del mundo,
dale la fe y la sabiduría en cada
momento preciso y no dejes que
derrame lágrimas de dolor.
Siembra siempre en ella la
bondad, la humildad y el amor.
Llénala de salud, y paz interior.
Aligera su carga de trabajo en
casa.
Cura sus enfermedades y regálale
muchas alegrías; líbrala del odio y
el rencor, bendícela a cada
minuto del día y de la noche, haz
que perdone si fue ofendida y
protégela siempre.
Haz de la maternidad un regalo
para ella. Cuídala para que ella
cuide también de todos y cada
uno de nosotros. Dale fuerzas
para que resista y nos de su amor.
Tenla en tu gloria porque sólo tú
puedes ofrecer lo que te
pedimos. Amén
Descargar

Diapositiva 1