CAMINOS DE
COMUNIÓN
EN LA FAMILIA
SALESIANA
Misión de la Familia Salesiana
en la Iglesia y en el mundo.
Presentación preparada sobre el material preparado a partir de
un artículo aparecido en “Cuadernos de Formación
Permanente”, CCS, 10, 2004, pp. 155-174, escrito por María de los
Ángeles Contreras, fma. Ha sido catequista, formadora e
inspectora en Venezuela. Adaptación Salvador Alvarado, sc
Introducción
Han pasado más de 150
años de la irrupción de
Don Bosco en la historia y
de todo lo que ha nacido
con él.
Introducción
Muchas agregaciones han
germinado de su
originalidad orientadas
hacia la misión común de
evangelizar educando,
vivida desde la
especificidad propia de
cada uno dando origen a la
Familia Salesiana (FS)
Introducción
En la diversificación de
culturas, tradiciones y
religiones, la propuesta
educativa salesiana sigue
actualizando el proyecto
fundacional de Don Bosco:
regenerar el tejido social de
la sociedad a través de la
educación con el aporte
diferenciado y coordinado.
Introducción
El 31 de Enero de 1995, el
Rector Mayor Don Egidio
Viganò presentó oficialmente
la Carta de Comunión de la
Familia Salesiana (CC),
verdadero y propio proyecto
institucional en el que se
confrontan todos los grupos
que se inspiran en el carisma
de Don Bosco
Introducción
La CC es una amplia e
insistente llamada para que la
FS sepa responder a las
exigencias de los jóvenes. De
la renovación e implicación de
todas las fuerzas que actúan
en el campo pueden y deben
nacer proyectos, como
expresión de una sinergia
finalizada a dar respuestas
concretas y puntuales.
Introducción
La Carta de la Misión de la
Familia Salesiana (CM) de
suscitar en cada miembro de
cada grupo un compromiso
nítidamente salesiano: la
opción por los destinatarios
del carisma, la propuesta de
promoción y evangelización,
la voluntad de profundizar las
grandes intuiciones del
Sistema Preventivo, la
implicación de los [laicos], la
traducción del carisma
salesiano en cada contexto
espacial y cultural.
Introducción
El mundo cambia y se
desorienta ante nuestros ojos,
pero los jóvenes siguen
adelante, entre fragilidades y
búsqueda de autenticidad,
presentando constantemente a
la FS sus expectativas,
necesidades calladas o
explícitas que son en definitiva
una necesidad de
reconocimiento,
acompañamiento, amor.
Introducción
No podemos faltar a esta cita
a la que hemos de acudir
todos juntos, la causa a la que
nos hemos entregado es tan
grande, exigente y urgente
que solamente dilatando el
círculo de los que estamos
dentro, podremos realmente
llevarla a cabo plenamente,
como hizo Don Bosco.
1. Vivir la identidad eclesial con
fidelidad y apertura.
Cuando la FS profundiza su
identidad necesariamente
refuerza su compromiso en la
Iglesia y por tanto su profunda y
arraigada pertenencia eclesial.
1. Vivir la identidad eclesial con
fidelidad y apertura.
Es una invitación a no
cerrarse, sino a concebir la
propia misión como misión
de la Iglesia con todas sus
consecuencias: valorización
auténtica de todas las
vocaciones, proyectualidad
abierta y convergente,
necesidad de actuar
comunitariamente y en
modo orgánico.
1. Vivir la identidad eclesial con
fidelidad y apertura.
Asumir el compromiso
concreto por la nueva
evangelización, con una
atención y sensibilidad
específicas hacia los
jóvenes, hacia su
educación, su formación y
su futuro.
1. Vivir la identidad eclesial con
fidelidad y apertura.
En muchos contextos el
compromiso de la FS comporta
apertura de ánimo y capacidad de
lectura que supere elementos
contingentes y conduzca al
corazón de los problemas
juveniles. Más abiertamente esto
significa espíritu misionero,
capacidad de encuentro,
voluntad de diálogo en un
contexto de fuerte pluralismo, a
nivel cultural y religioso.
1. Vivir la identidad eclesial con
fidelidad y apertura.
El Capítulo 1º de la CM
presenta a la FS dentro de la
misión de la Iglesia,
subrayando que “de la
espiritualidad apostólica,
típica en Don Bosco, cada
Grupo de la FS, de forma
original, asume y define el
propio compromiso en la
Iglesia” (CM, 3).
1. Vivir la identidad eclesial con
fidelidad y apertura.
La situación actual de la iglesia,
los fenómenos de
secularización y de
globalización en acto, el
pluralismo cultural y religioso,
la urgencia de actuar el diálogo
interreligioso e intercultural,
desafían la FS a participar
activamente en las iglesias
locales y en la sociedad.
2. Fortalecer la relación
consagrados-laicos dentro de
la Familia salesiana.
En este contexto por laico entendemos
primero que todo los que están
asociados dentro de la FS, pero también
“los educadores y las educadoras, los
trabajadores sociales, los catequistas y
las catequistas, los profesionales
adultos, los políticos simpatizantes de
las iniciativas salesianas, los jóvenes
con talentos de animación que
encuentran en las obras de Don Bosco
la posibilidad concreta de expresar
profesionalidades, carismas y profecías”
(CM, 5).
2. Fortalecer la relación
consagrados-laicos dentro de
la Familia salesiana.
La situación actual de la iglesia,
los fenómenos de
secularización y de
globalización en acto, el
pluralismo cultural y religioso,
la urgencia de actuar el diálogo
interreligioso e intercultural,
desafían la FS a participar
activamente en las iglesias
locales y en la sociedad.
2. Fortalecer la relación
consagrados-laicos dentro de
la Familia salesiana.
1. Identificar lo que tenemos en
común.
2. Conocimiento y respeto de las
diferencias.
3. Reforzar y profundizar los
elementos comunes.
4. Pasar de la diversidad a la
complementariedad.
2. Fortalecer la relación
consagrados-laicos dentro de
la Familia salesiana.
1. Lo que tenemos en común laicos y
consagrados.
 Movidos por el seguimiento de Jesús y por la
referencia al Reino de Dios.
 Un núcleo carismático común: el espíritu
salesiano.
 La dignidad “entre todos los miembros de la
Iglesia que es obra del Espíritu Santo” (VC 31).
 La misión de la Iglesia: “Cada grupo de la Familia
salesiana, de forma original, asume y define el
propio compromiso en la Iglesia” (CM, 3).
 Una profunda fuerza espiritual de un corazón
salesiano que extrae de su unión con Dios la
fuerza para una disponibilidad a la acción
apostólica, para una vivencia de la comunión en
la misión.
2. Fortalecer la relación
consagrados-laicos dentro de
la Familia salesiana.
2. Conocimiento y respeto de las
diferencias.
Crecer en la conciencia de que:
La llamada o vocación a la vida consagrada es diferente a
la vocación del laico; son dos maneras diferentes de ser
cristianos y de ser salesianos.
La misión es común, pero los ministerios pueden ser, y
habitualmente son diferentes y característicos de cada una
de las formas de vida cristiana: “La familia salesiana es un
conjunto de bautizados y consagrados que, con la
originalidad de su propio don, se ponen al servicio de la
misión de la Iglesia, Cuerpo de Cristo y sacramento
universal de salvación” (CC, 4).
La diversidad entre los grupos de la FS “no establece
privilegios, pero excluye también la equiparación que
considera única e igual para todos la capacidad práctica de
la denominación salesiana” (Vecchi Juan).
2. Fortalecer la relación
consagrados-laicos dentro de
la Familia salesiana.
3. Reforzar y profundizar los
elementos comunes.
La participación vocacional en el
carisma de Don Bosco implica una
pertenencia que se nutre de un espíritu
común que se vincula de modo objetivo
a la vitalidad y riqueza del patrimonio
espiritual de San Juan Bosco.
2. Fortalecer la relación
consagrados-laicos dentro de
la Familia salesiana.
3. Reforzar y profundizar los
elementos comunes.
Laicos y consagrados tenemos la misma
concepción de la espiritualidad como
unidad entre vida y acción en la misión
inspirada en la imagen del Buen Pastor y
que orienta, por tanto, los contenidos, la
metodología y los proyectos de vida
espiritual (Cf CM, 22-23).
2. Fortalecer la relación
consagrados-laicos dentro de
la Familia salesiana.
3. Reforzar y profundizar los
elementos comunes.
La espiritualidad salesiana compartida
entre consagrados y laicos se expresa
en la amabilidad salesiana y en la
oración como expresiones de la santidad
de la vida ordinaria.
2. Fortalecer la relación
consagrados-laicos dentro de
la Familia salesiana.
3. Reforzar y profundizar los
elementos comunes.
Participamos de la misión educativa salesiana, como
la atención a los jóvenes más pobres, la dignidad de
la mujer, la defensa de la vida y de la familia, las
nuevas formas de solidaridad. Es aquí donde los
elementos comunes entran en juego para dar
respuestas más incisivas y mejor coordinadas a lo
que el Rector Mayor llama “la dramática
fenomenología de la situación de los jóvenes”, grito
silenciado, peso sobre la conciencia de la sociedad
que quiere y ha globalizado la economía, pero no
así el compromiso por el desarrollo de los pueblos y
la promoción de la dignidad de cada persona
(CHÁVEZ Pascual, Febrero 2004, nº 120, 3).
2. Fortalecer la relación
consagrados-laicos dentro de
la Familia salesiana.
3. Reforzar y profundizar los
elementos comunes.
La participación vocacional en el
carisma de Don Bosco implica una
pertenencia que se nutre de un espíritu
común que se vincula de modo objetivo
a la vitalidad y riqueza del patrimonio
espiritual de San Juan Bosco.
2. Fortalecer la relación
consagrados-laicos dentro de
la Familia salesiana.
4. Pasar de la diversidad a la
complementariedad.
Los laicos piden a los miembros
consagrados de la FS fidelidad a su
consagración y éstos piden a los laicos
una inserción comprometida en las
realidades temporales. Cfl el nº 55.
2. Fortalecer la relación
consagrados-laicos dentro de
la Familia salesiana.
4. Pasar de la diversidad a la
complementariedad.
Para actuar en una complementaria disposición para el
servicio es necesario:
Trabajar en comunión las originalidades no son anuladas;
son, por el contrario, sostenidas y potencializadas… El
bien de los jóvenes y del pueblo está por encima y más
allá de las preocupaciones del crecimiento y de la imagen
de cada uno de los grupos” (CM, 29).
Formarse juntos, éste es un signo de los tiempos que
refuerza nuestra convicción de que la formación es una
realidad de comunidad educativa.
Ejercitar bien el rol de animación. Este servicio no es sólo
del delegado/a, sino de toda la comunidad, porque están
en juego valores carismáticos significativos.
2. Fortalecer la relación
consagrados-laicos dentro de
la Familia salesiana.
4. Pasar de la diversidad a la
complementariedad.
Sólo unidos, podemos presentar y dar
testimonio del modelo de una Iglesia de
comunión y de participación gracias a la
cual cada una de las comunidades
educativas debería ser, precisamente,
una casa y una escuela de comunión; y
cada comunidad religiosa lugar de
encuentro y crecimiento carismático
para todos los grupos.
3. Asumir la animación
conjunta de la Pastoral
vocacional
El florecimiento de los grupos
inspirados en el carisma de Don
Bosco, nos compromete a todos en la
pastoral vocacional y en la formación
permanente.
3. Asumir la animación
conjunta de la Pastoral
vocacional
Una identidad madura permite ser
protagonistas de esperanza en el
campo de la acción y ofrecer un
servicio generoso y específico a la
Iglesia en el ámbito de la pastoral
juvenil, que nos compete en sentido
estricto.
3. Asumir la animación
conjunta de la Pastoral
vocacional
Se nos pide mayor atención para
estar dispuestos a ayudar a los
jóvenes a descubrir su vocación,
incluida su vocación salesiana.
3. Asumir la animación
conjunta de la Pastoral
vocacional
En la significativa carta “Para un camino
de colaboración”, escrita “a dos manos”
por el Rector Mayor Don Juan Vecchi y la
Madre General Sor Antonia Colombo (24
julio 1998), se nos sugiere, efectivamente,
actuar nuevas formas de colaboración y
partnership, como la de “confrontarnos a
diversos niveles sobre los caminos
vocacionales y formativos …”,
llamando la atención sobre el hecho de
que la experiencia carismática salesiana
“camina con nuestros pies y por tanto su
concreción depende de nuestra madurez,
de nuestro itinerario de continuo
crecimiento humano y salesiano”. (Para
un camino de colaboración 7).
3. Asumir la animación
conjunta de la Pastoral
vocacional
La FS, como núcleo consistente y
organizado no agota en sí misma su
energía carismática, más bien sigue
dilatándose y atrayendo personas
amigas y simpatizantes del espíritu y
estilo salesiano dentro, fuera y
alrededor de las realidades juveniles,
porque donde hay jóvenes
3. Asumir la animación
conjunta de la Pastoral
vocacional
La conciencia de pertenencia a la
Familia se expresa concretamente en
la apertura de horizontes más allá del
propio grupo y del propio interés.
4. Optar por la vida y la
familia
La FS debe tomar de conciencia de la
“fragilidad social de la familia, como
institución”, el reconocimiento de su
función educativa, como ambiente
que prepara a los jóvenes al amor, a
la acogida de la vida, primera escuela
de solidaridad entre las personas y
los pueblos. (Art 17 CM)
4. Optar por la vida y la
familia
El nº 18 (CM) invita a asumir
operativamente, “el compromiso de
compartir el genio femenino en la
reciprocidad con los hermanos”.
4. Optar por la vida y la
familia
La respuesta a estos grandes
desafíos es posible por la actuación
de la reciprocidad, entendida como
«acogida del don del otro,
reconocimiento del valor del otro,
colaboración ofrecida con
competencia” (CM, 32)
5. Valorar las estructuras
de coordinación y de
animación
Es importante y requisito de la
vitalidad de la FS, el encontrarnos,
reflexionar, orar, hacer fiesta,
intercambiar experiencias, buscar
juntos las respuestas a los desafíos
actuales, sostenernos en los
momentos difíciles, buscando todos
una misma finalidad.
5. Valorar las estructuras
de coordinación y de
animación
“Todos, también cada uno de los
miembros, son responsables,
personalmente, de animar y promover
la herencia espiritual recibida » (art.
36 CM).
5. Valorar las estructuras
de coordinación y de
animación
Coordinación. Voluntad de dar y de
recibir. La velocidad y continuidad de
los cambios de la sociedad globalizada
requiere una coordinación en red, a
todos los niveles, para actuar con
eficacia evangélica; a partir de un
conocimiento más puntual de los
recursos de cada grupo y apuntando a
la fuerza de la comunión para realizar
una misión más fecunda en la Iglesia.
.
5. Valorar las estructuras
de coordinación y de
animación
Reciprocidad. “Dar y recibir no se
pueden leer en sentido único” (art. 32
CM). Los pasos de colaboración en la
familia deben necesariamente
transitar por caminos conjuntos, con
modalidades y expresiones a través
de las cuales cada uno pueda ser sí
mismo y enriquecer recíprocamente a
los demás.
5. Valorar las estructuras
de coordinación y de
animación
Responsabilidad compartida.
Facilitar los espacios para reflexionar,
proyectar, actuar y evaluar juntos,
confrontando la praxis conjunta con el
parámetro siempre actual del Sistema
Preventivo que no nos exime, por otra
parte, de un empeño continuo de
relectura y actualización, tanto más
eficaz, cuanto más conjuntamente
realizado.
5. Valorar las estructuras
de coordinación y de
animación
Compartir las capacidades y
competencias, poner en común los
recursos, es más que positivo en
todos los niveles de organización,
para garantizar la fecundidad de la
acción educativa, para ser signos de
comunión: Es “el servicio que hay que
rendir al reino de Dios” (art. 36 CM)
5. Valorar las estructuras
de coordinación y de
animación
La Consulta de la Familia
Salesiana, como estructura
institucionalizada, ágil y flexible,
reconocida y aceptada por todos, ha
sido constituida precisamente con la
intención de organizar la comunión;
no es, pues, solo un instrumento de
evaluación y de proyección, sino de
fuerte difusión del carisma salesiano.
5. Valorar las estructuras
de coordinación y de
animación
María Auxiliadora, madre y maestra
de la FS nos ha de ayudar a crecer
en la conciencia y mentalidad de
familia y a ofrecer con claridad el
signo de la comunión recíproca, en el
contexto más amplio de la comunión
eclesial; de esta manera el
crecimiento del sentido de
pertenencia y la vitalidad vocacional
de cada grupo serán más profundos y
dinámicos.
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