LOS HECHOS Y ACTOS JURÍDICOS
• Por hecho jurídico debe entenderse todo
acontecimiento susceptible de producir
consecuencias jurídicas. Estos
acontecimientos son reales y por eso se los
diferencia de los supuestos jurídicos.
• Los Hechos jurídicos pueden ser:
• Humanos: se trata de aquellos hechos en los
cuales el hombre actúa como ser dotado de
voluntad, como agente.
• De la Naturaleza: son aquellos en los que el
hombre actúa como prolongación de una obra
de la naturaleza, como por ej., el nacimiento y
la muerte. Toman importancia en tanto y en
cuanto produzcan alguna consecuencia
jurídica.
Los Hechos jurídicos Humanos a su vez se
clasifican en:
• Voluntarios: son aquellos en los que el
hombre actúa con voluntad [es decir, con
discernimiento, intención y libertad
(elementos internos del hecho voluntario)] y
la misma se exterioriza, se manifiesta.
• Involuntarios.
Los Hechos jurídicos Humanos Voluntarios
pueden ser:
a) Lícitos: son aquellos en los que se actúa
conforme al ordenamiento normativo.
b) Ilícitos.
Los Hechos Jurídicos Humanos Voluntarios
Lícitos pueden ser:
• Simplemente Lícitos: (estos no producen por sí
mas que resultados materiales (no se persigue
un fin jurídico), pero por las circunstancias en
que hayan tenido lugar el derecho les asigna
consecuencias jurídicas. Un ejemplo “El que
halle un tesoro en predio ajeno es dueño de la
mitad de él. La otra mitad corresponde al
propietario del predio”.
• Actos jurídicos Strictu Sensu: son aquellos en
los cuales el agente persigue un fin jurídico
determinado, pero el derecho les asigna otros
efectos distintos de los buscados. Así ocurre
por ej., cuando no habiendo mora automática,
el acreedor envía una carta documento con el
fin de cobrarse lo debido, pero el derecho le
asigna a esa carta el efecto de constituir en
mora al deudor (interpelación).
• Actos o Negocios jurídicos: “Son actos
jurídicos los actos voluntarios lícitos, que
tengan por fin inmediato, establecer entre las
personas relaciones jurídicas, crear, modificar,
transferir, conservar o aniquilar derechos”. En
estos el efecto buscado por el sujeto coincide
con el que le asigna el derecho (la nota
específica del acto jurídico que sirve para
distinguirlo de los demás actos es su fin
jurídico: nacimiento, modificación o extinción
de una relación jurídica). Dentro de estos se
ubica el contrato, que por naturaleza es un
acto jurídico.
CLASIFICACIÓN DE LOS ACTOS JURÍDICOS.
• Actos jurídicos Positivos: (cuando es necesario
la realización de un acto (un hacer) para que
un derecho comience o acabe.
• Actos jurídicos Negativos: cuando es necesario
la omisión de un acto (un no hacer) para que
un derecho comience o acabe.
• Actos jurídicos Unilaterales: cuando para
formarlos basta la voluntad de una sola
persona. Ej. Testamento.
• Actos jurídicos Bilaterales: cuando para
formarlos se requiere el consentimiento de
dos o más personas.
• Actos jurídicos Inter Vivos: cuando su eficacia
no depende de la muerte de aquellos que lo
han otorgado.
• Actos jurídicos Mortis Causa: cuando su
eficacia depende de la muerte de aquellos que
lo han otorgado.
• Actos Jurídicos Formales: son aquellos que
para su eficacia requieren alguna formalidad.
• Actos Jurídicos No Formales: son aquellos que
no dependen de formalidad alguna para su
eficacia.
• Actos Jurídicos de Administración: son
aquellos que mantienen incólume el
patrimonio (se realizan únicamente actos de
conservación).
• Actos Jurídicos de Disposición: son aquellos
que alteran de manera sustancial el
patrimonio.
• Actos Jurídicos Patrimoniales: son los que
tienen contenido económico.
• Actos Jurídicos Extrapatrimoniales: son los
que no tiene contenido económico.
Características del contrato.
El contrato, como acto o negocio jurídico civil,
presenta las siguientes notas distintivas:
• Es bilateral por requerir “el consentimiento
unánime de dos o más personas”; estos a su vez
pueden ser unilaterales o bilaterales conforme
que al momento de celebrarse surjan
obligaciones para una o ambas partes.
• Entre vivos por no depender “del fallecimiento de
aquellos de cuya voluntad emanan”. Nunca
pueden ser mortis causa; si lo es, es nulo, aunque
puede servir como testamento si reúne los
requisitos del mismo.
• Patrimonial por tener un objeto susceptible de
una apreciación pecuniaria
• Pueden consistir en actos positivos o
negativos.
• Pueden ser formales algunos, y otros no
formales.
• Pueden consistir tanto en actos de
administración como de disposición.
El contrato como fuente de obligaciones
• Lo que hace del contrato una categoría del
derecho común es su carácter de fuente
principalísima de las obligaciones.
• Al lado del contrato encontramos, como
fuente de obligaciones, otros “hechos, actos o
relaciones jurídicas”, “No hay obligación sin
causa, es decir, sin que sea derivada de uno de
los hechos, o de uno de los actos lícitos o
ilícitos, de las relaciones de familia o de las
relaciones civiles”.
Esas fuentes son las siguientes:
• La ley
• La costumbre, “cuando las leyes se refieran a
ellos (es decir a la costumbre y a los usos) o en
situaciones no regladas legalmente”
• La equidad
• El ejercicio abusivo de los derechos
• El contrato
• La declaración unilateral de voluntad, en los
casos mencionados por la ley (por ej. en la
oferta vinculante,
• La gestión de negocios ajenos
• El enriquecimiento sin causa
• Los actos ilícitos o violaciones al deber jurídico
de no dañar, comprensivo de los delitos y
cuasidelitos
En el campo de las relaciones creditorias u
obligaciones el rol del contrato no se limita a
crear o constituir tales relaciones; puede
trasmitir la relación creditoria, tanto en su
aspecto activo (cesión de créditos) como en el
pasivo (cesión de deudas) .
• Y a más de crear o transmitir la relación jurídica
creditoria el contrato, en su virtualidad, puede
modificar esas relaciones ya existentes (como
ocurre en la novación por acuerdo entre acreedor
y deudor, tanto en la objetiva como en la
subjetiva o bien, finalmente, extinguirlas. Son
supuestos típicos de contratos extintivos: el pago
por entrega de bienes o dación en pago la
transacción por la cual se extinguen obligaciones
dudosas o litigiosas, y, con carácter mas general,
la rescisión por acuerdo de partes
DISTINCION ENTRE CONTRATO, CONVENCIÓN Y PACTO:
• La Convención es todo acto jurídico bilateral que tiene
por finalidad reglar los derechos de las partes
otorgantes. Si bien la definición de convención se
asemeja de alguna manera a la del contrato, aquella
resulta ser más amplia, ya que la convención es el
género y el contrato es la especie.
• El contrato, actúa exclusivamente en el campo de las
relaciones jurídicas creditorias u obligacionales.
• El pacto alude a las “cláusulas accesorias” que
modifican los efectos normales o naturales de los
contratos típicos
Concepto de contrato:
Cc ARTICULO 1351
• El contrato es el acuerdo de dos o más partes
para crear, regular, modificar o extinguir una
relación jurídica patrimonial.
• La regla general es que los contratos se
perfeccionan por el consentimiento de las
partes. Los principios clásicos de la autonomía
de la voluntad reconoce la existencia de la
libertad de contratación y la libertad
contractual. La primera corresponde al
sentimiento interno de la parte, a la decisión
libre de celebrar un determinado contrato y
asumir las obligaciones correspondientes, en
cambio la segunda está referida a la
modalidad contractual permitida en nuestra
legislación.
• El Art. 1354 del C.C. reconoce el principio de la
autonomía de la voluntad al establecer que:
• “Las partes pueden determinar libremente el
contenido del contrato, siempre que no sea
contrario a la ley”
• El acuerdo de voluntades requiere que ambas
voluntades deben ser reciprocas, coincidentes
y simultáneas, porque el contrato se
perfecciona con el consentimiento de las
partes, tal como lo establece el Art. 1352, que
dice:
• “Los contratos se perfeccionan por el
consentimiento de las partes...”
• la capacidad de las partes. Al respecto se
reconoce a la persona desde su nacimiento, el
derecho de goce o capacidad jurídica, en
cambio la capacidad de ejercicio, sólo es
ejercida cuando la persona tiene aptitud para
celebrar un contrato. Por ejemplo la capacidad
de ejercicio se adquiere en las personas
naturales a los 18 años de edad, y en las
personas jurídicas, cuando éstas han cumplido
con constituirse y registrarse con arreglo a ley.
• La ley señala que los mayores de 18 años de
edad, puedan contratar por sí mismos,
mientras que los menores y los incapaces
deberán hacerlo a través de sus
representantes legales. En el primer caso
serán los padres o tutores del menor, y en el
segundo caso deberá intervenir en su
representación un curador.
El Art. 43 del C.C. establece que son incapaces
absolutos:
• Los menores de 16 años de edad.
• Los que se encuentran privados del
discernimiento.
• Los sordomudos, ciegosordos y los
ciegomudos, que no puedan expresar su
voluntad de manera indubitable.
Por otro lado el Art. 44, establece que son
relativamente incapaces:
• Los menores de 18 pero mayores de 16 años.
• Los retardados mentales.
Los que adolecen de deterioro mental.
• Los pródigos.
• Los ebrios habituales.
• Los que incurren en mala gestión.
• Los toxicómanos.
• Los que sufren pena que lleva anexa la
interdicción civil.
• Los incapaces relativos no privados de
discernimiento pueden celebrar válidamente,
contratos relacionados con las necesidades
ordinarias de su vida cotidiana (Art. 1358).
• Los representantes legales requieren
autorización expresa del representado para
disponer de los bienes o gravarlos, celebrar
transacciones, compromisos arbitrales, entre
otros actos.
• La contratación entre cónyuges, El Código Civil
de 1984, regula expresamente los casos en
que los cónyuges pueden celebrar contratos
válidamente. Tal es el caso del referido en el
Art. 312 que establece que los cónyuges no
pueden celebrar contratos entre si, respecto
de los bienes sociales, y en cambio para
gravarlos o disponer de ellos, se requiere la
intervención del marido y la mujer.
• Por otro lado, la contratación es posible entre
ellos, cuando los esposos hayan establecido
un régimen de separación de bienes o tengan
bienes propios.
• Otras limitaciones las encontramos en el Art.
440 del C.C. que prohibe a los padres enajenar
o gravar los bienes de los hijos, salvo
autorización judicial
Elementos de la Voluntad que hacen a la Validez
del Consentimiento.
• Para que el consentimiento se entienda válido,
debe ser prestado con discernimiento, intención
y libertad.
• El discernimiento constituye el elemento
intelectual del consentimiento. Consiste en la
aptitud de apreciar juzgar nuestras acciones. Es
“saber lo que se quiere”. Guarda relación con los
momentos interiores de concepción y realización
del acto. Se desarrolla a través de pasos
sucesivos: concepción del acto como posible,
apreciación de motivos, deliberación, decisión.
• La intención es el querer humano; “querer lo
que se sabe”. Jurídicamente debe entenderse
que una declaración es intencional o bien un
acto, cuando el agente los ha querido o
formulado con exacta conciencia de su sentido
y cabal previsión de sus consecuencias.
• La libertad, tercer elemento requerido para
que el querer sea considerado auténtico por el
ordenamiento jurídico, es algo negativo,
consiste en la falta de presión externa. Son las
hipótesis de la violencia, en sus formas de
fuerza o intimidación o del estado de
necesidad.
Los vicios del consentimiento o de la voluntad
contractual.
• Más correcto que hablar de “vicios del
consentimiento” es aludir a los vicios de la
voluntad contractual. Por su naturaleza subjetiva,
estos vicios no pueden actuar sino sobre
voluntades singulares; además, solo le esta
permitido defenderse contra ese vicio al
contratante que lo ha sufrido y no a la otra parte.
• Los vicios de la voluntad vulneran algunos de los
elementos indispensables para que ésta sea sana,
jurídicamente relevante: discernimiento,
intención y libertad
Ignorancia y error.
• La ignorancia y el error expresan dos estados
intelectuales diferentes; la ignorancia significa la
ausencia completa de nociones sobre un punto
cualquiera; el error supone falsas nociones sobre
él. La doctrina moderna prescinde del estudio de
la ignorancia y se limita a considerar el error.
• El error jurídico comporta una falla de
conocimiento, una discordancia entre un dato
determinado de la realidad y la representación
mental que de ese dato tenia el sujeto al realizar
un acto que el derecho valora. Según su
intensidad el error puede suprimir totalmente la
voluntad o puede viciarla sin suprimirla; el código
ha asimilado ambos supuestos.
• El error descripto es el error vicio o error motivo, que
se distingue del error obstativo, aunque esté asimilado
en su relevancia y consecuencias, cuya característica
finca en la manifestación de una intención diferente de
la efectiva o real. Una desarmonía objetiva entre la
declaración de la voluntad y la voluntad misma.
• El error vicio puede ser de hecho o de derecho. Es de
hecho cuando el falso conocimiento recae sobre un
dato fáctico o de hecho, contenido o presupuesto del
negocio. Es de derecho cuando se refiere “al derecho
aplicable a un caso dado”, a la disciplina jurídica del
negocio, a la ley.
• el error de derecho no excusa. En ningún caso
impedirá, dice, “los efectos legales de los actos lícitos,
ni excusara la responsabilidad por los actos ilícitos”.
• Distingue el Código el error esencial del error
accidental el primero es causa de nulidad del acto
(anulabilidad), el segundo, no ejerce influencia
alguna sobre su validez. si aquellos sobre lo cual
se erró era fundamental en ese contrato
determinado el error es esencial.
• Pero además de ser esencial el error requiere,
para ser relevante, es decir para actuar como
causa de anulabilidad del contrato,ser
reconocible, por la otra parte contratante, cuanto
atendidos el contenido o las circunstancias del
negocio o la calidad de las partes, una persona de
normal diligencia lo hubiese podido advertir,
aunque de hecho no lo haya advertido.
Dolo.
• El dolo como vicio para “... conseguir la ejecución
de un acto, es toda aserción de lo que es falso o
disimulación de lo verdadero, cualquier artificio,
astucia o maquinación que se emplee con ese
fin” Cabe tener presente que cuando hay dolo
siempre hay ilicitud; el engaño es, en todos los
casos, contrario a la ley. Las falsedades leves, no
son dolo.
• El dolo vicia la voluntad negocial actuando sobre
la inteligencia mediante el engaño y, por lo tanto,
induciendo a error al autor del negocio, es decir,
que cuando el error es producto de un engaño se
habla de dolo.
• La reticencia dolosa a diferencia de la acción
dolosa, es un dolo por omisión; se configura
cuando el contratante no desengaña a la parte
contraria sobre un error reconocible en que
incurre, o no le suministra aclaraciones que un
deber de buena fe imponía. “La ley tutela la
buena fe pero no la credulidad”.
• Tanto la acción como la omisión dolosa violan
la buena fe con que deben celebrarse los
• El dolo, para actuar como vicio de la voluntad y
conducir a la anulabilidad del negocio jurídico,
debe ser determinante del querer, también
denominado esencial o principal Si el contrato
hubiese sido igualmente concluido en las mismas
u otras condiciones, nos encontramos frente a un
dolo incidental, que no quita validez al acto pero
obliga a reparar los daños y perjuicios causados
• El dolo no requiere una intención específica de
perjudicar al otorgante, aunque esa es la
consecuencia. La intención puede estar dirigida a
perjudicar solo por malignidad, pero también
puede estar dirigida a obtener un beneficio
indebido para si o para terceros, por afán de
lucro, simpatía o lo que fuere.
• Pero además el dolo debe ser grave susceptible de
engañar a un hombre de mediana prudencia. Un
engaño no grave puede llegar a no ser engaño. Se traza
un nuevo paralelo: esta vez entre el dolo grave y el
error excusable. Así como quien incurrió en un error
por descuido no lo puede alegar, también le esta
impedido impugnar el acto a quien por negligencia se
dejo engañar.
• un requisito más: que haya ocasionado un daño
importante. el calificativo “importante” permite dejar
de lado, exclusivamente, aquellas acciones u omisiones
dolosas que acarrean daños insignificantes.
• prohíbe alegar el dolo de la parte contraria cuando a su
vez se ha actuado engañosamente (dolo reciproco).
Violencia.
• la violencia como vicio de la voluntad, comprensiva de
la violencia material o física (vis absoluta) y de la
violencia mental, moral o psíquica (vis compulsiva). En
esta última la violencia actúa sobre la determinación
psicológica.
• Habrá violencia moral o intimidación “... cuando se
inspire a uno de los agentes por injustas amenazas, un
temor fundado en sufrir un mal inminente y grave en
su persona, libertad, honra o bienes, o de su cónyuge,
descendientes o ascendientes, legítimos o ilegítimos
“la intimidación no afectara la validez de los actos, sino
cuando por la condición de la persona, su carácter,
habitudes o sexo, pueda juzgarse que ha debido
racionalmente hacerle una fuerte impresión”.
• Interesa, en consecuencia, comprobar la
idoneidad de la amenaza para producir una
fuerte impresión en una persona sensata sin
dejar de tener en cuenta las condiciones de la
víctima. La violencia debe ser determinante
del acto. La intimidación tiene que ser anterior
o concomitante con el acto. La amenaza es
notable si el temor es de tal naturaleza que
impresione a una persona normal, es decir,
que no se trate de un héroe ni de un
pusilánime.
• La amenaza del ejercicio de un derecho no es, en
principio, injusta y de allí que no configure
intimidación sin embargo puede constituir
violencia moral cuando se amenace con el
ejercicio anormal o irregular de un derecho
propio, o con el objeto de obtener beneficios
ilícitos.
• La fuerza o intimidación pueden provenir de una
parte o de un tercero No es indiferente que la
parte beneficiada conozca o no la actitud del
tercero agresor. El conocimiento coloca a ambos
(tercero y parte) en calidad de deudores
solidarios de los daños y perjuicios; la ignorancia
del beneficiado hace al tercero único
responsable. En ambos casos el negocio es
anulable.
Temor reverencial.
• Cuando el temor no depende de una amenaza ajena
sino de hechos objetivos o de impresiones subjetivas
de la víctima, sin que en ello coopere la voluntad o la
acción de la persona temida, no hay violencia ni, por
ende, motivo de anulación; estamos frente al temor
reverencial.
• “el temor reverencial, o el de los descendientes para
con los ascendientes, el de la mujer para con el marido,
o el de los subordinados para con su superior, no es
causa suficiente para anular los actos”.
• Barbero explica el temor reverencial “en el impulso
espontáneo a realizar una acción,
proveniente en el temor a desagradar si no se la hace,
a mostrarse desagradecido (o hasta a recibir un
• reproche o la desaprobación) a una persona hacia la
cual se tiene sentimientos de reverencia, de
veneración, de reconocimiento, sujeción, etc.”
Estado de necesidad.
• Debemos limitar el análisis del tema al campo del
derecho civil y, en particular, considerar el estado
de necesidad como vicio de la voluntad
contractual.
• El estado de necesidad coloca a la víctima en la
disyuntiva entre dos males graves e inminentes.
En materia contractual podemos ejemplificar con
la penuria extrema que lleva a contratar en
condiciones inicuas o a no lograr satisfacer una
necesidad pungente.
• Para que esas presiones exteriores impersonales
conduzcan a la anulabilidad del acto jurídico es
menester que esas circunstancias exteriores sean
tan duras y apremiantes que importen la
privación de la libertad del agente.
• CLASIFICACION DE LOS CONTRAOS DE
ACUERDO AL NIVEL DE NEGOCIACION
Hay que diferenciar los siguientes contratos:
• Contratos Negociados: son aquellos que
resultan de una negociación.
• Contratos Masificados: son aquellos que
resultan de la predisposición de la parte más
fuerte.
Codigo civil art 1354
Las partes pueden determinar libremente el
contenido del contrato, siempre que no sea
contrario a norma legal de carácter
imperativo.
Codigo civil art 1355
La ley, por consideraciones de interés social,
público o ético puede imponer reglas o
establecer limitaciones al contenido de los
contratos.
La autonomía de la voluntad puede manifestarse
de diferentes modos:
• Libertad de Contratar: implica la libertad de
poder elegir con quien contratar y de decidir si
contratar o no.
• Libertad Contractual: implica la libertad para
poder configurar el contenido del contrato.
Pero estos modos de manifestarse no son
absolutos ni ilimitados; y precisamente en
nuestros tiempos, numerosas restricciones se
han impuesto a ellos:
• En primer lugar, la voluntad privada no puede
derogar las normas dictadas por motivos de
orden público, moralidad o buenas
costumbres
• En cuanto al orden publico se manifiesta de
diferentes maneras: Hay un orden publico
institucional y un orden publico económico,
pudiendo ser este ultimo tanto de dirección
como de protección.
• Orden Publico Institucional: resguarda los
valores de la sociedad y del Estado
• Orden Publico Económico de Dirección: el
derecho intenta dirigir las relaciones
económicas hacia un sentido determinado.
Por ej., La ley de Convertibilidad
• Orden Publico Económico de Proteccion: se
avanza sobre la economía para proteger a los
que se considera mas débiles en el orden
contractual. Por ej., Ley de Defensa del
Consumidor,
• En segundo lugar, otro límite resulta impuesto
para una de las partes por la necesidad de
aceptar las cláusulas establecidas por la otra
(por ej., contratos de adhesión).
• En tercer lugar, en muchos supuestos el
Estado regula asimismo las facultades de la
parte que impone el contrato (por ej., en
materia de transportes, seguros, etc.), de tal
modo que, en ciertos aspectos de la
contratación, la libertad resulta restringida
para las dos partes contratantes.
Buena fe.
• En el Derecho Romano existieron ciertos
contratos que engendraban obligaciones
precisas y determinadas, taxativamente
establecidas en la ley de modo tal que los
contratantes quedaban obligados a cumplirlas
fiel y puntualmente como resultaba de la
fórmula empleada al celebrarlos, aunque ese
cumplimiento pudiera resultar a veces
contrario a las normas de la equidad.
Pero junto a ellos existió otra categoría de
contratos, calificados como de buena fe, tales
como la compraventa, la permuta, el mutuo,
etc., que obligaban no solamente a lo
expresamente pactado sino a lo que resultase
exigible entre personas justas y leales de
acuerdo con las circunstancias de cada caso.
• En el derecho moderno esta distinción ha
desaparecido en materia contractual y cabe
considerar que todos los contratos son de
buena fe.
• ARTICULO 1362
• Los contratos deben negociarse, celebrarse y
ejecutarse según las reglas de la buena fe y
común intención de las partes.
• El texto del precepto es amplio y comprende
todo el “iter contractual” tanto la celebración,
como la interpretación y la ejecución del
contrato. La expresión “buena fe” no resulta
fácilmente explicable.
• En cuanto a la noción de buena fe, con
referencia al momento de celebración, la
actitud que aquí se requiere se podría calificar
como lealtad al tratar, como hábito de hablar
claro, que impone el hacer patente a la
contraparte la situación real de las cosas,
desengañándola de eventuales errores que
sean reconocibles, y, sobre todo,
absteniéndose de toda forma de reticencia
fraudulenta y de toda forma de dolo pasivo
que pueda inducir a una falsa determinación
del querer de la parte contraria.
• En lo atinente a la fase de la interpretación, la
buena fe funciona como criterio rector bajo
cuya pauta debe ser interpretado el contrato.
Y dado que la interpretación del contrato
resulta necesaria para su correcta ejecución,
las pautas aplicables a aquélla han de ser
igualmente utilizables para ésta.
• Desde un punto de vista subjetivo, podría
decirse que la buena fe en el cumplimiento de
las obligaciones, impone al deudor hacer no
solamente lo que ha prometido, sino todo lo
necesario para hacer llegar a la contraparte el
pleno resultado útil de la prestación debida.
• Desde un punto de vista objetivo de la
ejecución del contrato, la buena fe somete a
contralor el comportamiento integro de las
partes; no solamente de una de ellas sino
también de la otra en sus relaciones
reciprocas, en cuanto también la otra debe
satisfacer de todos modos una expectativa.
• La buena fe podría caracterizarse como un
criterio de conducta que se asienta sobre la
fidelidad al vínculo contractual y sobre el
empeño de cumplir la legítima expectativa de
la contraparte; empeño en satisfacer
íntegramente el interés de la parte acreedora
de la prestación. Considerada con relación al
acreedor, la buena fe le impone el no exigir
más de lo necesario para obtener la
satisfacción de su interés en la medida
prometida por el deudor.
• En el supuesto de incumplimiento de éste, el
abstenerse de comportarse de manera que
aumente indebidamente la onerosidad o el
perjuicio que el incumplimiento ya produce
por sí en las esfera de intereses del deudor.. El
limite de la Buena Fe es la Razonabilidad
Abuso de Derecho.
• La doctrina y la jurisprudencia fueron
generando una noción de abuso de derecho
• ¿Cuándo un acto es abusivo? Hay dos teorías
al respecto:
• Teoría Objetiva: se subdivide en dos corrientes
• Una considera que lo abusivo es lo contrario a
la moral, las buenas costumbres o la buena fe.
• Otra sostiene que hay abuso cuando se
contraría el fin que tuvo la ley al reconocer los
derechos o los particulares al celebrar el
contrato
• Nuestro legislador tomó la teoría objetiva en
sus dos corrientes, ya que se considera que
hay ejercicio abusivo de los derechos cuando
se contraríe los fines que la ley tuvo en miras
al reconocerlos o al que exceda los limites
impuestos por la buena fe, la moral y las
buenas costumbres.
LA EXTINCIÓN DE LOS CONTRATOS
La terminación de un contrato puede producirse
por causas naturales o violentas.
Terminación natural
• Se considera terminación natural cuando ha
vencido el plazo, o se ha cumplido la finalidad
del mismo; las partes de mutuo acuerdo han
decidido su terminación.
Terminación violenta
• En cambio la terminación violenta, es cuando
surgen algunas causales que impiden la
continuidad del contrato, dando lugar a la
resolución o rescisión contractual.
La rescisión de los contratos
• Procede la rescisión de un contrato cuando la
causal alegada existia al momento de
celebrarlo, pero que la parte afectada no la
conocía. Su declaración debe ser
necesariamente judicial, y son efectos
retroactivos a la fecha de su celebración. Se
llega a la determinación de que nunca hubo
contrato alguno.
• El Art. 1370 del C.C. establece textualmente lo
siguiente:
• “Art. 1370.- La rescisión deja sin efecto un
contrato por causal existente al momento de
celebrarlo ”.
• De acuerdo a esta norma, la rescisión es el
acto que deja sin efecto un contrato, por una
razón que existía y no se conocía al momento
de su celebración.
La resolución de los contratos
• Procede la resolución de un contrato cuando
la causal de incumplimiento es posterior a la
celebración del mismo, y puede ser declarada
por cualquiera de las partes en forma
extrajudicial o judicialmente.
• El Art. 1371 del C.C. dice al respecto lo
siguiente:
La resolución deja sin efecto un contrato
válido por causal sobreviniente a su
celebración ”.
La resolución presupone, a diferencia de la
rescisión, un acto por el cual el contrato queda
sin efecto, debido a la concurrencia de
circunstancias sobrevinientes.
• Tratándose de incumplimiento, la parte
afectada puede solicitar judicialmente el
cumplimiento o la resolución del contrato, y
en uno u otro caso, el pago de los daños y
perjuicios causados (Art. 1428 del C.C.).
• Cuando la resolución, se basa en causal
sobreviniente, la parte que se perjudica con el
incumplimiento pueda requerirla mediante
carta entregada por vía notarial, para que
cumpla con la prestación, dentro de un plazo
no menor de quince días, bajo apercibimiento
de que, en caso contrario, el contrato queda
resuelto de pleno derecho, quedando a cargo
del deudor la indemnización de daños y
perjuicios (Art. 1429 del CC)
• Se trata en consecuencia de una resolución
automática del contrato, que no exige
intervención del Poder Judicial, salvo el cobro
de los daños y perjuicios que es
independiente a la resolución del contrato.
• En cuanto al requerimiento, nada impide que
el plazo sea mayor, pero no podrá fijarse en
menos de los quince días, ni tampoco
renunciarse al ejercicio de este medio de
conservación de los derechos del contratante,
pues la norma es imperativa y está basada en
el interés común.
• También puede pactarse la resolución expresa
del contrato, amparados en lo dispuesto en el
Art. 1430 del C.C., pero deberá consignarse en
el contrato en forma expresa y con toda
precisión las causales que dan lugar a la
resolución.
• Este es uno de los medios contractuales más
eficaces para lograr que se ejecuten las
obligaciones, pues el incumplimiento da lugar
a la resolución automática del contrato y no es
necesario que el perjudicado recurra al Poder
Judicial.
LAS ARRAS Y LA CLÁUSULA PENAL
• Al celebrarse un contrato, las partes pueden
acordar la entrega de una señal, que puede
ser un bien o dinero, para evidenciar la
voluntad de haberse concluido un contrato. A
esta señal o caparras se le conoce como arras.
• Estas arras pueden ser de dos clases:
Arras de retractación
• Se utilizan únicamente en contratos
preparatorios (compromiso de contratar en el
futuro y contrato de opción), facultándose a
una de las partes o ambas, a retractarse o
arrepentirse de celebrar el contrato definitivo.
• El efecto de estas arras es el siguiente:
• Si se celebra el contrato definitivo, quien
recibe las arras las devolverá de inmediato o
las imputará sobre su crédito, de ser posible
(Art. 1483 del C.C).
• Si se retracta la parte que entrega las arras, las
pierde en beneficio de la otra parte. En
cambio, si se retracta quien recibe las arras,
debe devolverlas dobladas al tiempo de
ejercitar el derecho.
Arras confirmatorias
• Vienen a ser la reiteración material de que las
partes han concluido un contrato y en muchos
casos representa un adelanto de la prestación,
cuya ejecución aún no se ha materializado.
• De conformidad con lo establecido en el Art.
1477 del C. C., estas arras importan la
conclusión del contrato, y presentan los
siguientes efectos:
• Si se cumple el contrato, quien las recibió
deberá devolverlas, o a su elección y salvo
pacto distinto, las imputará como adelanto de
la prestación, si ello es posible.
• Si se incumple el contrato, por culpa de quien
entregó las arras, éste las pierde. Si quien no
cumplió es la parte que las ha recibido, la otra
parte puede dejar sin efecto el contrato y
exigir el doble de las arras.
• Quien se perjudica por el incumplimiento del
contrato, acepta la fórmula establecida
anteriormente o puede pedir
alternativamente, la ejecución judicial del
contrato o la resolución del mismo, y en
ambos casos el cobro de la indemnización por
daños y perjuicios.
La cláusula penal
• Es el pacto o acuerdo de pago de una
indemnización o penalidad para el caso de que
una de las partes incumpla con el contrato. El
Art. 1343 del C.C. determina que para exigir la
cláusula penal no es necesario probar la
existencia del daño causado ni su cuantía, y
como se trata de la pena convencional, importa
la fijación anticipada del perjuicio, no siendo
necesario que el acreedor alegue y compruebe
el daño causado por el incumplimiento.
• Esta cláusula tiene la naturaleza de ser una
cláusula accesoria y puede ser estipulada
conjuntamente con la obligación principal
(contrato de compraventa, arrendamiento, per
rnuta, suministro, comodato, donación, etc.) o
por acto posterior, pero en ningún caso
después de producido el incumplimiento.
Diferencias entre las arras y la cláusula penal
• Existen características muy similares que han
llevado a ciertos autores a identificarlas, como
por ejemplo:
• Ambas aseguran una indemnización convenida
anticipadamente.
• Ambas plantean una valorización
convencional de los daños ulteriores causados
por incumplimiento del contrato.
• Ambas suponen que la parte dispuesta a
ejecutar su prestación se vea indemnizada por
la retractación o incumplimiento de la otra
parte.
Sin embargo, a pesar de que presentan ciertas
analogías, su importancia radica en apreciar y
distinguir sus diferencias, tales como:
• Las arras se entregan a la firma del contrato,
en cambio la cláusula penal contiene una
indemnización convenida anticipadamente,
que se tiene que cobrar judicialmente como
consecuencia del incumplimiento contractual.
• Las arras de retractación dan derecho a
desistirse del contrato y no supone
incumplimiento. La cláusula penal por el
contrario opera siempre en caso de
incumplimiento contractual.
OBLIGACIONES DE SANEAMIENTO
• Se protege el derecho del adquirente a
disfrutar en forma pacífica y útil del bien que
se le ha transferido, sea en propiedad,
posesión o uso. (muebles o inmuebles).
• El transferente está obligado a responder
frente al adquirente, por la evicción, por los
vicios ocultos del bien o por sus hechos
propios, siempre que el bien adquirido no
cumpla la finalidad para la cual fue adquirido
o que disminuya su valor.
La evicción
• Es la causa de la privación que sufre el
adquirente, de todo o parte del derecho de
propiedad, uso o posesión del bien que
adquirió, en virtud de una resolución judicial o
administrativa firme y por razón de un
derecho de tercero, anterior a la a la fecha de
la transferencia efectuada a favor del
adquirente.
Efectos del saneamiento. - El adquirente tiene el
derecho a pedir al transferente:
•
•
•
•
El valor del bien al momento de la evicción.
Los intereses legales desde la evicción.
Los frutos devengados.
Las costas del juicio de evicción
• Los tributos y gastos del contrato que fueron
pagados por el adquirente.
• Las mejoras hechas de buena fe por el
adquirente.
• La indemnización de daños y perjuicios
ocasionados al adquirente.
Pérdida del derecho al saneamiento: El
adquirente pierde el derecho de exigir el
saneamiento en los siguientes casos:
• Si no pidió y cuidó que se citara al transferente
con la demanda del juicio de evicción.
• Si se sometió la causa a arbitraje sin
asentimiento del transferente.
• Si transigió el juicio sin anuencia del
transferente.
• Si conocía que el bien era litigioso o ajeno.
• e. Por caducidad (después de un año).
SANEAMIENTO POR VICIO OCULTO
• Vicio oculto es el que existía al momento de la
transferencia pero que no era visible o
conocido por el adquirente.
• El transferente está obligado de transferir el
bien libre de defectos que comprometan su
uso idóneo.
• El Art. 1504 del C.C. establece que no se
consideran vicios ocultos los que el adquirente
pueda conocer actuando con diligencia
exigible al momento de recibir el bien.
Clases de Vicios:
• Vicios físicos.- La noción del vicio oculto está
ligada á la existencia de deterioros, anomalías
y defectos fisicos del bien no susceptibles de
ser apreciados a simple vista y que de alguna
manera afectan el derecho del adquirente a su
adecuada utilización.
• Falta de cualidades.- Hay lugar al
saneamiento si el bien carece de las
cualidades prometidas que le dan valor al
bien o lo hacían apto para la finalidad de la
adquisición.
• Vicio jurídico.- Hay lugar al saneamiento
cuando existan cargas, limitaciones o
gravámenes ocultos y de los que no se dio
noticias al celebrarse el contrato.
Saneamiento por hecho propio
• Hay lugar al saneamiento, si con posterioridad
al contrato, por los hechos del transferente,
hacen que el bien pierda o disminuya su valor,
o lo hagan inútil para la finalidad de su
adquisición, o reduzca sus cualidades.
Acciones que puede ejercer el adquirente:
Acción redhibitoria o resolutoria
El adquirente puede pedir la resolución del
contrato, quedando el transferente obligado al
pago de:
• El valor del bien a la fecha de la resolución
judicial.
• Los intereses legales desde la fecha de citación
con la demanda.
• Los gastos y tributos del contrato, pagados por
el adquirente.
• Los frutos del bien que estuviesen pendientes
a la fecha de la resolución. e. La
indemnización de daños y perjuicios cuando
se ha procedido de mala fe.
Acción estimatoria
• Llamada también quanti minoris y es aquella
por la cual el adquirente 0pta por no pedir la
resolución del contrato, sino que demanda
para que el Juez fije el menor valor que el bien
vale, por razón del vicio oculto o por el hecho
propio del transferente, en el momento de
ejercer la acción de pago.
Caducidad de las acciones
• Estas acciones caducan a los 3 meses
tratándose de bienes muebles, y a los 6 meses
si son inmuebles.
CONTRATACION MASIFICADA
CONTRATOS POR ADHESIÓN
El art. 1390º Codigo Civil :
El contrato es por adhesión cuando una de las
partes, colocada en la alternativa de aceptar o
rechazar íntegramente las estipulaciones
fijadas por la otra parte, declara su voluntad
de aceptar
En dicho tipo de contratos no existe lo que se
conoce con el nombre de “tratos
preliminares”, no hay ofertas y contraofertas,
sólo cabe la aceptación de la oferta, o el
rechazo de la misma. Pero siempre existirá ese
factor esencial: el consentimiento las
condiciones del mismo son prerredactadas
unilateralmente por una de las partes, de tal
manera que la otra sólo puede aceptarlas o
rechazarlas en bloque
VENTAJAS:
• la celeridad,
• la falta de regateo,
• la claridad del texto,
• las facilidades para el negocio a través de
agentes en lugares lejanos y
• la reducción de costos.
DESVENTAJAS
• la perdida de la negociación,
• el debilitamiento de la autonomía,
• la redacción anticipada y unilateral
(sustentada en el hecho que una de las partes
redacta el contrato sin consultar y discutir el
contenido del mismo con la otra).
• La unidad e imposibilidad de negociación
(reconoce en el contrato la característica de
un todo unitario, inmodificable y
estructuralmente concatenado).
• El grado de complejidad y tecnicismo (se
explica en el poder de negociación del
oferente que invierte recursos en redactar un
contrato, recurriendo a abogados que se
encargarán de elaborarlo con tal grado de
tecnicismo que resulte difícil que algún hecho
imprevisto escape a lo establecido en él).
• La multiplicidad de personas a las que se
dirige (El destinatario no es un individuo
determinado, sino una generalidad de
personas frente a la cual se mantiene la
oferta).
• La asimetría entre las partes (Es la capacidad
económica que fortalece al proponenteoferente, para imponer su voluntad).
• El estado de necesidad (sólo en virtud de
este, el aceptante brinda su consentimiento
en un contrato con condiciones pactadas
unilateralmente),
• la aceptación como condición de la adhesión
(referida a la manifestación de la voluntad del
aceptante, expresando su deseo de contratar
en las condiciones y cláusulas que aparecen
en el contrato que se le presenta. Recién con
su adhesión se estaría logrando el
consentimiento, exigible en todo contrato)
CLÁUSULAS GENERALES DE CONTRATACIÓN
• Nuestro Código civil en su art. 1392° dice: Las
cláusulas generales de contratación son
aquéllas redactadas previa y unilateralmente
por una persona o entidad, en forma general y
abstracta, con el objeto de fijar el contenido
normativo de una serie indefinida de futuros
contratos particulares, con elementos propios
de ellos.
• Son las condiciones, cláusulas o estipulaciones
formadas preventivamente en forma
unilateral por una empresa o grupo de
empresas, en forma general y abstracta,
publicadas o dadas a conocer con miras a que,
en base a ellas, se celebren una indefinida
serie de contratos individuales, las cuales sólo
tendrán carácter vinculatorio cuando se
celebren los respectivos contratos.
Características
• la predisposición (entendida como la previa
fijación o determinación unilateral de las
cláusulas que luego formarán parte de los
contratos).
• La generalidad (esa uniformidad entendida
como una supresión de toda distinción de
rango y de características que hace que el
individuo se sienta en igualdad de condiciones
que otros).
• La inmutabilidad(somos de la opinión que
pactar en contra de dichas cláusulas no
siempre implica una mejoría en la situación
del aceptante y es que por ejemplo, en el caso
de las cláusulas generales aprobadas
administrativamente, se procura garantizar al
aceptante un mínimo de derechos que
podrían verse trastocados).
• La imposición (entendida como el
sometimiento a las reglas determinadas por
una sola de las partes. Se traduce en la
inevitable aceptación de las condiciones, o
bien en una falta total de posibilidades de
renegociar o modificar los términos ya fijados
por el prerredactante).
• Carácter contractual (la vocación natural a
determinar la regla aplicable a la pluralidad de
relaciones entabladas por un mismo
profesional con un numero mas o menos
amplio de contratantes, en consecuencia, se
configura también como un rasgo propio su
carácter contractual).
Descargar

Diapositiva 1 - lucciolatrajtman