LA CASA ROMANA
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La primitiva casa romana
La antigua domus romana
La domus romana
Las insulae
Las villas
La primitiva casa romana
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Casa-ae: aunque ha dado
nuestra palabra "casa", designa
la vivienda más antigua de los
romanos.
Las excavaciones
arqueológicas nos han
permitido conocer la existencia
en el monte Palatino de las
primeras cabañas, construidas
sobre fundamentos de arcilla.
Eran sencillas cabañas en
forma redonda propias de la
Italia primitiva. No se conserva
ningún ejemplar, pero sí vasos,
urnas funerarias y algunos
cimientos en el Palatino. Son
redondas, con techo cónico,
urdimbre de troncos y
recubiertas de cañas y paja.
La antigua domus romana
La casa típica era de planta
rectangular y de un solo piso.
Estaba formada por una sola
estancia llamada atrium, cuyas
paredes primitivamente eran
de madera, y el techo, de paja
o tablones.
En el atrio se encontraba
también el fogón o focus, que
servía de hogar, y, a su lado
un altar con la imagen de los
dioses Lares, protectores de la
familia.
La antigua domus romana
En el techo había una abertura o compluvium bajo la cual,
construido en medio del atrio, había un aljibe llamado impluvium,
donde se recogía el agua de lluvia.
La antigua domus romana
La casa romana
antigua con atrio
estaba ocupada por
una sola familia.
Estaba orientada
hacia el interior, pues
no tenía ventanas: el
aire y la luz
penetraban por el
compluvium.
La antigua domus romana
En el atrio se recibía a las
visitas, se comía y se dormía.
En una palabra, era el lugar
donde se hacía la vida
doméstica. Pero gradualmente
el recinto se fue ampliando.
Alrededor del atrio se fueron
disponiendo una especie de
camarotes para dormir
llamados cubiculum, y , delante
de la puerta de entrada y
contiguo al atrio, separado por
una cortina, estaba el tablinum,
habitación destinada
primeramente para uso del
paterfamilias. En la parte
posterior de la casa había un
pequeño jardín u hortus.
La domus romana
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Fauces: Pasillo de
entrada
Tabernae: Locales
comerciales(bares,
tiendas)
Atrio
Impluvium
Tablinum
Peristylum
Triclinium
Habitaciones de uso
variado
Cubicula
La domus romana
La casa no se abre directamente
a la calle sino que tiene un
pequeño zaguán, el vestibulum,
que conecta la puerta de entrada
(ianua) con la siguiente estancia
por medio de un corredor, las
fauces. En este corredor se podía
colocar alguna estauilla del dios
protector de la casa y/o las
imagines de los antepasados,
bien mascarillas de cera, bien
bustos en mármol, bronce o
terracota, cuya función era
también la de proteger la casa. A
ambos lados del vestibulum
estaban las tabernae, cuartos
destinados a tiendas que podían
alquilar a los comerciantes.
La domus romana
El atrium quedó como una antecámara amueblada
suntuosamente. A ambos lados se construyeron
habitaciones destinadas a dormitorios (cubicula).
La domus romana
El tablinum se convirtió en el centro de la vida familiar. Con los
avances de la civilización, los romanos empezaron a destinar
habitaciones para comedores (triclinium). A veces, en una casa
había más de un triclinio. Fue así cuando se introdujo en Roma la
costumbre griega de cenar reclinados y descalzos.
La domus romana
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El Peristylum típico era un gran patio o jardín rodeado por un pórtico, a veces de dos
pisos, apoyados sobre columnas y rodeado por cubicula. En el centro solía haber fuentes
y se rodeaba de obras de arte. En los intercolumnios se colocaban mesas de mármol, de
uso desconocido, meramente decorativas o para colocar encima fuentes con frutas y
bebidas para tomarlas mientras se paseaba.
La domus romana
• En las domus romanas también podía haber
cocina (culina) y baño (balneum)
La domus romana
Las insulae
La ínsula es un tipo de residencia urbana que se
da en Roma a partir del siglo III a. C. como
solución a la falta de espacio. Con ellas se intenta
paliar la carestía de viviendas en la Roma
Imperial. Son construidas por promotores privados
que buscan obtener la máxima rentabilidad del
suelo, por lo que aumentan cada vez más el
número de plantas: inicialmente tenían tres o
cuatro plantas y llegaron a alturas de siete y ocho
plantas. Para intentar poner freno a éste
crecimiento vertical, las leyes impusieron una
altura máxima a las ínsulae; Julio César
estableció una altura máxima de sesenta pies
(dieciocho o diecinueve metros-siete u ocho
plantas). Esta regla de César fue ratificada en
tiempos de Augusto y luego en época de Trajano
se limitó el tamaño a seis plantas. En un principio
las ínsulae fueron construidas en madera y
adobe, materiales muy débiles que no soportaban
grandes alturas. Por esto se hicieron habituales
los hundimientos y los incendios. Para dar
solución a los hundimientos, leyes posteriores
obligaron a que las ínsulae se construyeran en
ladrillo cocido y para evitar los incendios, se
decretó que entre dos ínsulae debía haber un
espacio sin edificar (ambitus), de unos ochenta
centímetros. Esta disposición generalmente no se
cumplía debido a la escasez de suelo urbano.
Las insulae
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Exteriormente la ínsula se diferenciaba de la domus no sólo en altura, sino también por la
profusión de vanos en su fachada (también balcones). En planta, la ínsula viene a ser una
espacie de domus sobre la que se elevan una serie de pisos. De hecho en la planta baja, al igual
que la domus tiene tabernae, un patio central, e incluso algunas tienen viviendas de mayor
tamaño y comodidad para las clases altas.
Sobre la planta baja se eleva distinto número de pisos y cada una de estas plantas se subdivide
en distintas viviendas (cenacula). Conforme se elevan los pisos, el tamaño de las cenacula
disminuye. Esto lleva a que las cenacula de la primera planta tengan varias habitaciones
(cubicula), mientras que las del último piso pueden tener un solo cubiculum. Al ser viviendas en
régimen de alquiler, las primeras plantas eran de las clases sociales medias y altas, y en los
pisos superiores la plebe.
En cada una de estas cenacula habría habitaciones abiertas a la calle y otras al patio interior
(con menos ventilación e iluminación). También había habitaciones interiores.
Las villas
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La villa rústica estaba dedicada
fundamentalmente a la
explotación agropecuaria y por lo
tanto tenía características y
edificios particulares. No obstante,
a menudo tenía un edificio
reservado al dueño de la finca
para el caso de que quisiera pasar
alguna temporada en el campo.
Pero tenía, como es lógico, otra
serie de elementos característicos
como era la casa del vilicus o
encargado de la explotación,
casas para los esclavos (e incluso
una prisión para los rebeldes),
diferentes edificios para el ganado
y las herramientas, pajares,
graneros, lagares, abrevaderos...
Las villas
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La villa urbana o pseudourbana hospedaba a los dueños de la finca
cuando la visitaban. Construcción de puro lujo, que no tiene, como la
granja, objeto práctico ni función necesaria, esta villa reflejaba en la
complicación y en la riqueza de sus recintos, los gustos de sus propietarios
y demostraba la riqueza de quien la había edificado. Normalmente tenía
todas las comodidades de las casa de la ciudad, incluida la calefacción en
invierno.
Las villas
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Aunque la villa no estuviera situada en una gran hacienda, siempre estaba
rodeada de algún terreno con huerto o jardín. Se construía en un lugar
desde el cual se gozase ampliamente de la vista de la campiña o del mar.
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