PADRE e HIJO LOS CASTILLO.
Ambos, Pintores Peruanos.
Presentación Nº 13
Gabriela Lavarello de Velaochaga, agosto-2008
Teófilo Castillo Guas
Carhuaz, 1857Tucumán 1922.
Carlos Aitor
Castillo Gaubeka
Lima, 1913-2000.
Divina Mujer
Carlos A. Castillo Gaubeka
1989
Sangre India
Teófilo Castillo Guas
1921
Teófilo Castillo Guas
Patio Colonial
Pintor, fotógrafo y crítico de arte. En Lima
estudió con el pintor franco-cubano Louis
Boudat hasta 1884. En 1885 viajó a Europa
permaneciendo
por
algunos
años.
Frecuentó, en París, el taller de William A.
Bougereau (1825-1905). A esa época de
estudiante corresponden copias de pinturas
famosas, entre ellas una de la “Virgen
Consulatriz” con la cual obtuvo una Medalla
de Plata en la Exposición Internacional de
Luxemburgo de 1886; no ganó la de oro por
tratarse de una copia de su Maestro. En
Florencia en 1886, estudió en la Escuela de
Antonio Ciseri (1821-1891), donde realizó su
primera pintura original, Manchaypuito, 1886,
y La Leyenda de la Quena en 1887. En la
misma ciudad estudió con Stefano Ussi
(1822-1901).
Desde Lima recibió el encargo de La Revista
Católica para pintar una Santa Rosa, que fue
obsequiada al Papa León XIII en 1888, siendo
colocada personalmente por el autor en el
Museo del Vaticano. Recorrió Italia, Bélgica y
España, vistas que plasmó en sus telas
antes de su regreso al Perú en 1889.
Una breve permanencia del buque en
Buenos Aires, que se prolongó por
algunos días, retrasó su regreso;
conoció a María Gaubeka y contrajo
matrimonio.
Se
estableció
en
Argentina; allí colaboró en los
diarios La Prensa y La Nación, con
artículos de historia y crítica del arte;
paralelamente fue director artístico
de la casa fotográfica Estudio
Witcomb (vigente entre 1878-1970).
Posteriormente instaló la Casa de
Fotografía y Galería de Arte Freitas y
Castillo, que fue, al finalizar el siglo
XIX, una de las más importantes
salas en plena calle Florida; donde
se realizaban exposiciones hasta
1905, año que vuelve al Perú con su
esposa y seis hijos, naciendo dos
más en Lima. El benjamín de la
familia y el único que heredó su
afición por el arte fue Carlos Aitor,
nacido en 1913.
Retrato 1918
Al llegar a Lima, después de veinte años de ausencia, fundó un estudio artístico. Introdujo
por primera vez en la ciudad la fotografía iluminada, causando gran admiración en el
ambiente artístico. Inauguró la única Academia de Pintura al Aire Libre que ha existido en
Lima en el siglo XX; la que estuvo activa en los jardines de la famosa Quinta Heeren, entre
1905 y 1920. Organizó en 1906, un vernissage en Lima, siendo este el primero del siglo XX.
(Lo antecedió Leonardo Barbieri, que inauguró el 7 de agosto de 1860 la primera exposición
colectiva realizada en la ciudad, llevada a cabo en el Convento de la Compañía (San Pedro);
por 20 días se presentaron 58 cuadros del maestro, sus alumnos y otros pintores). La
revista Actualidades de marzo 1906, reproduce sus óleos: Conversión de la Magdalena,
Salomé, Asesinato de Francisco Pizarro, en el mismo número se comenta sobre el taller de
arte y fotografía. En dicha revista, en agosto de 1906, se publicó con el título: El Arte en
Lima, “... Una Academia de Pintura, la labor de Teófilo Castillo como profesor de dibujo y
pintura en su taller ubicado en uno de esos hoteles coquetones y frescos de la Quinta
Heeren...”.
(imagen) Conversión de la Magdalena
Viajó nuevamente a Europa en 1908,
regresó a Lima en 1909 y reabrió su
academia en la Quinta Heeren.
Colaboró, como dibujante, en la
Revista Mundial de Lima; fue agudo,
certero y veraz crítico de arte de la
revista
Variedades,
ocasionándole
algunas polémicas; como la de 1916
con Abraham Valdelomar de la revista
Colónida. Desde los diarios y revistas
con los que colaboró, siguió con la
campaña para la creación e instalación
de una escuela de arte formal para
Lima, que se hizo realidad en 1918 pero
bajo la dirección del maestro Daniel
Hernández. Al no tomársele en cuenta
ni formar parte del cuerpo docente
salió del país con su familia en 1920 y
se instaló en Tucumán-Argentina,
donde falleció. Gran parte de su obra la
dedicó a la reconstrucción de la vida de
nuestro pasado incaico y virreinal.
Dibujante de fina percepción y uno de
los mejores críticos de arte de su
época, es el pintor limeño por
excelencia. Artista fino, observador y
profundo admirador de la Lima de
antaño.
La Procesión del Corpus Christi,
En 1929 en la edición de las Bodas de
Plata de la Revista Variedades, se
comenta: «... Al describir, en rápida
síntesis, el proceso evolutivo de las
Bellas Artes en el Perú durante los
últimos veinticinco años... sean nuestras
primeras palabras de recuerdo y
homenaje a la memoria y la obra de
Teófilo Castillo, pintor de relevante
mérito e ilustre crítico que, por espacio
de muchos años ejerció su noble
magisterio en estas páginas; su nombre,
está estrechamente vinculado a la
historia de los esfuerzos e iniciativas en
pro
de
nuestro
desenvolvimiento
artístico, los cuales cuajaron, en hora
felíz, en la Fundación de la Escuela
Nacional de Bellas Artes..”.
El Pleito de las Calesas
Eximio colorista, de fina y rica
paleta,
magníficos
retratos
salieron de su mano.
Según
Jorge
Basadre
“...La
Dirección de la Biblioteca Nacional
de Lima tenía sólo los muebles
necesarios, sin ostentación alguna
y en sus estantes de madera
guardábanse algunos documentos
considerados muy valiosos. Un
retrato de don Ricardo Palma,
obra de Teófilo Castillo, pendía de
la pared, detrás del modesto
escritorio del Director...”.
Teófilo Castillo Guas, está considerado como uno de los
más destacados pintores peruanos del siglo XIX y XX.
Caballete y pincel de Carlos Aitor Castillo
Carlos Aitor
Castillo Gaubeka
Pintor, director de teatro, escenógrafo y
crítico de arte. Limeño de la famosa
Quinta Heeren, falleció en Miraflores,
Lima. Octavo y último hijo del también
pintor Teófilo Castillo. Su formación
artística se desarrolló en Argentina,
donde se trasladó con sus padres, muy
pequeño, en 1920. Radicó entre Tucumán
y Buenos Aires. Inicialmente al igual que
su padre y Raúl, su hermano, se dedicó a
la fotografía en el estudio de este último
en Tucumán. Pintó en sus horas libres,
frecuentó el ambiente artístico de la
ciudad. Obtuvo premios en dibujo y
pintura en los Salones Oficiales de
Tucumán entre 1935 y 1943. En 1939
ganó el Concurso de Afiches Partido
Demócrata Nacional, Argentina. Marchó
a Buenos Aires en 1940, trabajó en
diferentes oficios y siguió pintando en el
barrio de La Boca y Villa el Riachuelo.
Holocausto, 1944.
Bodegón, 1942
Suburbio de Tucumán, 1948
En 1945 le envió a su hermano Raúl una
pintura, que éste presenta en el Salón Anual
de Tucumán, empatando el primer puesto,
que por voto dirimente del presidente del
jurado, Quinquela Martín, se le concedió a su
contrincante Osorio Luque, donde solo se le
otorgó un premio de estímulo. Ingresó como
socio a la Asociación de Artistas Plásticos,
donde estudió diariamente con modelo al
vivo y pintó constantemente. En paralelo
ingresó como alumno libre a estudiar
Historia del Arte en la Universidad de
Buenos Aires.
Paisaje de Tucumán 1949
Participó en un Salón de Otoño, en dicha ciudad
donde inició su vida profesional. Organizó una
exposición de siete pintores tucumanos, donde
obtuvo destacada crítica. Contrajo matrimonio y
volvió a Tucumán donde fue nombrado Director
de la Escuela Infantil de Artes Plásticas y
dibujante en el Instituto de Periodismo de la
Universidad Nacional de esa misma ciudad.
Nuevamente es galardonado con un Primer
Premio en Santiago del Estero-Argentina, 1946.
Como complemento en su formación artística
en 1948-1949, tomó un Curso Superior de Arte
en la Universidad Nacional de Tucumán, con el
maestro Lino Spilimbergo,(1896-1964). Se afilió
a la Sociedad Argentina de Artistas Plásticos.
Decidió volver a Lima después de 30 años de
ausencia; viajó por Bolivia donde permaneció
pintando un corto tiempo. Pasó por Arequipa,
donde trabó amistad con Teodoro Nuñez Ureta y
llegó a Lima a fines de 1950. Expuso y participó
en concursos, obtuvo el Primer Premio y
Medalla de Oro del 2do Salón Municipal de Lima,
1954; Segundo Premio del I Salón de Dibujo del
ICPNA, 1966.
Genio de la música, 1959
El Cerro San Cristóbal, 1960
El Gran Chimú, 1967
Obra en el Museo Le Havre, Francia
Fue crítico de arte por más de 10 años de los
diarios: El Comercio, La Prensa, La Crónica y
la revista Caretas; perteneció a la Sociedad de
Críticos de París desde la década de 1960.
Creador de diversos temas y tendencias
participó en colectivas, en el Perú y el
extranjero. Hasta el año 2000 realizó 85
muestras individuales destacando: Galería
Dipiel Goré, Argentina, 1945; Galería de la OEA,
USA, 1964; Galerie I´Université, París, 1967;
Galería Sans Souci, Caracas-Venezuela, 1976;
Galería Lim, Tel Aviv-Israel, 1977. Figuró en
Bienales: Sao Paulo-Brasil, 1953-1961; II Bienal
Hispanoamericana de La Habana-Cuba, 1954;
Bienal de México, 1960; Bienal Americana de
Arte, Córdoba-Argentina, 1964; I Bienal de
Trujillo-Perú, 1983.
Fue profesor de pintura en la Escuela Nacional
de Bellas Artes de Lima por treinta años y
alcanzó el punto culminante de su carrera
cuando fue nombrado Director por voluntad
unánime del profesorado, el estudiantado y el
cuerpo administrativo; rompiendo con la vieja
tradición de la designación a dedo. Ejerció la
Dirección de Bellas Artes entre 1980-1983.
Morochucos 1976
En el año 1990 sufrió una serie de isquemias al
cerebro que le paralizaron el lado derecho del
cuerpo, lo que no le permitió seguir trabajando;
pero con mucho tesón, Castillo, adiestró y
dibujó con la mano izquierda y realizó una
exposición de tintas en la Galería 715, en 1992.
En 1991 fue nombrado Miembro de Honor de la
Fundación Miguel Lillo de Tucumán-Argentina.
En 1992, recibió la Medalla de Oro como
Profesor Emérito de la ENSABAP y la Medalla
de Oro del Club de Leones de Lima.
Primer boceto con la mano izquierda
1990.
Segundo boceto,
inicialmente un desnudo, al no
quedar conforme con el resultado le
colocó ropa de baño, 1990
Tinta perteneciente a la exposición del año 1992.
Coronando
sus
esfuerzos,
en
noviembre de 1994, presentó una
magnífica muestra de acrílicos titulada
de DIESTRA A SINIESTRA, en la Galería
de Arte 715 de San Borja, Lima.
Madonna con palomas, 1994.
Barcaza azul, 1985.
Puerto Azul, 1994
Diestra
Siniestra
En 1997 la ENSABAP en su Centro Cultural de la Lima cuadrada, le rindió un
homenaje presentando una Muestra Retrospectiva, destacando su serie de
Marinas y Guerreros. La Crítica de Arte, Elida Román, al final de su texto en el
catálogo dice: “... Obra integral, coherente, ritmada en su propio principio y
desplegada con la naturalidad precisa de un artista que siempre ha sabido cuál es
su propósito y siempre ha sido totalmente consecuente con él...”
Artistas que figuran
en el Diccionario de
530. Pag.
(No se puede abrir)
Carátula, escultura de
Armando Varela Neyra
Lima-Perú
viernes, 02 de octubre de 2015
SON: 23:33 h.
Imágenes de los artistas plásticos
peruanos se pueden ver en el Boletín de
New York.
Clicar, doble, abajo
http://www.boletindenewyork.com/ArtistasPlasticos.htm
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PADRE e HIJO, AMBOS PINTORES PERUANOS