LOS SACRAMENTOS
Mysterium
Sacramento
En el A. Testamento la palabra Misterio expresa
diversos significados. En el N. Testamento, el Misterio
es, ante todo, Dios mismo, Cristo mismo, o simplemente
el Evangelio.
En el s. II y III, Misterio y Sacramento designa los
grandes ritos o signos de salvación: Bautismo,
Eucaristía y demás Sacramentos.
Cuando la fe cristiana arraigó
en la cultura romana, el
término ´´misterio´´ se tradujo
por ´´sacramento´´.
Los sacramentos son ante
todo acciones rituales.
Todos los gestos y palabras e incluso
las personas, los objetos, el tiempo y
el espacio en la Liturgia se refieren a
Jesucristo y son expresión de su
´´misterio´´, el misterio de Dios que
nos reveló sobre todo en la muerte y
Resurrección de Jesús.
MISTERIO Y PRESENCIA
La teología del misterio pascual viene a ampliar
nuestro concepto de la presencia de Cristo en la
Liturgia.
Antes
del
Concilio
Vaticano
II,
sólo
acostumbrábamos hablar de la presencia real de
Jesucristo en la Eucaristía.
La Constitución SC abrió nuestra perspectiva
señalando varios aspectos de la presencia real
del Resucitado en su Iglesia, sobre todo en las
Celebraciones Litúrgicas, para llevar a cabo su
obra de salvación.
MISTERIO Y PRESENCIA
. Está presente en el Sacrificio de la Misa , sea en
la persona del ministro, sea en particular en las
Especies eucarísticas.
. Está presente con su poder en los Sacramentos.
. Está presente en su Palabra.
. Está presente cuando la Iglesia suplica y canta
Salmos.
. Está presente en los pobres.
. Está presente en la Comunidad.
. ´´Donde dos o tres están reunidos en mi nombre´´
(Mt 18,20)
SACRAMENTOS
Cuántos Sacramentos hay?
Suele
hablarse
de
siete:
Bautismo,
Confirmación,
Eucaristía,
Reconciliación,
Unción de los enfermos, Orden Sagrado,
Matrimonio.
Este número de Sacramentos se fijó de manera
solemne y oficial en el Concilio de Trento, en
1547, y no es compartido por todas las Iglesias
cristianas.
SACRAMENTOS
La Iglesia es el Sacramento de
Cristo, así como Cristo es el
Sacramento del Padre: ´´El que me ha
visto, ha visto al Padre´´ (Jn 14,9).
La Iglesia está llamada a ser, ante
todo, un signo transparente de
Cristo Resucitado, vivo y actuante,
hasta que él venga.
SACRAMENTOS
La Iglesia, como misterio, se
extiende como realidad espiritual y
no sólo como institución o realidad
sociológica. Nace del costado
abierto de Cristo dormido en la cruz
(SC 5) y del soplo del Espíritu. Está
en tal forma unida a Cristo, que se
llama ´´Cuerpo de Cristo´´.
Cristo es el autor de los
Sacramentos, y acciones
suyas son los Sacramentos,
los
cuales
administra
ritualmente la Iglesia por
medio de sus Ministros.
Cada uno de los Sacramentos
responde a situaciones y
necesidades espirituales.
BAUTISMO: Santifica al hombre y lo
incorpora cono miembro vivo, al Cuerpo
místico, que es la Iglesia. ´´Todos los
israelitas "fueron bautizados en la nube y
en el mar". "Estas cosas sucedieron como
ejemplos para nosotros" (1 Corintios 10:1-11).
Y Moisés mismo dice: ´´sopló tu Espíritu y los
cubrió el mar´´, significando por el
hundimiento del los enemigos en el mar la
inmersión del bautizado en la pila, con el
pecado, y por la nube luminosa y el soplo
secante del Espíritu.
BAUTISMO
Recordamos también los baños
purificadores
del
leproso
Naamán (2 Re 5,1-12)
en las aguas del Jordán, y las
aguas del mismo río con que
Jesús quiso ser bautizado por el
Bautista.
SACRAMENTOS
CONFIRMACION:
Somos ungidos
con
el
Espíritu
Santo,
configurados con Cristo-Mesías,
Rey, Profeta y Sacerdote. ´´Se
lava el cuerpo para blanquear
el alma; úngese la carne para
que el alma sea consagrada;
CONFIRMACION
se sella la carne para proteger el
alma; se sombrea el cuerpo con la
imposición de las manos, para que
el alma sea iluminada por el
Espíritu; se alimenta el cuerpo con
la Carne y la Sangre de Cristo, para
que el alma se llene de Dios´´
(Tertuliano, s. II)
CONFIRMACION
En Hechos de los Apóstoles 2, 14; 14,18; 1,8; 8,4-17; 8,7-19; 19,16; se ve ya imponer las manos a
los neófitos y orar sobre ellos.
Por la RECONCILIACÍON, reconocemos
nuestro error y somos perdonados y
acogidos por la misericordia del Padre,
manifestada en la cruz y en la
Resurrección de Jesús. “Si confesamos
nuestros pecados, él es fiel y justo para
que nos perdone nuestros pecados, y nos
limpie de toda maldad. Si dijéremos que
no hemos pecado, lo hacemos á él
mentiroso, y su palabra no está en
nosotros.” (1ª Juan 1:9,10)
RECONCILIACÍON
Juan el Bautista presentó a Jesús como ´´Cordero
de Dios que quita el pecado del mundo´´. Jesús
declaró ´´no tener necesidad de médico los sanos,
sino los enfermos´´, y haber venido ´´no en busca
de los justos, sino de los pecadores´´ (Mt 9,11-13)
´´le perdonó muchos pecados, porque amó
mucho´´ (Lc 7,47). A Pedro le perdonó sus
negaciones, y le dio ´´el poder de perdonar los
pecados´´ . ´´Recibid el Espíritu Santo; a quienes
les perdonéis los pecados, les quedan
perdonados; a quienes se los retengáis, les
quedan retenidas.´´ (Jn 20,19-23).
SACRAMENTOS
En la Unción de los enfermos, somos
asociados a la pasión de Jesús y
encontramos fuerza y alivio por el poder
de su Resurrección que actúa en nosotros.
Tal como reconoce y enseña la Iglesia
católica, es uno de los siete Sacramentos
del N. T., instituido por Nuestro Señor,
esbozado en el Ev de Mc 6,13,
recomendado a los fieles y promulgado
por el Apóstol Santiago:
´´Está enfermo alguno de ustedes?
Mande llamar a los Presbíteros de la
Iglesia, y oren sobre él, y lo unjan con
el óleo en el nombre del Señor, y la
oración de la fe salvará al enfermo, y el
Señor lo aliviará, y los pecados que
hubiere cometido le serán
perdonados´´ (Sgo 5,14-15)
A los Apóstoles, Jesús los envió por
todo el mundo a predicar el
mensaje evangélico, les otorgó el
don de curación y les encargó
´´imponer sus manos sobre los
enfermos…´´(Mt 16,17; 11,2-6; Lc 7,18-23; Mc
6,13).
En la Vida Matrimonial, la pareja
participa de la unión que relaciona
a Jesucristo con su Iglesia en todas
las circunstancias de la vida, en la
alegría y en la tristeza, en la salud y
en la enfermedad, recorriendo
juntos su camino pascual.
El Matrimonio de los primeros siglos: Al
ordenar S.Pablo a los que libremente se
casaban, que se casasen en el Señor (1
Cor 7,39). No conocemos qué usos y ritos
fuesen aquellos. Por S.Ignacio de
Antioquía y Tertuliano, sabemos
positivamente que el Matrimonio se
celebraba ya entonces en presencia de
la Iglesia, con Misa y comunión de los
esposos.
San Ignacio escribe en una carta a S.
Policarpo: ´´Conviene que los que se casen
se unan con la presencia del Obispo para
que así el Matrimonio sea con arreglo al
mandato del Señor y no parezca concertado
por la concupiscencia´´. He aquí la
intervención de la Iglesia. Seguramente que
el Obispo, además de aprobar el
Matrimonio, lo bendeciría y lo santificaría
con oraciones rituales.
En el S.II, Tertuliano es más explícito y
escribiendo a su esposa le dice: ´´Cómo
podré explicar la felicidad de este
Matrimonio que la Iglesia concilia, que la
oblación confirma, y que una vez sellado lo
proclaman los Ángeles y el Padre celestial
ratifica?
S. Ambrosio en una de sus cartas , habla de
la bendición de la bendición sacerdotal que
santifica el Matrimonio´´.
La Vida Matrimonial, S.Pablo lo llama
Sacramento. Este misterio de la unión de Cristo
con la humanidad y con la Iglesia comenzó con
la Encarnación en el seno virginal de María, se
consumó en la Cruz en un martirio de amor
divino, y alcanzará su plena perfección y gloria
en el Cielo, cuando Cristo sea Todo, en todos, en
el seno del Padre. la doctrina teológica del
Matrimonio es profunda y sublime. Baste, para
esta síntesis señalar que el Matrimonio cristiano
es la participación y manifestación del misterio
de la unión y amor fecundo de Cristo y de Su
Esposa, la Iglesia.
SACRAMENTOS
Por el Sacramento del Orden,
los ministros ordenados se
identifican con Cristo como
cabeza de su Iglesia, llamada a
anunciar, celebrar y vivir el
Misterio Pascual.
Este Sacramento fue instituido para
crear Ministros eclesiásticos en vista
del culto divino y del régimen
espiritual de las almas del Cuerpo
Místico. En tiempos antiquísimos la
Iglesia instituyó algunos Ministerios
para el culto sagrado y para el
servicio caritativo del Pueblo de Dios.
SACRAMENTOS
De aquellos Ministerios para el culto divino
nacieron en la Iglesia Latina las llamadas
Órdenes Menores y Mayores.
La principal tarea del Presbítero es
anunciar el Evangelio de Dios. El mismo
Cristo afirma que este Ministerio fue el
objetivo de su misión en la tierra. ´´Tú lo
has dicho: soy Rey. Yo nací y vine al
mundo para dar testimonio de la verdad (Jn
18,37)
SACRAMENTOS
Los Apóstoles también tenían una
viva conciencia de su responsabilidad
en relación con la Palabra de Dios.
Entre la necesidad de atender a los
huérfanos y a las viudas y la de
obedecer la orden de anunciar el
Evangelio,
propusieron
a
la
Comunidad la institución de otro
ministerio encargado de servir a las
mesas.
SACRAMENTOS
Debían permanecer asiduamente en la
oración y en el Ministerio de la
Palabra (He 6,1-7).
La segunda tarea del Presbítero se relaciona con
la Celebración de los Sacramentos, y en especial
con la Celebración de la Eucaristía. ´´Actualizan
la función sacerdotal de Jesucristo y posibilitan
la santificación de hombres y mujeres mediante
los Sacramentos y, en especial, mediante la
Eucaristía´´ (PO 6/1150)
LA EUCARISTIA
Es una acción sacramental que se celebra cada
domingo y constituye la raíz y el centro de la
comunidad cristiana .
S. Pablo nos advierte que no podemos celebrar
e interpretar de cualquier manera este
Sacramento: es una herencia que nos dejó
Cristo, un ´´testamento´´ Yo les he transmitido
lo que yo mismo he recibido del Señor…(Co
11,17-34)
EUCARISTIA
La Celebración Eucarística es la
celebración litúrgica central de
nuestra fe.
SACRAMENTOS
Después de ella vienen la celebración
de los otros Sacramentos y
Sacramentales, la Celebración de la
Palabra de Dios, la Liturgia de las
Horas, las Exequias, las
Celebraciones especiales…
La Misa nació en el Cenáculo de
Jerusalén, el Jueves Santo,
siguiendo el ritual de la cena
pascual judía, que recuerda la
liberación del pueblo de Dios de
la esclavitud de Egipto y anunció
la liberación plena en el futuro.
La víctima era un cordero que debía
comer cada familia que Yahvé señaló un
Ritual preciso por medio de Moisés (Ex.
12,1-14).
Jesús mismo celebró la Primera Misa
cristiana y administró las primeras
comuniones. Este es el principio y
fundamento de toda la Liturgia
cristiana.
En aquella misma noche, el rito
pascual judío figurativo cedió
lugar ´´al rito nuevo´´. De este
modo quedó sellada con la sangre
del verdadero Cordero la Alianza
del nuevo Pueblo de Dios, del que
aquel sólo era figura.
La cena pascual judía era un
memorial, una institución que cada
año recordaba la liberación concedida
por Dios a su pueblo. Este memorial
era garantía de que el Éxodo,
acontecimiento del pasado, volvía a la
memoria de los hebreos y reforzaba su
adhesión al Dios liberador.
LA EUCARISTIA
En la última Cena, Jesús
convirtió los ritos de la
cena pascual judía en
gestos proféticos que
anunciaban y
anticipaban su muerte.
Asumió los ritos de la
cena pascual y les dio
un nuevo significado.
Pidió que siempre hiciéramos
´´esto´´ en su memoria. A qué se
refería con ´´esto´´.
Si observamos la tradición de la
Iglesia, podemos decir que ´´esto´´
se refiere a los principales gestos de
la cena judía: la acción de gracias
sobre el pan y sobre el vino, la
división del pan y la acción de comer
y beber juntos el pan y el vino
ofrecidos. Estos gestos constituyen
el núcleo de la Liturgia Eucarística.
Alrededor de este
núcleo de la Eucaristía
se fueron estructurando,
como expresión
comunitaria de la fe
cristiana, otros gestos
significativos
relacionados de una u
otra forma con los
gestos de Jesús.
Al celebrar, más adelante, los
Apóstoles sus Misas, conforme
al mandato del Señor: ´´Haced
esto como Memorial mío´´,
tenían mucho que recordar y
comentar entre ellos y con los
que habían seguido de cerca al
Maestro.
La importancia de la Eucaristía está
atestiguada por el vigor con que San
Pablo apela a la tradición más
primitiva. El testimonio de la primera
Carta a los Corintios es la más antigua;
escrita alrededor del año 56-57, su
testimonio es anterior al de los
Evangelios:
1Cor 11,23-25´´Lo
que yo recibí del Señor, y a mi vez
les he transmitido, es lo siguiente: El Señor
Jesús, la noche en que fue entregado, tomó el
pan,
24 dio gracias, lo partió y dijo: «Esto es mi
Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto
en memoria mía».
25 De la misma manera, después de cenar, tomó
la copa, diciendo: «Esta copa es la Nueva
Alianza que se sella con mi Sangre. Siempre que
la beban, háganlo en memora mía´´».
LA EUCARISTIA
La Iglesia Según la tradición más antigua
de los Santos Padres (Justino, Irineo), el
modelo de la oración eucarística proviene
del mismo Señor Jesús. Los gestos vienen
de la cena judía, pero la oración
eucarística es palabra que viene de Jesús.
´´Después de recibir la invocación de Dios, el pan que
viene de la tierra ya no es pan común, sino eucaristía, y
ésta está integrada por dos cosas; una terrena (el pan) y
otra celeste´´ (la palabra de oración, esto es, la bendición
de la mesa, la oración eucarística) (S. Irineo, contra las
herejías, IV, 18,5)
´´Nosotros enseñamos que la
comida es la carne y la sangre
del mismo Jesús que se ha
encarnado, alimento sobre el
cual se pronuncia la acción de
gracias con la misma palabra de
oración venida de El.´´ (S.Justino)
Primera descripción de la Misa
En la primera mitad del siglo segundo, se
delinea los principales elementos de la
Santa Misa tal como la conocemos hoy. Se
percibe ya en aquel tiempo la primacía del
Domingo sobre el Sábado como el día más
solemne para la Santa Misa, debido a la
Resurrección
de
Cristo.
(S.Justino)
´´Reunida la asamblea, comienza la Misa cantando y
orando los cristianos unos por otros y por todo el
mundo. (Colecta), Seguían las lecturas de los Recuerdos
de los Apóstoles y escritos de los Profetas, según el
tiempo lo permitía y exortación del presidente (Palabra
de Dios y homilía) a imitar cosas tan admirables, y
terminada con el gesto de la paz. Después, todos de
pie, oraban comunitariamente (Oración de los fieles), y
se presentaban el pan, vino y agua para el Sacrificio, y
el (Sacerdote, presidente pronunciaba con todas sus
fuerzas la Plegaria de Acción de Gracias (Anáfora), y al
final el pueblo respondía ´´Amén´´. (S.Justino)
´´Y terminada la Misa con la comunión
bajo las dos especies, la cual se
encargaban los diáconos de llevar a
los ausentes. Como es natural,
enfervorizados con tanto don celestial,
los que poseían bienes y fortuna y
querían, contribuían a la colecta final
por los huérfanos y viudas y otros
necesitados conocidos´´ (S.Justino)
´´Los diáconos distribuían los dones
consagrados a todos los presentes y los
llevaban a los ausentes. S.Justino añade
expresamente que estos dones no son pan
y bebida comunes, sino la carne y la
sangre de Jesús encarnado. Para probarlo
cita las palabras de la institución.
Añadiendo además que, el alimento
eucarístico es consagrado por una oración
que contiene las mismas palabras de
Cristo´´.
Con la Eucaristía, Jesús ha querido
un
nuevo
memorial.
Transformando la comida pascual
en comida eucarística, instituyó un
memorial
que
reprodujera
perpetuamente lo que aconteció
en
la
Ultima
Cena.
´´Y en el día que se llama del sol se celebra una reunión
de todos los que habitan en las ciudades o en los
campos, y allí se leen, en cuanto el tiempo lo permite,
los Recuerdos de los Apóstoles o los escritos de los
profetas. Luego, cuando el lector termina, el
presidente, de palabra, hace una exhortación e
invitación a que imitemos estos bellos ejemplos.
Seguidamente nos levantamos todos a una y elevamos
nuestras preces, y, éstas terminadas, como va dijimos,
se ofrecen pan y vino y agua, y el presidente, según sus
fuerzas, hace igualmente subir a Dios sus preces y
acciones de gracias, y todo el pueblo exclama diciendo
"amén."
Ahora viene la distribución y participación, que
se hace a cada uno, de los alimentos
consagrados por la acción de gracias y su envío
por medio de los diáconos a los ausentes. Los
que tienen y quieren, cada uno según su libre
determinación, dan lo que bien les parece, y lo
recolectado se entrega al presidente y él ayuda
con ello a huérfanos y viudas, a los que por
enfermedad o por otra causa están necesitados,
a los que están en las cárceles, a los forasteros
de paso,
y, en una palabra, él se constituye provisor
de cuantos se hallan en necesidad. Y
celebramos esta reunión general el día del
sol, por ser el día primero, en que Dios,
transformando las tinieblas y la materia,
hizo el mundo, y el día también en que
Jesucristo, nuestro Salvador, resucitó de
entre los muertos´´.
LA EUCARISTIA
´´Porque yo he recibido una tradición, que
procede del Señor y que a mi vez os he
transmitido: Que el Señor
Jesús, en la noche en que iban a entregarlo,
tomó pan y, pronunciando la acción de gracias,
lo partió y dijo: ´´Esto es mi cuerpo, que se
entrega por vosotros. Haced esto en memoria
mía´´ (Co 11,23-25)
Eucaristía, Sacramento de Vida Nueva (CELAM)
SACRAMENTALES
´´Son signos sagrados creados por
la Iglesia según los modelos de los
Sacramentos, por medio de los
cuales se expresan efectos sobre
todo de carácter espiritual,
obtenidos por la intercesión de la
misma Iglesia´´ (SC 60-61)
SACRAMENTALES
El término ´´Sacramentales´´ es poco
conocido. Hasta el siglo XII, todos los
signos sagrados, incluyendo los siete
Sacramentos, se consideraban como
´´Sacramentales´´.
Con el paso del tiempo, se empezó a
entender como Sacramentales los gestos
creados por la Iglesia, en continuidad con
los siete Sacramentos, para santificar
distintas circunstancias de la vida. (SC 60)
SACRAMENTALES
Los Sacramentales son signos sagrados
creados según el modelo de los
Sacramentos, por medio de los cuales se
expresan efectos, sobre todo de carácter
espiritual, obtenidos por petición de la
Iglesia. Por ellos, los hombres se disponen
a recibir el efecto principal de los
Sacramentos y se santifican las diversas
circunstancias de la vida. (SC 60-621)
SACRAMENTALES
De acuerdo con la doctrina del Concilio
de Trento, los Sacramentos son siete,
mientras que los Sacramentales no
tienen límite numérico (casi no hay uso
honesto de las cosas materiales que no pueda
ordenarse a la santificación del hombre y
alabanza de Dios. (SC 61-622)
SACRAMENTALES
Dentro de esta perspectiva, el mismo
Concilio dice que, según las
necesidades, es posible añadir
también nuevos Sacramentales (SC 79648)
SACRAMENTALES
Entre los Sacramentales, podemos
distinguir los siguientes:
. Bendiciones de personas y cosas
Hay bendiciones con alcance duradero,
porque separan y ´´consagran´´ a Dios
personas, lugares y objetos (Iglesias,
Altares, Cálices; Consagración de
Vírgenes, Profesiones Religiosas,
Bendición de Abades, Abadesas…
BENDICIONES
Las bendiciones son los sacramentales más comunes
y más celebrados, no se trata de un rito exclusivamente
cristiano ni católico; todas las religiones tienen
bendiciones.
Se piden para todo y para todos y en las más diversas
circunstancias.
Ministros de bendición: Los papás bendicen a sus
hijos; los abuelos a sus nietos; los tíos a sus sobrinos;
los padrinos a sus ahijados; los Padres y pastores a
sus fieles.
Las personas, cuando piden una bendición, lo que
están pidiendo es la protección divina para sí mismas,
sus seres queridos, sus propiedades y sus bienes más
preciados.
BENDICIONES
Los católicos distinguen entre las bendiciones
oficialmente establecidas por la Iglesia, que se
encuentran en los libros litúrgicos, y los que no han
sido establecidos oficialmente y corresponden al
género de los ejercicios piadosos y de la devoción
popular.
Entre las oficialmente establecidas, algunas
bendiciones están reservadas al Obispo, otras
competen a los Presbíteros y Diáconos, y otras,
pueden ser administradas por Laicos. (CIC 1669).
Raíces Bíblicas de las Bendiciones
Las Bendiciones son gestos que tienen sus raíces en la
Biblia, donde aprendemos que Dios es la fuente de toda
bendición.
El fue quien nos bendijo con toda clase de bendiciones
espirituales en los cielos, en los cielos, en nuestra
unión con Cristo (Ef 1,3).
El nos ha llamado a ser una “bendición” (Gén 12,2; 18,18).
El nos lleva a bendecir (Lc 6,28; Rom 12,14; 1Co 4,12; 1Pe 3,9).
Dios, fuente de toda bendición, se sirve de personas
humanas para bendecir, especialmente de los papás y
de los Sacerdotes.
Raíces Bíblicas de las Bendiciones
Los padres bendicen a sus hijos en ocasión de su
matrimonio (Gén 24,60; Tob 7,10-13).
Cuando sus hijos salen de viaje (Gén 28,6; 32,1);
y cuando ellos, los padres, ven que la muerte está cerca
(Gén 27; 49; Dt 33).
Cuando el pueblo va en peregrinación al templo, son los
Sacerdotes quienes bendicen a los peregrinos. “Bendito el
que viene en el nombre del Señor! Bendecimos a ustedes desde el templo
del Señor! (Sal 118,26).
“¡Que el Señor, creador del cielo y de la tierra, te bendiga desde el monte
de Sión! (Sal 134,3).
Todos los años, el sacerdote Elí, bendecía a Elcaná y a su
esposa, Ana, cuando iban al templo a ofrecer el sacrificio
anual, con estas palabras: “Que el Señor te recompense dándote
hijos de esta mujer, a cambio del que ella le ha dedicado (1 Sam 2,18-21).
Raíces Bíblicas de las Bendiciones
El Señor se dirigió a Moisés y le dijo: Diles a
Aarón y a sus hijos que cuando bendigan a los
israelitas lo hagan de esta manera: “Que el Señor te
bendiga y te proteja; que el Señor te mire con agrado y t
muestre su bondad; que el Señor te mire con amor y te
conceda la paz” (Núm 6,22-26).
La Biblia nos enseña que la bendición es puro
don concedido por Dios, bajo la condición de
que se cumpla su voluntad. (Dt 11,26-28; Dt 30,15-20).
Raíces Bíblicas de las Bendiciones
La Bendición consiste en la presencia divina y
en la protección que ésta da a la persona
bendita. Por eso, el que ha sido bendecido por
Dios no debe temer nada. Dios lo protegerá en
cualquier circunstancia y nadie podrá hacerle
mal.
“Si Dios está a nuestro favor, nadie podrá estar
contra nosotros! Si Dios no nos negó ni a su
propio Hijo, sino que lo entregó a la muerte por
todos nosotros, ¿Cómo no habrá de darnos
también, junto con su Hijo, todas las cosas?
(Rom 8,32).
Raíces Bíblicas de las Bendiciones
Cristo es la Bendición máxima de Dios Padre y, al
mismo tiempo, el mediador de todas las bendiciones
(RB 3 y 2).
En él fueron creadas todas las cosas (Col 1,16) y,
aunque estén subyugadas por el pecado (Rom 8,20), en
él pueden liberarse, pues Dios quiso habitar
plenamente en él, y por medio de él quiso reconciliar
consigo todas las cosas, tanto las de la tierra como
las de los cielos, haciendo la paz mediante la sangre
que derramó en la cruz (Col 1,19-20).
Y así la maldición antigua se volvió bendición para
nosotros cuando “nació el sol de la justicia”, Cristo,
nuestro Dios, que expiando la maldición nos trajo la
bendición (RB 2).
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