La misión de Jesús, recibida del Padre,
es ahora la misión de los discípulos y las discípulas,
recibida de Jesús.
Marcos 16, 15-20 // Ascensión de Jesús // 24 mayo 2009.
Leemos hoy los últimos versículos del evangelio de
Marcos tal y como los encontramos actualmente
en nuestras biblias.
Pero este evangelio acababa originalmente en Mc 16,8,
lo cual resulta chocante porque dejaba sin contar las
apariciones del Resucitado y su ascensión al cielo
como hacen Mateo y Lucas.
Eso hizo que en el siglo II se añadiese un apéndice,
a veces llamado “el final largo de Marcos”.
Aunque no forme parte de la obra primitiva, ha sido
considerado siempre como canónico.
Y les dijo:
–Id por todo el mundo
y proclamad la buena noticia
a toda criatura.
16 El que crea y se bautice, se salvará,
pero el que no crea, se condenará.
15
La Ascensión de Jesús no es un alejamiento o una despedida,
sino el comienzo de un nuevo modo de la presencia de Jesús.
Dios es un amor que nunca se retira.
Su ausencia física abre un tiempo nuevo: el tiempo del testimonio.
El mensaje de Jesús es universal y mira a la humanidad entera.
Ya no hay un solo pueblo elegido, sino que es toda la humanidad la elegida
y destinada a experimentar la salvación de Dios
A los que crean, les acompañarán estas señales: expulsarán demonios en mi
nombre, hablarán en lenguas nuevas, 18 agarrarán serpientes con sus manos
y, aunque beban veneno, no les hará daño; impondrán las manos a los
enfermos y éstos se curarán.
17
El evangelista describe los signos que en aquella época y cultura
eran signos palpables de la presencia divina.
Hoy, igual que entonces, el anuncio de la buena noticia ha de ir acompañado
de signos de vida y de liberación.
Somos [email protected] a anunciar la buena noticia, no a crear dudas o presagiar castigos.
Practicando el arte de acoger, de acariciar, de curar, de amparar.
Porque ternura, liberación y cobijo era lo que las personas sentían cuando
se acercaban a Jesús. Lo mismo que hoy esperan encontrar en [email protected]
Después de hablarles, el Señor Jesús fue elevado al cielo
y se sentó a la diestra de Dios.
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El evangelista utiliza una imagen gráfica.
En realidad, Jesús Resucitado no ocupa un lugar físico
ni se encuentra en ninguna de las dimensiones que [email protected] conocemos.
Lo importante es que vive la misma vida de Dios,
para [email protected] motivo de alegría y de esperanza.
Lo que es realidad para Jesús, se cumplirá en [email protected]
También estamos [email protected] a ir al cielo junto al Padre.
¿Con que actitud y con qué sentimiento espero ese momento:
con angustia, con cierta incredulidad, con alegría, con anhelo...?
¿Por qué?
Ellos salieron a predicar por todas partes y el Señor cooperaba con
ellos, confirmando la palabra con las señales que la acompañaban.
20
El Evangelio se comunica por contagio. Jesús nos invita siempre a salir de [email protected]
[email protected], a mirar a nuestro mundo.
Nos deja el encargo de mostrar, con nuestras palabras y nuestra vida, el modelo que
nos dejó:su humanidad profunda, su personalidad sensible, su mirada misericordiosa,
su capacidad de servir, con libertad y solidaridad y la coherencia que ha de existir
entre lo que se anuncia y se practica.
Para lograrlo no estamos [email protected]; el Espíritu de Jesús nos acompaña, está siempre
con [email protected]
Todos los evangelistas terminan su obra con la misión.
Cuando Jesús “se va”, su misma misión queda en manos
de sus seguidoras y seguidores.
El sentido de la vida de [email protected] [email protected] [email protected], sin excepción,
es muy preciso:
han sido [email protected] para la misión:
hacer de la humanidad el Reino que el Padre quiere.
[email protected] somos sus testigos en nuestro mundo.
Testimonio de vida, no sólo de palabra.
No hablar mucho, sino transparentar bien.
Digamos que Dios es amor, amando.
Digamos que Dios es misericordia, compadeciendo y perdonando.
Digamos que Dios es gozo,
viviendo y contagiando la alegría.
Digamos que Dios es comunidad, compartiendo, uniendo, colaborando...
El testimonio y la misión es dar a conocer
no sólo el amor de Dios,
sino que Dios es amor.
Haced discípulos míos, no maestros;
haced personas, no esclavos;
haced caminantes, no gente asentada,
hacer servidores, no jefes. Haced hermanos.
Haced buscadores de verdad, no amos de certezas,
haced poetas, no pragmáticos.
Haced personas arriesgadas, no espectadores. Haced hermanos.
Haced profetas, no cortesanos,
haced gente inquieta, no satisfecha;
haced personas libres, no leguleyas;
haced gente evangélica, no agorera. Haced hermanos.
Haced artistas, no soldados,
haced testigos, no inquisidores.
Haced amigos de camino. Haced hermanos.
Haced personas de encuentro, con entrañas y ternura, con promesas
y esperanzas, con presencia y paciencia, con misión y envío. Haced hermanos.
Haced discípulos míos; dadles todo lo que os he dado y sentíos hermanos.
Ulibarri Fl.
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