¡SIEMPRE
CON
DON BOSCO!
5 de abril de 1846, último domingo en el prado
Filippi:“Al atardecer de aquel día contemplaba
la multitud de chiquillos que se divertía. Estaba
solo, agotado de fuerzas y en mal estado de
salud. Me retiré a un lado, me puse a pasear a
solas y me puse a llorar: ¡Dios mío, dime qué
tengo que hacer!”
“Lo que más me impresionaba”, escribe Don
Bosco,“era que muchos, al salir de la cárcel,
estaban decididos a cambiar de vida, aunque no
fuera nada más que por miedo a la prisión, pero
al cabo de poco tiempo terminaban de nuevo allí,
por estar abandonados a sí mismos”.
“Ya veis que Don Bosco hace lo que puede, pero
está solo. Si vosotros me echarais una mano,
juntos haríamos milagros. Nos esperan millares
de niños pobres. Os prometo que tendremos
oratorios amplios y espaciosos, iglesias, casas,
escuelas, talleres y muchos más amigos
dispuestos a echarnos una mano.Y esto por todo
el mundo”
“El camino recorrido entre espinas y flores
significa el trabajo que deberéis realizar en favor
de los jóvenes. Las espinas significan los
obstáculos, los sufrimientos que tendréis de
pasar. Pero no pierdas el ánimo. Os he contado
esto para que cada uno de vosotros tenga la
seguridad de que es la Virgen la que quiere
nuestra Congregación”
"Os debo la vida. Estad seguros que de hoy en
adelante toda ella será para vosotros"
"Os espero en el Paraíso... Decidles a los chicos
que los espero a todos en el Paraíso... María,
Madre de Gracia... En tus manos, Señor,
encomiendo mi espíritu..."
Le pidieron que escribiera algunas frases en unas
estampas. Con una letra que ya apenas se podía
leer escribió unas veinte:
“El que salva el alma, lo salva todo. El que pierde
el alma, lo pierde todo”
“¡Qué gran recompensa en el cielo por todo el
bien que hacemos en la vida!”
“Quien hace el bien en la vida, encuentra el bien
en la muerte”
Al final de sus días, decía:“Quereos bien como
hermanos. Amaos, ayudaos y soportaos unos a
otros. La ayuda de Dios y de María Auxiliadora no
os faltará... Es necesario aprender a vivir y a
morir... Siempre pienso en Jesús sobre la cruz.
También él sufrió sin poderse mover...”
Las últimas palabras que Don Bosco logró decir
fueron:“Hagamos el bien a todos, el mal a nadie.
Decid a mis chicos que los espero a todos
en el Paraíso”
También a nosotros nos espera Don Bosco en el Cielo.
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