PASCUALITA,
LA LECHERA HONESTA
Prof. Juan Antonio Medina Romani.
Pascualita, una niña de 12 años, vendía
siempre leche fresca ordeñada de sus
vacas, en un pueblo cercano llamado
Casagrande. Salía al amanecer y
aproximadamente a las 8 am. ya estaba de
regreso a su casa.
Un día se quedó dormida y salió tarde a vender, y
la gente ya no le compró porque como desayunan
temprano, le tuvieron que comprar la leche a otra
persona. Pascualita pensó: ¿Y ahora qué hago con
toda la leche que traje para vender?
Para no perder su producto, se fue a venderlo
a la ciudad de Trujillo, que está a una hora de
camino en microbús. Le fue bien porque
vendió todo, y a un mejor precio. Y pensó:
!Mejor mañana vendré a Trujillo para vender
la leche, y así ganar más!
Al día siguiente, en cuanto empezó a pregonar la
venta de su leche, la gente de Trujillo que le
compró el día anterior, le reclamó que la leche
estaba malograda, porque al hervirla le salía
demasiada “nata”. Ella les contestó que a la
leche pura, siempre le sale mucha “nata” cuando
se hierve.
Las personas le dijeron que a la leche que
compraban anteriormente al otro vendedor,
no le salía mucha “nata” al hervirla. La niña
les dijo que eso pasaba cuando a la leche le
agregan agua antes de venderla, por lo
tanto no es leche pura.
Y para demostrar que lo que dijo es cierto,
ingresó a la casa de uno de sus clientes, vertió su
leche en una olla a la que agregó una buena
cantidad de agua y la puso a hervir. Y
efectivamente, cuando empezó a hervir, salió muy
poca “nata”.
Fue entonces que las personas se dieron
cuenta que el anterior vendedor siempre les
estuvo vendiendo leche adulterada, y ya se
habían acostumbrado a consumirla así.
Desde ese día todas las personas de Trujillo
siempre esperaban a Pascualita, La Lechera
Honesta, para que les vendiera la leche pura, y
nunca más le volvieron a comprar al anterior
vendedor.
Fin
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