Paternidad en nuestra sociedad ha sido considerada
como un camino para influir en el crecimiento de
nuestros hijos teniendo que adaptarse a sus padres.
En las Relaciones Personales existen ocasiones que
nos vemos obligados a cambiar nuestra propia actitud
hacia el comportamientop de otras personas para
evitar conflictos o mantener las relaciones
saludables.
Los padres también podemos cambiar nuestra
actitud hacia el comportamiento de nuestros
hijos, tenemos que ser muy inteligentes y darnos
cuenta que podemos reducir el número de
comportamientos
inadecuados
mediante
la
modificación de nuestra actitud a fin de volvernos
mas tolerantes con nuestros hijos.
¿Puede aceptarse más de lo que
se acepta a si mismo ?
Existe una relación directa entre la medida
de aceptación que siente una persona por si
misma y la que siente por los demás.
Las personas que se aceptan a si misma aceptan a otros por
consiguiente, las personas que no se aceptan tienen
dificultades para aceptar a los demás.
Un padre necesita hacerse esta profunda pregunta:
¿Me gusta mi forna de ser ?
Si la respuesta es una falta de aceptación
entonces este padre debe reexaminar su vida para
encontar formas de sentirse completo por lo tanto
este padre tendra la probabilidad de no aceptar a
sus hijos.
Las
padres
que
poseen
una
alta
autoestimación son por lo general altamente
productivas porque emplean sus propios
talentos es decir, no solo se aceptan a si
mismos sino que además no necesitan buscar
la gratificación de sus necesidades a través
del comportamiento de sus hijos.
¿De quién son los hijos?
Muchos padres justifican sus intentos de modelar a sus
hijos de acuerdo con un patrón preconcebido.
Un padre que piensa que posee a su hijo estará mucho más
inclinado a no aceptar el comportamiento del hijo cuando
dicho comportamiento se desvía del modelo.
Un padre que ve a su hijo como una persona separada y
hasta diferente tiene más posibilidades de sentir
aceptación hacia el comportamiento del niño debido a que
no existe un modelo.
Un padre que siente aceptación, desea permitir
que su hijo desarrolle su propio "programa" de
vida; un padre que siente menos aceptación,
necesita programar la vida de su hijo.
"Vuestros hijos no son vuestros.
Son hijos del anhelo de la vida.
Son concebidos a través de vosotros más no de
vosotros, y no obstante vivan con vosotros, no
os pertenecen.
Podréis darles vuestro amor, más no vuestros
pensamientos, porque ellos tienen los suyos
propios…
Podréis esforzaros por llegar a ser como ellos,
más no intentéis hacerlos como vosotros.
Porque la vida no retrocede ni se detiene con el
ayer"
¿Realmente le gustan los niños …
O solo un tipo determinado de ellos?
Hay padres que solo se sienten atraídos por determinada clase
de chicos.
Los padres que valoran a los atletas, con frecuencia rechazan a
un hijo que tiene intereses y talento poco atléticos.
Las madre que aprecian la belleza física pueden rechazar a una
hija que no se ajuste a estereotipo cultural de la belleza
femenina.
Los padres deben de darse cuenta de que existen una variedad
infinita de niños traídos a este mundo y otra igual de caminos que
ellos pueden seguir.
"No deseen que sus hijos se conviertan en algo en
particular; solamente deseen que sean algo".
Con una actitud así los padres aceptarán con
facilidad a sus hijos.
¿Son sus valores y sus creencia los
únicos verdaderos ?
Aunque los padres son obviamente mayores y con
más experiencia que sus hijos, con frecuencia es
menos obvio que su particular experiencia les hayan
proporcionado el acceso exclusivo a la verdad para
juzgar siempre lo que esta bien y lo que esta mal.
Sin embargo...
“la experiencia es un buen maestro, no siempre enseña lo
que esta bien; el saber es mejor que la ignorancia, pero una
persona conocedora no siempre es sabia".
Se ha observado a padres que tienen profundos
problemas en sus relaciones con sus hijos son
personas con conceptos firmes y rígidos. De esto
se deduce que mientras más seguros están los
padres de que sus creencias y valores son
correctos, más tendencias tienen a imponérselos
a sus hijos. Estos padres tienen la probabilidad de
no aceptar los comportamientos de sus hijos
porque se desvían de sus propios valores.
Los padres que poseen un sistema de
valores y creencias más flexibles se
inclinan a aceptar un comportamiento
que no sea a fin a sus propias creencias y
valores.
¿Pueden los padres cambiar sus
actitudes?
La mayoría de nosotros aprendimos que las personas
no cambian a menos que sean sometidas a
psicoterapias bajo al guía de un terapeuta
profesional sin embargo en años recientes ha
habido un cambio radical en lo que se refiere a
profesionales
agentes
de
cambios.
Hemos
observado a personas que realizan cambios
importantes en al actitudes y comportamientos
como resultado de su participación en "grupos de
crecimiento“.
Credo para mis Relaciones con la
Juventud
Tú y yo tenemos una relación que aprecio y deseo conservar.
Sin embargo, cada uno de nosotros es una persona individual
con sus necesidades únicas y el derecho de tratar de
satisfacer dichas necesidades. Trataré de aceptar
genuinamente tu comportamiento cuando estés tratando de
satisfacer tus necesidades o cuando tengas problemas para
satisfacerlas.
Cuando compartas tus problemas conmigo trataré
de aceptar y entender lo que me digas de manera
que te sea más fácil encontrar tus propias
soluciones y que no dependas de las mías. Cuando
tengas un problema debido a que mi
comportamiento está interfiriendo con la
satisfacción de tus necesidades, te aliento a que
me lo hagas saber abierta y sinceramente.
En esas ocasiones te escucharé y después trataré de
modificar mi comportamiento, si eso está en mis manos.
Sin embargo, cuando tu comportamiento interfiera con la
satisfacción de mis necesidades, en lugar de dejar de sentir
aceptación por ti, compartiré contigo mi problema y te haré
saber tan abierta y sinceramente como me sea posible
exactamente lo que siento, confiando en que respetarás mis
necesidades lo suficiente como para escucharme y tratar de
modificar tu comportamiento.
En aquellas ocasiones en las que ninguno de nosotros
pueda modificar su comportamiento para satisfacer
las necesidades del otro y nos demos cuenta de que
tenemos un "conflicto de necesidades" en nuestra
relación, comprometámonos a resolver cada uno de
esos conflictos sin tener que recurrir jamás al uso
de la fuerza, ni tuya ni mía, para triunfar a expensas
de la derrota del otro. Respeto tus necesidades,
pero también debo respetar las mías.
En consecuencia, luchemos siempre por encontrar
soluciones a conflictos inevitables, pero soluciones que
sean aceptables para ambos. De esta manera, tus
necesidades serán satisfechas, pero también las mías:
nadie perderá, ambos ganaremos.
Como resultado, podrás seguir madurando como
persona mediante la satisfacción de tus
necesidades, pero también yo podré. Así pues,
nuestra relación puede ser siempre saludable
debido a que será satisfactoria para ambos.
Cada uno puede convertirse en lo que es capaz
de ser, y podemos seguir estando relacionados
uno con el otro mediante sentimientos de
respeto y amor mutuos, en la amistad y la paz.
Aùn cuando no tengo ninguna duda acerca de que este
credo, si es adoptado y practicado por los adultos en
las instituciones que trabajan en beneficio de la
juventud, originará a su debido tiempo algunas
reformas constructivas, también me doy cuenta de que
dicha reforma será llevada a cabo dentro de algún
tiempo. Después de todo, los adultos de hoy son los
niños de ayer y son ellos mismos el producto de una
paternidad ineficiente.
Necesitamos una nueva generación de padres que
aceptarán el reto de aprender las habilidades
para criar niños responsables. Es aquí donde
todo debe comenzar y puede comenzar hoy, en
este instante: en su hogar.
Descargar

Diapositiva 1