Nicole val izquierdo
Las causas que hicieron posible el surgimiento del
fascismo.
 La guerra que expulsó de la vida burguesa a grandes
masas.
 La crisis económica del 1929 que causó miseria en
grandes masas.
 Un paro de los beneficios de la clase capitalista.
 Debilitación de las clases (de la burguesía y de la clase
obrera).
Se trata de un pensamiento militarista sobretodo, exige la disciplina de las
masas frente a la autoridad de mano de sus jefes; es enemiga de la
democracia; desprecia el afán de paz, de bienestar y comodidad.
Las bases doctrinales del fascismo fueron la oposición a la democracia y el
parlamentarismo, el odio al socialismo y al internacionalismo, el rechazo a
la creencia de progreso y a la virtualidad del pacifismo, el desprecio por los
derechos individuales y la exaltación de estado como suprema entidad
histórica.
Frente al pluralismo democrático. Frente a los valores sociales sustentados
por los derechos del hombre.
La ausencia de oposición y la omnipotencia del estado, sentaron las bases
de un totalitarismo intelectual sustentador y a la vez potenciador de la
creencia en la posesión de la verdad;
para dictarla en cada ocasión, se conformó una gran infraestructura de
propaganda, que comenzaba en el sistema educativo, pasaba por la
movilización de la juventud y alcanzaba el monopolio de los medio de
comunicación.
La suprema consideración de la entidad del estado se plasmó
efectivamente en un nacionalismo agresivo y victimita;
su materialización se produjo en la autosuficiente aspiración a una
economía autárquica y en el desarrollo de un imperialismo colonialista
que pretendía resucitar la gloria del imperio romano.
 Estos destruyen todos los derechos de libertad individual, anula la
libertad de las elecciones y destruyen las organizaciones proletarias; con
ello, la clase proletaria es privada totalmente de sus derechos y poderes;
la desaparición del estado de derecho y la concepción totalitaria del
estado, el desarrollo de un nacionalismo imperialista
 La sustitución del sistema sindical por el corporativismo, la libre
actuación del partido nacional fascista, único legalizado y utilizado
como arma persuasiva sobre la población civil, y la concepción
jerárquica del poder del estado, en la que la reducida cúspide dirigente
detenta todos los poderes.
El fascismo prometió a la juventud trabajadora abrirle un camino ancho
hacia un porvenir esplendoroso.
En realidad, trajo a la juventud despidos en masa de las empresas,
campamentos de trabajo y ejercicios militares incesantes con vistas a una
guerra de conquista.
La técnica moderna, sobretodo la de las
radiocomunicaciones y el cine, monopoliza
en manos del Estado eficaces
medios para influenciar ideológicamente
a las masas populares.
Joseph Goebbels -quien paradójicamente había sido criado en una casa de tradición
judía. A cargo del Ministerio de Propaganda, se convirtió en el principal aliado de
Adolfo Hitler en su tarea de obnubilar a las masas mediante tácticas maquiavélicas
de manipulación de información y control absoluto sobre prensa gráfica, radio,
cine, arte, literatura e incluso teatro. Un elemento manejado con maestría por
parte de Goebbels era la llamada “propaganda negra”.
Se denominaba así a aquel material cuya fuente quedaba oculta para la audiencia.
Se presumía que el hecho de desperdigar rumores para que actuaran por sí solos
como propaganda tendría más posibilidades de ser creído si las autoridades
alemanas no estaban relacionadas con él. También se utilizaban medidas negras
para combatir rumores indeseables dentro del Reich, ya que una desmentida
oficial, según Goebbels, no haría más que reforzarlos.
Son innumerables las mujeres que muestran su predilección por la
corriente fascista.
El fascismo buscó desde el principio, obtener de las mujeres, una adhesión
que se califica como masoquista.
Las mujeres fascistas proclamaban su espíritu de devoción y sacrificio.
Se operó una transformación que dominaba todas las relaciones entre las
mujeres y el poder, bajo la cual el “Duce”, padre del fascismo, se convertía
en el macho por excelencia.
La desaparición de Mussolini no acabó con el fascismo; su influencia
durante los años veinte a cuarenta fue extensa por toda Europa y América
Latina.
Aun desde posiciones extraparlamentarias y clandestinas, el fascismo
permaneció latente tras su derrota en la II Guerra Mundial.
En los años setenta numerosos grupos filo-fascistas operaron
generalmente desde actuaciones terroristas mientras que en los años
ochenta el fascismo ha resurgido bajo una serie de denominaciones
variada, las más moderadas de las cuales, como el Movimiento Social
Italiano, no excluye su participación parlamentaria.
La derrota de Alemania e Italia en la II guerra mundial desacreditó al
fascismo en Europa en el periodo de posguerra.
Países como España y Portugal, cuyos gobiernos fascistas se mantuvieron
en el poder después de la contienda, pasaron del totalitarismo al
autoritarismo, y difuminaron sus rasgos fascistas.
La ulterior recuperación económica suprimió el descontento social que
había contribuido a la expansión del fascismo de preguerra y en la mayoría
de los países democráticos el fascismo pareció destinado a un exilio
permanente en una franja política residual.
No obstante, durante las décadas de 1980 y 1990 el fascismo reapareció en
algunos estados democráticos occidentales.
Sus manifestaciones más evidentes, englobadas de forma genérica bajo la
denominación "neofascismo«
se materializaron en actitudes de tipo racista y xenófobo frente a
inmigrantes del Tercer mundo
y en la desilusión respecto a los partidos políticos que representaban la
legalidad democrática.
 Al ser un sistema nacionalista, autoritaria,
anticomunista y enemiga de la democracia liberal.
 Sus ideologías fueron parecidas a las creadas por B.
Mussolini, que absolutiza la violencia como método de
gestión social y política, y de eliminación de la
oposición.
FIN
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Fascismo - Recursos Académicos