Algunos comentarios sobre el libro
y los próximos encuentros
Tema: E S P I R I T U A L I D A D
Objetivos:
- retomar el tema de la espiritualidad
“Hasta que Cristo se forme en vosotros” (Gálatas 4, 19)
- descubrir - vivenciar nuevas formas / método…
Seminario de ESPIRITUALIDAD
09:00 Bienvenida, juegos
09:45 Charla
10:45 Oración Personal
11:45 Taller
12:30 Compartir y síntesis
Ven Espíritu de Santidad,
ven Espíritu de Luz,
ven Espíritu de Fuego,
ven abrázanos…
Bienaventurado corazón de pobre,
Bienaventurado la tierra es para ti.
Bienaventurado tu que sufres en el mundo,
Bienaventurado el Reino viene a ti.
Bienaventurado corazón paciente,
Bienaventurado pues te llaman manso.
Bienaventurado tu que tienes hambre,
Bienaventurado que serás saciado.
Jesús es la buena noticia,
feliz quien camina tras Él.
Bienaventurado buscador de justicia,
Bienaventurado por crear la paz.
Bienaventurado corazón que es limpio,
Bienaventurado que a tu Dios verás.
Bienaventurado hombre perseguido,
Bienaventurado si luchas por amor.
Bienaventurado si hoy día te calumnian,
Bienaventurado por causa del Señor.
Jesús es la buena noticia,
feliz quien camina tras Él.
El método que vamos a seguir es muy sencillo.
1º Cómo vivió Jesús el problema que plantea cada Bv.
2º Si dijo algo sobre ese tema.
¿Qué son las Bvs?
Las Bvs no son una moral, ni una filosofía, nada de eso.
Las Bvs expresan sencillamente la experiencia de Jesús.
No son una experiencia cotidiana más, es vivida desde la
perspectiva en la que toda persona ha coincidido, coincide
y coincidirá: el ser feliz, la plenitud, la realización personal.
Todos coincidimos en esto: en buscar la felicidad.
LAS BIENAVENTURANZAS
Viendo la muchedumbre,
subió al monte, se sentó,
y sus discípulos se le acercaron.
Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo:
«Bienaventurados los pobres de espíritu,
porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra.
Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia,
porque ellos serán saciados.
Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
Bienaventurados los que trabajan por la paz,
porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia,
porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Bienaventurados seréis cuando os injurien,
y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa.
Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos;
pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.
(Mt. 4, 25 - 5,12a)
Cada uno de nosotros también tiene sus Bs privadas que
coinciden o no con la apuesta de Jesús.
Pero nuestra “apuesta” parece que está tan amenazada
que nunca llega a realizarse.
Por otro lado la apuesta de Jesús nos resulta un disparate.
Es normal que lo digamos…
Pero no podemos olvidar el dato previo de que nuestra
apuesta no acaba de ser del todo válida..., mientras que la
apuesta de Jesús ni la hemos probado, está sin estrenar.
Podemos preguntarnos: ¿Y si el Evangelio fuese verdad?
Bienaventuranzas (Adolfo Chércoles, sj)
PROBLEMA –
SITUACIÓN
Relación con
las cosas
TENTACIÓN
CODICIA
RIQUEZA
BIENAVENTURANZA
“Bienaventurados los pobres de espíritu
porque de ellos es el Reino de los cielos”
- Desde abajo
- La situación de pobreza es lugar de revelación de Dios
- El lugar más bajo es el más universal
PODER
VENGANZA
VIOLENCIA
AGRESIVIDAD
“Bienaventurados los mansos
porque ellos poseerán la tierra”
- recuperación
- Servicio
DOLOR
NO AFRONTAR
HUÍR
“Bienaventurados los que lloran
porque ellos serán consolados”
Dolor = lugar de maduración y crecimiento humano
DESEO
CREER QUE EL SER
HUMANO ES SOLO
UN SER DE
NECESIDADES
“Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia
porque ellos serán saciados”
- No sólo de pan…
- Eucaristía: dar la vida
- Vectorialidad
- No buscarse a sí mismo
- Atención a la autorrealización o autoestima
LA PROPIA
IMAGEN
LA CULPABILIDAD o
NECESIDAD DE
CASTIGO
NUESTRA
IDENTIDAD
JUSTIFICARSE A SÍ
MISMO
Construcción de
taburetes, espejos
“Bienaventurados los limpios de corazón
porque ellos verán a Dios”
- sólo Dios se ve en lo secreto: ni trompetas ni espejitos…
- Totalidad, a la intemperie, desde dentro, sin trompetear,
sin deslumbrar, sin juzgar
IMPONER LA PAZ =
cornamenta
QUE ME DEJEN EN
PAZ = tolerancia
“Bienaventurados los que trabajan por la paz
porque ellos serán llamados hijos de Dios”
- que todos sean uno / - misión = tarea por la paz
- perdón – corrección fraterna.
Propia sospecha
- unidad sin idealizaciones pues todos tenemos cornamenta
- La paz no surge imponiendo la verdad sino posibilitándola
desde el amor: éste sí es absoluto
Coherencia y
autenticidad
LA PAZ
ESTÁ POR
HACER
¿DÓNDE ESTÁ
LA DIGNIDAD
DEL SER
HUMANO?
ECCE HOMO
IR DE VÍCTIMA,
DE HEROE…
MIEDO
“Bienaventurados los misericordiosos porque ellos alcanzarán
misericordia”
- la fraternidad desde nuestra condición de pecadores
necesitados de misericordia
- nos encontramos en la debilidad, competimos en la diferencia
(= taburetes)
“Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia,
porque de ellos es el Reino de los cielos”
- En la persecución de Jesús se manifiesta su realeza
- La dignidad humana está en ella misma
¿CÓMO LA VIVIÓ JESÚS?
a. Nuestra relación con la riqueza es un peligro.
Lc 2 (Nacimiento)
Jn 1, 46 (Infancia)
Mc 6, 1 (le conocen)
b. La situación de pobreza es lugar de revelación de Dios.
Lc 4, 12 – 14 (cuando invites) Lc 19 (Zaqueo)
Mt 11, 29 – 30 (aprended de mí) Lc 9, 51 – 55
Jn 2, 14 – 16; Mt 21, 12 – 17 (expulsión del templo)
Lc 12, 49 – 53 (he venido a arrojar fuego)
M 12, 15 – 21 (la caña cascada)
¿CÓMO LA VIVIÓ
LA CDAD. XTIANA?
1 Cor 1, 26 – 31
(mirad quiénes habéis sido elegidos)
He 3, 1ss (lo que tengo te doy)
He 4, 34 – 35
St 2, 1 – 7
2 Cor 8, 9
2 Cor 8, 13
Ef 5, 5
Ef 4, 28
He 20, 33 – 35 1 Tim 6, 7
1 Cor 6, 1ss
1 Pe 3, 8 – 17
He 7, 55 – 60 (muerte Esteban)
Rm 12, 18 -21
2 Cor 13, 7
1 Pe 2, 18–20
1 Cor 7, 20-24
Fil 8ss
1 Pe 2, 21-25
Lc 19, 41 (llora Jerusalén)
Jn 11, 33 – 35 (Lázaro)
Mt 26, 36 (Getsemaní)
Heb 2, 9-15 (gustó la muerte)
He 5, 40-41
2 Cor 11, 28-30
2 Cor 1, 3-11 2 Cor 4, 7 – 10
Col 1, 24
Is 58
1 Pe 2, 24; Is 53
1 Pe 3, 13-17 Rm 5, 3-5
Mt 5, 20 (si vuestra justicia no es mayor)
Mt 4, 11ss (no sólo de pan)
Mt 14 y 15, 32 – 39 (multiplicación de panes)
Jn 4 (Samaritana, dame de beber)
He 4, 34 – 35 He 6, 1ss (diáconos)
St 2, 15 – 16 (fe sin obras)
St 5, 1 (engordar para la matanza)
1 Jn 3, 16 – 18
1 Jn 4, 21 (si amo a Dios…)
1 Cor 11, 17 (Eucaristía)
Flp 3, 17, 21 (su dios es el vientre)
Sal 23 Sal 42; 43; 37
Jn 1, 46 (de Nazaret?)
2 Cor 5, 21 (se hizo pecado)
Mt 11, 29 (soy manso y humilde de corazón)
Lc 7, 36-50 (la pecadora perdonada)
Mt 9, 9ss ( no he venido a buscar justos)
2 Cor 4, 7
Rm 11, 30 -32
1 Tim 1, 12 – 17
He 3, 12 -20
Mt 4, 5 (Si eres hijo de Dios tírate abajo)
Mt 11, 29 (aprended de mí)
Jn 18, 19 – 23 (juicio religioso a Jesús)
Lc 6, 36 – 45 (no juzguéis y no seréis juzgados)
Lc 10, 25- 37 (Buen Samaritano)
Lc 2, 14 ss (signo de paz y de contradicción)
Lc 19, 42 (Jesús llora por Jerusalén)
Lc 12, 49 – 53 (¿creéis que he venido…?)
Jn 14, 27 (mi paz os dejo, mi paz os doy)
Jn 20, 19ss (la paz esté con vosotros)
Mc 3, 31 – 35 (quién es mi madre, mi hermano)
Mt 12, 14 – 15 (huye cuando buscan matarlo)
Jn 8, 58 (se escondió)
Mc 2, 23 – 3, 6 (le persiguen por sanar el sábado)
Mt 26, 63ss y Mt 25, 31ss (Eres tú el hijo de Dios)
Lc 23, 3; Jn 18, 28ss; Mt 25, 31 (proceso a Jesús)
Mc 10, 28 -31 (el céntuplo, con persecuciones)
Jn 15, 18 – 21 (el mundo os odia)
Jn 16, 1- 4 (os expulsarán de las sinagogas)
1 Cor 4, 3 – 5
Rm 7 (hago lo que quiero)
Gal 5, 13 (libres, pero…)
Jn 1, 18 (a Dios nadie lo ha visto)
1 Jn 4, 12. 20-21
Flp 4, 8
He 2, 44- 46 (1ª. Comunidad)
Ef 2, 11 – 22 (reconciliados)
1 Cor 11, 17 – 18 (divisiones)
Rm 12, 18 (estad en paz…)
1 Cor 12 (unidad como cuerpo)
2 Cor 5, 17 – 21 (reconciliación)
Flp 4, 4 (edificamos o destruimos)
Rm 14
He 5, 40-41 (gozar por sufrir por Jesús)
He 9, 16
Heb 10, 33ss
1 Cor 4. 9 – 13
2 Cor 4, 8 – 10 (atribulados en todo…)
1 Pe 3, 13 – 17
1 Pe 4, 12 – 19
Mt 5, 20 (si vuestra justicia no es más)
Jn 17, 6 (Yo soy el camino, la verdad y la vida)
Lc 17, 7 – 10 (somos siervos inútiles)
la pobreza, el sufrimiento, el llanto, el hambre,…
todas esas cosas están a nuestro alrededor…
a veces, nos amenazan y, lo que es peor, son
realidad para millones de personas.
Y la manía de todos y cada uno es que cuando consigan
eliminar todo eso de la vida, conseguirán la felicidad.
¿Podemos seguir hablando de felicidad,
Bienaventuranza, sin salirnos de la realidad, sin
soñar??? el Ev. ¿Tendrá razón?
A lo mejor el Ev lo tenemos sin estrenar,
lo conservamos como un regalo valioso, pero
envuelto. Intentemos “desenvolver” este regalo,
porque ¡a lo mejor el Evangelio es verdad!
Quitemos el papel de regalo y
vamos a no dar nada por supuesto
Todo el Ev está enmarcado en 2 grandes preguntas:
¿qué les parece?
y si quieres
Si nos fijamos todas las parábolas están planteando estas dos
preguntas. Es decir, Jesús fue por la vida haciendo estas dos
preguntas. Ha sido la oferta más limpia que se ha hecho en la
Historia, porque van dirigidas a las dos coordenadas que nos
definen como personas: la inteligencia y la libertad.
¿Por qué podemos hacer este planteamiento?
Porque las Bvs no son algo sobrenatural, sino lo más profundo
del ser humano, lo que toda persona está buscando a tientas
sin saberlo. Y he dicho toda persona, porque es para todos:
creyentes, increyentes, hombres, mujeres, jóvenes-viejos, de
una cultura o de otra. El Ev es para “toda criatura” (Mt 28, 19).
¿cómo acercarnos?
Pues como hemos dicho, quitar todas nuestras
seguridades, todos nuestros supuestos.
Vamos limpiamente a dejar que se nos pregunte
sencillamente qué nos parece la vida desde esta oferta
Vamos a “REFLECTIR”.
En un diccionario del 1.736 encontré la siguiente definición de “reflectir = el
hecho de reflejarse el rayo de luz en el cuerpo opaco”.
Es algo tan simple como dejar que se refleje en mi
eso que está ocurriendo delante de mí.
No manipularlo; toda reflexión siempre será una
manipulación. A lo mejor muy acertada, a lo mejor me aclara
cosas, pero aquí vamos a ver si sencillamente nos dejamos
‘tocar’ por realidades, porque el Ev son cachitos
de realidad; no ideas
BUSCANDO EL VERDADERO ROSTRO DE DIOS (Para orar y reflexionar)
OBJETIVOS
• Eliminar las falsas imágenes que nos hemos creado de Dios.
• Presentar, a la luz de Jesucristo, el verdadero rostro de Dios.
PARTIMOS DE LA EXPERIENCIA
Veamos una parábola…
“Pero ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Llegándose al
primero, le dijo: ´Hijo, vete hoy a trabajar en la viña´. Y él le
respondió: ´No quiero´, pero después se arrepintió y fue. Llegose
luego al segundo, y le dijo lo mismo. Y él respondió:´ Sí, señor´, y
no fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?_ ´El primero´,
contestaron. Díceles Jesús: ´En verdad os digo, los publicanos y
las rameras llegan antes que vosotros al Reino de Dios...”
Mt 21,28-31
Lo que Jesús pregunta es quién hizo la voluntad del padre,
no lo que dijo cada uno, o, lo que sería lo mismo, su “intención”,
su “buena voluntad”. ¡Y resulta que fue el que dijo que no!
Es decir, según el Ev se nos va a preguntar si hemos ido a la
viña, no qué intención teníamos.
Un ejemplo… me siento hermano de todos…
PRIMERA BIENAVENTURANZA
“Bienaventurados
los pobres de espíritu,
porque de ellos es
el Reino de los Cielos”
(Mt 5, 3)
Cada Bienaventuranza viene a tocar
un problema que afecta a toda persona.
Dicho problema no es precisamente algo secundario, sino algo
que toda persona tiene planteado y a lo que tendrá que darle
respuesta, o bien la que él ha decidido o bien porque se la han
impuesto, pero no se va a quedar sin ella.
Es decir, el problema que toca cada Bienaventuranza
es irrenunciable, está presente en la vida de toda
persona y nadie puede evadirse de él.
El problema de esta primera Bienaventuranza es
nuestra relación con los bienes, con la riqueza.
El problema de esta primera Bienaventuranza es
nuestra relación con los bienes, con la riqueza.
La riqueza en sí es un bien siempre.
Pero, qué quiere decir esta Bienaventuranza al
asegurar Bienaventurados los pobres de espíritu,
porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Apliquemos, pues, el método que nos hemos
propuesto, viendo en una primera parte
cómo Jesús vivió esta relación con los “bienes” (la
riqueza) , qué dijo; para preguntarnos qué nos
parece y, después, plantearnos el si queremos.
PRIMERA PARTE:
CÓMO JESÚS VIVIÓ ESTA BIENAVENTURANZA
Y QUÉ DIJO SOBRE LA RIQUEZA - POBREZA
1. Cómo vivió Jesús la pobreza.
El comienzo de la vida de Jesús ya plantea interrogantes de
cara a este problema.
Podemos decir que tuvo mala suerte con las circunstancias
que rodearon su nacimiento: que si el censo, que si la
precipitación, que si llegaron tarde,… En definitiva podemos
concluir que fue una mala “programación”… (cfr. Lc 2,1-7).
Imaginemos brevemente lo que allí ocurrió
y preguntémonos qué nos parece.
Y aquí es donde tenemos que preguntarnos por primera vez
el “¿qué nos parece?”
A primera vista puede parecernos algo vergonzoso que el
“Esperado de todos los tiempos” naciese en unas
circunstancias tan “indignas”, y es para “exigir” al
“encargado” de programar el acontecimiento su “dimisión”,
aunque fuese el mismo Espíritu Santo.
Sin embargo, si caemos en la cuenta, naciendo en estas
circunstancias suscitó alrededor lo mejorcito que hay en
el corazón humano, sin necesidad de “ángeles”.
Dios se hace carne de la única forma en que objetivamente
se despierta en nuestro corazón lo mejor de nosotros
mismos.
Después, toda su vida se la pasa en Nazaret.
¿Qué se sabe de ese pueblo llamado Nazaret? Jn 1, 46
(dato muy importante, porque es indirecto), recoge la
respuesta de Natanael a Felipe. Cuando éste, muy
entusiasmado, le dice que han encontrado al Mesías,
Natanael responde con toda espontaneidad:
“¿De Nazaret puede salir algo bueno?”.
Y el tal Natanael no era un “pelador”, pues es de los pocos personajes que en el
Evangelio reciben un elogio explícito del mismo Jesús: “Ahí tenéis a un israelita
de verdad, en quien no hay engaño” (Jn 1, 47).
¡Cómo serían los de Nazaret !
Ejemplos actuales…
Jesús, no sólo nació en unas circunstancias “vergonzosas”,
sino sobre todo, vivió toda su vida en un contexto sociológico
no “recomendable”.
La salida espontánea de Natanael nos revela algo muy
importante para comprender las Bienaventuranzas:
Jesús fue un cualquiera de un pueblo sospechoso.
Ya en la vida pública, uno que quiere seguir a Jesús se encuentra con
esta respuesta: (Mt 8,19-20) “Y un escriba se acercó y le dijo: «Maestro,
te seguiré adondequiera que vayas.» Dícele Jesús: «Las zorras tienen
guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene
donde reclinar la cabeza»”.
Las expectativas “lucrativas” se vienen abajo.
Una primera conclusión de lo que llevamos visto
de la vida de Jesús
es que fue pobre,
no que optó por los pobres.
Nos sentimos interrogados por el Evangelio.
Y es que el lugar más bajo es el más universal.
Con qué cinismo lanzamos consignas teóricas de solidaridad con los
hambrientos y no estando dispuestos a reducir en lo más mínimo nuestro
derroche y nuestros sutiles mecanismos de extorsión...
Nuestra solidaridad es un cuento porque la entendemos con mando a
distancia, como veremos en la 3ª Bv.
Sólo en la medida en que asumamos la realidad del otro,
en que hablemos desde abajo, podremos decir algo a la
mujer y hombre de hoy
Jesús no optó por los pobres, sino que fue pobre.
Optó por el ser humano, por todo ser humano,
ya lo veremos, pero desde los pobres, siendo uno de ellos.
Resumiendo, la manera de estar Jesús frente a los
bienes (la riqueza) fue desde lo más bajo, como uno
de tantos y situado en el desprestigio sociológico.
3° Mt. 8, 19-20
Es decir, esta fue su forma de relacionarse con la
riqueza, pero, ¿qué dijo de ella?
2. Qué dijo Jesús sobre la riqueza
Problema al que hay que dar una respuesta:
¿Qué hacemos con una riqueza que necesitamos?
¿Cómo estamos frente a unos bienes que no podemos
prescindir de ellos?
Porque vivimos gracias a que los tenemos:
gracias a que me puedo vestir, a que puedo comer…
Todo eso supone riqueza. Lo problemático de la riqueza es
que no podemos renunciar a ella sin más, pues la
necesitamos.
Las citas las agruparemos en dos bloques: en el primero, el
más extenso, recogeremos aquellas en las que se nos avisa
muy seriamente que:
-la riqueza en cuanto acumulación
(no en cuanto riqueza -bienes para la vida-),
es un peligro, una trampa, una tentación;
- en un segundo grupo recogeremos las que presentan la
pobreza como un lugar privilegiado de encuentro con el
Espíritu.
2. 1. La riqueza, en cuanto acumulación,
como tentación y peligro.
Hacemos una observación. Somos pura tentación.
El hecho de tener tentaciones entra pues dentro de la experiencia humana.
El problema es, por lo visto, caer en ellas. .
Mt 4,8-10. Es la tercera tentación de Jesús en el desierto: “Todavía le
lleva consigo el diablo a un monte muy alto, le muestra todos los reinos
del mundo y su gloria, y le dice: «Todo esto te daré si postrándote me
adoras.»
De suyo la propuesta, desde un punto de vista lógico, es absurda.
En efecto, el ser humano necesita poquísimo para vivir.
Supongamos que cada uno imagina lo mínimo necesario para vivir.
Pues bien, por muy poco que imagines, seguro que es mucho menos.
Sin embargo la insaciabilidad de nuestra ambición es permanente.
Esta “insaciabilidad” puede ser patológica…
Tentación
La lucha contra el mal y el trabajo de la conversión
no terminan nunca, porque las tendencias y raíces
del egoísmo y ceguera nos acompañan hasta el final.
Tentaciones
“Querer poseer” (cosas, riqueza, placeres, personas, ...).
“Querer valer” (vanidad, prestigio).
“Querer ser” (sustituir a Dios y la fraternidad).
La lucha contra las tentaciones es la lucha por el ser,
valer y poseer.
Mt 4,8-10. Es la tercera tentación de Jesús en el desierto:
“Todavía le lleva consigo el diablo a un monte muy alto, le
muestra todos los reinos del mundo y su gloria, y le dice:
«Todo esto te daré si postrándote me adoras.»
Pues bien, a esta propuesta Jesús responde:
«Apártate, Satanás, porque está escrito:
Al Señor tu Dios adorarás, y sólo a él darás culto»”.
Es decir, esta acumulación, esta tendencia al acaparamiento, esto que
después Jesús va a denominar codicia, esta dinámica absurda, -una vez
que he conseguido algo ya estoy pensando en por qué no tener más-, la
proponía el “tentador” como un postrarse y adorar. Jesús va a
responder a estos verbos. Es decir, Jesús interpreta este ofrecimiento
como una alternativa a su fe israelita, a su fe monoteísta.
El ser humano sólo puede postrarse y adorar al único Dios.
Lc 12,13-31: “Uno de la gente le dijo: ‘Maestro, di a mi hermano que
reparta la herencia conmigo’. Y él respondió: ¡Hombre! ¿quién me ha
constituido juez o repartidor entre vosotros?” Es decir, “¿es que yo soy
abogado, o notario, para repartir herencias? ¿Tú no sabes que yo soy de
Nazaret?...”
Pero ya que ha salido el tema de la herencia, Jesús aprovecha: “Y les
dijo: Mirad y guardaos de toda codicia”, no dice de toda “riqueza”, sino
de esa dinámica que existe en cada uno de nosotros, nos guste o no, y
que provoca la acumulación.
Y sigue Jesús desenmascarando: “porque, aun en la abundancia, la vida
de uno no está asegurada por sus bienes”.
El problema básico del ser humano es, sin duda, la ‘seguridad’
En efecto, la seguridad ha sido la primera necesidad psicológica que
hemos tenido al nacer. Esa ‘seguridad’, que en la infancia depositamos
en nuestros padres, seguimos buscándola, y lo que es más importante,
poniéndola en algo.
"Leí una historia sobre un antropólogo que propone un juego para los niños de una
tribu africana. Se puso una cesta llena de frutas cerca de un árbol y le dijo a los niños
que el que llegara primero sacaría todas las frutas que quisiera....
Cuando les dio la partida todos se tomaron de las manos y corrieron juntos, y luego
se sentaron juntos disfrutando de las frutas. Cuando se les preguntó por qué había
corrido juntos si uno podría haber tenido todos los frutos para sí mismo...
y dijeron:. UBUNTU, ¿cómo puede uno de nosotros ser
feliz si todos los demás están tristes? "
Todos denunciamos el consumo, pero todos estamos
enganchados a él y el mismo sistema económico
depende de que seamos fieles a este reclamo.
Fijémonos en una consecuencia: consumimos cosas tan
útiles que llegan a suplirnos.
En este sentido podemos decir estamos convirtiéndonos en
‘seres protésicos’. Cada vez más tontos, más torpes, más
inválidos, olvidamos que tenemos inteligencia, imaginación,
manos, pies,... No los necesitamos, porque nuestras
‘prótesis’ nos suplen.
“esta sociedad hace cada vez
cosas más útiles para gente más inútil”
2 ejemplos…
Aviso de Jesús a propósito de la codicia: ‘la vida del
hombre no está asegurada por sus bienes’. Por mucho
que yo pueda tener, no tengo asegurada mi vida leer texto…
Por eso Jesús comenta que la reacción de Dios no se remite
a los niveles de “moralidad”, sino de “estupidez” del ser
humano: la calificación que merece esta actitud en la vida es
la de necedad. Así pues, es necio quien acumula tesoros
para sí, y no se enriquece en orden a Dios.
La “codicia” que no puede asegurar la vida…
- ‘no está, ha ido a buscarse la vida’. Es decir ellos no la tenían
asegurada, y eran capaces de vivir contentos. Luego se puede vivir sin
estar preocupados por cómo aseguro yo mi vida
- El dinero, debe ser como los zapatos: justico
uno de los papeles que debería tener el Evangelio es el de
‘desentontecernos’; lo hemos sobrenaturalizado tanto que
todos lo perciben como algo del “otro mundo”, y nunca fue
del “otro mundo”.
Y termina diciendo:
“Buscad primero el Reino de Dios y su Justicia
y todas esas cosas se os darán por añadidura”.
el “Reino de Dios” empieza a estar presente entre nosotros
cuando posibilitamos objetivamente la fraternidad desde la
“justicia” y podemos fiarnos unos de otros
Cuando en un grupo humano hay confianza y no
competitividad, la ayuda es recíproca y todo el mundo cuenta
con ella: el “compartir” es espontáneo.
Mt 6, 36: “Así que no os preocupéis del mañana” (lo que más
nos angustia, el futuro); el mañana se preocupará de sí
mismo. Cada día tiene bastante con su propio afán.”
Es la renuncia a una “seguridad” que no es posible.
Si la riqueza en cuanto acumulación no nos puede dar la
seguridad, la riqueza compartida si nos puede salvar.
El problema es dónde pongo mi seguridad, porque parece
ser que, donde uno pone su seguridad (tesoro), ahí es donde
está su valor supremo (corazón), ahí es donde está su Dios
Lc 16,13: “Ningún criado puede servir a dos señores, porque
aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y
despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al Dinero”.
Jesús nos ha dicho: que “con la abundancia de bienes
(la acumulación) no tenemos asegurada la vida”;
ahora nos dice que no podemos servir a Dios y a las riquezas.
Es decir, por la “codicia” nos entregamos a acumular bienes,
creyendo que con su abundancia aseguramos la vida y por otro lado,
nuestra apertura a Dios pretende expresar que en él ponemos nuestra
seguridad.
Lo que nos preocupa, nos ‘ocupa’ la vida.
Jesús usa el verbo “servir” en vez de “creer”,
En vez de decir que no se puede ‘creer’ en Dios y en el dinero,
dice que no se puede servir a estos dos señores. Si hubiese dicho
que no se puede creer en Dios y en el Dinero, no nos hubiese
extrañado, y estaríamos de acuerdo, pero al usar el verbo servir
desenmascara trampas que no querríamos reconocer.
El sentido de servir en el Ev es de dedicación total.
Tengamos el valor, los que nos llamamos creyentes,
de hacer
una lista de nuestros dioses
y ver hasta qué punto es verdad que creemos en el Dios vivo
o más bien servimos y nos apoyamos en otras cosas que
nunca se nos ocurrirá llamar dioses, pero son las que nos
preocupan, por las que nos afanamos (servimos como
esclavos), las que nos angustian cuando nos faltan o se
tambalean.
Somos fabricantes de dioses (ídolos) y continuamente
tenemos que estar convirtiéndonos de los “ídolos” al Dios
“vivo”. Nuestra tragedia de “creyentes” es, posiblemente, que
sólo hablamos del Dios en el que “creemos”, y nunca
nos preguntamos por los dioses a los que “servimos”.
Lc 16,19-31: “rico Epulón y el pobre Lázaro”
Lázaro y el rico nos dramatizan sociológicamente la “necedad” del de los
graneros. No sólo es un problema de despiste individual sin sentido, -¡lo que
acumuló no le aseguró la vida!-, sino que en este caso se nos describe las
consecuencias de esa acumulación: pudo banquetear y pasarlo bien, pero a su
puerta yacía, cubierto de llagas, el pobre. Es la situación dramática de muchos
países del “norte”: a la puerta unos países de “abajo” deseando “hartarse de lo
que caía de la mesa” de nuestro “desarrollo”. El final no es nada halagüeño para
el rico, porque no sólo no le aseguraron la vida, sino que las consecuencias no
quedaron ahí.
Sólo quiero fijarme en dos detalles de la parábola:
el ‘abismo’ que los separa y que es infranqueable.
“Malaventuranzas” de Lucas. Allí no dice “malditos vosotros
los ricos”, sino ¡Ay de vosotros los ricos! Es un grito de
angustia. A Dios Padre le duele la estupidez y perdición del
rico.
* un detalle más…
Lc 18,18-27: El ‘joven rico’ que se acerca a Jesús y le pregunta: «Maestro bueno,
¿qué he de hacer para tener en herencia vida eterna. Le dijo Jesús: «¿Por qué
me llamas bueno? Nadie es bueno sino sólo Dios”. Jesús le remite a la ley, a los
mandamientos y contesta: “Todo eso lo he cumplido”. Jesús “lo miró con cariño”,
comenta Marcos, y le dijo: “Aun te falta una cosa: todo cuanto tienes véndelo y
repártelo entre los pobres, y tendrás un tesoro en los cielos; luego, ven y
sígueme”.
Merece la pena detenerse en la escena. Este hombre es una persona tan
“piadosa” que puede decir sinceramente que “todo lo ha cumplido”. Entonces es
cuando Jesús encuentra la oportunidad de enfrentarlo con la verdadera
“espiritualidad” de los profetas (cfr Is 58). Es decir, ahora es cuando puede captar
que el fiel cumplimiento de todo lo prescrito en la Ley no acaba de llenarle,
porque está “creyendo” en Dios, pero “sirviendo” al Dinero. Por otro lado,
observemos que lo
que le sugiere no es que sea más
“pobre” “vendiéndolo todo”, sino que lo “reparta a
los pobres”, que no es lo mismo: es posibilitar con
su riqueza acumulada que todos puedan vivir.
Esto es “escuchar a los profetas”.
El desenlace es deprimente. Dice el Evangelio que
“el joven se puso muy triste, porque era muy rico”.
¡Si hubiera sido menos rico, se hubiera puesto menos triste!
En efecto, no hay más preocupación y angustia que entre los
muy ricos. Esto no lleva a la alegría, sino a la tristeza.
Los muy ricos a lo más que llegan es a divertirse, porque
la diversión se compra, pero la fiesta se hace y se vive.
Esta reacción me lleva a compartiros una constatación, que
la he percibido como una ley, que nunca falla, como la ley de
la gravedad. En
sitios muy pobres donde apenas
se sobrevive, donde la gente no tiene nada,
se comparte todo.
“Los que lo oyeron, dijeron: ´¿Y quién podrá salvarse?´.
Respondió Jesús: ´Lo imposible para los hombres, es posible
para Dios´.”
Dios siempre apuesta por la salvación del hombre
En efecto Zaqueo, Lc 19,1-10, es el reverso del que se va
“muy triste porque era muy rico”: Zaqueo es un rico que se
libera, que reparte entre los pobres, que restituye a los que
había defraudado. Y ahí sí que hay alegría, al contrario del
‘joven rico’. Zaqueo era muy rico, pero se le abrieron los
ojos, se espabiló y el día en que se anima a compartir, ese
día “ha llegado la salvación a esta casa”, y con ella la alegría
la fiesta. Ha experimentado la primera Bv.
2. 2. La pobreza
como lugar de revelación del Espíritu
Pero nos encontramos con textos en los que aparece la pobreza, no
como acumulación, sino como posibilidad de encontrarnos con el
Espíritu, como una liberación.
Lc 4, 16-30 nos describe la escena de Jesús en la sinagoga de Nazaret.
Al terminar de leer el profeta Isaías dice: “Esta Escritura que acabáis de
oír, se ha cumplido hoy”. Jesús se identifica con aquel texto:
“El Espíritu del Señor sobre mí, porque me ha ungido para
anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a
proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos,
para dar libertad a los oprimidos y proclamar un año de
gracia del Señor.
Es decir, aquí encuentra Jesús plasmada su misión.
Lc 14, 7-14 nos presenta a Jesús en otro convite
“Y dijo también al que le había invitado: Cuando des una comida o una
cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a
tus vecinos ricos; no sea que ellos te inviten a su vez, y tengas ya tu
recompensa. Cuando des un banquete llama a los pobres, a los lisiados,
a los cojos, a los ciegos, y serás dichoso porque no te pueden
corresponder, y se te recompensará en la Resurrección de los justos”.
Si la primera advertencia estaba cargada de humor, esta desborda
libertad de espíritu. ¡Decirle al que le ha invitado a quién debe invitar otra
vez, suena casi a insolencia. Pero en esta “insolencia” late esta Bv:
serás dichoso. Una vez más empieza por los últimos: los primeros
invitados en nuestro compartir deben ser los pobres, y da la razón:
porque no te pueden corresponder...
En efecto, los pobres nos abren a la gratuidad, porque no nos pueden
dar “nada” a cambio…y es esto lo que nos abre a Dios.
CONCLUSIÓN
“… porque de ellos es el Reino de los Cielos”.
En la “conclusión” de cada Bv encontramos la razón de por
qué es Bienaventuranza. Y aquí nos sorprende con dos
cosas: Primera, que la recompensa es nada menos que el
Reino de los Cielos; y segunda, la más inesperada, que este
“Reino” está en presente.
Esto contrasta con las seis siguientes que la “recompensa”
siempre estará en futuro.
Y empecemos por la primera sorpresa; que la “recompensa”
sea el mismo Reino de los Cielos. ¿Qué es lo que nosotros
hemos hecho? Mandar el Reino ‘a la otra vida’ y querer
alcanzar aquí lo que en las seis siguientes encontraremos
en futuro
Es de ellos el “Reino de Dios”
(o como alguno traduce, “tienen a Dios por Rey”),
es decir, empieza a vivirse la descripción “idealizada” de
Hech 4, 32-37.
Al no postrarnos y adorar al Dinero, y no tener nada como
propio, se posibilita objetivamente la fraternidad, que es los
que decíamos que pretende cada Bv.
Esta es como la puerta de todas las demás.
Si servimos al Dinero, ninguna de las que siguen será
posible, pues surge un abismo entre el pobre y el rico que
nadie puede salvar (cfr Lc 16, 26).
Renunciar, pues, a toda idolatría, es entrar en la senda de
las Bvs, porque está escrito: “Al Señor tu Dios adorarás, y
sólo a él darás culto (Mt 4, 10).
Nos hace tomar conciencia de todos los ídolos que nos
esclavizan y nos plantea el dilema de que sólo se puede
servir a un Señor.
Que sólo en el Dios vivo podemos poner nuestra seguridad,
pues los otros dioses nos inquietan, preocupan (Lc 12,
22.29), o hunden a los hombres en la ruina y en la perdición
(1 Tm 6, 9).
En una palabra, nos descubre que hay más felicidad en dar
que en recibir (Hechos 20, 35).
Seminario de ESPIRITUALIDAD
09:00 Bienvenida, juegos
09:45 Charla
10:45 Oración Personal
11:45 Taller
12:30 Compartir y síntesis
ORACIÓN CONTEMPLATIVA
Comienza serenándote durante unos minutos... ponte en la presencia de Dios
reconociendo que esta cercano y presente en tu corazón.
Pídele que haga brotar en tu ser más profundo, lo que Él desea para ti en esta
oración.
Lee el texto evangélico lentamente, varias veces si hace falta, hasta que te resulte
familiar lo que estás leyendo.
Imagínate la escena como si estuviera ocurriendo ahora y tu fueras unas de las
personas que participa activamente en ella. No te preocupes si no puede imaginar la
escena vivamente. Si encuentras dificultad en entrar en la escena, imagínate que
estar intentando describirla a un niño lo más vivamente posible.
Pídele las gracias que deseas recibir.
Puede ayudarte a prestar atención en cualquier escena si te preguntas:
¿Quién está presente?, ¿Qué están haciendo?, ¿Qué dicen?
Si te surgen distracciones deja que entren en la escena, pude ser que te ayuden a
llegar a mayor profundidad.
Habla con las personas en la escena, habla con Jesús, con el Padre... habla siempre
desde el corazón, sencillamente con honradez.
No te preocupes si tu mente se aleja de la escena. Intenta con suavidad volver a ella.
CONCLUSION
Para terminar dedica unos minutos para dialogar con Dios dándole gracias por su
presencia en este rato de oración.
Evangelio Lc, 19, 1 – 10, Jesús y Zaqueo
Habiendo entrado Jesús en Jericó, atravesaba la cuidad. Había allí
un hombre llamado Zaqueo que era jefe de los cobradores de
impuesto y muy rico. Quería ver cómo era Jesús, pero no lo
conseguía en medio de tanta gente, pues era de baja estatura.
Entonces se adelantó corriendo y se subió a un árbol para verlo
cuando pasara por allí. Cuando llegó Jesús al lugar, miró hacia arriba
y le dijo: "Zaqueo, baja en seguida, pues hoy tengo que quedarme en
tu casa." Zaqueo bajó rápidamente y lo recibió con alegría.
Entonces todos empezaron a criticar y a decir: "Se ha ido a casa de
un rico que es un pecador". Pero Zaqueo dijo resueltamente a Jesús:
"Señor, voy a dar la mitad de mis bienes a los pobres, y a quien le
haya exigido algo injustamente le devolveré cuatro veces más".
Jesús, pues, dijo con respecto a él: "Hoy ha llegado la salvación a
esta casa, pues también este hombre es un hijo de Abraham. El Hijo
del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.
Palabra de Dios
Dame Señor tu mirada
y pueda yo ver desde allí.
El día que empieza,
el sol que calienta
y que cubre los montes de luz.
Dame Señor tu mirada
y entrañas de compasión
Dale firmeza a mis pasos,
habita mi espacio
y sé mi canción.
Dame Señor tu mirada
y pueda gozar desde allí
que el día declina
y anuncia las noches
de luna
cuando viene a mí.
Dame Señor tu mirada
y entrañas de compasión,
haz de mis manos ternura
y mi vientre madura,
aquí estoy Señor.
Dame Señor tu mirada,
grábala en el corazón,
donde tu amor es amante,
tu paso constante
Tu gesto creador
Dame Señor tu mirada,
grábala en el corazón,
donde tu amor es amante,
tu paso constante
Tu gesto creador
Ponme Señor la mirada
Junto al otro corazón,
de manos atadas,
de oculta mirada que guarda
y calla el dolor
Siembra Señor tu mirada
y brote una nueva canción,
de manos abiertas,
de voces cubiertas
sin límite en nuestro interior.
Danos Señor tu mirada,
grábala en el corazón,
donde tu amor es amante,
tu paso constante
Tu gesto creador
“Nos encontramos con una copia de un icono
copto del siglo VII.
Muestra a Cristo poniendo su brazo sobre
los hombros de un amigo desconocido.
Por este gesto, toma sobre sí el peso, las
faltas, toda la carga que pesa sobre el otro.
No está frente a su amigo, sino que avanza a
su lado, le acompaña.
Este amigo desconocido es cada uno de
nosotros.
En el siglo VII sabían ya que Cristo no viene a
castigar al ser humano.
Acogemos la buena noticia:
Dios hace el camino de lo humano,
AMA AL HOMBRE Y LA MUJER…
TE AMA A TI…”
(Hno Roger de Taizé, en “Pasión de una “)
Además de la pauta de oración,
podemos reflexionar…
Tengamos el valor,
los que nos llamamos creyentes,
de hacer
una lista de
nuestros dioses
y ver hasta qué punto es verdad que creemos en el Dios vivo
Nuestra tragedia de “creyentes” es, posiblemente, que sólo
hablamos del Dios en el que “creemos”, y nunca nos
preguntamos por los dioses a los que “servimos”.
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whisky: “La acción está allí donde estás tú”.