(Lucas 17:1119)
Enfoque
Caminando un día por una galería comercial,
usted observa el escaparate de un negocio y ve
algo que sabe que su amigo le gustaría tener.
Sería un regalo realmente perfecto. Lo
compra, lo hace envolver para regalo, y lo deja
en el buzón de la casa de su amigo. Espera
alguna reacción de parte de él en los próximos
días, pero nada sucede. Sabe que su amigo
recibió el regalo, pero él jamás se lo
mencionó.
1.¿Qué se siente cuando un regalo es
ignorado?
Nos duele que ignoren un regalo.
Queremos que nuestros esfuerzos sean
reconocidos. Nos preguntamos si nuestro
regalo fue bien recibido, o siquiera si fue
recibido.
2. ¿Podría esta clase de reacción afectar su ganas
de regalar algo en el futuro? ¿Por qué sí, o
por qué no?
Una respuesta como esta indudablemente
puede afectar nuestras ganas de querer hacer
un regalo en el futuro. Podemos llegar a
preguntarnos: “¿Por qué debo molestarme
por se él tan desagradecido?”
Infórmese
En este milagro, Jesús sana a personas que tenían
lepra. La palabra lepra describía una cantidad de
enfermedades infecciosas de la piel. Eran
enfermedades físicas, pero también hacían que uno
fuese “impuro”. Las persionas afectadas de lepra
eran apartadas de los no infectados, hasta que
quedaran libres de la enfermedad. (Levítico 14
detalla la información respecto de la purificación).
Este aislamiento hizo que se concentrara la atención
sobre la enfermedad y sobre los que la padecían.
No debe sorprendernos que Jesús repetidamente
sanó leprosos. En Mateo 8:24 y Marcos 1:40-45,
encontramos más curaciones de lepra.
Lucas 17:11-13
Y aconteció que yendo Él a Jerusalén, pasó por
medio de Samaria y de Galilea. Y entrando en una
aldea, le vinieron al encuentro diez hombres
leprosos, que se pararon a lo lejos, y alzaron la voz,
diciendo: Jesús, Maestro, ten misericordia de
nosotros.
1. Lucas comienza este relato diciéndonos
donde se encontraba Jesús en un viaje a
Jerusalén. ¿Dónde estaba? ¿Qué nos dice esta
región respecto de la gente que vivía allí?
Jesús se movía sobre la frontera entre Samaria
y Galilea. Esta región dividía a dos naciones
que no se llevaban bien. Eran pueblos que no
querían interactuar. Esta frontera llegó a
convertirse en una especie de “tierra de nadie”
(no man’s land). Ninguna persona escogía vivir
allí, a no ser que estuviera obligada a hacerlo.
Los que vivían en esta región eran parias
(excluídos, desechados, desterrados).
2. Jesús se encontró en esta región con diez
hombres que tenían un problema. ¿Cuál era su
problema? ¿Dónde estaban parados con
respecto a Jesús cuando hablaron con él? ¿Por
qué?
Estos hombres estaban infectados, con lepra, y
por lo tanto estaban aislados de las demás
personas. Cuando hablaron con Jesús, se
mantuvieron a distancia. La ley exigía que los
leprosos se mantuvieran alejados de los demás.
Tuvieron que hablarle a Jesús en voz alta para ser
oídos.
3. ¿De qué modo se dirigieron a Jesús? ¿Qué
esperaban de él?
Dirigiéndose a Jesús gritaron: “¡Jesús, Maestro,
ten compasión de nosotros!” Sabían quien era
Jesús. Era su maestro, y gritaron en su dirección
pidiendo por compasión y piedad. Sin ninguna
duda lo que tenían en mente era ser sanados,
pero no lo pidieron directamente. Simplemente
clamaron por compasión.
Lucas 17:14
Y cuando Él los vio, les dijo: Id,
mostraos a los sacerdotes. Y aconteció
que yendo ellos, fueron limpiados.
4. ¿Qué les dijo Jesús que hicieran? ¿Por qué?
Jesús no les dijo lo que estaba por hacer. En vez
de esto, les ordenó que fuesen mostrarse a los
sacerdotes. Esto les puede parecer extraño, pero
Levítico 14 nos recuerda que los sacerdotes
debían establecer que la infección había
desaparecido.
5. Jesús sanó a los leprosos. ¿Cómo y cuándo tuvo
lugar esta sanación?
Jesús no los sanó instantaneamente. En cambio,
mientras iban en camino a ver los sacerdotes,
descubrieron que Jesús los había sanado. Tan
solo podemos imaginarnos lo maravillados que
habrían estado al mirarse y ver que la
enfermedad había desaparecido.
Lucas 17:15-19
Entonces uno de ellos, viendo que había sido
sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz; y
se postró sobre su rostro a sus pies, dándole
gracias; y éste era samaritano. Y respondiendo
Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron
limpiados? ¿Y los nueve dónde están? ¿No
hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino
este extranjero? Y le dijo: Levántate, vete; tu fe
te ha salvado.
6. ¿Qué actitud asumieron estos hombres
cuando se vieron sanados? ¿Quién de ellos
volvió a Jesús? ¿Por qué era esto tan
extraordinario?
No sabemos que hicieron nueve de estos
diez hombres. Solamente uno decidió volver
a Jesús y darle gracias por lo que había hecho.
Lo sorprendente es que este hombre era un
samaritano. Los samaritanos y los judíos por
lo general no se llevaban bien. Sin embargo,
fue un samaritano el que volvió para
agradecer a Jesús, un judío.
7. ¿Qué preguntó Jesús cuando vio quien había
vuelto? ¿Qué nos dicen sus palabras?
Jesús preguntó por los otros nueve. Había
sanado a 10 hombres, pero solo uno volvió
para dar gracias a su Maestro. Jesús reparó en
que era un samaritano, un “extranjero”, quien
en reconocimiento volvió para manifestarle su
agradecimiento.
8. Según Jesús, ¿cuál fue la causa que motivó
que este hombre fuese sanado?
Jesús le dijo que su fe lo había sanado.
Verdaderamente, este hombre tenía fe.
Llamó a Jesús “Maestro” y clamó por
compasión. Fue bendecido por el Salvador
que lo había sanado. Los otros leprosos
siguieron su camino, pero el leal samaritano
volvió a Jesús porque tenía fe en él.
Relacione
Lo mismo que los leprosos, nosotros también
hemos visto la grandiosa obra de Dios. Él ha
hecho cosas admirables por nosotros, pero con
frecuencia no lo tomamos en cuenta.
Continuamos con nuestra vida diaria e
ignoramos darle las gracias y rendirle nuestra
adoración.
1. Un samaritano regresó a dar gracias a Jesús.
¿Qué cree usted que hicieron los otros nueve
leprosos? ¿Qué nos dice esto respecto de sus
prioridades?
No sabemos que les sucedió a los otros nueve
hombres. Deben haber ido sin demora a ver a
los sacerdotes para ser declarados limpios y
sanos. Pero, ¿y después qué? Podríamos pensar
que primero fueron a ver a sus familiares o
amigos. Lamentablemente, solo uno de ellos
tenía sus prioridades correctamente ordenadas.
Solamente uno volvió para agradecer a Jesús.
2. Jesús alabó la fe de este hombre y le dijo que
esta lo había sanado. ¿Cree usted que los otros
nueve siguieron sanos, o será que la lepra se les
pegó de nuevo? ¿Qué nos dice esto respecto de
Jesús?
Nuevamente, nada se nos dice respecto de los
otros nueve leprosos. Sin embargo, en el
versículo 17 Jesús declaró que los diez habían
quedado limpios. Los sanó a todos, aunque
nueve fueron desagradecidos y no volvieron a
él. Esto revela una vez más la maravilla del gran
amor de Dios por nosotros. Él nos bendice
aunque nosotros no lo merecemos o no
reconocemos sus bendiciones.
3. Jesús sanó a los leprosos, pero mas tarde llevó a
cabo una sanación mucho más grande. Dio su
vida por los pecados del mundo. ¿Por qué será
que los hombres no reconocen este milagro y
consecuentemente no dan gloria a Dios?
Lamentablemente, mucha gente en nuestro
mundo ignora lo que Jesús ha hecho por ellos.
Él ha dado su vida para perdonarnos y
salvarnos. Muchos no conocen su obra y su
ministerio.
Perciba
Lo mismo que los leprosos, nosotros
también hemos visto la grandiosa obra
de Dios. Él ha hecho cosas
admirables por nosotros, pero con
frecuencia no lo tomamos en cuenta.
Continuamos con nuestra vida diaria e
ignoramos darle las gracias y rendirle
nuestra adoración.
1. ¿Qué es lo que motiva nuestra falta de
gratitud y reconocimiento de las
bendiciones de Dios?
Quiza simplemente es olvido. Podemos
estar cegados por el pecado, el egoísmo,
o el orgullo. Muchas veces ni siquiera nos
damos cuenta de las innumerables
bendiciones que Dios nos brinda. Las
recibimos y las utilizamos, pero
olvidamos que tienen su origen en
nuestro generoso Dios. Puede que no sea
intencional,
pero
con
frecuencia
ignoramos sus bendiciones.
2. Piense en las muchas bendiciones
que Dios le otorga hoy. Piense en
esyo y conteste la siguiente
pregunta:
¿Qué
bendición
particular lo induce a estar
agradecido?
Al hablarles a los demás de las
obras de Dios, las recordamos
nosotros mismos también.
A ir compartiendo con otros la
alegría causada por estas bendiciones,
tómese también el tiempo para dar
gracias a Dios por sus dones.
Jesús Sana A Diez Leprosos
Lucas 17:11-19
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Jesús sana a diez leprosos