El Señor Jesús,
testimonio de
obediencia por
excelencia.
Filipenses
2:5-11
El Señor Jesús, testimonio de
obediencia por excelencia.
Filipenses 2: 5-11
Verdad bíblica: Dios
es quien produce en
tu vida el querer
como el hacer, por su
buena voluntad.
Verdad bíblica aplicada: La fraternidad juvenil
imita a su maestro para obedecerle en todos los
aspectos de su vida.
Introducción:
Cuántas veces al leer
el antiguo testamento
nos preguntamos,
¿cómo es posible que
el pueblo de Israel
ante tantos milagros
que Dios hizo con
ellos, pudieran dudar
y reclamarle falta de
carne, de pan, de
agua, etc.?
Y no solo
reclamos, sino
desobediencia
a los estatutos
que Él había
ordenado.
Si los
describiéramos en
términos generales
podríamos decir
que la rebeldía y
desobediencia los
caracterizaron. ¿Tu
obediencia y buen
testimonio te
caracteriza y
describe?
La ordenanza de
obedecer es para ti.
Desde la época de Adán y Eva,
el pecado de la desobediencia
hizo su aparición, todo lo que
Dios había dispuesto para que
ellos disfrutasen se echó a
perder por no haber seguido
las instrucciones.
Revisemos una breve
lista de todas las
instrucciones que Dios te
da como joven.
Órdenes dictadas por el Señor.
Cumplida
Escrita en:
Sí/No
1 Amar al Señor por sobre todas las cosas Mr. 12:30
2
Obedece a tus padres
Ef. 6:1-2
3
No tengas novia(o) inconverso
2 Co. 6:14
4
5
Busca el bautismo con el Espíritu Santo Ro. 8:5-6
Aprovecha el tiempo
Col. 4:5
Órdenes dictadas por el Señor.
Escrita en:
6
Escucha consejos para ser sabio
Pr. 8:1-9
7
Se hospitalario
He. 13:2
8
Aprende a ofrendar / Ahorrar
2 Co. 8:1-3
9
No participes de los pecados de la
juventud inconversa
Ef. 5:11
10 Quita todo orgullo y soberbia de tu vida Is. 2:11-12
Cumplida
Sí/No
Órdenes dictadas por el Señor.
11
12
13
Se diligente en todo lo que hagas
Cumplida
Escrita en:
Sí/No
Pr. 13:4.
Ef. 4:28
Administra el talento que Dios te ha Mt. 25:25dado
30
Visita a los huérfanos y viudas
Stg. 1:27
14
Comparte el evangelio de poder
Mr. 16-1618
15
Esfuérzate y se valiente
Jos. 1:9
Órdenes dictadas por el Señor.
Escrita en:
16
Vela y ora
1a P. 4:7
17
Utiliza la armadura de Dios
Ef. 6:11-20
18
Huye de la fornicación y sensualidad
Ro. 13:13
19
Deja la pornografía y adicción a los
pecados de la carne
Is. 1:16
20
Ama a los ancianos
Lv. 19:32
Cumplida
Sí/No
Órdenes dictadas por el Señor.
Cumplida
Escrita en:
Sí/No
21
Ama a tus Pastores y Ministras
He. 13:17
22
Da a los necesitados
Ga. 2:10
23
Sé leal a tus amigos
Pr. 11:13
24
No seas chismoso(a)
Pr. 18:8
25
No discrimines a otros por no tener tu
posición social
Stg. 2:3
Órdenes dictadas por el Señor.
26
No envidies la ropa, diversiones y
posesiones de tus amigos
Cumplida
Escrita en:
Sí/No
Ga. 5:26
27
Sé trabajador, ocúpate de ganarte lo Pr. 24:33que tienes
34
28
Aprende a disfrutar la vida y lo que
Dios te da
Fil. 4:12
29
Paga tus deudas
Ro. 13:7
30
No digas mentiras
Col. 3:9
¿Cuál fue tu calificación?
¿Has actuado como Adán y
Eva?
Obedecer representa amar
a Dios, someterte a Dios,
aun cuando tu razón dicta
que no podrás.
[...] Haya, pues, en vosotros este sentir que
hubo también en Cristo Jesús, [...]
haciéndose obediente hasta la muerte [...]
¿Cómo puedo tener ese sentir de obediencia?
Ya lo he intentado muchas veces
¿Qué hacer para que no quede en buenas
intenciones?
Romanos 7:14-25
Porque sabemos que la ley es espiritual;
mas yo soy carnal, vendido al pecado.
Porque lo que hago, no lo entiendo;
pues no hago lo que quiero, sino lo
que aborrezco, eso hago.
De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que
mora en mí. Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el
bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo.
Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago.
Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que
mora en mí. Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el
mal está en mí. Porque según el hombre interior, me deleito en la
ley de Dios; pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra
la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que
está en mis miembros. ¡Miserable de mí! ¿quién me librará de
este cuerpo de muerte?
Romanos 8
Ahora, pues, ninguna
condenación hay para los que
están en Cristo Jesús,
los que no andan conforme a la
carne, sino conforme
al
Espíritu.
Porque la
ley del Espíritu
de vida en Cristo Jesús
me ha librado de la ley
del pecado y de la
muerte.
Romanos 8
Porque los que son de la carne piensan
en las cosas de la carne; pero los que
son del Espíritu, en las cosas del
Espíritu.
Porque el ocuparse de la carne es
muerte, pero el ocuparse del
Espíritu es vida y paz.
Por cuanto los designios de la carne
son enemistad contra Dios;
porque no se sujetan a la ley de Dios, ni
tampoco pueden; y los que viven según
la carne no pueden agradar a
Dios.
Romanos 8
Mas vosotros no vivís
según la carne, sino
según el Espíritu, si es
que el Espíritu de Dios
mora en vosotros. Y si
alguno no tiene el Espíritu de
Cristo, no es de él.
Pero si Cristo está en vosotros, el
cuerpo en verdad está muerto a
causa del pecado, mas el espíritu
vive a causa de la justicia.
Romanos 8
Así que, hermanos, deudores
somos, no a la carne, para
que vivamos conforme a la
carne; porque si vivís
conforme a la carne,
moriréis; mas si por el
Espíritu hacéis morir
las obras de la carne,
viviréis. Porque todos los
que son guiados por el
Espíritu de Dios, éstos son
hijos de Dios.
Romanos 8
Pues no habéis recibido
el espíritu de esclavitud
para estar otra vez en temor,
sino que habéis recibido
el espíritu de adopción,
por el cual clamamos:
¡Abba, Padre!
El Espíritu mismo da
testimonio a nuestro
espíritu, de que somos
hijos de Dios.
De cierto, de cierto te
digo, que el que no
naciere de nuevo, no
puede ver el reino de
Dios...
que el que no naciere
de agua y del
Espíritu, no puede
entrar en el reino de
Dios.
Lo que es nacido de
la carne, carne es; y
lo que es nacido del
Espíritu, espíritu es.
El viento sopla
de donde
quiere, y oyes
su sonido; mas
ni sabes de
dónde viene,
ni a dónde va;
así es todo
aquel que es
nacido del
Espíritu.
La fuerza que Dios te
da será
extraordinariamente
poderosa para vencer,
prueba lo que Dios
tiene para ti, pide que
Él haga en tu vida lo
que Él piensa que es
mejor para ti, y no lo
que tu piensas que es
mejor para ti.
El mayor ejemplo de
obediencia fue
nuestro Amado Señor,
obediente hasta la
muerte de cruz, quiso
que pasara esa copa
de Él, pero no fue
posible, había que
pagar un precio,
seamos obedientes,
imitemos al Maestro.
¡Hoy! Tú sabes cuál
es la situación en la
que debes obedecer,
aquella que
probablemente no le
confiesas a nadie, o
que tú y todo mundo
la conoce, no importa.
Dios tienen el poder
para hacerte un
cristiano obediente y
vencedor.
Descargar

Diapositiva 1