Las Monedas De Oro
(Mateo 25:14-30)
Enfoque
En esta parábola, un señor le dio a sus
servidores cierta cantidad de “monedas de
oro” para que las hicieran producir para
beneficio
de
él.
Podemos
estimar
razonablemente el valor de mil monedas de
oro en más de diez mil dólares ($10,000).
Algunos de los siervos utilizaron el dinero
con sabiduría, pero uno de ellos no. ¿Qué
haría usted si alguien le confiara una gran
cantidad de dinero? ¿Cuál sería su reacción?
¿Aceptaría ansiosamente el encargo, o
tendría miedo de las consecuencias en caso
de administrar e; dinero?
Infórmese
En Mateo 25, Jesús nos brinda tres
ilustraciones distintivas acerca del fin del
tiempo. La parábola de las jóvenes
prudentes y las necias (Mateo 25:1-13) es un
llamado a estar preparados para su venida.
Mateo 25:31-46 describe el día del juicio final.
La parábola de las monedas de oro está
ubicada entre estas y nos ilustra que
mientras esperamos la llegada del último día,
debemos estar preparados, pero al mismo
tiempo vivir vidas de servicio activo y de
mayordomía. Mientras esperamos el regreso
de Cristo, llevamos a cabo su obra en este
mundo.
Mateo 25:14-18
Porque el reino de los cielos es como un
hombre que yéndose lejos, llamó a sus
siervos y les entregó sus bienes. A uno dio
cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a
cada uno conforme a su facultad; y luego
partió lejos. Y el que había recibido cinco
talentos, fue y negoció con ellos, y ganó
otros cinco talentos. Asimismo el que había
recibido dos, ganó también otros dos. Mas el
que había recibido uno fue y cavó en la
tierra, y escondió el dinero de su señor.
a. Jesús nos cuenta de un hombre que
emprendió un viaje. ¿Qué preparativos
hizo para ese viaje?
Los únicos preparativos de que habla la
escritura, son de dineros. El hombre les
confió su propiedad a los siervos, para que
cuidaran de esta y la incrementasen en su
ausencia.
b. ¿Por
qué
entregó
cantidades
desiguales de dinero (talentos o
monedas de oro) a varias personas?
¿A usted que le parece?
Les entregó cantidades diferentes,
“segun su capacidad”. Él sabía cuales
siervos podrían estar a la altura de la
responsabilidad y emplear el dinero con
sabiduría. Incluso el siervo que fracasó
en su responsabilidad, tenía la capacidad
de triunfar.
c. ¿Qué hicieron los siervos de este
señor durante su ausencia?
No se nos dice qué hicieron los dos
primeros siervos con el dinero que se les
confió. Sea lo que fuere, tuvieron éxito.
Al regresar el dueño, habían duplicado el
dinero que se les confió. El tercer siervo,
sin embargo, no invirtió el dinero que se
le confió. Enterró el dinero de su señor
para guardarlo seguro. Estaba seguro,
pero no onvirtió ni incrementó el dinero
que se le había confiado.
Mateo 25:19-23
Y después de mucho tiempo, vino el señor de
aquellos siervos, e hizo cuentas con ellos. Mat 25:20
Y el que había recibido cinco talentos, vino y trajo
otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos
me entregaste; he aquí, he ganado sobre ellos otros
cinco talentos. Y su señor le dijo: Bien hecho, siervo
bueno y fiel, sobre poco has sido fiel, sobre mucho
te pondré; entra en el gozo de tu señor. Llegando
también el que había recibido dos talentos, dijo:
Señor, dos talentos me entregaste; he aquí, he
ganado sobre ellos, otros dos talentos. Su señor le
dijo: Bien hecho, siervo bueno y fiel; sobre poco has
sido fiel, sobre mucho te pondré, entra en el gozo de
tu señor.
d. ¿De qué modo cumplieron con su encargo
los dos primeros siervos? ¿Qué les dijo el
señor?
Cuando el señor regresó, los siervos fueron
convocados para rendir cuentas de su
mayordomía. Los dos primeros entregaron el
doble de la cantidad de dinero que les fuera
confiado. El señor respondió alabando la labor
que habían realizado. Los llamó siervos buenos
y fieles. Y siendo que habían sido fieles con las
monedas de oro, fueron puesto a cargo de
mucho más y compartieron la felicidad de su
señor.
En
pocas
palabras,
fueron
recompensados por sus servicios.
Mateo 25:24-30
Entonces vino el que había recibido un talento, y
dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que
siegas donde no sembraste y recoges donde no
esparciste; y tuve miedo, y fui y escondí tu talento
en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo.
Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y
negligente, sabías que siego donde no sembré, y
que recojo donde no esparcí. Por tanto, debías haber
dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo,
hubiera recibido lo mío con intereses. Quitadle,
pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos.
Porque a todo el que tiene le será dado, y tendrá
abundancia; mas al que no tiene, aun lo que tiene le
será quitado. Y al siervo inútil echadle en las
tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de
dientes.
e. ¿Cuál fue la excusa presentada por el
tercer siervo? ¿Cómo reaccionó el
señor frente a su excusa?
El tercer siervo adujo que su señor era
un hombre duro y que no quiso
defraudarlo perdiendo el dinero. Cuando
volvió su señor, le devolvió su dinero,
pero no había invertido ni incrementado
la propiedad de su señor. El señor lo
condenó llamándolo malo y peresozo. ¡Ni
siquiera depositó el dinero en el banco,
donde hubiese ganado intereses! Las
monedas de oro le fueron quitadas a este
hombre, y a él lo echaron afuera.
f. Viendo la historia completa, ¿le
parece que el señor de la parábola
actuó sabiamente al confiarle su
dinero a estos siervos?
Es fácil concentrarse sobre el fracaso del
tercer siervo, pero considerado en su
totalidad, el proyecto del señor fue todo
un éxito. Comenzó con ocho mil
monedas de oro y terminó teniendo
quince mil. Todos sus siervos tenían la
capacidad de triunfar. Uno fracasó, pero
los otros le fueron fieles y tuvieron éxito.
No solo tuvo más dinero, sino que tenía
siervos que demostraron ser fieles.
Relacione
a. Jesús nos dice que esta historia es
una descripción del reino de los
cielos. Él es el señor, y nosotros los
siervos. ¿Qué “viaje” emprendió
Dios?
El “viaje” es una circunstancia en la que
nosotros vivimos ahora. Los discípulos
vieron a Jesús cara a cara, pero él
ascendió a los cielos. Sabemos que está
con nosotros y que nos bendice hoy.
También aguardamos su regreso en
gloria.
b. Antes de emprender su viaje, el señor les
encargó sus bienes a sus siervos. ¿Qué
nos ha confiado Dios a nosotros? ¿Qué
desea él que hagamos con estas cosas?
Nuestro Dios nos haconfiado muchas cosas.
Nos ha concedido el don de la fe. Él nos da todo
lo que poseemos y todo lo que somos. Nos
concede dones espirituales y nuestras
habilidades. Nos ofrece oportunidades de
servirle. Tal como la parábola, espera que
usemos estos dones. No podemos guardarlos
para nosotros mismos, sino que debemos
utilizarlos para servirle a él.
c. ¿Qué viene primero, la labor de los siervos
o la dádiva del señor? ¿En qué se asemeja
esto a nuestra vida cristiana?
En la parábola, el señor fue el primero en actuar.
Escogió a sus siervos y les confió su dinero.
Más tarde, los reocmpensó por sus servicios,
pero ellos no podrían haber logrado nada sin los
dones del señor y su confianza. Nuestra vida
cristiana es similar a este estado de cosas. Dios
ha hecho todo por nosotros. Por sobre todo,
nos ha salvado mediante la muerte de su Hijo en
la cruz mientras nosotros éramos pecadores
desvalidos. Nos ha dado dones en abundancia,
y nos habilita a usar estos dones para servirlo.
Solamente después de habernos dado todo
esto, nos pide que le sirvamos. Los dones de
Dios siempre vienen primero y siempre son más
grandes que nuestra escas respuesta.
Perciba
Nuestro Señor y Salvador ciertamente
nos ha bendecido. Él está junto a
nosotros y nos da todas las cosas sin
costo
alguno.
Hemos
recibido
muchísimo de su bondad. Nos ama
tanto,
que
hasta
nos
brinda
oportunidades para servirle a él y a otra
gente.
a. ¿Cuáles son los dones que
Dios le ha confiado a
usted?
b. ¿Ante qué clase de desafío
de servicio lo ha colocado
Dios hoy? ¿De qué forma
responderá usted?
Aquí encontramos nuestra oportunidad
de ser buenos y fieles siervos.
Imbuidos por el Espíritu Santo, nuestro
deber nos llama a utilizar dones que él
nos ha dado. Puede parecernos que es
fácil mantener ocultos los dones de
Dios entre nosotros, pero es la
voluntad de Dios que los usemos para
servir. Él nos asistirá y nos bendecirá,
y será él quien nos hago buenos y
fieles.
Las Monedas De Oro
(Mateo 25:14-30)
Descargar

Las Monedas De Oro