Características de la arquitectura neoclásica
1. Se inspira en los monumentos de la antigüedad grecorromana.
2. Concepto de belleza basado en la pureza de las líneas
arquitectónicas, en la simetría y en las proporciones sujetas a las
leyes de la medida y las matemáticas.
3. Reacciona contra los efectos decorativos del barroco y el
rococó.
4. Gusto por la sencillez, con predominio de lo arquitectónico
sobre lo decorativo.
5. Emplea elementos básicos de la arquitectura clásica:
columnas, ordenes dórico y jónico, frontones, bóvedas, cúpulas,
etc.
•
La irrupción del arte neoclásico en España provine del exterior más
que por una necesidad interna de renovación. El desarrollo del
barroco quedó interrumpido al sustituir en el trono de España a la
dinastía de los Habsburrgo por la de los Borbones, con Felipe V. El
joven rey, que venía de Francia, se instaló en la corte española con
un grupo de artistas franceses e italianos y con ellos entraron las
corrientes artísticas extranjeras.
• Las Academias desempeñaron un papel fundamental en la difusión
de los principios del arte clásico ya que eran las encargadas de
formar a los artistas. En España se funda la Academia de Bellas
Artes de San Fernando.
• El antiguo Alcázar de Madrid, residencia de los Austrias, había sido
destruido por un incendio en 1734. Felipe V se propuso levantar un
nuevo palacio, El Palacio Real, en el mismo emplazamiento, para lo
que solicitó la presencia del arquitecto siciliano Filippo Juvara.
• Tras la muerte de Juvara, será su discípulo Giambattista Sacchetti
quien continúe con el proyecto introduciendo algunas mejoras.
El edificio presentado por Sacchetti se desarrolla alrededor de un gran patio cuadrado,
con galerías de circulación en los cuatro lados. En el exterior, las fachadas tienen el
cuerpo central avanzado ligeramente, al igual que los cuerpos de los ángulos que
también sobresalen del plano de la fachada. Los pisos bajos forman como una especie
de basamento sobre el que levantan columnas gigantescas. El patio central no presenta
adornos escultóricos, es de líneas precisas, académicas.
El Palacio Real de
Madrid
Ventura Rodríguez (1718-1785)
La trayectoria de Ventura Rodríguez
se sitúa a caballo entre las dos
grandes corrientes artísticas del
momento, el barroco y el
neoclasicismo. A su periodo inicial
corresponden sus obras barrocas, en
las que afloran frecuentes influencias
del barroco italiano.
La gran obra es la remodelación de la
Basílica de El Pilar de Zaragoza,
encargada por Fernando VI a
instancia del Cabildo de la Seo
zaragozana.
Realizó la capilla que debía albergar
la imagen de la Virgen para su culto.
Construyó un templete de orden
compuesto a modo de baldaquino con
bóveda elipsoidal. Entre sus últimas
obras destaca la fachada de la
catedral de Pamplona (1873),
severamente clásica, con un pórtico
tetrástilo entre dos torres cuadradas.
La catedral de Pamplona
Francisco Sabatini
(1722-1797)
Cuando sube al trono
Carlos III y tras la
muerte de Sacchetti, el
arquitecto italiano es
nombrado arquitecto
real, momento en el que
Ventura Rodríguez deja
de trabajar para la corte.
Intervino en la
edificación de obras
monumentales para
Madrid, representativas
del poder real, como la
Puerta de Alcalá, que
conmemora la entrada
de Carlos III en la
capital. Consta de cinco
vanos, tres con arco de
medio punto y dos
adintelados.
Juan de Villanueva (1739-1811)
Es la figura más importante de la arquitectura neoclásica española. Estudió
siete años en Roma pensionado por la Academia de San Fernando, entrando
en contacto directo con la Antigüedad.
Carlos III lo nombró arquitecto del príncipe y los infantes, trabajando casi en
exclusiva para la casa real.
A su regreso de Roma fue nombrado arquitecto de El Escorial, en cuyas
cercanías levantó la Casa de los Infantes, la Casita de Arriba y la Casita de
Abajo, de aspecto totalmente clasicista. Realizó también la Casita del Príncipe
en El Pardo.
Su obra maestra del arte neoclásico es el edificio del Museo del Prado. El
museo fue concebido como Gabinete de Historia Natural y estaba incluido en
una zona ajardinada de función científica en la que se encuentra el Jardín
Botánico.
La fachada principal se dispone a lo largo del paseo del Prado. En el centro
hay una monumental portada, constituida por un gigantesco pórtico dóricotoscano, aunque no lo remata con frontón.
El Museo del Prado
Villanueva concibió un edificio
alargado siguiendo el eje de una
luminosa galería rematada e
interrumpida en su centro por tres
cuerpos de mayor volumen: dos
cubos en los extremos de la galería
y una edificación de planta basilical
en su eje central.
El cubo norte se articula en torno a
una rotonda con columnas jónicas y
bóveda y el cubo sur en torno a un
patio. El cuerpo central estaba
destinado a las reuniones y
sesiones de los académicos y
estudiosos de Historia Natural.
En el edificio de Villanueva
predominan las líneas rectas. Hay
una disposición rigurosamente
simétrica de los elementos
arquitectónicos. Destaca la enorme
austeridad ornamental, la armonía
proviene de la combinación de las
formas arquitectónicas (columnas,
frontones y ventanas).
Catedral Pamplona
Puerta de Alcala
Observatorio 
Museo del Prado
Caracteres generales
También en la escultura neoclásica pesó el recuerdo del pasado, muy presente
si consideramos el gran número de piezas que las excavaciones iban
sacando a la luz, además de las colecciones que se habían ido formando a
lo largo de los siglos.
Las esculturas neoclásicas se realizaban en la mayoría de los casos en
mármol blanco, sin policromar, porque así se pensaba que eran las
esculturas antiguas, predominando en ellas la noble sencillez y la serena
belleza que Winckelmann había encontrado en la estatuaria griega. En este
mismo sentido habían ido las teorías de Gotthold Efrain Lessing (17291781) que en su libro Laocoonte o de los límites de la pintura y de la poesía
(1766) había tratado de fijar una ley estética de carácter universal que
pudiera guiar a los artistas; sus concepciones sobre la moderación en las
expresiones y en la plasmación de los sentimientos son reglas que adoptará
el modelo neoclásico.
Así, los escultores de fines del siglo XVIII y comienzos del XIX, crearán obras
en la que prevalecerá una sencillez y una pureza de líneas que los apartará
del gusto curvilíneo del Barroco. En todos ellos el desnudo tiene una
notable presencia, como deseo de rodear las obras de una cierta
intemporalidad. Los modelos griegos y romanos, los temas tomados de la
mitología clásica y las alegorías sobre las virtudes cívicas llenaron los
relieves de los edificios, los frontones de los pórticos y los monumentos,
como arcos de triunfo o columnas conmemorativas.
Antonio Canova (1757-1822),
escultor italiano que, junto con Bertel Thorvaldsen, fue uno de los exponentes
máximos de la escultura neoclásica. Nació en Possagno y estudió escultura
cerca de Venecia, donde obtuvo un gran prestigio con sus estatuas de mármol,
como la de Dédalo e Ícaro (1779, Museo Correr, Venecia). Conoció el arte
clásico en sus visitas a Roma y Nápoles y, después de instalarse en Roma en
1781, fomentó activamente la recuperación del gusto por los estilos romano y
griego antiguos. Obras tales como las tumbas del papa Clemente XIV (que
comenzó en 1784, iglesia de los Santos Apóstoles, Roma) y la del papa
Clemente XIII (que comenzó en 1787, San Pedro, Roma) y su Perseo (1801,
Museo Metropolitano de Arte, Nueva York), significaron su reconocimiento
como el escultor neoclásico más importante de la época. Recibió encargos de
Napoleón, entre los que se cuenta la famosa Paulina Bonaparte Borghese
como Venus (1805-1807, Galería Borghese, Roma), estatua de su hermana,
reclinada en un diván con una serena sensualidad. Después de la caída de
Napoleón, Canova fue enviado por el Papa a París para recobrar los tesoros
artísticos arrebatados al patrimonio italiano, gestión que le valió el título de
marqués de Ischia. También realizó encargos en Inglaterra. Murió en Venecia..
Antonio Cánova. Venus.
Antonio
Cánova.
Paulina
Bonaparte
Amor y Psique
ANTONIO CÁNOVA
Teseo y el Centauro
Antonio Cánova. Las tres
Gracias
Antonio Cánova. La
Magdalena penitente.
Es en la pintura donde hubo más dificultad para llegar a una estética
neoclásica. Una de las razones fue la escasez de modelos antiguos, pues
eran pocos los ejemplos de pintura que sacaban a la luz las excavaciones.
Por ello fueron las decoraciones de los vasos de cerámica y los
bajorrelieves casi las únicas referencias al alcance de los artistas. Cuando
el teórico y pintor Anton Rafael Mengs (1728-1779) quiso llevar las teorías
neoclásicas a la pintura, creó en el techo de una de las estancias de la Villa
Albani de Roma lo que podría considerarse un manifiesto de este recién
nacido clasicismo. En su Parnaso (1761) renunció a los efectos coloristas o
de composición propios del Barroco, para realizar una pintura en la que
sobresalía la simetría y la razón y se aunaban la perfección de las formas
de la escultura antigua con los valores de la pintura de Rafael. El resultado
es una obra fría, sin profundidad, conscientemente distante, que recuerda
los relieves antiguos.
La arqueología dio lugar a pinturas que seguían los ejemplos de la antigüedad;
Joseph M. Vien (1716-1809) se sirvió de un mural de Herculano, que había
conocido a través de las publicaciones dedicadas a las excavaciones, para
su Venta de Cupidos (1763, Château de Fontainebleau). Pero también se
produjo una vuelta a los tradicionales maestros de la pintura Rafael,
Correggio, Carracci o Poussin. Todo ello generó una pintura en cierto modo
ecléctica que pretendió prescindir de todo detalle superfluo para destacar la
importancia del tema; éste es lo fundamental en la pintura neoclásica
porque estaba destinada a regenerar la sociedad mostrando las virtudes
ciudadanas que se interpretaban a través de temas sacados de la literatura
clásica.
Jacques Louis David
nació en París el 30 de agosto de 1748 en el seno de una familia
de clase media alta. Estudió en la Academia real con el pintor
rococó J. M. Vien. En 1774 ganó el Premio de Roma y viajó a
Italia donde recibió una fuerte influencia del arte clásico y de la
obra del pintor del siglo XVII Nicolas Poussin, de sólida
inspiración clásica. David desarrolló rápidamente su propia
línea neoclasicista, sacando sus temas de fuentes antiguas y
basándose en las formas y la gestualidad de la escultura
romana. Su famoso Juramento de los Horacios (1784-1785,
Museo del Louvre, París) fue concebido para proclamar el
surgimiento del neoclasicismo, y en él destacan el dramatismo
en la utilización de la luz, las formas idealizadas y la claridad
gestual. La obra presentaba una temática de un elevado
moralismo (y, por lo tanto, de patriotismo) que la convirtió en el
modelo de la pintura histórica de tono heroico y aleccionador
de las dos décadas siguientes.
El Juramento
de los Horacios
Después de 1789 adoptó un estilo más realista que neoclasicista para
poder registrar las escenas de su tiempo relacionadas con la
Revolución Francesa (1789-1799), como en la obra de gran
dramatismo La muerte de Marat (1793, Museos Reales de
Bruselas).
Entre 1799 y 1815 fue el pintor oficial de Napoleón I Bonaparte y
registró las crónicas de su reinado en obras de gran formato, como
Coronación de Napoleón y Josefina (1805-1807, Louvre). Después
de la caída de Napoleón, David se exilió en Bruselas, donde habría
de vivir hasta su muerte.
Durante esos últimos años retornó a los temas inspirados en la
mitología griega y romana, que pintó recurriendo a una mayor
teatralidad.
David también fue un prolífico retratista. De dimensiones más pequeñas
y de una humanidad más recogida que sus obras de gran formato,
sus retratos, como el de Madame Récamier (1800, Louvre),
demuestran una gran maestría en la técnica y análisis de caracteres.
Muchos críticos modernos consideran sus retratos como sus
mejores obras, sobre todo porque no conllevan la carga de los
mensajes moralizantes y la técnica, a menudo artificiosa, de sus
obras neoclasicistas. La carrera artística de David representa la
transición del rococó del siglo XVIII al realismo del siglo XIX. Su
neoclasicismo frío y calculado ejerció una gran influencia sobre sus
discípulos Antoine-Jean Gros y Jean Auguste Dominique Ingres, y
sus temas heroicos y patrióticos prepararon el camino para el
romanticismo. Murió el 29 de Diciembre de 1825 en Bruselas.
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