Para buscar a Dios, no hay necesidad
de organizar peregrinaciones, de
encender lámparas, de quemar incienso
o de besar la imagen de la divinidad…
Él está en el fondo
de nuestros corazones…
Si Dios no existiese, tampoco nosotros existiríamos…
Y como la creencia en Dios es tan antigua como la
humanidad, la existencia de Dios tiene que ser tratada
como un hecho establecido todavía con mayor solidez
que la existencia del sol…
Me sería más fácil vivir sin aire y sin agua
que prescindir de su presencia…
Seguiría viviendo si me arrancaran los ojos,
pero moriría inmediatamente si llegaran a
destruir mi fe en Dios…
Templos, mezquitas, iglesias… Ya no hago ninguna
distinción entre estas diferentes moradas de Dios.
Todas ellas no son más que lo que la fe les ha hecho:
una respuesta a los que desean alcanzar al invisible…
Para poder ver algún día, cara a cara, al Espíritu de
la verdad que penetra el universo entero, hay que
llegar a amar, como a uno mismo, todo lo que haya
de más insignificante en la creación…
Puedo afirmar, sin
la menor vacilación
pero con toda
humildad, que no se
puede comprender
qué es la religión
sin ver en ella
su relación
con la política…
Para los pobres, lo que atañe
a la vida económica ocupa el
lugar de su vida espiritual…
La única manera de hablarles de Dios
es proporcionarles lo que para ellos
es sagrado: un trabajo…
Dios no está ni en el cielo ni en el infierno,
sino en cada uno de nosotros…
Por consiguiente podré ver
algún día a Dios, si me consagro
al servicio de la humanidad…
Si un hombre llega al corazón de su propia religión,
se encuentra por eso mismo en el corazón de las
demás religiones…
La Biblia le ofrece tanto como el Bagavat, pero usted
no ha intentado descubrirla. Realice ese esfuerzo, y
sea usted un buen cristiano…
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