¿Qué son y cuáles son los dones
espirituales?
1Cor 12:1-12
“El sueldo es la remuneración regular asignada por
el desempeño de un cargo o servicio. Un premio es
la recompensa que se da por algún mérito o servicio.
Pero un regalo es una dádiva que se recibe por la
generosidad de quien la otorga”
Introducción
Por un momento, vamos a imaginar que
tu papá llega a casa y te entrega un
sobre sellado. Te dice: “Amado (a) hijo
(a): Aquí está un regalo que te quiero
dar. Es un viaje todo pagado de tres
semanas de vacaciones a
Hawaii. Incluye el costo del vuelo,
hotel, alimentos y para cualquier otro
gasto que tú quieras o necesites;
además te incluyo mi tarjeta American
Express Miembro Distinguido.
“Hice arreglos para que una
limusina te lleve y te recoja al
aeropuerto. No es reembolsable, no lo
puedes regresar, y no es transferible así
que ni pienses en devolvérmelo o
dárselo a otra persona. Y no te
preocupes, ya hablé con tus jefes de la
oficina así que eres libre para irte
cuando quieras. También voy a
encargarme de todo mientras que tú
estás fuera.
Todos los detalles, los boletos y
la información están en este sobre. Yo
sé que no es tu cumpleaños o
aniversario, y ni siquiera estamos cerca
de Navidad. Sólo quería darte algo
especial, sólo porque te amo."
Allí lo tienes, en tus manos está
el sobre con las vacaciones de tu vida.
¿Qué harías? Cuántos de nosotros
dejaríamos el sobre en la mesa y
diríamos: “¡Wow, qué regalo! Soy el
más dichoso del mundo al tener un
padre así”. Pero luego, dejas el sobre
en la mesa del comedor y nunca lo
abres.
¿No piensas que sería
absurdo e incomprensible?
Seguramente abrirías el sobre y leerías
todo acerca de esas vacaciones, al
mismo tiempo de estar empacando tu
equipaje. ¿No es así? ¡Es cierto! No
tengo ninguna duda de que si tu padre
terrenal te diera un regalo como ese, lo
recibirías con emoción y disfrutarías el
regalo de tu vida.
Pero, sabes, aunque esto suena
increíble, no se compara en lo más
mínimo al regalo que tu Padre Celestial
ya te ha dado. Es el regalo de la
presencia de su Santo Espíritu en tu
vida. Juntamente viene la persona, el
fruto y los dones del Espíritu Santo.
Ese regalo ya lo tienes; no tienes que
buscarlo o ganártelo. ¡Ya lo tienes!
La pregunta ahora es ¿ya
abriste ese sobre y estás listo a
vivir la aventura más
extraordinaria de la vida
cristiana? ¿Estás descubriendo,
ejercitando y perfeccionando los
dones espirituales que el Señor
te ha dado, o ese sobre está en la
mesa llenándose de polvo?
“Los dones espirituales son regalos de Dios que:”
I. Debemos ejercitar para la unidad eclesiástica,
1Cor 12:4
“Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el
Espíritu es el mismo”.
“Los dones espirituales son regalos de Dios que:”
II. Debemos emplear para el servicio mutuo,
1Cor 12:4-6
“Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es
el mismo. Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es
el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que
hace todas las cosas en todos, es el mismo”.
“Los dones espirituales son regalos de Dios que:”
III. Debemos encontrar para la ayuda al crecimiento,
1Cor 12:7-12
“Pero a cada uno le es dada la manifestación
del Espíritu para provecho”.
Conclusión
El general Colin Powell, militar
durante 35 años que ascendió hasta el
rango de General de Cuatro Estrellas
supervisó la Operación Tormenta del
Desierto en la Guerra del Golfo Pérsico
en 1991, escribió la siguiente anécdota:
Durante un discurso narró una historia que tocó las fibras
más sensibles de los que allí se encontraban. Sam Donaldson,
corresponsal de ABC, estaba entrevistando a un joven soldado
afroamericano en un tanque de guerra la víspera de la batalla en la
Tormenta del Desierto.
—¿Cómo crees que nos irá en la
batalla? ¿Estás asustado? —preguntó
Donaldson.
—Nos irá bien. Estamos bien
entrenados. Además, no estoy asustado
—respondió el soldado, haciendo
gestos hacia sus compañeros que lo
rodeaban—. No estoy asustado porque
estoy con mi familia.
—Dilo de nuevo. El reportero no te oyó —gritaron los
demás soldados.
—Esta es mi familia, y nos cuidaremos mutuamente —
repitió el soldado.
El Señor ha provisto los
recursos necesarios para su iglesia.
Recursos que le permiten cumplir con
su misión en la tierra; la misión de ser la
familia de Dios que proclama el nombre
de su Salvador y alcanza a aquellos que
no pertenecen a este círculo familiar.
Uno de esos recursos son precisamente
los dones espirituales que nos da de su
gracia.
Estas habilidades
sobrenaturales las debemos ejercitar
para mantener la unidad dentro de la
familia de Dios. Además los debemos
emplear para darnos un servicio mutuo.
Y finalmente los debemos encontrar
para que ayuden al crecimiento de la
propia familia.
Así como en un ejército, nos
debemos cuidar, servir y ayudar unos a
otros. Entre nosotros no está el
enemigo, sino nuestro adversario está
claramente identificado por la Biblia: el
diablo. Los que aquí estamos somos
parte de los escuadrones del Señor que
tenemos la tarea de librar la batalla
espiritual del Señor.
Yo te invito a que ejercites, emplees y
encuentres tus dones espirituales y los
pongas a disposición de la unidad, del servicio
y de la ayuda de la iglesia de nuestro Señor.
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