Hoy me he levantado temprano como todos los días. Cuando iba a
desayunar me resbalé en las escaleras y me di una tremenda hostia
en la cabeza.
Para calmarme, mi mujer me dió un café que me quemó la lengua
porque lo calentó demasiado.
Puse mi rebanada de pan en la tostadora y al sacarlo me metió el
enchufe un calambrazo que me sentó como una patada en los
cojones.
Sonó el teléfono, era de la oficina, sólo para avisarme del robo de la
caja fuerte anoche.
Decidí que era el momento para darme una ducha caliente y meditar
un poco para bajar el estrés..., y fue entonces cuando sucedió...
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Hoy me he levantado temprano como todos los días.