Música: Bach.Hosanna. Misa en Si menor.
Cuando se acercaban a Jerusalén, a la altura de Betfagé y Betania, junto al
monte de los Olivos, Jesús envió a dos de sus discípulos 2 con este encargo:
-Id a la aldea de enfrente. Al entrar en ella, encontraréis enseguida un borrico
atado, sobre el que nadie ha montado todavía. Soltadlo y traedlo. 3 Y si alguien os
pregunta por qué lo hacéis, le decís que el Señor lo necesita y que en seguida lo
devolverá.
4 Los discípulos fueron, encontraron un borrico atado junto a la puerta, fuera, en
la calle, y lo soltaron. 5 Algunos de los que estaban allí les preguntaron:
¿Por qué desatáis el borrico?
6 Los discípulos les contestaron como les había dicho Jesús y ellos se lo
permitieron. 7 Llevaron el borrico, echaron encima sus mandos y Jesús montó
sobre él. 8 Muchos tendieron sus mantos por el camino y otros hacían lo mismo
con ramas que cortaban en el campo. 9 Los que iban delante y detrás gritaban:
¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!
10 ¡Bendito el Reino que viene, el de nuestro padre David! ¡Hosanna en las alturas!
11 Cuando Jesús entro en Jerusalén, fue al templo y observó todo a su alrededor,
pero como ya era tarde, se fue a Betania con los Doce.(Mt 21, 1-11)
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Yo también participo en la aclamación.
Me preparo para ella.
Recuerdo los hechos liberadores y pacifistas que suceden en el mundo,
y a las personas que los impulsan.
Aclamo a Jesús por todo ello.
Alfombro el camino con mi manto.
Texto: Florentino Ulibarri.Presentación: M. Asun Gutiérrez.
Reviso las causas que más me afectan:
causas de justicia, de liberación y dignidad,
de paz, de convivencia...
Veo lo conseguido y lo que me queda por conseguir.
Todos podemos dar a nuestra vida un nuevo impulso, un aire nuevo.
Todos podemos llevar a cabo alguna acción que rompa la tranquilidad
en la que estamos instalados, que abra las puertas y ventanas a una brisa fresca,
a valores olvidados, a causas perdidas,
a gestos proféticos que crean esperanza, que traen luz y solidaridad.
¡Todos debemos... Todos podemos...Todos necesitamos!
En la preparación y en el recorrido.
Contemplo sus gestos y sus palabras.
Quiero captar sus sentimientos, entrar en sintonía con Él.
Empatizar con su causa, con su forma de proceder.
Acompañarle en su recorrido vital... Hoy.
¡Hosanna!.
Que sea el lema y estribillo
de nuestra oración,
de nuestro caminar
por la vida.
Vivir con actitud
de aclamación,
alabanza y júbilo.
Bendito seas porque somos libertad,
porque los poderosos nos miran como esclavos;
porque los corazones jóvenes aguardan tu revolución;
porque esa revolución pasa por sus manos,
por su trabajo, por su inteligencia...;
porque el dinero no es nuestro máximo valor;
porque aunque aplasten nuestras cabezas
nadie podrá aplastar nuestros espíritus...;
porque sabemos, ¡sí!, que nuestra ayuda está en tu nombre.
Señor, que hiciste el cielo y la tierra...
Por todo esto, Dios y amigo nuestro,
te damos gracias infinitas. Amén
Muñoz, H.
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Domingo de Ramo. Entrada en Jerusalén