Alzare mis ojos a los montes, ¿De donde vendrá mi socorro?
Mi socorro viene de Dios que hizo los cielos y la tierra
Salmo 121:1-2
En los tiempos de la navegación a vela, un inexperto
marinero recibió la orden de subir al palo mayor del
barco para arreglar las velas. A pesar de que soplaba un
viento fuerte, el joven trepó al mástil, he hizo lo que se le
había ordenado. Al comenzar a descender, el marinero
miró hacia abajo, y al ver cómo se agitaba el barco en el
furioso mar de las olas que iban y venían, el mareo, el
vértigo y el miedo se apoderaron de él. Al sentir que sus
fuerzas lo abandonaban, gritó a un compañero que lo
miraba desde el puesto de mando:
“!Que me voy a caer!”
--No mires hacia abajo, mira hacia
arriba,
le contestó el compañero.
Siguió su consejo, y el joven marinero recobró la calma y
regresó a cubierta sano y salvo.
Lo que pasa en la esfera física también es cierto en la
espiritual. Los ojos del alma a menudo se cansan de
centrarse en los problemas y las dificultades.
Una mirada hacia arriba --una mirada lejana-restaura nuestra perspectiva espiritual.
A veces nos sentimos abrumados por los
contratiempos de la vida. Pero si miramos al Señor en
su Palabra y en oración, Él pondrá nuestros
problemas en la perspectiva correcta y renovará
nuestra fortaleza.
¡Alcemos los ojos!
SI QUIERES UN FOCO ESPIRITUAL CORRECTO,
FIJA LA MIRADA EN EL SEÑOR
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Mirar hacia delante y hacia arriba