VENGAN A MÍ TODOS LOS QUE ESTÁN CARGADOS
Venga a mí todos los excluidos,
los que están agotados y arruinados,
los que ya no cuentan ni valen nada,
los últimos, que no son queridos,
que sólo reciben golpes y olvidos,
vengan, que quiero cobijarlos
a la sombra de mis alas.
Vengan a mí
esclavos y humillados, vendidos
a cualquier precio y deseo,
niños sin refugio, inmigrantes a la deriva, niños
enfermos y ancianos apartados,
vengan, que yo soy la libertad y les colmaré del
consuelo y la fuerza del Espíritu.
Vengan a mí
hambrientos de pan y justicia,
hambrientos de dignidad y de respeto,
hambrientos de vida y de felicidad,
vengan, que yo seré su alimento.
Vengan a mí
todos los rechazados, perseguidos,
olvidados, excluidos, marginados,
gente sin voz, sin nombre, sin prestigio,
vengan para entrar en mi Costado.
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Diapositiva 1 - Agustinos Recoletos