Navidad
la falsa y
la verdadera
La verdadera navidad sujeta la vida
con los dos brazos como si se
cargara a un niño
Las luces de la falsa Navidad nos
ponen a gastar lo que no tenemos.
Son aburridas, porque sólo iluminan
artículos en venta.
La estrella de la Navidad es símbolo de la Luz verdadera que ilumina a todo
hombre y a toda mujer que vienen a este mundo. Ella nos pone a caminar hacia
lo importante. La estrella con ser tan seria, a veces se oculta, se niega a brillar
sobre los palacios y nos conduce hacia un pueblecito olvidado.
La falsa Navidad esconde la alegría mientras más la proclama, después, nos deja
saqueados, resacados y vacíos. La Navidad verdadera celebra que Dios se
revela escondiéndose en un niño frágil.
El derroche de la falsa Navidad divide: mientras unos
despilfarran otros pasan hambre. La verdadera Navidad
nos desafía con la generosidad de Dios que nos mueve a
acercarnos para compartir.
Se acercan los pastores y los que no cuentan, los astrólogos
ignorantes de la Sagrada Escritura, llegan los magos de lejos
indagando y avergonzando la arrogante seguridad de los
biblioblandientes.
La falsa Navidad regala interesadamente, “—yo ya te regalé,
ahora regálame tú y quédate allá lejos—”. En la verdadera
Navidad, descubrimos asombrados que Dios se nos regala en
su Hijo y por eso regalamos y nos acercamos. Los sinceros,
pobres, ricos y aspirantes, se abrazan en Navidad.
Para celebrar la falsa Navidad hay que alejarse del Señor,
de la comunidad. La verdadera Navidad celebra que Dios
se acerca tanto, que su cercanía en un niño nos queda
grande.
Es falsa la Navidad que le canta al niño Jesús mientras se
deshumaniza con excesos de bebida, comida e irrespeto
violento. La Navidad verdadera nos pone a creer en la
humanidad, porque hasta Dios cree en ella.
Es verdadera la Navidad, porque naciendo,
Jesús hizo suyos nuestros problemas. Dios anda
con nosotros, para que nadie ande sin Dios.
La falsa Navidad está fabricada con risotadas
que no logran acallar las preocupaciones, los
abusos y los desafíos ignorados. La verdadera
es suave, cuenta con los pequeños, valora las
semillitas del Reino y agarra la vida con los dos
brazos como si sujetara a un niño.
La Navidad mentirosa tiene mil voces viperinas que no
aprendieron otra cosa que vender. La voz de la Navidad de
Jesús tal vez nos llame como Juan, el Bautista, “raza de
víboras,” pero nos anuncia un bautismo en el fuego del
Espíritu, que le da la vuelta a los corazones y la historia.
Todos llevamos dentro un Belén abierto a la ternura. Ella permite reconocer la
verdad del niño y el poder invencible de su sonrisa. Que en Navidad, al igual
que los pastores, “de prisa, vayamos y veamos”.
Y para ti, que es la navidad???
Estas listo para gastar tu dinero
O estas listo para gastar tu espíritu en algo productivo en la
navidad?
Que Dios te Bendiga hoy y siempre y que la llegada de nuestro
Salvador llene tu hogar de espíritu y AMOR en tus seres
queridos
Atte. ISC Luis Messa
CPMV - 2007