• Una chica estaba aguardando su vuelo en
una sala de espera de un aeropuerto y
como debía esperar un largo rato decidió
comprar un libro y también un paquete de
galletitas
• Se sentó a descansar y poder leer. En el
asiento de al lado se sentó un hombre que
abrió una revista y empezó a leerla.
• Entre ellos quedaron las galletitas.
• Cuando ella tomó la primera, el hombre
también tomó una.
• Ella se sintió indignada, pero no dijo nada
y pensó: “Qué descarado, me dan ganas
de darle una bofetada para que nunca
más se le olvide”.
• Cada vez que ella tomaba una galletita, el
hombre también tomaba una. Aquello la
enfurecía tanto que no conseguía
concentrarse en la lectura ni reaccionar.
• Cuando apenas quedaba una galletita
pensó: “Qué hará ahora este abusivo?”…
• Entonces, el hombre dividió la última y
dejó la mitad para ella.
• ¡NO! Aquello le pareció demasiado… Se
puso a bufar de rabia, le lanzó una mirada
asesina, cerró su libro y se dirigió al sector
de embarque.
• Cuando se sentó en el avión, miró en su bolso y
para sorpresa suya… ¡ahí estaba su paquete de
galletitas, intacto!
• Sintió una gran vergüenza al percibir cuán
equivocada estaba. ¡Había olvidado que sus
galletitas estaban guardadas en su bolso! El
hombre había compartido las suyas sin sentirse
indignado, nervioso, consternado ni alterado y
ya no había tiempo ni posibilidades para
explicarlo o pedir disculpas.
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1.
2.
3.
4.
Pero sí había tiempo para razonar: ¿Cuántas
veces en nuestra vida deberíamos observar
mejor? ¿Cuántas cosas no son exactamente
como pensamos acerca de las personas?
Y recordó que existen cuatro cosas en la vida
que no se recuperan:
Una piedra después de haber sido lanzada.
Una oportunidad después de haberla perdido.
El tiempo después de haber pasado.
Una palabra después de haber sido proferida.
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Cortesía de Industrias Tropicales S.A.
Autor de texto en Internet
Autor de presentación Otto Trujillo
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RELACIONES HUMANAS - C