El yo, estructura y funcionamiento
OBJETIVOS
•
comienzos de la vida psíquica
•
concepto de ligadura
•
el Yo: estructura y bases de su funcionamiento
•
límite entre el Yo y el no-Yo
•
el Yo: sede de conflictos. El Superyo
•
mecanismos de defensa
•
cuerpo erógeno, imagen corporal
•
el narcisismo
Los comienzos de la vida psíquica
•
Freud: psiquismo al momento del nacimiento: hay pulsiones, algunos
mecanismos de percepción: audición, sensaciones táctiles, olfato, etc., y
sensaciones de placer y de displacer
•
durante un breve período, estas percepciones y sensaciones no están
ligadas entre sí ni tienen significado alguno, el funcionamiento es
totalmente caótico
•
no hay posibilidades de diferenciar entre lo interno y lo externo
•
al surgir los impulsos, tienden a buscar descargarse (es decir, satisfacerse)
en las huellas mnémicas que dejaron las experiencias anteriores
•
respondiendo a la sensación de hambre, el bebé, en primer lugar, alucina,
reproduciendo la experiencia anterior de la alimentación como si fuera
un hecho actual. Al comienzo, no puede diferenciar la percepción de la
alucinación (1)
•
esta tendencia, la de reproducir una experiencia anterior, persiste y es
universal. Es el desarrollo del Yo lo que modera dicha tendencia,
contrastándola con el sentido de realidad y aplicándole una fuerza contraria
•
la vida psíquica es siempre compleja, resultado de fuerzas psíquicas en
conflicto
El concepto de ligadura
•
el cerebro tiene la capacidad de registrar impresiones (resultado de los
estímulos, internos y externos), estableciendo nuevas sinapsis
•
si las impresiones se reiteran, esas sinapsis se estabilizan. Desde el lado del
psiquismo, estos registros se llaman huellas mnémicas
•
desde las primeras experiencias, van quedando marcas en el cerebro. De a poco
se ligan estas marcas entre sí, configurando imágenes cada vez más complejas (a
la manera en que se van uniendo las piezas de un rompecabezas)
•
por ejemplo: se van ligando las huellas de la impresión displacentera del hambre,
con la del pecho en la boca, con la sensación del ingreso de la leche, y luego la
sensación placentera de la satisfacción
•
el conjunto de esas huellas mnémicas va configurando una imagen de “pecho”
(antecedente de la imagen de “mamá”). Identifica como “pecho malo” (y luego,
“madre mala”) al dolor y la frustración, y como (pecho bueno) (luego, “madre
buena”), al placer y la satisfacción
•
cuando hay placer, “el pecho es bueno”, cuando hay displacer o aún dolor, “el
pecho es malo” (bueno o malo en el sentido de bondad y maldad)
Límite entre el Yo y el “no-Yo”. El narcisismo
•
el bebé atribuye una cualidad de bueno o malo a un objeto (el “pecho”), antes de
comprobar si verdaderamente existe en el mundo exterior, ya que puede
calificar al pecho de “malo” cuando solo se trata de una sensación penosa
•
al comienzo todo ello son solo fragmentos inestables de imagen, que se van
remodelando, estabilizando y consolidando, con el avance del desarrollo y la
maduración
•
es el proceso de construcción del límite entre lo que es y no es él, del “no-Yo”,
•
con el desarrollo y la maduración posteriores, la imagen va pasando de
representar al “pecho”, a representar “mamá”
•
al mismo tiempo, surge un sentimiento de sí mismo que es nuevo para el bebé, que
le permite sentirse siendo una unidad, y construirse una imagen que lo identifica,
marcada con la imagen de sí en el espejo. Es el primer sentimiento de identidad,
el narcisismo, que seguirá evolucionando a la largo de toda la vida
•
a través de todo esto, comienza a establecerse un primer orden sobre el caos
inicial, un límite entre el Yo y el “no-Yo”, y van tomando forma las nociones de
interioridad y exterioridad
•
a medida que desarrolla, va consolidando una noción de su Yo y de lo que no forma
parte de él, así como de sus límites. Ingresa en la etapa de dependencia relativa
El Yo: origen, estructura y funcionamiento I
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origen del Yo: 1) proyección psíquica de la superficie corporal, 2) experiencias
corporales en relación con los objetos primarios, 3) identificaciones
-
función principal: tope, tramitación y derivación de los impulsos del Ello (deseos
inconcientes). Ejerce esta función oponiéndoles una fuerza contraria: represión y
derivados (asco, vergüenza, pudor, otros mecanismos de defensa, etc.)
- ejerce cierto control sobre el principio de placer (1), en base al principio de
realidad
- el Yo es fundamentalmente sede de conflictos. En particular: relación entre el Yo y
el Superyo, por los conflictos en relación a los ideales
•
otras funciones yoicas: integración sensoperceptiva, control muscular, búsqueda
de coherencia, capacidad de síntesis, habilidades en la comunicación, desarrollo
de lenguaje, memoria, capacidad de pensamiento, etc..
•
el Yo es el lugar del desarrollo de los afectos, en especial (*) es la sede de la
angustia. Reacciona frente a ella, poniendo en marcha mecanismos de defensa
•
afectos: es de destacar el sentimiento de sí, el narcisismo. Uno de los conflictos
centrales: entre el amor a sí mismo y el amor al objeto
El yo, estructura y funcionamiento II
- Función principal: tope, tramitación y derivación de los impulsos del Ello, con el
fin de ejercer cierto control sobre el principio del placer. Lo logra en la medida
en que disponga de recursos para aplazar la descarga pulsional
•
sobre la base de las identificaciones con el objeto, el Yo incipiente incorpora
nociones de lo que está bien y lo que está mal. Estas pueden estar en conflicto
con las derivadas de la percepción del propio placer y displacer
•
ejemplos de represiones tempranas (por identificación): los diques del
desarrollo, como pudor, vergüenza, asco, etc.. Se inician antes de la etapa
edípica, se establecen definitivamente cuando ésta culmina
•
lo inconciente (los deseos) y el Yo están en contacto, al surgir los impulsos son
contrastados con el esquema moral que dice qué está bien y qué está mal
•
el complejo de castración en acción : “si haces algo malo, serás castrado”,
equivalente a ser castigado, originalmente por el padre, y luego por el propio
Superyo, que expone al sentimiento de culpa, al temor de perder el amor del
objeto
•
cuando un deseo es sentido como que “está mal”, surge una angustia que es
percibida por el Yo (aunque no necesariamente por la conciencia), que se llama
“angustia señal”
El Yo, mecanismos de defensa, el Superyo
•
angustia señal: para el Yo, es “señal” de que está en peligro (frente al Superyó y
demás fuentes de angustia) y necesita defenderse. Lo hace con la represión, que
proviene del Yo: reprime al deseo
•
reprimir es “poner tope” al impulso inconciente, oponiéndole otra fuerza. La
represión es una de las fuerzas principales que operan en el psiquismo
•
originalmente proviene de la acción del objeto sobre el niño (límites impuestos
desde el inicio), que la interioriza, identificándose con ella. Surge aún antes de
la prohibición edípica, sobre la que ésta luego se apoya
•
el Yo modula las conductas reprimiendo impulsos. Estos sin embargo quedarán en
el inconciente y podrán resurgir en otras situaciones, ya sea en sueños, por falla
de la represión, en lapsus, olvidos o síntomas neuróticos, etc.
•
severidad del Superyo: tiene relación con 1) la severidad del Superyo de los
padres, 2) monto de hostilidad de los propios impulsos del niño, 3) carencia
parental en ayudar al niño a moderar esta severidad en la infancia
•
el Yo es solo parcialmente conciente de sí mismo, una parte del Yo es
inconciente
El yo, estructura y funcionamiento II
•
la intensidad de la represión tiene un origen en el Ello. La forma, el criterio con
que el Yo la aplica, tiene relación con el esquema moral, es decir con el Superyo
•
la represión es el modelo de los mecanismos de defensa, que son las diversas
formas en que el Yo se defiende de la angustia
•
otros mecanismos de defensa son: formación reactiva, aislamiento, anulación,
conversión, evitación, negación, racionalización, regresión, etc.. Todos ellos se
ponen en funcionamiento a partir de la angustia señal y sobre la base del sentido
de realidad (interna)
•
hay otros mecanismos, como la proyección, la desmentida, etc., que funcionan más
allá del sentido de realidad. Proyección: se atribuye al objeto algo que en realidad
pertenece al Yo, doblegando al sentido de realidad
•
desmentida: se desmiente una percepción. Inclusive, la diferencia anatómica y la
realidad del complejo de castración en tanto funcionamiento psíquico de base (el
límite impuesto al Yo por excelencia)
•
algunos desarrollos perversos se basan en este tipo de funcionamiento, en que el
Yo no se defiende de impulsos de su inconciente, sino de una realidad que no
puede soportar
El Yo es sede de conflictos
•
Freud propuso un psiquismo concebido como resultado de fuerzas en conflicto
•
el Yo es la sede fundamental de varios terrenos de conflicto (*), ya que
mantiene cinco servidumbres. Mantiene relaciones de conflicto con lo que le
pone límites:
1) con la realidad externa que se opone a sus deseos, o que, por lo menos, le exige
un trabajo en el intento de lograrlos
2) con el propio cuerpo, sede de límites a los deseos (motrices, estéticos, sexuales,
por el envejecimiento, las enfermedades, etc.)
3) con el Ello al que intenta dominar (ej.: deseos sexuales que lo urgen, pero a los
que no puede siempre ceder)
4) con el Superyo, que lo critica, haciendo que se compare con ideales que no puede
alcanzar
5) con los objetos a los que ama, ya que, al amar, se depende del objeto amado. Esto
resulta conflictivo porque expone al Yo a las vicisitudes de la relación con el
objeto. Implica límites al Yo y riesgo de sufrimiento
Cuerpo erógeno, esquema e imagen corporal
2)
experiencias corporales en relación con los objetos primarios
•
cuerpo erógeno: el organismo no existe por fuera del sujeto, está significado
desde lo inconciente, es sede de placer y displacer, así como de erogeneidad
(fuente de excitación sexual)
•
puerta de entrada al psiquismo, sin esfínteres o posibilidades de control de los
estímulos. El ejemplo más doloroso es el abuso sexual, sobre todo en la infancia
•
la imagen o esquema corporal es una fantasía: representa lo que el Yo considera
ser su cuerpo, por dentro y por fuera
•
está teñida de afectos (positivos y/o negativos)
•
se acerca a la realidad objetiva o se aleja de ella, poco o mucho, en base a lo
subjetivo. Es decir, según las fantasías inconcientes
•
a veces es sede de derivaciones patológicas, como la anorexia nerviosa, la
obesidad, las enfermedades psicosomáticas
•
las culturas lo significan según sus propios parámetros, proponen exhibir el
cuerpo o mantenerlo ocultas algunas de sus partes
La relación del Yo consigo mismo: el narcisismo
•
en una definición general, es el amor a sí mismo. En el nivel de la sexualidad
(patológica), es la elección del propio Yo como principal objeto del deseo, por
sobre cualquier otro
•
el narcisismo, varía de un extremo al otro en intensidad: de excesivamente
intenso a demasiado escaso
a) sus características derivan en parte de la relación con los objetos primarios, de
funcionamientos familiares que marcan un sentido (ej.: niño desvalorizado,
demasiado mimado, fallas de la configuración edípica, etc.)
b) en general, evoluciona paralelamente al avance de la madurez, cuando el
desarrollo marcha en ese sentido
c) fluctúa a lo largo de la vida en relación, en parte con los logros y fracasos, así
como con la valoración, afecto y reconocimiento por parte del entorno
d) no se concibe la vida psíquica sin un mínimo de narcisismo, es indispensable aunque
sea de baja intensidad
e) en ciertos casos, el deseo de no desear puede ser muy intenso, motivado por
rechazo a todo vínculo amoroso que pudiera acarrear sufrimiento. Se habla
entonces de “narcisismo negativo”. Frecuentemente, éste se combina
frecuentemente con tendencias autodestructivas
Síntesis de algunos puntos
•
búsqueda de síntesis y coherencia: trabajo de elaboración psíquica, en el intento de
conocer más la realidad (interna y externa), para mejorar el control posible sobre la
realidad y sobre sí mismo
•
según sea la relación entre el Yo y lo inconciente, será el alcance del intento por conocer
sobre sí mismo, el entorno y el mundo
•
el psiquismo conserva registros de “angustias traumáticas”, que lo inundaron de un estímulo
penoso e incontrolable (nacimiento, traumas de la 1ª infancia, etc.)
•
el Yo intentará controlar ese estímulo excesivo, para aliviarse, ligándolo cuando puede. Del
mismo modo que intenta ligar todos los estímulos, internos y externos
•
en eso consiste la elaboración psíquica. Pero el Yo no tiene la totalidad del control sobre sí
mismo, ya que inclusive una parte del Yo es inconciente
•
tampoco tiene todo el control sobre el Ello, aunque en parte puede tenerlo. Hay una
relación de fuerza entre ambos
•
un Yo es fuerte cuando puede modular y derivar sus conductas según sus propios intereses
y objetivos concientes
•
un Yo es débil, cuando se deja vencer por sus propios impulsos inconcientes, a los que no
puede controlar
•
lo más frecuente es tener una combinación de fortaleza y debilidades. Las proporciones,
como siempre, son variables
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PP 12º