¡Qué tonto fui!
Por echarme a un lado,
por convertirme en otro,
por taponar mis sueños,
por precintar mis ojos,
por embriagar mi sed,
con pensamientos tontos.
Por navegar a oscuras,
por zozobrar yo solo,
por ignorar la vida,
por esconder mi rostro,
por mi ruin cobardía,
mi vicio catastrófico.
¡Qué tonto fui!
Por mi testarudez,
mi orgullo avaricioso,
Por mi testarudez,
mi orgullo avaricioso,
Por mi testarudez,
mi orgullo avaricioso,
por mi falsa creencia,
mi absoluto abandono,
mi tonta estupidez,
mi burdo despropósito.
¡Qué tonto fui!
Por mi absurda ceguera,
por mi pasado loco,
por marcharme de allí,
sin reparar un poco,
en eso que decían,
tus ojos melancólicos.
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