La Señorita Rita Seño,
la del seño desfruncido
Imágenes de Antonio Bustamante.
Título extenso a cargo de Norberto Gimelfarb,
que también se hace cargo del texto
Señorita Rita Seño,
fue así que se presentó.
Tiene el seño desfruncido
de la rubia platinada,
casi nada
y nos dijo « Se lo enseño .»
« Qué me enseña », pregunté,
e hizo seña o no sé qué,
y yo no le pregunté,
sino me representé
lo que enseña Rita Seño,
esa rubia platinada
casi nada,
con el seño desfruncido.
Y hete aquí que lo que enseña
Rita Seño reza así
« No te dejes
retratar
por alguien que
con coraje
te retrata en un
colaje
y te hace el pelo
de cola,
la piel de color
azul,
te pone los ojos
verdes
como si fueran
cotorras.
Pese al vestido cobrizo,
que parece de metal,
te deja tetas al aire
y una más grande que otra,
porque piensa en las manzanas,
imaginarias tal vez,
que la vieja descocada,
que nos sacó del Edén,
le dio a Adán un tal día
que después inventó el tren.
Tren de vida, tren de muerte,
el hombre da una criatura,
parecida al tentempié
(era tal vez trentempié).
Claro, me estoy apartando,
de lo que quiero enseñar,
no te dejes retratar:
te van a representar
como un ave encaramada,
pero no en una ramada,
sino en no se sabe qué,
y además de color verde,
y de ese verde cotorra,
que por qué no se lo ahorra.
Te van a representar
con el esqueleto al aire,
al la’o ‘e las tetas rojas, una
más grande que otra,
esqueleto muy escueto,
si te digo la verdad.
De mi sexo no te cuento,
me lo redujo a una hoja,
cuando yo sé que en mi foja,
figura con mucho más.
De mis piernas tan esbeltas,
hizo dos cositas sueltas
y de metal para más;
y ya que me encaramó,
pero bien no me encaró,
yo me pregunto señuda,
por qué me metalizó
las piernas, el esqueleto,
y las tetas y el vestido
-que parece un par de alas-.
No te cuento de que abajo,
no sé qué puso, carajo,
tengo una parte animal.
Bueno, no te enseño más.
Ya basta lo señalado. »
Ahora veo, dije yo,
la cara se me cayó,
pero no fue de vergüenza,
se me cayó así nomás,
esa cara poco cara.
Ahora que ando sin cara,
la vida se ha puesto cara,
cara a cara, digo yo,
la Señorita Rita,
esa de apellido Seño,
tal vez me preste la cara,
la cara que no le agrada
y que le hizo el artista
que tan mal la retrató.
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