Lección 10 para el 9 de marzo de 2013
“De Jehová es la tierra
y su plenitud; el mundo,
y los que en él habitan”
(Salmo 24:1)
Todo es de Dios: la tierra y
sus riquezas; la vegetación;
los animales; nosotros
mismos y todo lo que
“poseemos”.
Por su gracia, Dios nos
permite que administremos
lo que es Suyo. Somos
MAYORDOMOS DE DIOS.
1. Mayordomos del medio
ambiente.
2. Mayordomos de la salud.
3. Mayordomos de los
bienes y los dones.
“Porque de su plenitud
tomamos todos, y
gracia sobre gracia”
(Juan 1:16)
Cuando Dios creó al hombre,
¿de qué le hizo mayordomo
(Génesis 1:26)?
“Le hiciste señorear sobre las
obras de tus manos; todo lo
pusiste debajo de sus pies:
ovejas y bueyes, todo ello, y
asimismo las bestias del campo,
las aves de los cielos y los peces
del mar; todo cuanto pasa por
los senderos del mar” (Salmo 8:6-8)
“Una vez creada la tierra con su abundante vida vegetal y
animal, fue introducido en el escenario el hombre, corona de
la creación para quien la hermosa tierra había sido
aparejada. A él se le dio dominio sobre todo lo que sus ojos
pudiesen mirar; pues, “dijo Dios: Hagamos al hombre a
nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree...
en toda la tierra. Y crió Dios al hombre a su imagen,... varón
y hembra los crió.” Génesis 1:26, 27” E.G.W. (Patriarcas y profetas, cp. 2, pg. 24)
“Aquí se expone con claridad el origen de la raza humana; y el relato divino
está tan claramente narrado que no da lugar a conclusiones erróneas. Dios
creó al hombre conforme a su propia imagen. No hay en esto misterio. No
existe fundamento alguno para la suposición de que el hombre llegó a existir
mediante un lento proceso evolutivo de las formas bajas de la vida animal o
vegetal. Tales enseñanzas rebajan la obra sublime del Creador al nivel de las
mezquinas y terrenales concepciones humanas. Los hombres están tan
resueltos a excluir a Dios de la soberanía del universo que rebajan al hombre
y le privan de la dignidad de su origen. El que colocó los mundos estrellados
en la altura y coloreó con delicada maestría las flores del campo, el que llenó
la tierra y los cielos con las maravillas de su potencia, cuando quiso coronar su
gloriosa obra, colocando a alguien para regir la hermosa tierra, supo crear un
ser digno de las manos que le dieron vida. La genealogía de nuestro linaje,
como ha sido revelada, no hace remontar su origen a una serie de gérmenes,
moluscos o cuadrúpedos, sino al gran Creador. Aunque Adán fue formado
del polvo, era el “hijo de Dios.” Lucas 3:38 (VM)”
E.G.W. (Patriarcas y profetas, cp. 2, pg. 25)
¿Cuál debe ser, como mayordomos, nuestra relación con los animales?
Ser bondadosos con ellos.
• “Si vieres el asno del que te
aborrece caído debajo de su
carga, ¿le dejarás sin ayuda?
Antes bien le ayudarás a
levantarlo” (Éx. 23:5)
Preocuparnos de la
alimentación de aquellos con
los que nos relacionamos
directamente.
No ser crueles con ellos.
• “El justo cuida de la vida de su
bestia; mas el corazón de los
impíos es cruel” (Pr. 12:10)
• “No pondrás bozal al buey
cuando trillare” (Dt. 25:4)
Por otra parte, no debemos olvidarnos de que la vida de los
animales es de menor valor ante Dios que la vida de los
seres humanos.
Por ello, Dios permitió que los hombres matasen animales
para diversos usos.
 Para vestirse: Génesis 3:21.
 Para realizar sacrificios (hasta la muerte de Jesús): Éxodo 29:38.
 Para alimentarse: Levítico 11:3.
¿De qué forma el sábado nos
ayuda a ser mejores
mayordomos de la Creación?
E.G.W. (Patriarcas y profetas, cp. 2, pg. 29)
“Dios quiere que el sábado dirija la mente
de los hombres hacia la contemplación de
las obras que él creó. La naturaleza habla
a sus sentidos, declarándoles que hay un
Dios viviente, Creador y supremo Soberano
del universo. “Los cielos cuentan la gloria de
Dios, y la expansión denuncia la obra de sus
manos. El un día emite palabra al otro día,
y la una noche a la otra noche declara
sabiduría.” Salmos 19:1, 2. La belleza que
cubre la tierra es una demostración del
amor de Dios. La podemos contemplar en
las colinas eternas, en los corpulentos
árboles, en los capullos que se abren y en
las delicadas flores. Todas estas cosas nos
hablan de Dios. El sábado, señalando
siempre hacia el que lo creó todo, manda a
los hombres que abran el gran libro de la
naturaleza y escudriñen allí la sabiduría, el
poder y el amor del Creador”
¿Cuál es nuestra responsabilidad ante Dios con respecto
al cuidado de nuestros cuerpos (1ª de Corintios 6:19-20)?
“La importancia de cuidar de la salud se
ha de enseñar como requerimiento
bíblico. La obediencia perfecta a las
órdenes de Dios exige conformidad a las
leyes del ser. La ciencia de la educación
incluye un conocimiento tan completo
de la fisiología como se pueda obtener.
Nadie puede comprender debidamente
sus obligaciones hacia Dios, a menos que
comprenda claramente sus obligaciones
para consigo mismo como propiedad de
Dios. El que permanece en ignorancia
pecaminosa de las leyes de la salud y de
la vida, o que viola voluntariamente
estas leyes, peca contra Dios”
E.G.W. (Consejos para los maestros, cp. 40, pg. 281)
Repasa los textos con los que comenzamos (Salmo 24:1; Juan 1:16) y compáralos
con la parábola de los talentos que nos presentó Jesús (Mateo 25:14-30)
¿Qué enseñanzas puedes extraer respecto de
la mayordomía de los bienes y dones que
Dios nos da?
“El Creador de todas las cosas es el propietario original.
Nosotros somos sus mayordomos. Todo lo que tenemos es
depósito suyo para ser usado de acuerdo con sus indicaciones.
Es ésta una obligación que pesa sobre cada ser humano.
Tiene que ver con toda la esfera de la actividad humana.
Reconozcámoslo o no, somos mayordomos provistos por Dios
de talentos y facilidades y colocados en el mundo para hacer
una obra asignada por él.
El dinero no es nuestro; ni nos pertenecen las casas, los
terrenos, los cuadros, los muebles, los atavíos y los lujos.
Tenemos tan sólo una concesión de las cosas necesarias para
la vida y la salud. ... Las bendiciones temporales nos son
dadas en cometido, para comprobar si se nos pueden confiar
riquezas eternas. Si soportamos la prueba de Dios,
recibiremos la posesión adquirida que ha de ser nuestra:
gloria, honra e inmortalidad”
E.G.W. (El hogar cristiano, cp. 60, pg. 332)
El dominio dado a Adán y a Eva en la creación no fue ilimitado para que hicieran lo que
quisiesen. El dominio humano tuvo límites, por ejemplo, en el fruto prohibido. Además,
la humanidad fue puesta en el Edén para servir y proteger el Huerto, no para explotarlo
y destruirlo.
Finalmente, debemos considerar
la pregunta: ¿Por qué cuidar del
medio ambiente si crees que
Jesús regresa pronto?
“Y se airaron las naciones, y tu ira ha
venido, y el tiempo de juzgar a los
muertos, y de dar el galardón a tus
siervos los profetas, a los santos, y a
los que temen tu nombre, a los pequeños
y a los grandes, y de destruir a los que
destruyen la tierra” (Apocalipsis 11:18)
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