EL ARTE DEL
RENACIMIENTO
LA PINTURA ESPAÑOLA:
EL GRECO
LA PINTURA MANIERISTA:
CARACTERÍSTICAS GENERALES
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Oposición a la rigidez de la norma clásica.
Mayor libertad creativa (“a su maniera”).
Liderazgo máximo de Miguel Ángel.
Arbitrariedad en el uso del color,
prefiriéndose los colores fríos (verdes, azules,
grises). Gusto por los contrastes fuertes y
encendidos (cromatismo intenso).
Las proporciones se alteran a voluntad del
pintor, a la búsqueda de nuevos valores
expresivos.
Las figuras se alargan y estilizan, adoptando
siluetas filiformes, pero sin perder su
humanidad, ahora más profunda por la
expresión de los sentimientos. El canon
anatómico se alarga por encima de 1/10.
Tensión frente a equilibrio. Movimiento
frente a estatismo.
Expresividad frente a idealismo.
Miguel Ángel, Genio de la Victoria
LA PINTURA MANIERISTA:
CARACTERÍSTICAS GENERALES
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Luz contrastada frente a luz homogénea.
Priman las composiciones complejas,
asimétricas e irregulares, con figuras que adoptan
posiciones forzadas o imposibles (gusto por la
serpentinata), dislocadas, que potencian el
desequilibrio y la inestabilidad. Gustan los
escorzos de gran intensidad.
Las figuras aparecen constreñidas por marcos
estrechos, espacios cerrados y agobiantes, que
acentúan la sensación de angustia. Se busca el
efecto sorpresa y provocar zozobra en el
espectador
Se prefieren los fondos negros que permiten
resaltar las figuras, valorando los efectos
lumínicos, como un claro anticipo del tenebrismo
barroco.
DOMÉNIKOS
THEOTOKÓPOULOS
EL GRECO
(Creta, 1541 – Toledo,
1614)
Creta dependía en aquella
época de Venecia. En
1567, el pintor se traslada
a esta ciudad, atraído por
la fama de Tiziano y
Tintoretto.
Autorretrato, 1595
La mirada de EL GRECO:
GÉNEROS
LA EVOLUCIÓN ESTILÍSTICA DE EL GRECO (1541-1614)
1576-1580
Primeras obras
en España
1567-1576
Los comienzos
1581-1605
Madurez
Últimas obras
La dormición de la Virgen
(antes de 1567)
Témpera y oro sobre
madera, 61,4 x 45 cm
Catedral de la Dormición de
la Virgen, Ermoupolis, Syros
EL GRECO, Un pintor de
formación bizantina
(hasta 1567)
La tradición del ICONO
RELIGIOSO marca su
formación inicial,
caracterizada por la rigidez
propia de la plástica
bizantina, el carácter
abstracto de las formas, que
no han sido tomadas del
natural, y el cromatismo sin
intervención de la luz.
Bautismo de Cristo
Tríptico de Módena (antes de
1567)
Témpera sobre madera,
24 x 18 cm
Galleria Estense, Módena
Se aprecia en este tríptico
su síntesis de la tradición
bizantina y el nuevo arte
italiano, así como temas y
composiciones que El
Greco repetirá en su obra
posterior.
La Anunciación
(1567-1570)
Temple sobre tabla, 26,7 x 20
cm. Museo del Prado, Madrid
Se traslada a Venecia (15671570), donde aprenderá el uso del
color de los maestros
venecianos. Tiziano, Veronés y
Tintoretto influyen en la utilización
de un cromatismo cálido,
mórbido y encendido. El gusto
por los escorzos atrevidos, las
grandes composiciones divididas
en estancias, los choques
brutales de color y el
nerviosismo ondulante del dibujo,
aprendido, sobre todo, del
Tintoretto, se incorporan a su
estilo. La influencia de Tiziano y
del Tintoretto se aprecia no sólo en
el manejo del color, sino también
en el tipo de arquitectura y en la
posición de la Virgen.
La purificación
del templo
(antes de 1570)
Óleo sobre panel,
65 x 83 cm
National Gallery
of Art,
Washington
La purificación del templo (el mismo tema 25 años después) c. 1600 - Óleo sobre
lienzo 106 x 130 cm - National Gallery, Londres
El soplón
(Roma, 1570-1575)
Galería Nacional de
Capodimonte, Nápoles
Una referencia clásica:
el pintor Antífilo, según
Plinio el Viejo
La Anunciación
(Roma, c.1576)
EL GRECO SE INSTALA EN ESPAÑA:
PRIMEROS TRABAJOS
Asunción (1577-1579)
The Art Institute of Chicago
Pintura para el retablo de
Santo Domingo el Antiguo
(Toledo)
La falta de oportunidades que
Italia le ofrecía indujo al Greco a
instalarse en España, con la
intención de trabajar en Madrid al
servicio de la Corte.
Habían pasado diez años desde
su salida de Creta y el pintor ya se
había formado en la estética
manierista.
La Trinidad (1577)
Procede del altar mayor de la iglesia de
Santo Domingo el Bueno, de Toledo;
remataba el ático del retablo y fue el
encargo que le llevó a Toledo
Óleo sobre lienzo, 300 x 179 cm
Museo del Prado, Madrid
La obra muestra una clara influencia
de las formas miguelangelescas
(recuérdese la Piedad de Florencia) y
del cromatismo veneciano. La
posición serpentinata de Cristo es un
claro rasgo manierista, en un
conjunto donde predominan las
líneas quebradas, en zigzag, así
como la sensación de horror vacui,
que será ya una de sus señas de
identidad. Los colores ácidos e
incandescentes impregnan la mística
atmósfera de esta obra.
La Trinidad
(1577-80), Prado
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AZ
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El Expolio
(1577-79)
Óleo sobre lienzo,
285 x 173 cm
Sacristía de la Catedral de Toledo
La túnica de Jesús, roja como
la sangre, es el símbolo del
calvario de Cristo, al que va
descendiendo acompañado por
la multitud que lo insulta y
escarnece.
A la izquierda las tres Marías,
con la Virgen en el centro. A la
derecha el personaje de verde
está a punto de arrebatarle la
túnica a Cristo, de ahí lo de El
Expolio.
Cristo, en el centro de una
composición de forma
romboidal, con el rostro vuelto
al cielo. El rojo del sayón
destaca poderosamente sobre
la multitud de figuras, en un
espacio agobiante y
desequilibrado, fuertemente
expresivo y dramático .
El martirio de San
Mauricio y la legión
Tebana
(1580-81)
Óleo sobre lienzo,
448 x 301 cm
Monasterio de San
Lorenzo, El Escorial
Pintada para el rey Felipe
II, con la intención de
establecerse en Madrid
como pintor de la Corte,
no gustó al monarca, por
lo que el pintor se
trasladará a Toledo,
donde fijará su taller y
residencia hasta su
muerte en 1614.
En la obra se narra el martirio de un
general romano que se negó, junto
con toda su legión, a participar en la
adoración de los dioses paganos.
Los elementos claves de la
composición:
• Los oficiales del primer término.
• La legión en un plano intermedio
dispuesta para ser decapitada.
• El ámbito celestial o mundo del más
allá, donde se sitúan los ángeles con
las palmas del martirio en agitados
escorzos.
Atentos al tratamiento estilizado de
las figuras y a la serenidad de los
rostros y actitudes, expresión de la
espiritualidad visionaria y mística del
pintor y del momento representado.
La gama de colores fríos y el
tratamiento del Tema no fue apreciado
por el rey, lo que le Impedirá convertirse
en pintor de la corte.
El Greco, retratista
Retrato de Julio Clovio (Roma, 1571-1572)
La dama del armiño
(1577-1578)
Retrato de hombre con la
mano en el pecho
(1583-85)
Óleo sobre lienzo, 81 x 66 cm
Museo del Prado, Madrid
El caballero pertenece a la
Orden de Santiago y se llama
Juan de Silva, Marqués de
Montemayor.
Los retratos de El Greco
reflejan la austeridad y
sobriedad de la España de la
Contrarreforma, imbuidos de
una profunda espiritualidad y
severidad cromática. Son de
gran realismo y profundidad
psicológica. La luz se
concentra en dos puntos: el
rostro y la mano, subrayando la
intensidad religiosidad del
personaje
Retrato de Caballero
(1580-85)
Óleo sobre lienzo, 66 x 55 cm
Museo del Prado, Madrid
Sobre un fondo negro se
destaca el rostro, que nos mira
de manera intensa y expresiva.
Sobre el cuello la golilla blanca,
típica de la moda de la época, y
la vestimenta negra, típica de
la nobleza española, que cubre
la figura de medio cuerpo.
Retrato del Doctor
Rodrigo de la Fuente
(El Médico), 1588-89.
Óleo sobre lienzo, 93 x
84 cm. Museo del Prado,
Madrid
Sus retratos nos
muestran a hombres
severos, de aspecto
huesudo y fibroso,
encarnaciones de la
nobleza castellana, de
rostros pálidos y
mórbidos. Son figuras
estáticas y rígidas, casi
hieráticas.
Retrato de Cardenal
(c. 1600). Óleo sobre lienzo,
171 x 108 cm
Metropolitan Museum of Art,
New York
La calidad cromática de su
paleta luce, con gran esplendor,
en la púrpura espejeada del
cardenal. El dibujo va
desapareciendo para dar paso
al color, en grandes
pinceladas cada vez más
sueltas.
El entierro del Conde de
Orgaz
1586-88
Óleo sobre lienzo,
480 x 360 cm
Santo Tomé, Toledo
Esta obra constituye, sin duda
alguna, la obra maestra del
retrato. El entierro del Conde
de Orgaz se convierte en una
excusa para retratar a los
personajes más importantes
del Toledo de la época.
Contiene, además, todos los
elementos propios de su
estilo: el nivel terrenal y
celestial, el cromatismo
encendido y contrastado, el
agobio y la confusión espacial,
las figuras alargadas y la
intensa espiritualidad.
Entierro del conde
de Orgaz
(1586-88)
Iglesia de Santo Tomé,
Toledo
El cielo
CONTRASTE
La tierra
Expresividad de las manos, en difíciles escorzos:
son “manos que hablan”:
transmiten emociones interiores de los personajes
Son muestra de
una depurada
técnica pictórica...
los brillos metálicos
de la armadura del
caballero...
…y el efecto de
transparencia de
la blanca sobrepelliz
del clérigo sobre
el color negro de
su sotana.
… un friso ininterrumpido de cabezas
...no hay monotonía en los rostros: individualidad
y variedad de actitudes y movimientos de las
cabezas…
...rostros “metafísicos”: trascendentes, espirituales=
fervor místico (profundo sentimiento religioso...
SIGNIFICADO
FUNCIÓN
una alusión
a los
Novísimos o
Postrimerías.
religiosodidáctica,
conmemorativa,
decorativa.
Significado
y función
En el nivel terrenal, de composición horizontal, los santos Esteban y Agustín entierran
al conde, mientras que todos los hombres importantes de Toledo contemplan la escena.
El conde está representado mediante un profundo escorzo y vestido con armadura.
En el nivel celestial aguardan para recoger el alma del conde, transportada por el ángel,
Cristo, San Juan, la Virgen María, Noé, Moisés, San Pedro y los Apóstoles.
El hijo de El Greco, Jorge Manuel,
nos señala el centro de la escena,
retratado con la misma severidad
que los adultos que asisten al
entierro.
Obsérvense los expresivos rostros de arrobo espiritual de muchos de los caballeros
retratados, la piel cerúlea de la cara y la extraordinaria calidad del detalle en la casulla
de San Agustín
EL GRECO, UN PINTOR RELIGIOSO
Cristo cargando la cruz
(1580)
Óleo sobre lienzo, 105 x
79 cm
Metropolitan Museum of
Art, New York
Las obras de carácter
religioso son, junto a los
retratos, las más
abundantes de su
producción pictórica. La
clientela estaba formada,
por lo general,
por clérigos, aristócratas o
burgueses, deseosos de
decorar sus capillas e
iglesias.
La Anunciación
1595-1600
Óleo sobre lienzo,
91 x 66,5 cm
Museum of Fine Arts,
Budapest
(Hungría)
La Sagrada Familia
c. 1585
Óleo sobre lienzo,
106 x 87,5 cm
The Hispanic Society of
America, New York
La Sagrada Familia
con María
Magdalena
1595-1600
Óleo sobre lienzo,
132 x 100 cm
Museum of Art,
Cleveland
(EEUU)
La adoración de los
pastores
1596-1600
Óleo sobre lienzo,
11 x 47 cm
Galleria Nazionale d'Arte
Antica, Roma
La Anunciación
(1597-1600)
Óleo sobre lienzo,
114 x 67 cm
Museo ThyssenBornemisza, Madrid
La forma vertical
del lienzo viene
dada por la
disposición de la
composición en
dos niveles (el
terrenal y el
celestial), que
suelen engarzarse
mediante la figura
de algún ángel o,
como en este caso,
de Espíritu Santo.
El Bautismo de Cristo
(1596-1600)
Óleo sobre lienzo, 350 x
144 cm
Museo del Prado, Madrid
La Crucifixión
1596-1600
Óleo sobre lienzo,
312 x 169 cm
Museo del Prado,
Madrid
La Resurrección de Cristo
1596-1600
Óleo sobre lienzo, 275 x 127
cm
Museo del Prado, Madrid
Pentecostés
1596-1600
Óleo sobre lienzo,
275 x 127 cm
Museo del Prado,
Madrid
La Virgen de la
Inmaculada
Concepción
1608-13
Óleo sobre lienzo,
348 x 174,5 cm
Museo de Santa Cruz,
Toledo
La adoración de los
pastores
c. 1614
Óleo sobre lienzo, 319 x
180 cm
Museo del Prado, Madrid
Los efectos lumínicos
anticipan ya algunas de
las claves del
tenebrismo barroco. El
juego de luces y
contraluces, además de
las múltiples
perspectivas en un
mismo cuadro, aumenta
la espiritualidad de la
escena.
San Martín y el mendigo
1597-99
Óleo sobre lienzo, 193 x
103 cm
National Gallery of Art,
Washington (EEUU)
Pintura del altar de la
Capilla de San José,
Toledo (1597-99).
Las pinturas de santos y
mártires ocupan una
parte importante de su
producción.
San francisco orando
1580
Óleo sobre lienzo, 116 x
102 cm
Joslyn Art Museum,
Omaha
(EEUU)
San Andrés y San Francisco
(1595)
Óleo sobre lienzo, 167 x 113 cm
Museo del Prado, Madrid
Las lágrimas
de San Pedro
(c. 1605)
LAS ÚLTIMAS OBRAS
Oración en el huerto
(c. 1608)
La Visitación
(1610-1613)
Vista de Toledo
1597-99
Óleo sobre lienzo,
121,3 x 108,6 cm
Metropolitan Museum
of Art, New York
Los paisajes que pinta
de Toledo nos remiten a
un mundo onírico de
atmósferas angustiadas
y agobiantes, que serán
muy valorados por los
pintores simbolistas del
s. XIX.
Vista y plano de Toledo
(c. 1610). Óleo sobre lienzo, 132 x 228 cm
Museo de El Greco, Toledo
Laoconte
(1610)
Óleo sobre lienzo, 142 x 193 cm. National Gallery of Art, Washington (EEUU).
Sobre el fondo paisajístico de Toledo se narra el episodio del sacerdote troyano Laoconte, con
la aparición onírica del caballo de Troya transmutado en un caballo real que cabalga hacia la
ciudad de Toledo, oscurecida por un cielo plomizo de tormenta. Los desnudos filiformes, el frío
cromatismo, el dinamismo compositivo de la escena y la lividez de los cuerpos subrayan la
desazón y el drama del momento.
La apertura del
quinto sello:
la visión de San Juan
de la resurrección de
los muertos
(1608-14)
Óleo sobre lienzo,
222,3 x 193 cm
Metropolitan Museum
of Art, New York
La extraña
modernidad de esta
pintura, una de sus
últimas obras, sitúa
al pintor en la línea
de los grandes e
inclasificables genios
de la pintura.
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Renacimiento el greco