•El petróleo líquido o quemado
ennegrece los suelos, aires y
aguas .
•Las guerras también siembran el planeta de residuos tóxicos, explosivos o
radiactivos. El mar es un gran basurero de arsenales caducados y navíos con su
mortal carga intacta. Las maniobras militares, las minas, los proyectiles sin
explotar, las armas químicas y las pruebas de armas atómicas tienen un impacto
ambiental de grandes dimensiones y duración.
•Nubes tóxicas emitidas por las partículas lanzadas a la atmósfera por infinidad de
incendios, toneladas de materiales tóxicos producidos por las explosiones y
montañas de chatarra y de metales pesados provenientes de los restos de
municiones, armas abandonadas, destruidas, enterradas o hundidas en las aguas.
Son solo algunas de las devastadoras consecuencias medioambientales .
•La dioxina, un componente muy nocivo para la salud, ya que causa cáncer y
malformaciones congénitas en los bebés,
 Después de los hongos atómicos
Los cientos de pruebas de armas atómicas que
han efectuado las superpotencias en las últimas
décadas, en la atmósfera, el subsuelo y los océanos,
tienen un impacto
ambiental de grandes dimensiones y duración, pero
difícil de cuantificar debido al secreto con que se efectúan los ensayos.
Los distintos gobiernos han acumulado un arsenal destructivo colosal, formado por
decenas de miles de cargas nucleares, aviones de combate, grandes carros de
combate y piezas de artillería, decenas de miles de toneladas de gases venenosos,
millones de toneladas de explosivos y munición convencionales y unos dos mil
grandes buques de guerra y submarinos.
Ocurra lo que ocurra con esas armas, tanto si se usan en guerras, como si se pierden en
accidentes o deben ser eliminadas o desmanteladas, son una de las mayores
amenazas para el ambiente.
Cualquiera sea el bando que gane un conflicto bélico, toda la humanidad sale
perdiendo debido al enorme volumen de elementos contaminantes que quedan en
los campos de batalla, una vez que se han retirado los carros de combate, ejércitos y
aviones.
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las guerras dañan el ecosistema