Álbum de Leyendas
Por: Jaydy Sauceda Tovar
4° "A"₺
El jinete sin cabeza
Se dice que en un pueblo muy
aislado de toda civilización se contaba
la
historia
de
un
jinete
que
acostumbraba a hacer su recorrido por
las noches en un caballo muy hermoso,
la gente muy extrañada se preguntaba
¿que hombre tan raro por que hace
eso?, ya que no era muy usual que
alguien saliera y menos por las noches,
a hacer esos recorridos.
En una noche muy oscura y con
fuertes relámpagos desapareció del
lugar, sin dar señas de su desaparición.
Pasaron los años y la gente ya se había
olvidado de esa persona, y fue en una
noche igual a la que desapareció, que
se escuchó nuevamente la cabalgata
de aquel caballo. Por la curiosidad
muchas personas se asomaron, y
vieron un jinete cabalgar por las calles,
fue cuando un relámpago cayó e
iluminó al jinete y lo que vieron fue que
ese jinete no tenia cabeza. La gente
horrorizada se metió a sus casas y no
se explicaban lo que habían visto...
Venus Mexicana,
Tlazolteotl
Un hombre llamado Jappán quería
llegar a ser el favorito de los dioses;
abandono a su familia y todos sus
bienes, y comenzó su vida de ermitaño
en el desierto. Una vez allí, permaneció
día y noche entregado a la devoción.
Los dioses quisieron poner a prueba
su virtud y ordenaron al demonio Yaotl –
el enemigo- que lo tentara y lo castigara
si se rendía. Yaotl le ofreció las criaturas
mas hermosas para hacerlo bajar de la
alta roca donde se había instalado, pero
todo fue en vano. La diosa Tlazolteaotl,
interesada en aquel juego, se presento
ante Jappán, que al ver su hermosura
quedo turbado, y le dijo:
-Hermano Jappán, maravillada de tu
virtud y conmovida por tus sufrimientos,
quiero reconfortarte. ¿Como puedo llegar
hasta ti para hablarte mas
cómodamente?
El ermitaño, sin darse cuenta de la trampa
que le tendía, bajo de su roca y ayudo a la
diosa a subir a ella. Al hacerlo, la virtud de
Jappán cayó y enseguida llego Yaotl –y a
pesar de todas sus suplicas- le corto la
cabeza.
Los dioses lo transformaron en escorpión
y avergonzado se escondió bajo la piedra.
Luego Yaotl fue a buscar a la mujer de
Jappán, Tlahuizin –la inflamada- y la llevo
junto a la piedra donde estaba escondido su
marido, le contó lo que había pasado y
también
le
corto
la
cabeza.
Uniéndose a su marido bajo la roca,
dieron nacimiento a escorpiones de
diferentes colores. Los dioses consideraron
que Yaotl se había excedido en su misión y
lo transformaron en saltamontes.
El forastero y la niña
Leyenda real de una niña de 8 años que
anda en los pueblos de la sierra del Perú.
Esta leyenda nació en un pueblo alejado
de las carreteras, rodeado por chacras
donde las casas estan a 600 metros de
distancia entre si.
Un dia un forastero decide hospedarse
por unos dias en una casa de ese pueblo
por una semana y luego continuar su viaje.
En ese dia el forastero ya dormido a la
media noche escucha la puerta : pod pod
pod. Él se desperto y se pregunto quien
toca a estas horas, al abrir la puerta se
encuentra con una niña con rasgos de
quemaduras, entonces el forastero le
pregunta: ¿que necesitas niña a estas
horas?, ella responde, ¿me regalaria un
vaso con agua?, y el le dice si claro que si ,
despues de darle el vaso con agua la niña
se retira.
Al dia siguiente la misma
niña fue a la misma hora
donde el forastero y lo
mismo le pidio; pasaron 4
dias seguidos que la niña
iba. Entonces el Forastero
decide
hacerle
unas
preguntas, esperó que sea
la media noche, y llegada la
hora la niña toca la puerta, pod pod pod, el
forastero abre la puerta y la niña le pide si
le pudiera regalar un poco de agua en su
vaso, el forastero saca un poco de agua y le
da a la niña.
Cuando la niña se iba ,el forastero decide
preguntarle y le dice: ¿niña para quien
llevas ese vaso con agua?..ella dice para mi
papà , y el forastero pregunta ¿y donde
esta tu papá?..ella le dice: él se esta
quemando...el forastero queda sorprendido
y le pregunta: ¿QUIEN ES TU PAPA?..y la
niña grita con una voz terrorizante: ¡es EL
DIABLOOO!.
La confesión de
un muerto
Se dice que una noche a principios
del siglo XVII el Abad de la antigua
Basílica de Guadalupe vió que entraba
un hombre de elegante apariencia que
le solicitó la confesión, por lo que el
Abad pidió a unos familiares que lo
esperaban unos minutos. Después de
un rato, el Abad salió con el rostro
pálido, y cerró las puertas, por lo que
sus familiares se extrañaron y le
preguntaron por qué cerraba si el
hombre elegante aún no había salido,
sin embargo, el Abad se negó a
contestar y los apresuró a dejar el
lugar.
Ya en casa de los familiares, uno de
sus sobrinos le preguntó al Abad qué
le había pasado, sin embargo, el Abad
llevó su mano derecha hacia su oído,
haciendo notar que se le dificultaba
escuchaba.
Después de que el sobrino le hiciera
nuevamente la pregunta, el Abad le
respondió que el hombre que había
entrado a la Basílica horas antes era un
muerto que había venido de ultratumba
para confesarse, y que después de
escuchar la confesión había tenido
dificultad para escuchar por el oído
derecho.
El Abad nunca pudo contar lo que le
había dicho el misterioso personaje,
guardando el secreto de confesión,
quedando la duda para siempre.
El tesoro de la Peña
del Valle del Bravo
Refiérase que en tiempo de la guerra
de independencia, los insurgentes
perseguían a muerte a los españoles que
por lo general, eran dueños de
cuantiosas
fortunas,
extendidos
latifundios y ricas minas de oro y plata en
completa bonanza. He aquí la historia:
En el Valle de Bravo, poseedores de
una gran extensión de tierra, había unos
españoles sumamente ricos y que
temiendo ser presa de los terribles
guerrilleros, determinaron separarse de
la nueva España para encaminarse a su
patria; pero antes de hacerlo enterraron
una cuantiosa fortuna en la Peña del
valle.
Consumada la Independencia por el gran
libertador D. Agustín de Iturbide y cuando
él país comenzó vivir separado de la
corona de castilla, aquellos españoles
que habían dejado sepultada la
enorme fortuna en la peña del valle,
enviaron a 2 personas de su confianza a
México para que encaminándose a la
población del valle buscaran en la peña
aquel tesoro; y para que con facilidad
dieran con él les dijeron que encontrarían
como señal un enorme clavo.
Aquellos españoles llegaron a México
y ya en el pueblo del Valle y más aún en
la peña buscaron con todo empeño y
gran tenacidad la fortuna oculta; pero
nunca la encontraron porque jamás
dieron con el enorme clavo que les había
dado como señal. Por lo tanto se tiene
plena seguridad de que en los ricos del valle
de bravo denominados la peña permanece
aún ocultó aquel tesoro que dejaron
escondido los riquísimos españoles.
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