Otros receptores sobre la membrana de los leucocitos y otros fagocitos
actúan como mecanismos de adherencia sobre los microorganismos,
sea a productos microbianos específicos o sobre opsoninas del sistema
inmune del hospedador.
La unión a receptores de adherencia promueve señales de comunicación intracelular
que resultan en la evaginación de la membrana del fagocito rodeando al receptor y su
ligando patogénico. Al rodear por completo al complejo receptor: molécula, la
membrana se une en sus extremos y libera al interior de la célula un fagosoma. Esto
puede ocurrir en más de un punto de la membrana celular.
Una vez que el fagosoma esta en el citoplasma
comienza la desintegración del mismo, proceso que
se realiza por mecanismos dependientes o
independientes de Oxígeno. El primero se da tras
activarse rutas metabólicas que consumen oxigeno,
lo cual produce la liberación de radicales libres del
oxígeno, que son tóxicos para los microorganismos.
En el proceso de digestión queda una vesícula que
contiene desechos, o el mismo antígeno (Dado que no
siempre puede ser desintegrado), por lo que esto debe
estar fuera de la célula para traer futuros inconvenientes.
Entonces, la forma de deshacerse de estos residuos es
mediante la exocitosis. Dichas células son los macrófagos
alveolares, que al entrar una partícula exógena y no
poder degradarla se vuelven una amenaza para el
organismo, por lo que es conveniente deshacerse de ella.
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