Tema: Derribando Gigantes
1ª Samuel 17:8-11.
8Y
se paró y dio voces a los escuadrones
de Israel, diciéndoles: ¿Para qué os habéis
puesto en orden de batalla? ¿No soy yo el
filisteo, y vosotros los siervos de Saúl?
Escoged de entre vosotros un hombre que
venga contra mí.9 Si él pudiere pelear
conmigo, y me venciere, nosotros seremos
vuestros siervos; y si yo pudiere más que él,
y lo venciere, vosotros seréis nuestros
siervos y nos serviréis.
10Y
añadió el filisteo: Hoy yo he desafiado
al campamento de Israel; dadme un
hombre que pelee conmigo. 11Oyendo Saúl
y todo Israel estas palabras del filisteo, se
turbaron y tuvieron gran miedo.
•Un pueblo atemorizado.
1ª Samuel 17:26.
26Entonces
habló David a los que
estaban junto a él, diciendo: ¿Qué
harán al hombre que venciere a este
filisteo, y quitare el oprobio de Israel?
Porque ¿quién es este filisteo
incircunciso, para que provoque a los
escuadrones del Dios viviente?
•Detrás de cada gigante hay una bendición
1ª Samuel 17:36-39.
36Fuese león, fuese oso, tu siervo lo
mataba; y este filisteo incircunciso será
como uno de ellos, porque ha provocado al
ejército del Dios viviente. 37Añadió David:
Jehová, que me ha librado de las garras del
león y de las garras del oso, él también me
librará de la mano de este filisteo. Y dijo
Saúl a David: Ve, y Jehová esté contigo.
38Y Saúl vistió a David con sus ropas, y
puso sobre su cabeza un casco de bronce, y
le armó de coraza. 39Y ciñó David su
espada sobre sus vestidos, y probó a andar,
porque nunca había hecho la prueba. Y dijo
David a Saúl: Yo no puedo andar con esto,
porque nunca lo practiqué. Y David echó de
sí aquellas cosas.
•David fue muy sabio al no usar la armadura de Saúl
¿Qué armadura
estas usando?
Números 13:25-33.
25Y volvieron de reconocer la tierra al fin de
cuarenta días. 26Y anduvieron y vinieron a Moisés
y a Aarón, y a toda la congregación de los hijos de
Israel, en el desierto de Parán, en Cades, y dieron la
información a ellos y a toda la congregación, y les
mostraron el fruto de la tierra. 27Y les contaron,
diciendo: Nosotros llegamos a la tierra a la cual
nos enviaste, la que ciertamente fluye leche y miel;
y este es el fruto de ella. 28Mas el pueblo que
habita aquella tierra es fuerte, y las ciudades muy
grandes y fortificadas; y también vimos allí a los
hijos de Anac.
29Amalec habita el Neguev, y el heteo, el jebuseo y
el amorreo habitan en el monte, y el cananeo habita
junto al mar, y a la ribera del Jordán. 30Entonces
Caleb hizo callar al pueblo delante de Moisés, y dijo:
Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque
más podremos nosotros que ellos. 31Mas los
varones que subieron con él, dijeron: No podremos
subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que
nosotros. 32Y hablaron mal entre los hijos de Israel,
de la tierra que habían reconocido, diciendo: La
tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra
que traga a sus moradores; y todo el pueblo que
vimos en medio de ella son hombres de grande
estatura.
33También vimos allí gigantes, hijos de Anac,
raza de los gigantes, y éramos nosotros, a
nuestro parecer, como langostas; y así les
parecíamos a ellos.
2. Dios pelea por nosotros.
Jeremías 20:11.
11Mas Jehová está conmigo como
poderoso gigante; por tanto, los que me
persiguen tropezarán, y no prevalecerán;
serán avergonzados en gran manera,
porque no prosperarán; tendrán perpetua
confusión que jamás será olvidada.
Josué 6:5.
5Y cuando toquen prolongadamente el
cuerno de carnero, así que oigáis el sonido
de la bocina, todo el pueblo gritará a gran
voz, y el muro de la ciudad caerá; entonces
subirá el pueblo, cada uno derecho hacia
adelante.
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