PERSEO Y LA CABEZA DE MEDUSA
Realizado por:
Diego Izquierdo (1ª parte)
Irene Herranz (2ª parte)
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Esta historia empezó cuando Zeus se volvió a
encaprichar de una doncella. Esta vez se enamoró de
Dánae, hijo del rey Acrisio de Argos, y vivía aislada del
mundo, encerrada en lo alto de un palacio ya que a
Acrisio lo habían profetizado y sabía que iba a morir a
manos de un nieto suyo, entonces fue cuando encerró a
su única hija creyendo que su plan iba a funcionar. Su
esfuerzo fue en vano porque Zeus embriagado por el
amor consiguió entrar en la celda de Dánae sin que nadie
se diese cuenta pero de una forma un tanto curiosa ya
que filtro por el techo de su prisión una lluvia con gotas
de oro. Dánae que estaba tumbada en la cama notó
como le empezaban a caer esas gotas en el pecho y en
el vientre. Nueve meses después Dánae dio a luz a un
niño, su padre no lo entendía pues sabía que nadie había
podido entrar en la habitación. Acrisio al ver a su nieto,
Perseo, entendió lo que pasaba porque el bebe tenía un
resplandor que era más propio de dios que de humano. Él
tenía asumido que ese niño le iba a quitar la vida, así
que, decidió acabar con su nieto, pero no se atrevió a
hacerlo co sus propias manos, entonces fue cuando
embarcó a Dánae y a Perseo a la deriva en el mar.
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En la primera noche Perseo no paraba de llorar porque creía
que esas aguas estaban infestadas de monstruos voraces y
temibles. Lo único que le calmaba era el anillo de diamantes
que llevaba Dánae pues cada diamante era como un diminuto
espejo que ahuyentaba a los monstruos, esta fue la primera
vez los espejos le ayudaron a sobrevivir. Estuvieron 40 días y
40 noches a la deriva hasta que llegaron a la isla de Séfiros
donde unos pescadores los encontraron y los llevaron ante el
rey Polidectes. Estuvieron viviendo en el propio palacio hasta
que Perseo se convirtió en un apuesta y alta persona con
fama de valiente y además consiguió manejarse muy bien con
la espada. Todo esto al rey Polidectes le hizo desconfiar y
creyó que se revelaría contra él y le robaría el trono. Como no
quería matarlo con sus propias manos ni quería que lo matase
ninguno de sus soldados le mandó a una misión imposible de
completar y que seguro que moriría en el intento, le mando
traer la cabeza de medusa. Perseo acepto pero no sabía el
riesgo que corría, Medusa en su juventud fue una hermosa
mujer hasta que los dioses la castigaron arrebatándola la
belleza. Su pelo se convirtió en serpientes, sus ojos en negros
abismos, sus dientes largos y afilados desgarraban mejillas y
su rígida e hinchada lengua era terrorífica, pero lo peor era
que si miraba a alguien a los ojos le convertía en piedra.
Contó con la ayuda de los dioses para poderla llevar a cabo. Hermes le dio una
sandalias con alas, con las que viajó al país donde se encontraba Medusa. Una vez
allí, recordó unas palabras que Atenea le había dicho antes: ‘nunca, pase lo que
pase, mires a Medusa a los ojos, si los miras te convertirás en piedra’.
Después de haber matado a Medusa, volvió para entregar la cabeza a Polidectes.
Durante el viaje vio a una doncella hermosa encadenada a una roca que había en
la playa, esperando la muerte a manos de un terrible monstruo marino. La doncella,
le dijo que se llama
Andrómeda y que su padre la estaba sacrificando al monstruo porque su madre
había ofendido a los dioses. Conmovido por su situación y por su hermosura, Perseo
se enamoró de ella y la dijo que, en cuanto apareciese el monstruo, la liberaría.
Andrómeda, asustada, le dijo que era muy peligroso, que tenía el tamaño de una
fiera enorme.
Conmovido por su situación y por su hermosura, Perseso enamoró de ella y la dijo
que, en cuanto apareciese el monstruo, la liberaría. Andrómeda, asustada, le dijo
que era muy peligroso, que tenía el tamaño de una fiera enorme.
Perseo dijo que no le importaba, que no solo se gana con fuerza, sino
también con astucia. Cuando llegó el monstruo, Perseo estuvo luchando
contra el durante largo rato. Perseo sabía que el podía matar a esa bestia.
Continuaba luchando, y se le agotaban las fuerzas. Iba a perder la
esperanza cuando se le ocurrió una brillante idea: la cabeza de Medusa. La
cogió y se la llevó al monstruo. En cuanto el monstruo posó sus ojos en la
cabeza de Medusa, inmediatamente murió.
Después, regresó con Andrómeda para presentársela a su madre que, en su
ausencia, se había sentido muy atormentada por las insinuaciones del
malvado rey, hasta el punto que, desesperada, tuvo que buscar refugio en el
templo de Atenea. Volvió a Sérifos para darle a Polidectes la cabeza de
Medusa. Perseo obtuvo la recompensa que le emocionó: se casó con
Andrómeda y tuvieron muchos hijos. Prometeo, no pudo resistir a mirar a
Medusa, por lo que acabó convertido en piedra.
BIBLIOGRAFÍA
• Libro: Mitos griegos
• Internet: Wikipedia
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Perseo y la cabeza de Medusa - Lengua catellana y Literatura 2º